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8 Jun

 

 

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II LIDIA Y SACRIFICIO DEL TORO

Psicología del sacrificio taurino

 

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Psicología del sacrificio taurino

En todo sacrificio religioso hay una víctima y un verdugo, un verdugo consagrado que está por encima del bien y del mal, y una víctima sacralizada a la que se teme y respeta. Aquel ejerce su violencia sobre esta, la sacrifica a Dios y redime a los hombres.

 

Pero la corrida de toros es, si se quiere, un sacrificio laico, que no busca una comunicación trascendente. Como se acaba de apuntar, se parece más a la aventura fundacional del Cadmo que combate a la naturaleza agresiva, y muy poco, ni siquiera formalmente, al Cadmo sacrificial que ofrenda el toro a Dios.

 

Podríamos convenir que la tauromaquia se remite, restaura el primer combate del hombre con el mundo, un pleito de supervivencia, la lucha extraespecífica (con otras especies) del hombre con la naturaleza, una contienda sin mezcla de dios alguno. De ahí que los términos sacrificiales sean otros y den origen a un aparente sacrificio, tan heterodoxo que prácticamente deja de serlo: es, por el contrario, un drama abierto, sometido al azar del combate.

 

Así, en el heterodoxo sacrificio taurino, donde hay un verdugo -el torero- y una víctima -el toro-, se produce un intercambio de funciones, una permuta de valores y, por tanto, de significados entre los dos actores del drama. La víctima adopta el rol del verdugo y este se pone en el lugar de la víctima. En efecto, el toro, desde que sale al ruedo, es un agente emisor de peligro, mientras que el torero acepta el papel de activo receptor de su violencia. Dicho intercambio sostiene el edificio ético de la corrida.

 

Torear no es otra cosa que aceptar, asumir la violencia del toro, comprender sus claves, torearlas, acompasarlas, someterlas estéticamente y vencerlas. Cuando la embestida del toro agrede y penetra en el terreno del torero, se diría que abandona el territorio caótico de la animalidad y que su violencia accede al sereno campo gravitatorio del orden humano, un orden que convierte la violencia abismal del toro a la cadencia de unos cánones estéticos humanos, no sé si sobrehumanos, pero sí iluminados por el mando y el goce de la razón humana, inmersa en un sublime acto de creación que consiste en metamorfosear un riesgo de muerte en cómplice armónico de la vida. Una excelsa y abismal coreografía en la que el toro danza al atacar y el hombre lo dirige al torear. Ética y estética caminan de la mano a lo largo de la lidia. En definitiva, torear es luchar artísticamente contra la violencia.

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La arriesgada armonía de los contrarios contiene un singular fondo ético que nace de la definitiva tesitura en que se ofrece la lidia: la situación hombre en peligro. Una situación límite, finalista, en la que el hombre debe exponer su vida y su valía como torero y el toro revelar su bravura hasta el final, hasta su muerte. Y este escenario es tan cerrado, tan definitivo, que lo cambia todo. Cambia al coro, pues la situación hombre en peligro es tan fuerte que provoca una inquebrantable solidaridad de la especie: el hombre, como muchas especies animales, se identifica con su semejante en peligro; ningún apriorismo, ninguna reflexión ética vence ese profundo, presente, instinto de solidaridad. No hay bien ni hay mal en dicha tesitura. En la mente colectiva del coro sólo opera la incontenible solidaridad de los hombres con el hombre en peligro. Tampoco el toro representa el mal, porque la naturaleza, y el animal forma parte de ella, no es inocente ni culpable, puede ser acogedora y nutricia, o agresiva y destructora, del mismo modo que el toro es un agresor inocente. En consecuencia, la lidia no evalúa al toro por lo que es sino por cómo es, por el peligro que supone para el hombre, un peligro que lo transforma, de manera menos artificiosa que en el sacrificio religioso, en un ser imaginario, creado por la función dramática que cumple para la lidia: ser agresor del hombre y, a la postre, la encarnación de su destino, una promesa de muerte, el peligro consustancial a la vida que todo hombre debe vencer y que el torero ha de torear con arte. No es al toro, en tanto que animal, a quien se torea y se sacrifica en la lidia, sino al ser imaginario que lo suplanta: la bravura en el orden tauromáquico, y el destino mortal que promete en el sentido más profundo de la lidia.

 

Consecuentemente, la corrida de toros es un hecho actoral ambiguo. Una representación no repetida, sino restaurada, una realidad tan imaginaria como real. Cuando un torero -no recuerdo bien si fue Curro Guillén- brindó un toro a Isidoro Maiquez, actor trágico que había muerto muchas veces en escena, le dijo: “Lo malo de esta función es que aquí se muere de verdad”, y lo cierto fue que a él lo mato un toro en la plaza de Ronda. En efecto, en la plaza el hombre es un torero, un hombre transfigurado por un vestido de luces, y el toro no es ya la entidad zootécnica llamada toro sino un ser transfigurado por su bravura, por todas las sensaciones que ésta nos transmite. Hasta tal extremo llega esta metamorfosis imaginaria que, con ocasión de una cacería, el filósofo Ortega y Gasset, mientras contemplaba con asco los cadáveres ensangrentados de las piezas abatidas, tuvo la visión recurrente de la sangre del toro, y concluyó que ésta no repugnaba. Decía “Paquiro o de las corridas de toros” que “la sangre derramada por el lomo del toro bien picado se transformaba en joyel”. O sea era una no sangre, es decir una sangre transfigurada, la sangre sacrificial que en el caso del toreo convierte la sangre real en irreal, incluso estética. Una enormidad que en el caso del sacrificio legitimado por lo sagrado resulta indubitable para el creyente, por ejemplo el vino transformado en sangre de Cristo, pero menos asumible en la corrida de toros, un hecho inaceptable para muchos. Y sin embargo, así es. A la realidad imaginaria de la corrida coadyuva sustancialmente el toro, animal de rostro impenetrable, sin gestualidad, que nunca comunica sentimientos ni sensaciones intimas, silencioso -sus raros, ocasionales mugidos o reburdeos no son atribuibles a percepciones concretas- y que establece con el hombre una pzico 143lucha tan geométrica -la embestida es una línea proyectada hacia delante- que no parece lucha sino síntesis o símbolo de lucha, el dibujo de un combate irreal, una geometría imaginaria, la representación coreográfica de un combate real. Lo avalan las leyes físicas del toreo, ejerció basado en el juego de dos líneas, una vertical-el torero- y otra horizontal-el toro-. Al torear, la vertical gira sobre sí misma, mientras que, obviamente, al embestir la horizontal emplea más tiempo y más espacio. Esta relación entre las dos líneas hace posible el arte del toreo, transmuta al toro en embestida y lo introduce en la senda de lo imaginario. El toro no es lo que es sino lo que hace. Por supuesto, todo esto no pretende excusar el sacrificio del toro, pero si constatar que las cosas son así en el ruedo.

 

En este punto conviene referirse a un tema ético muy caro al antitaurino y poco reflexionado por el taurino: la crueldad. Por supuesto, la crueldad del hombre con el toro. Al respecto hay que aclarar el significado de la palabra cruel. Según el diccionario de la Real Academia Española, procede de la palabra latina crudelitas, de la cual deriva su adjetivo crudelis, cruel en español, con el siguiente significado: que se deleita en hacer sufrir o se complace en los padecimientos ajenos. Como se puede colegir, un deplorable sentimiento que exige un agresor activo y un receptor pasivo: el depravado acto que se entiende por tortura. La aclaración es pertinente porque la lidia muestra a un victimario receptor de la violencia, el torero, y a una víctima activa, emisora de dicha violencia, el toro. Es evidente que sin embestida no hay toreo y que quien embiste es el toro. El trance recae sobre dos receptores de su violencia, el torero y el coro (público). El primero la asume con miedo y la resuelve con un valor que no es su antítesis sino su superación, y el segundo la interioriza sobrecogido previamente y exaltado después, cuando el torero inicia, mediante el toreo, la resolución del sistema hombre en peligro, cuyo mecanismo psicológico es graduado por la lidia con celebradísimo rigor. El primer encuentro del torero con el toro es como una sacudida que pone en marcha la atávica solidaridad de los hombres con el hombre. Su carácter primario me retrotrae a una escena infantil, una sesión de cine en el colegio, la secuencia de una película de Tarzán en la que éste se lanza a un río y, al mismo tiempo, lo hace en su persecución un cocodrilo, un instante en que todo el coro infantil se sintió aterrorizado e identificado con Tarzán. Obviamente, en ese instante todos los niños éramos Tarzán y saltamos en las butacas de felicidad cuando tras una breve lucha hundió su cuchillo en el vientre del animal. Mal ejemplo para un animalista primario, pero muy adecuado para parangonarle con la situación hombre en peligro acontecida en el ruedo. ¿Hubo algún niño que en dicho lance estuviera a favor del cocodrilo? Y si así fuera, ¿no habría que enviarlo inmediatamente al psiquiatra? Algo parecido piensa el aficionado cuando presiente que el antitaurino animalista está a favor del toro.

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Momentos después, en esa primera fase del toreo -primer tercio-la ecuación hombre-toro se hace más compleja, pues entra en juego otro actor, el caballo, o sea la naturaleza domada, coaligada con el hombre frente a la naturaleza indómita que lo combate. Este encuentro ha sufrido una gran evolución entre los siglos XIX y XX. Sus consideraciones técnicas, muy interesantes, sobran ahora que únicamente tratamos la lidia desde un punto de vista ético. Bajo este prisma basta decir que primero, por su movilidad en la suerte de herir al toro, de la que solía salir indemne, tenía tan alto prestigio que se lo regalaba a su caballero, al igual que hay al rejoneador, mas su función en la lidia era menos convincente porque no media bien la bravura del toro. Cuando sí lo hizo fue al quedarse quieto en la suerte y convertir al caballo en la victima más previsible de la Fiesta; entonces sí calibró la bravura de cada bovino, pero ya no era el corcel airoso, sino un flaco y viejo, predestinado a la muerte. Lo denominaron los más variados epítetos peyorativos y contagio su desprestigio a quien lo montaba, por más que hubiera muy buenos picadores. Finalmente, la imposición, en 1928, del peto protector, obligado por razones éticas, estéticas y prácticas (rechazo a su sangriento sacrificio, aniquilación progresiva de la cabaña caballar por la industrialización del campo, y drástica, tras las guerras mixtas, motorizadas y equinas), condujo la suerte de varas a una situación ambigua: el acto de picar es la primera suerte en que el torero usa una arma ofensiva, la vara, hecho que disimulaba el certísimo peligro en que incurrían caballo y caballero. De modo que su protección provocaba, por primera vez, la inferioridad del toro en dicho trance y deparaba al montado una aparente impunidad, lo que paralelamente disminuía el prestigio letal del toro y provoco que el público se pusiera de su parte y pitara al picador incluso cuando hacia bien la suerte. Este desajuste dramático se corregía si el ímpetu del bovino derribaba al caballo o cuando, romaneando, lo estrellaba contra las tablas. El aficionado o el espectador científico -los veterinarios suelen ir a los toros- paliaban este desequilibrio ético-lúdico porque en la suerte veían otras cosas. El aficionado comprueba la bravura del toro al verle “crecerse al castigo”, esa heroica conducta del bovino bravo que siempre vuelve a pelear en el lugar donde lo han herido, más acentuada cuando un peto le impide el estímulo de hacer sangre; y el científico evalúa ese poderoso y doble juego hormonal del toro que acrecienta su ira como respuesta a la agresión, equilibra su estrés y, en gran medida, aplaca su dolor. ¿Que móviles asisten a un toro para acudir repetidamente al lugar del castigo, salvo sus estímulos estrictamente fisiológicos? Lo que para el científico es un sorprendente y maravilloso juego de la bioquímica hormonal, para el aficionado es bravura. Con un resultado curioso, hasta revelador: la realidad científica no contradice la narración épica. Pero la lidia es una creación fabulosa, una ópera genial que se basa en el perfecto equilibrio entre dos principios a los que atribuye un valor genético, la bravura en el toro y la valentía en el torero, este asistido por la inteligencia y la experiencia. Por eso, tras la lucha del hombre complementado por el caballo contra el toro, el segundo tercio depara una sorpresa narrativa y reajusta la situación hombre en peligro, al situar al toro ya picado, mermados sus pies y más concentrada su bravura, frente al hombre desprovisto de engaños (capote o muleta), avituallado con dos armas ofensivas, las banderillas, en perfecta simetría con el toro: dos rehiletes ante a dos pitones, dos líneas que se proyectan hasta reunirse en el punto de intersección donde se consuma la suerte con un perfecto equilibrio ético. Para el espectador profano es un juego cinético sin ventaja para ninguna de las partes; y para el aficionado tiene una doble lectura, por un lado observa cómo la movilidad depara oxígeno al toro, “lo hace venirse arriba” y alegra su embestida; y por otro comprueba, a través del capote que lo pone en suerte frente al banderillero, cómo será el talante de su bravura en el siguiente y definitivo tercio de muleta.

 

La lidia es un prodigioso mecanismo técnico que estudia y estimula la bravura, y un sistema narrativo que mantiene en vigor el equilibrio ético de la situación hombre en peligro. A medida que el toro pierde parte de su violencia -se templa, dice el aficionado- pero acrecienta la intensidad de su bravura – fija su embestida, vuelve a precisar el aficionado-, el torero se adentra, cada vez con más peligro, en los terrenos del toro, de modo que el toreo puede perder movilidad pero siempre gana en intensidad dramática.

 

El último tercio, el de muleta y muerte, es el del encuentro definitivo entre los dos términos de la ecuación tauromáquica. Cuando llega ese momento se produce algo parecido a lo que los matemáticos denominan grupo de transformación. A -el toro- penetra en el terreno de B -el torero-, o sea la línea vertical irrumpe en el trayecto de la línea horizontal, pero en el instante de su intersección torero y toro no se encuentran, pues el toro abandona su terreno, se desplaza en perfecta isometría al lado del torero de manera que este vuelve a recuperar su terreno y el otro prosigue su camino dirigido por el engaño del diestro. Esta enormidad geométrica de la embestida se basa en las leyes ópticas de la vista del toro: ojos separados, mirada lateral y hacia abajo, que permiten al torero torear a un solo ojo -el de afuera; el pitón contrario dice el aficionado- cuando está cruzado en el camino de su embestida. El hallazgo lo descubrió Juan Belmonte, quien explicó muy gráficamente este toreo cruzado: Ni te quitas tú ni se quita el toro, sino que el toreo desvía la embestida. Su descubrimiento se recibió como un milagro y además demostró que la tauromaquia es un arte paradójico, en el que el torero acrecienta su seguridad cuanto más se acerca al peligro.

 

La fusión toro y torero adquiere tal intensidad en el toreo de muleta que termina por anularlos como entidades separadas. Mediante la ligazón de un pase a otro bajo el canon belmontino, ambos forman un nuevo conjunto, ya transformado. Es lo que los filósofos del arte llaman la armonía de contrarios, los chinos la conjunción del jing y el jang, los metafísicos la disolución de los seres en un nuevo ser. Pero en el toreo todo es apariencia. Tan real y viva como imaginaria. Cuanto más embiste el toro -es decir, cuando más quiere prender al torero- más entregado esta al toreo, mas brota la apariencia de acuerdo, mas acopla su embestida -aunque la acople el torero, que es quien engendra la suerte-, reduce su velocidad -templada por el muletero-, e imanta su bravura al engaño. Surge entonces el grupo transformado, el dos en uno, el acuerdo, una coreografía inconcebible, equilibrada al borde del abismo, que el toro puede romper en cualquier instante y que permanece fiel al mando del torero. Estalla así el júbilo del coro, una celebración de la humanidad y la animalidad fundidas en obra de arte, el arte vital del toreo, merodeado por la muerte, y sin embargo extático, situado fuera de lo real, el arte en el territorio de lo sublime, que desemboca en una singular catarsis colectiva, coreada por el ole, rota por la ovación inconmensurable. Y entonces el grupo ya no son dos, sino tres, pues el público se ha transformado en coro por obra del toreo: ya no mil miradas y mil opiniones sino una sola mirada, una sola opinión expresada por el ole, extraño vocablo, bárbaro y culto, mitad grito y mitad canto, nexo de unión con el toreo, acto supremo de comunión, un hecho tan extraordinario, la tauromaquia, única obra de arte ejecutada al unísono por un hombre y un animal.

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El toreo llega a su cima más alta al final de su recorrido, cuando se consuma el tercer acto de la corrida. Es el apropiadamente llamado “momento de la verdad”, la suerte de matar al toro, el fin del argumento trágico y liberador de la lidia, trágico porque entraña la muerte del toro una vez ha entregado toda su bravura, liberador porque su muerte salva la del hombre que lo ha lidiado, y con su vida salva la de todo el coro que con él se ha identificado, Se llama a ese trance, también con propiedad, la “suerte suprema”, Y en verdad lo es. Primero, porque su ejecución entraña el más radical peligro del toreo, de modo que ofrece al toro, cuando termina su vida, su máximo poder letal; y segundo, porque su ejecución técnica es tan difícil y arriesgada, y exige del torero tal entrega, que anula su violencia sacrificial de su arma ofensiva, la espada, al lanzarse con esta sobre los cuernos del animal para hundirla en su morrillo, y cruzarse con ambos para salvarlos, gracias a la muleta, su arma defensiva, que torea por primera vez sin que la vigilen los ojos de su dueño. Si, pierde entonces el torero de vista la embestida, mata sin saber si será él quien hunda su estoque o el toro su pitón, y el aficionado, sabio en paradojas, dirá que la mano izquierda, la que usa el trapo, es la que mata.

 

Si todas las suertes del toreo se componen de azar y hacer, de suerte y técnica, en la de matar el porcentaje del azar se extrema tanto como disminuye el porcentaje del hacer. Sea cual sea el talante del público, en ese instante todos los espectadores, en todas las plazas, se recogen en silencio, el silencio que merece la muerte del toro y el riesgo extrema del torero.

 

Como se puede colegir de lo que fielmente he descrito, el momento de la verdad lleva al límite la situación hombre en peligro, por consiguiente agudiza la identificación de los hombres con el hombre y neutraliza todo sentimiento de crueldad: la muerte del toro entraña la salvación del torero.

 

¿Es cruel el toreo? ¿Quién es capaz de sentir miedo y crueldad a la vez? ¿”Es posible ser receptor de violencia y reprimir el afán de burlarla, inhibirse del placer estético de dominarla, someterla a los cánones de la cadencia, transformarla en un medio de expresión artística? Y sobre todo, ¿qué tiene que ver la tauromaquia con la crueldad, ese complacerse en el dolor ajeno que exige la impunidad del verdugo y la pasividad indefensa de la víctima? Dicen los antitaurinos que el toreo es tortura. Su afirmación ni siquiera merece respuesta, no saben que en el toreo hay una genial, inusitada permuta de roles entre el matador y su víctima, y un ético empleo de las armas ofensivas y defensivas.

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Por supuesto, la psicología del sacrificio ritual-tauromáquico- del toro no basta para argumentar la ética que ampara a la lidia. El hombre tiene derecho a cuestionarse, más allá de la impronta que provoca la acción en presente del hecho taurino, los orígenes éticos en que se sustenta y la vigencia o no de sus valores. De esta contienda intelectual hablare al final de estas páginas. Por el momento es suficiente concluir que la lidia no es una tortura. Más aun, es la antítesis de la tortura.

 

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TIENTA EN FELIPE GONZÁLEZ

“EL GABY” Y ULISES SÁNCHEZ LISTOS ESTE FIN DE SEMANA EN CALPULALPAN

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Por Luis Miguel Martínez

Fotos Ángel Sainos

Los matadores Gabriel Sánchez “El Gaby”, Carlos Fuentes y el novillero Ulises Sánchez fueron recibidos por las ganaderas de la dehesa “Felipe González”, Doña Evelia Chapa y su hija Paty González estupendas anfitrionas que les echaron dos vacas de tienta a manera de preparación para los jóvenes toreros quienes sostendrán un importante compromiso el próximo domingo 12 de junio en el municipio de Calpulalpan, Tlaxcala, a las 2 de la tarde.

TIENTA DE ARTE Y AROMA

IMG_6695En orden de antigüedad, el matador “El Gaby” fue el primero en abrirse de capa con una vaca seria, castaña, con desarrollada cornamenta y la cual fue de menos a más, Gabriel supo entender al ejemplar desde el inicio, la hembra fue al caballo en tres ocasiones metiendo la carita debajo de la cabalgadura mostrando la bravura y calidad que corre por los potreros de esta cabaña tlaxcalteca; El torero, quien tomara la alternativa el año pasado de manos del maestro “Zotoluco”, estuvo entonado y aprovecho el son de su ejemplar.

Por su parte Ulises Sánchez, sigue mostrando avances en su IMG_6714tauromaquia tentó una becerra cárdena, con clase, que peleó en la cabalgadura y tuvo una buena cantidad de pases. Ulises con la muleta, dejó ver ese toreo que acompaña con la cintura y se planta en la arena.

En las labores de ayuda destacó la presencia del matador tlaxcalteca Carlos Fuentes (homónimo del escritor mexicano) quien está próximo a estrenar su alternativa en el festejo de Calpulalpan.

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FINALMENTE

La tarde transcurrió en medio de amena charla con Doña Eve Chapa, Paty González así como Don Arturo Sánchez, ex novillero y ahora destacado empresario taurino quien dejó ver sus cualidades de chef pues se lució en estupenda comida campera.

 

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Homenaje póstumo a Rodolfo Rodríguez “El Pana” – Videoteca

http://www.proyecto40.com/videoteca/cultura/mexico-bravo/2016-06-06-23-00/homenaje-postumo-a-rodolfo-rodriguez–el-pana-/

 

 


 

Uno era ficticio, el otro un bohemio sabio de la vida real. Como si el autor se hubiera inspirado en el original!

 

 


 

 

Definen cartel de la segunda novillada en AGS

Por: Redacción | Foto: Archivo
Miércoles, 08 de Junio del 2016 | México, D.F.

Ha sido definido el cartel para la segunda novillada en el Lienzo Charro “Antiguo”, de Aguascalientes, dentro del ciclo que es organizado por la empresa “Toros para Toreros”, encabezada por Saúl García “El Canelo”, festejo programado para el domingo 3 de julio.

En la combinación anunciada figuran los nombres del capitalino Paulo Campero, el regiomontano Óscar de León, los hidrocálidos Román Legorreta y Leonardo Rivera, además de Manolo Guevara y Rafael de Alejandría, hidalguenses, en la lidia de seis ejemplares de Felipe Castorena.

La novillada será a partir de las 17:00 horas y la entrada general tendrá un costo de 80 pesos, con entrada gratuita para niños de hasta ocho años.

 


 

Presentan cartel de un festival en Coaxomulco

Por: Redacción | Foto: Ángel Sainos
Miércoles, 08 de Junio del 2016 | México, D.F.

Con respaldo del Instituto Tlaxcalteca de Desarrollo Taurino (ITDT), se presentó el cartel del festival taurino que organiza el Ayuntamiento de Coaxomulco, Tlaxcala, el cual se llevará a cabo el próximo domingo 12 de junio a las 14:00 horas en la plaza portátil “Padre Jesús” que estará ubicada en el campo deportivo de esta localidad en el marco de su feria anual.
En este festival actuarán en mano a mano los matadores Israel Téllez y Alejandro Lima “El Mojito”, quienes lidiaran novillos de la ganadería de Raúl Cervantes.
Estuvieron presentes en el anuncio el director del ITDT, Luis Mariano Andalco López, y el Presidente Municipal de Coaxomulco, Raúl Aquilino Cervantes Cervantes. Los boletos tendrán un costo de 80 pesos general en preventa en la Presidencia Municipal de Coaxomulco y de 100 pesos en taquillas el día del festejo.

 


 

Dan a conocer la primera novillada en SLP

Por: Redacción | Foto: Martín Báez
Miércoles, 08 de Junio del 2016 | México, D.F.

Fue presentado oficialmente el cartel para la primera novillada de un ciclo a celebrarse en San Luis Potosí, mismo que se llevará a cabo el sábado 25 de junio en el Lienzo “Rancho del Charro” con la presentación en su tierra del novillero potosino José Sainz, el hidrocálido Ricardo Rocha “El Fraile”, el tlaxcalteca Fernando Carrillo y el niño torero Fernando López Foyo.

La presentación, celebrada en el feudo del aficionado Gabriel Saraya, fue encabezada por el organizador del festejo José Manuel “Chepo” Ortuño, distinguido charro potosino y que ha planeado montar este festejo con la posibilidad de que se convierta en un serial de hasta cuatro novilladas.

Acompañaron a “Chepo” Ortuño el matador Manolo Martínez hijo, el ganadero de San Antonio de Triana, José Alberto Foyo, el aficionado práctico y dirigente de la Peña Taurina “Los Tres Tercios” y el propio novillero José Sainz.

El encierro será de la ganadería de Manolo Martínez y una becerra de La Alianza para el niño torero. La novillada tendrá como escenario el lienzo “Rancho del Charro”, que ha sido facilitado por la Asociación Potosina de Charros para el proyecto que contempla la posibilidad de dar un serial que constaría de cuatro tardes.

José Sainz, el más joven novillero potosino de la actualidad cuenta con quince años de edad y surgió como niño torero en la Escuela Tauromaquia Potosina y desde su presentación en Charcas, en agosto del año pasado ha sumado cinco festejos y ahora llega el momento de su presentación en casa.

El joven espada manifestó su alegría por presentarse ante la afición local que le vio nacer y que lo apoyó como becerrista y ahora que se ha convertido en un novillero formal aseguró que en esa nivel de su carrera hará lo posible por conquistarlo para seguir recibiendo su respaldo que le lleve a consolidarse en el bachillerato taurino que ahora vive.

La novillada dará inicio a las 17:30 horas de la tarde y se contará con la participación de las cuadrillas de la Unión Mexicana de Picadores y Banderilleros. Los organizadores contemplan una buena entrada que les permita continuar con la planeación de la segunda y de ser así existe el compromiso de incluir en cada festejo a una promesa potosina.

 


 

 

Serial de novilladas en Cadereyta, Nuevo León

Publicado por Dr.Gerardo Vazquez el 7/6/2016

[Dr.Gerardo Vázquez] Poniéndole mucha afición, el comité organizador encabezado por el matador Raúl Rocha anunció en rueda de prensa, un serial de novilladas en la plaza de toros de Cadereyta Jiménez Nuevo León, en el que darán un total de cinco novilladas siendo la última de triunfadores y en la que estará en juego un terno de luces.

Con la presencia del Juez de plaza Pepe Bravo, el novillero Paco Monte, el matador Raúl Rocha dijo estar Enfocado en apoyar a los novilleros que son el futuro de la fiesta, se dará la oportunidad a los chavales que sueñan en ver un pitón y que están dispuestos a jugarse la vida para saciar sus ansias de novilleros.

Con un elenco muy variado y en el que los novilleros Regios están contemplados ya se dio a conocer el primer cartel para este 19 de junio de 2016.

Encabezado por Oscar de León de Cadereyta, Guillermo Guerra de Monterrey, Baruch Arreola de Morelia, Jesús Sotomayor de Torreón, Alejandro Rodríguez de Chihuahua y el aspirante a novillero Abraham Silva Galán de Monterrey . Lidiarán novillos de las prestigiadas ganaderías de “La Playa” y uno de Santa Elena.

De esta forma se reanuda la actividad taurina en la plaza de toros de Cadereyta en la que se le apuesta a la juventud para hacer crecer la cantera de toreros buenos por lo que se invita a la afición regiomontana y jimenence a responder al este esfuerzo de la empresa.

 


 
Campo bravo
Fotogalería

Miguel Zaballos: puro Saltillo

Si observan los animales de la galería fotográfica, los toros no tienen fundas. Dice D. Miguel Zaballos que “no aguantan una avispa en los cojones”. Para este año tienen una corrida y una novillada, aun sin vender.
Por José Porcar
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Miércoles 08 de junio de 2016, 18:05h


Foto: José Porcar

Foto: José Porcar

Foto: José Porcar

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Foto: José Porcar

Foto: José Porcar

Foto: José Porcar

Foto: José Porcar

Foto: José Porcar

Foto: José Porcar

Foto: José Porcar

Foto: José Porcar
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“Son Saltillos puros, porque lo digo yo (entre risas) y un estudio genético lo atestigua. Estudio realizado por la Facultad de Veterinaria de Madrid, hecho por el veterinario don Javier Cañón”. Esta fue la tarjeta de presentación del representante y ganadero don Miguel Hernández Zaballos, el cual nos atendió en la finca donde pasta su ganadería, situada en el término municipal de Sando (Salamanca) y su nombre es “Cabeza de Diego Gómez”.

En nuestra visita fue desvelando los entresijos de la ganadería, compuesta por 60 vacas y 6 sementales. La razón por la que tienen tantos sementales para tan pocas vacas se debe a que desde la divisa quieren abrir líneas para evitar los problemas de consanguinidad, aunque esto pueda ser un arma de doble filo. De hecho, en la actualidad han sido varias las crías que han fallecido tras nacer y esto no saben a qué achacarlo, si a las lluvias (que han sido cuantiosas este año en el campo charro) o a la consanguinidad. Están realizando diferentes análisis y estudios para salir de dudas.

A la hora de aprobar un animal para que se quede como reproductor, el ejemplar debe demostrar la bravura con clase principalmente en el caballo y después en la muleta, aunque excepcionalmente un animal que se entrega en el caballo falla después en la muleta. O al contrario. Miguel quiso puntualizar que este encaste, o más bien esta ganadería, empuja al caballo con las patas de delante más que con los riñones. Nos confesó también que todo animal que ha sido aprobado en la tienta muere de viejo en la finca, ya que para la familia Zaballos se ha ganado con creces este privilegio. Así lo hacen de toda la vida, como tradición.

Para este año tienen preparados varios festejos de los que destaca una corrida, compuesta por 9 toros, que pueden ver en la galería fotográfica que ilustra este reportaje. Está por vender, pero ya tiene “novias”. Además, tienen una novillada completa y un novillo que se lidiará en la novillada concurso en Mont de Marsan.

Si observan los animales de la galería fotográfica, los toros no tienen fundas. La razón es por su manejo, ya que como dijo el ganadero “no aguantan una avispa en los cojones” al ser un encaste hiperactivo y aprenden rápidamente tanto lo malo como lo bueno, y hay que darles buen manejo para que aprendan lo bueno.

En nuestra conversación no quise dejar pasar la oportunidad de preguntarle por los diferentes ataques antitaurinos que estamos sufriendo, los cuales Miguel calificó de “propaganda barata” utilizando la violencia a su antojo, creyéndose antibélicos y encima anteponiendo la vida de los animales a la de los seres humanos. Manifestó que lo peor es que prohíben no teniendo idea de cómo se crían los toros en las ganaderías, con e mimo y cariño que se les tiene a los animales, unido todo esto al impacto económico que causaría la prohibición de la Tauromaquia. Porque esta raza tan peculiar se tendría que vender a los diferentes mataderos para el consumo humano. Y para eso se criarían, como así se hace, otro tipo de bovinos. El toro de lidia desapareciería con el fin de la Tauromaquia.

Observando la piara de vacas me llamó la atención el semental que estaba con éstas. Tenía los pitones en muy mal estado a pesar de que se le veía bastante joven. Miguel me contó que el toro se crió con muy poca fortuna. De pequeño se dañó un pitón y para más el día del herradero observaron que tenía una pata muy perjudicada. Decidieron dejarlo y tomar una decisión más adelante. Un buen día recibieron la petición de un aficionado práctico ingles (con más de 60 años) de poder lidiar un macho en su placita de tientas. Llegaron a un acuerdo de inmediato. Al macho le llegó su día. El animal fue extraordinario y el aficionado inglés estuvo cumbre con él, por lo que decidieron quedárselo como semental, pasando a tener una vida envidiable. Tras esta curiosa y feliz anécdota nos despedimos de este ganadero romántico, que lo es por tradición y cultura, pues aun sigue (ojalá que por muchos años) con un vacada creada por su abuelo y comprada a Argimiro Pérez-Tabernero con encaste Saltillo, que posiblemente sea de lo más puro que haya en nuestra piel de toro.

¡Suerte ganadero!

 


Actualidad


(Foto: Juan Pelegrín para Las-Ventas.com)

El falso tópico de “los toros no interesan”: 620.000 espectadores en San Isidro

Hay que sumar los otros miles que lo vieron por Canal+ Toros. Los toros interesan, y mucho.
Por David Zamora
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Miércoles 08 de junio de 2016, 10:15h

El cuento de que “los toros no interesan” tiene más de falso tópico que de realidad. Cada vez que conocemos datos económicos, de asistencia, etc. a los festejos taurinos, queda demostrado que los toros interesan mucho a la sociedad. El bulo fácil ya no tiene base.

Fíjense, los 31 festejos que se han dado en Madrid durante los meses de mayo y junio (Feria de San Isidro, Corrida de la Prensa y de Beneficencia) han tenido 620.000 espectadores en la plaza de toros. Esto supone una media del 86,7 % del aforo de todos los festejos. El “No hay billetes” se colgó en 8 festejos y se estuvo a poco de hacerlo en otros 8. ¿Qué otro espectáculo consigue estos datos?

A esta elevada cifra, habría que sumarle otros miles de personas que siguen los festejos por Canal+ Toros. Canal éste, por cierto, de pago.

La Fiesta es apolítica y debe serlo. Desde este medio así lo defendemos. Pero es inevitable pensar que si tuviéramos políticos más listos, se posicionarían a favor de la Fiesta. Serían unos cuantos votos.

Somos, con creces, el segundo espectáculo de masas. Aun así se permiten ponernos contra las cuerdas, lo que quiere decir que algo no se está haciendo bien.

 


 

 

ENTREVISTA Conchi Ríos, ante su alternativa

‘Podía volver de novillero, pero ¿a quién sorprendería haciendo lo mismo que antes?’

08/06/2016 12:44

‘Podía haber hecho campaña como novillero pero ya no iba a sorprender’

‘La gente pudo pensar que me pegué un año sabático o que me morí de golpe, pero nada de eso’

Un momento histórico: Madrid, 2011 I ÓSCAR RUIZ ‘RUAZA’
MIGUEL FERNÁNDEZ MOLINA > Madrid

‘No tomo la alternativa porque quede bien o para que me ponga ‘matador’ en mi carnet. Lo hago con una vocación de futuro. Yo todo lo que hago es porque hay un ‘algo más’ por delante‘. Compartir un rato de conversación -más que entrevista- con Conchi Ríos es siempre enriquecedor. Habla de un modo diferente a muchos de sus compañeros, empezando por el tono sosegado que imprime a sus palabras. Además tiene una historia muy interesante tras de sí y la cuenta a su manera. Por eso, esta pieza de previo a un día de su alternativa en Cehegín no es una más. Como ella tampoco es una más.
Conchi Ríos (Murcia, 1991) se reconoce como icono de mujer torero. Ha hecho historia y evita la falsa modestia de negarlo: ‘Muchas veces se me olvida que soy una mujer en un mundo de hombres, pero sí, sí siento que he hecho historia taurina como mujer. Ahí están los triunfos en Madrid, Arnedo… Ahora voy a ser la primera murciana en tomar la alternativa, lo que me da un extra de motivación. Pero no es suficiente, quiero abrir más puertas y hacer más historia‘.
A la cita de Cehegín -junto a El Cordobés y el local Antonio Puerta, con toros de Guadalmena- llega confiada, porque ‘el trabajo ya está hecho‘. Un trabajo de campo, eso sí, porque no torea de luces en España desde finales de 2012. ‘Sí que es cierto que no he hecho novilladas aquí desde hace años, pero sí mucho campo, aparte de algunas novilladas en Perú. Llego bien a mi alternativa y espero disfrutar del momento‘. Ese momento es ahora, 2016, lejos de aquellos años de éxitos. ¿Por qué?

Muletazo relajando la figura en Valencia | ALBERTO DE JESÚS

‘No lo sé -responde tajante-. En mi carrera han pasado cosas sin explicación. Pasé de hacer temporadas, con triunfos, a dejar de torear‘. Casi cuatro años en los que la aún novillero murciana [ella remarca la terminación en masculino] desapareció de los carteles: ‘La gente pudo pensar que me pegué un año sabático, que me había quitado o que me había muerto de golpe, qué sé yo. Pero no, nada de eso. Lo cierto es que se me cerraron las puertas sin razón. Fue un ‘shock’ para mí, hazte a la idea. Yo me quedé sin apoderado y claro, yendo de por libre es casi imposible que te respeten los mínimos. Sin ese respeto yo no iba a torear de cualquier manera y a cualquier precio‘.
De golpe, todo cambió este año. ‘Fue gracias a Alberto García. Con él mi carrera ha cambiado por completo, pues he caído en las mejores manos‘. El empresario y gerente de Tauroemoción dirige su carrera desde principios de temporada, con el objetivo de una alternativa y un proyecto hacia delante. ‘Eso es, él me ofreció una estabilidad y una confianza fundamentales. Es un empresario serio, maneja plazas… Esa estabilidad me va a permitir mostrarme como soy, porque antes no es que no tuviese estabilidad, es que no tenía una oportunidad para mostrarme como torero‘.
Alternativa como palabra clave. Esa era la meta y no había otro camino, enfatiza. ‘Sí que podía haber vuelto a hacer temporada de novillero, pero, sinceramente, ya me he recorrido España varios años como novillero y mi objetivo es sorprender al público. Poco iba a sorprender haciendo otra vez lo mismo‘.

Al natural en Madrid el día de su gran triunfo | ÓSCAR RUIZ ‘RUAZA’

‘Quiero sorprender, quiero llamar la atención‘, recalca. Quizás le ayude haber pasado cuatro años ‘en el banquillo‘, como lo define. Será un nombre nuevo en los carteles después de tanto tiempo. Tiempo en el que seguro cambia el propio concepto del toreo, igual que de la vida misma. ¿En qué ha podido variar esa manera de interpretar el toreo? ‘¿Sabes qué? Esa pregunta me la hago yo a menudo. Me veo vídeos antiguos y lo pienso. Creo que no habré cambiado mucho, aunque seguro que habré perdido parte del poso que daba manejar la técnica de tantos años toreando de seguido. Eso sí, creo haber ganado pureza, transmisión, personalidad… por pasar tantos años sola conmigo misma. Pero todo ha de verse en la plaza, cómo reacciono yo y cómo reacciona el público‘.
Por delante, aparte del futuro, ‘alguna cosa hecha o por hacerse‘. Ella confiesa que no es ‘de saber dónde voy a torear‘. Tanto es así que cuando le preguntamos por una nueva fecha sabe que hace el paseíllo ‘este sábado, en Portugal‘, pero no en qué plaza. Hace memoria y ya sí cae en la cuenta: ‘Caldas de Rainha… Ya ves que no soy de saberlas‘ -risas-. Dice que su misión es ‘ganar los contratos con mi muleta y espada, como he hecho siempre. Yo me encargo de darle motivos al apoderado y a las empresas para que me pongan en más plazas‘. Con ese deseo, y el de un triunfo ‘histórico‘ dejamos a la murciana a pocas horas de su gran día.

 


 

 

Castilla Y León

Toros

Valladolid ya no es «Ciudad Taurina»

El Ayuntamiento suprime la etiqueta aprobada en 2010 por la anterior corporación, al prosperar una moción presentada con tal fin por los grupos Valladolid Toma la Palabra y Sí Se Puede, y que ha contado con el único rechazo del PP

Acto en defensa de la Fiesta Nacional, en la Plaza de Toros de Valladolid (imagen de archivo) – F. BLANCO

ABC.ESValladolid – 08/06/2016 a las 14:32:40h. – Act. a las 14:39:37h.

El pleno del Ayuntamiento de Valladolid ha suprimido este martes la declaración de Ciudad Taurina que aprobó en 2010 la anterior corporación, al prosperar una moción presentada con tal fin por los grupos Valladolid Toma la Palabra y Sí Se Puede, y que ha contado con el único rechazo del PP.

El objetivo era quitar esa denominación al municipio de Valladolid, ya que «ni adjetiva de ningún modo al conjunto de la ciudadanía, ni contribuye a la incorporación de la misma en la exclusión de la violencia, ni aporta nada en la aplicación del acuerdo adoptado el 10 de noviembre de 2015», según la moción.

Esta iniciativa solicitaba la renovación de la ciudad como Amiga de la Infancia que, según los grupos políticos que han presentado la moción, atenta contra la de Ciudad Taurina, ya que la ONU ha instado a que los niños no asistan a eventos taurinos para excluirlos de la violencia de la tauromaquia, han explicado.

La primera intervención de este punto ha corrido a cargo de una representante de las asociaciones animalistas, Mercedes Cano, quien ha considerado la etiqueta de Valladolid Ciudad Taurina como el «símbolo de una ideología anclada en la tradición que se basa en el sufrimiento de un animal, en la injusticia y la barbarie».

Una tradición que deja 7 millones en la ciudad
También ha pedido protagonismo la Peña Taurina Afición vallisoletana, cuyo presidente, Gonzalo Santos, ha recordado que los festejos taurinos supusieron el año pasado unos siete millones de euros de impacto económico en la ciudad.

A partir de ese momento, se ha iniciado un tenso debate entre partidarios y detractores de los espectáculos taurinos, que ha salpicado al alcalde, Óscar Puente (PSOE), a quien el concejal no adscrito Jesús Presencio, ha recordado que, de pequeño, quería ser torero. Puente ha replicado que los gustos personales «nada tienen que ver con la defensa del interés público» y, en este sentido, ha dejado claro que cuando se aprobó la declaración de Ciudad Taurina él votó en contra porque considera que no se pueden dar calificativos a una ciudad «si no cuenta con el consenso de todos».

Moción «electoralista»
Por su parte, el PP ha recriminado a Sí Se Puede y Valladolid Toma la Palabra la introducción de una moción «electoralista» en la que han utilizado a los niños para lograr sus fines, que es quitar la etiqueta de Ciudad Taurina, y además ha denunciado que «no es una moción, sino una cruzada contra la tauromaquia».

Finalmente, con la enmienda añadida a la moción, por parte del PSOE, respecto a que el Ayuntamiento «declara sin efecto todas las etiquetas para calificar a la ciudad que no hayan sido, sean o vayan a ser decididas por la Corporación Municipal de forma unánime», se ha aprobado la moción para eliminar la calificación de Ciudad Taurina por quince votos a favor, doce en contra y dos abstenciones.

Hace unos días, el pasado 28 de mayo, el Ayuntamiento hacía efectivo el cierre del Museo del Toro de la ciudad.

 


 

Toros

Miguel Ángel Perera: «Mi triunfo es saber que soy honesto con mi profesión»

El extremeño reivindica mañana «los valores solidarios del toreo» con una encerrona en la tradicional Corrida de Asprona de Albacete

02 de junio de 2016. 23:35h

Ismael del Prado. Madrid.

Miguel Ángel Perera
Gonzalo Pérez

Estratega como pocos, Alejandro Magno aleccionaba a sus tropas afirmando que «tras la conducta de cada uno se esconde el destino de todos». Solidaridad a raudales. Principios para toda una vida como esa escala de valores que rige el toreo y que incluso lo trasciende. La validez del día a día. Mañana, Miguel Ángel Perera se aferrará a ello para recordarnos que el toreo sigue siendo compromiso. Seis toros en solitario en Albacete, su plaza talismán, en una fecha con solera, la tradicional Corrida de Asprona, a cuyo beneficio irá la encerrona de un rebelde con causa inmerso al alimón en otra lucha: la suya propia por recobrar la gloriosa vereda del éxito tras la brutal cornada sufrida el pasado septiembre en Salamanca.

–¿Por qué Albacete y por qué una encerrona en la de Asprona?

–Porque tiene todos los alicientes. Desde 2007 me ha regalado tardes para el recuerdo, de indultos como «Pescadero», de rivalidad, de triunfos… que han supuesto mucho en mi carrera. Hace dos años me ofrecieron ser pregonero de sus fiestas, la corrida de Asprona siempre tuvo su vitola y, sobre todo, ese matiz solidario.

–Cederá sus honorarios por una buena causa, en estos momentos del «todo vale» contra la Tauromaquia, conviene recordar más que nunca que el toreo siempre fue solidaridad…

–El toreo siempre fue solidario, ahora, por desgracia, ante tanto ataque el sector lo está cantando más, pero toda la vida lo fue. Esa escuela de valores para la vida que lamentablemente la sociedad está perdiendo cada vez más. En las grandes tragedias, con los propios compañeros, con los desfavorecidos… El toreo nunca falló. Ahora me toca a mí. Es de lo que más orgulloso me siento, más allá de la repercusión que pueda darle a mi carrera, de aportar mi humilde contribución.

–Además, como antaño, televisada para todo el país…

–Eso es. Es bonito que el toreo ocupe, aunque sea salpicado y con cuentagotas, su lugar en la televisión. Por desgracia, y salvo honrosas excepciones, es mucho menos del que se merece, porque se ganó otro trato, pero es una forma de mantener ese vínculo con la sociedad. Ya que, en los últimos años, no tenemos en la televisión pública ni el tiempo ni el espacio que nos corresponde, por lo menos este año recuperamos una corrida tradicional, que era fija en la programación de cada temporada.

–Y que en los últimos años parece que ha perdido cierto lustre en el calendario…

–Sí, coincido contigo. No sé los motivos, pero es verdad que parece que ha perdido parte de esa categoría que la equiparaba a tardes tan importantes como la Prensa y la Beneficencia en Madrid, la Goyesca de Ronda, el Domingo de Resurrección… Cada uno con su importancia, pero Asprona estaba en ese ramillete de tardes diferentes, con personalidad, en la que todos los toreros queríamos estar. Espero que mi granito de arena sirva para que recupere su esplendor.

–¿El solo de mañana supondrá un punto de inflexión en su carrera?

–Me gustaría que fuera una de esas tardes que cuando me retire recuerde por encima del resto. Yo no estoy respaldado por ninguna gran casa ni empresario, así que dependo muchísimo de los triunfos. Ni en Sevilla ni en Madrid he podido reivindicar mi cartel, así que mañana es otra oportunidad de hablar en la plaza, dónde todo torero tiene que hacerlo.

–¿Es tan duro el camino de la independencia?

–Muchísimo más. Los intereses creados son brutales y se ha llegado a un punto de mercadería en el que no se prima la calidad. A la más mínima que flojees, te borran de un plumazo, y yo estos últimos años lo he podido comprobar en mis carnes. Por eso, cada vez menos toreros van por libre. Pero me identifico mucho con este camino que escogí junto a Fernando Cepeda. Aunque trague muchos sinsabores, me reconforta saber que he sido honesto y leal a todos mis compañeros y a mi profesión. Eso no está al alcance de todos. Es mi mayor triunfo.

–Sinsabores como su ausencia los últimos años en Sevilla…

–Han sido años muy jodidos. Por mucho que la gente se piense, no es plato de buen gusto quedarte en casa y ver la Feria de Abril por televisión varios años. Primero, porque dejas de torear que es lo que amas; y segundo, lógicamente, porque es un dinero que dejas de ganar. Me sentí un poco incomprendido este tiempo, se nos atacó mucho al denominado G5 y éramos los primeros que deseábamos ir a Sevilla, pero existiendo una educación, un respeto, unos cauces cordiales.

–Tampoco en Madrid se ha aclarado el horizonte.

–No, tal como vino la tarde de El Vellosino… Se podía esperar. Pero con la de Fuente Ymbro, la desilusión fue grande. Si de algo tienen fama los toros de Ricardo (Gallardo) es de su movilidad. Había matado en su casa incluso toros de esta camada que se le habían lastimado y salieron extraordinarios… No lo esperaba.

–Al menos, la cornada de Salamanca ya es historia.

–Sí, porque fueron meses muy duros, con mucho dolor y en los que nunca me he visto tan débil, tan mermado físicamente. Me obsesioné un poco con reaparecer en Lima, pero cuando empecé a entrenar vi que no estaba, porque la evolución del día a día era casi nula. Eso me frustraba. Pasé mes y medio de inactividad total, así que era peor que partir de cero. El panorama era desolador, de hecho, terminaron pasando seis meses hasta que volví a los ruedos en Olivenza.

–¿Cuántas cornadas tiene?

–En total, creo que son 15. Ninguna como esta.

–¿Pesa más el traje de luces el día que regresas del hule?

–Pesan los miedos, las dudas, esa autoexigencia de querer volver cuanto antes y en el mismo sitio que antes. Quieres demostrarlo a los demás, pero sobre todo a ti. Por eso, a mi primer toro en Olivenza lo paré exactamente igual que el que me cogió en Salamanca. Vencer a ese trauma que amenaza es el mayor miedo.

–Entrenar la mente tanto o más que el cuerpo.

–Sí, desde que estoy en activo, nunca había pasado tanto tiempo sin torear. Puedes hacer mucho campo, mucho tentadero, pero no iguala a la plaza. Allí, tienes que estar convencido de lo que haces, porque muchas veces abusas de esa confianza en ti mismo. No lo piensas, te ves con capacidad y te abandonas, ahí es cuando llegan las cornadas.

 


 

 

Artículos de Álvaro R. del Moral y Gloria Sánchez-Grande

Dos estampas de Madrid, entre la extrema belleza y la dureza de la Tauromaquia

Francisco Javier Sánchez Crespo. Concurso de carteles, Taurodelta 2016

La recién terminada feria de San Isidro ha dejado en el recuerdo dos estampas aparentemente contrapuestas. En la primera, la extrema belleza de una faena histórica de José María Manzanares, en la que vino a decir de manera rotunda: “Señores, que esto es así”. La segunda, el retrato de un hombre que abraza, con la mano ensangrentada, a quien le ha salvado la vida y a la lucha desesperada de otro que pone todo su empeño y voluntad en sobrevivir. Son escenas muy bien descritas por Álvaro R. del Moral y Gloria Sánchez-Grande.
Actualizado 8 junio 2016
Redacción

Marea mediterránea

Álvaro R. del Moral

El efecto ‘Manzanares’ ha cambiado el signo de la larga isidrada. Las líneas de frente han quedado definidas para esa gran temporada que, finalizado el duro fielato madrileño, entra en velocidad de crucero.

Manzanares en Madrid: llegó, vio y venció. El gran triunfo del torero alicantino nos hizo retroceder en el tiempo. La corrida de Beneficencia de 1991, hace ya un cuarto de siglo, escenificó el duelo de los mejores del momento: Ortega Cano y César Rincón alternaron mano a mano con las cámaras de Televisión Española que retransmitió en directo un acontecimiento que tuvo que ser repetido varias veces en diferido por auténtica demanda popular. Los tiempos, ¡ay!, han cambiado demasiado en estos 25 años.

¿Qué habría pasado si el pronunciamiento manzanarista hubiera contado con el altavoz inmediato de la televisión pública? Se habría hecho un gran bien a mundo de la Tauromaquia; se hablaría de toros en las barras y en las paradas del autobús. Cuando el toreo alcanza esas cotas de expresión logra poner de acuerdo a todo el mundo y concita la atención de los más descreídos. Manzanares enseñó sus mejores registros cuando más se discutía su valía. Ése es otro de los milagros de este arte bendito…

Vigencia del toreo clásico

El alicantino, como Ponce, ha enseñado las claves del toreo clásico y natural; de la lidia precisa; los capotazos justos; el quite oportuno y brillante, la medida exacta de una faena basada en la calidad… No le hicieron faltacuchufletinas, pases cambiados ni arrimones a toros desangrados.

“Señores, que esto es así”, pareció dictar Josemari, que ha abierto una nueva etapa en su carrera sacando lo mejor de sí mismo cuando más se cuestionaba su vocación y se dudada de su capacidad de recuperar los mejores fueros. La tarde de Madrid, con otros parámetros, también recordó aquella corrida otoñal

del San Miguel de 2012. Manzanares llegó precedido de comentarios de todo pelaje. Se llegó a dudar de su presencia en la plaza de la Maestranza pero aquella tarde se subió encima de las olas y abrió su segunda Puerta del Príncipe de aquel año, la tercera de su carrera.

De la FIT, los Matilla y ciertos rumores

Una cosa nos lleva a la otra. Entonces –como ahora– ya había voces presuntamente informadas que aseguraban que estaba a punto de marcharse con Pepín Liria para dejar a los Matilla en la estacada. Ha pasado un lustro y esas mismas voces enteradas –o simplemente interesadas– siguen con la misma canción. Ellos mismos.

El que sí ha confirmado su llegada al corral de los taurinos charros es Talavante después de plantar a la FIT. Se dice que el Tala, que acumula una singular historia de apoderamientos, se quejaba de cierto desamparo que ha precipitado esta ruptura que no ha respetado los tiempos habituales. El divorcio llega en la yema de la temporada y con varios compromisos por cumplir que ya habían firmado los defenestrados magnates mexicanos.

►Los trabajos originales de Álvaro R. del Moral, cronista de “El Correo de Andalucía” , se publican en su blogs “Con la tarde colgada a un hombro”, al que se puede acceder a través de nuestra sección “8 opiniones 10” y en las direcciones electrónicas:

http://blogs.elcorreoweb.es/latardecolgadaaunhombro/
http://elcorreoweb.es/toros/

 

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Desde el corazón de las tinieblas

Gloria Sánchez Grande

“En el fondo de toda belleza habita algo inhumano”, escribió Camus. Esa inhumanidad consustancial a la Fiesta, alejada del triunfalismo, es la razón y justificación de su existencia.

 

Este San Isidro queda resumido en dos imágenes llegadas, directamente, desde el corazón de las tinieblas: del retrato de un hombre que abraza, con la mano ensangrentada, a quien le ha salvado la vida, a la lucha desesperada de otro que pone todo su empeño y voluntad en sobrevivir, haciendo surgir la belleza y el orden de la fiereza y el caos. David Mora, después de cortar las dos orejas de “Malagueño” de Alcurrucén, con don Máximo García Padrós. Y Alberto Aguilar ante un toro decimonónico de Saltillo. “En el fondo de toda belleza habita algo inhumano”. Lo escribió Camus y ambas fotos -una de Sánchez Olmedo y otra de Cruz- lo demuestran.

“Penetramos más y más espesamente en el corazón de las tinieblas. Allí había verdadera calma […] Si aquello significaba guerra, paz u oración es algo que no podría decir […] Nos podíamos ver a nosotros mismos como los primeros hombres tomando posesión de una herencia maldita” (Joseph Conrad).

Y es que, probablemente, la tauromaquia sea la última manifestación visible de una herencia maldita: el recordatorio de que mañana podemos amanecer rodeados de belleza o en el mismo corazón de las tinieblas. Esa inhumanidad consustancial a la Fiesta, alejada del triunfalismo, es la razón y justificación de su existencia, mucho más que mil faenas hermosísimas de Manzanares.

►Los escritos de Gloria Sánchez-Grande pueden leerse a través de nuestra sección “10 opiniones 10″ en su blog “A contraquerencia”, que se localiza en la dirección electrónica:
http://contraquerencia.blogspot.com.es/.

 

 





 

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