Noticias Taurinas ANCTL

3 Jun

 

 

 

rodolfo-rodriguez-elpana

Es este un Homenaje en Vida que me inspira brindar al Torero, al Compañero, a la Figura, al Personaje y a la Personalidad, por lo que pasa hoy y por lo que depare el mañana,


¡Va por ti Mi Pana!




“El Pana” se quedara por siempre!!!

como una llama que no se extingue

como un Olé interminable.

Y aunque su cuerpo se vaya

hoy, mañana, o pasado mañana

su espíritu rondará los ruedos

se paseará en los tendidos

cada tarde de Toros hará su personal paseíllo.

Y aunque su cuerpo en la arena

no se quedó tendido,

como él así lo hubiera querido.

Su Alma sí que quedó impregnada

en cada grano de arena

en la sangre derramada

en los triunfos y en los Toros vivos

saliendo en hombros o con chiflidos

pero siempre con la frente en alto

y el corazón erguido.

Y si es que su cuerpo se fuera hoy,

mañana, o pasado mañana

su efigie se quedara en la plaza

en un lance, un trincherazo, un desplante

una sonrisa, una fumada al Habano

y en el Par de Calafia.

Si su cuerpo se va por delante

en las tertulias quedará su chispa

en la anécdota, en un poema, un apodo,

una ocurrencia, un chiste,

un cachondeo o en su gran carcajada

Las gentes mueren y se olvidan

pero los genios trascienden

y a través del tiempo permanecen

se inmortalizan, permean,

Por el espacio vuelan, flotan, planean

pero anclados con los pies en la arena

quietos, muy muy quietos se quedan.

En el recuerdo, en la memoria

en el añoro, en la alabanza

Él Pana se quedara por Siempre!!!

ya no será tan solo el Brujo de Apizaco

porque aunque su cuerpo este quieto,

su espíritu inquieto

toreara en todas las plazas por toda la eternidad

su arte y su embrujo estará vivo en el pasado, presente y futuro


P’alante, Pa’ siempre y Pa’ todo el Mundo.

 

Jorge de Jesús El Glison.

 


 

 

¡Adiós Pana!

Hasta Siempre

Quiero pedir una disculpa a mi madre, a la que casi me acabo a pedazos por mis excesos, también a Rodolfo Rodriguez, quien no vale un duro, siempre vivió a la sombra de ‘El Pana’”.

Rodolfo Rodriguez.

Por Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA.

La noticia era contundente: Rodolfo Rodriguez “El Pana” torero irregular, hombre carismático y nueva leyenda de la fiesta brava falleció a los 64 años de edad por las complicaciones de la tetraplejia, ocasionada al ser embestido y lanzado por los aires por un toro en una corrida en la ciudad de Lerdo, Durango, el pasado 1 de mayo.

Tengo que admitir que nunca fui panista ni estuve cercano a ello, pero su muerte me conmovió cuando recibí la noticia desde la ciudad de Guadalajara.

Aunque hay muchas dudas y opiniones acerca de la calidad del “Pana” como torero, creo que todos reconocemos el merito que fue el haber alcanzado la fama y el reconocimiento unánime pasados los 50 años edad en aquella tarde mágica del 7 de enero del 2007 en la Plaza México cuando el destino le puso en su camino a Rey Mago de Javier Garfias, al que le realizo una extraordinaria faena y que con un certero golpe de marketing lo convirtió en una estrella (mas que en una figura) internacional.

Hoy “El Pana” ya es historia y está ingresando al futuro dejando tras de sí el fuego de sus glorias efímeras y en el vació sus momentos tristes.

El pasado primero de mayo se termino el ciclo de una vida bullente, pletórica de sueños, alegrías, superación, algunos vicios y tristezas. Atrás quedaran sus añoranzas, pero las historias y los recuerdos no morirán jamás, pues los une una fuerza vital de todos aquellos que extrañaremos al personaje del “Pana” en un mundo en donde los toreros románticos están extinguiéndose, como lo hicieron algún día los dioses e ídolos mitológicos: En silencio.

¡Adiós Gitano! Que Dios te de en tu partida la paz que siempre buscaste y que nunca encontraste en la tierra.

Twitter @LuisCuesta_

 


 

 

El Pana

Adiós a El Brujo de Apizaco. Rodolfo Rodríguez ‘El Pana’ falleció este 2 de junio en el Hospital Civil de Guadalajara. Llevaba un mes ingresado, después de que un toro le voltease en Ciudad Lerdo y le provocase una lesión medular que le abocaba a la cuadriplejia. Con El Pana se va uno de los últimos románticos del toreo, una personalidad especial y poderosa, que recordamos en algunas de sus facetas a través de este homenaje especial.

 

BIOGRAFÍA

La vida intensa de El Pana

– Su nombre de pila es Rodolfo Rodríguez González. Nació en Apizaco (Tlaxcala) el 22 de febrero de 1952. Su apodo es el apócope de Panadero, pues de joven se ganó la vida en las tahonas tlaxcaltecas mientras aprendía a torear junto a otros chavales de su misma edad. Paracaidista o sepulturero son otros oficios que dice haber desempeñado antes y durante su trayectoria. profesional.

– Como novillero llamó la atención por sus inusuales formas. Su colocación y su manera de interpretar, a medio camino entre Capetillo y Silverio, su predilección por el toreo por alto, muy de Procuna, y sobre todo su personalidad y una gran invención de suertes con capote, banderillas y muleta (la adelita, la rielera, la rodolfina, la tlaxcalteca, quite del sueño, quite del clavel, el par de calafia. .) despiertan la curiosidad de los aficionados, que llenan en torno a su nombre las plazas de La República, incluida la monumental capitalina.
– Recibió la alternativa en la Plaza México el 18 de marzo de 1979 de manos de Mariano Ramos y en presencia de Curro Leal. El toro de la ceremonia se llamó ‘Mexicano’, de la ganadería de Campo Alegre.

– El 30 de noviembre de 1981 se deja su primer toro vivo en la Plaza México, del hierro de La Laguna. Ese día hizo el paseíllo con guantes blancos, que más tarde se desprendió en actitud teatral. Esas extravagancias, ese toreo sui generis, a veces genial, a veces cercano a lo bufo, despierta y genera profunda controversia en los tendidos. A El Pana se le repudia o estima, pero su figura nunca provoca indiferencia.

– Después de una carrera con profundos dientes de sierra, cimas y simas, pronunciados baches y puntuales éxitos, como el de octubre de 1995 en La México con el toro ‘Chocolatero’, el 7 de enero de 2007, ya de vuelta de todo, desdeñado e incomprendido, anuncia su retirada en la plaza México. Aquel domingo mágico cuaja una de las tardes más relevantes de su vida, sobre todo por su inolvidable faena al toro ‘Rey Mago’, de Garfias, el día de la confirmación de Serafín Marín. Y lo que en principio iba a suponer su despedida resulta ser la tarde de su relanzamiento.

– El 29 de febrero de 2008 se presenta en España en un mano a mano con Morante de la Puebla, que retornaba a los ruedos ese día, en el Palacio de Vistalegre de Madrid. El resultado no es brillante pero el festejo genera expectación. El Pana llega a la plaza fumando un puro y en coche de caballos, hace el paseíllo con un sarape de Saltillo y, sobre todo en el último toro, deja muestras de su estilo poco convencional, tanto como la fecha de su debut en nuestros ruedos. Cuenca, Guadalajara, Tarazona y Antequera son las otras cuatro localidades en las que ha actuado de luces en España el tlaxcalteca.

– El 20 de julio de 2014 se presenta con éxito en Francia en la localidad de Saint Vicent de Tyrosse. Un año después repite en Mauguio. Con 60 años cumplidos se presenta en Ecuador, hace el paseíllo en Portugal, incluso el 6 de marzo de este 2016 lidia por primera vez seis toros en solitario, a los 64 años de edad, un festejo lleno de contrastes, con orejas y toros devueltos a los corrales, que sirve para resumir en seis actos la controvertida trayectoria de Rodolfo Rodríguez González, más que un torero, un personaje irrepetible.

 

UNA SEMBLANZA

El torero, el hombre, el genio

 

SUS FAENAS

El toreo para el recuerdo de El Pana

 

Rey Mago. 7 enero 2007.

 

Par de Calafia.

 

 

https://player.vimeo.com/video/166937499“>

Guadalajara. 11 Septiembre 2014.

 

 

Porta Gayola en Tlaxcala

 

El Pana en 1995.

 

 

UNA CARTA PARA EL PANA

La carta que C. R. V. escribó al torero

Una carta para El Pana

Me gustaría poder leértela yo. Pana. Maestro. Pero se antoja imposible coincidir de nuevo allá por los callejones de ese México que me traslada a lo que eres. Que no es otra cosa que lo que el hombre jamás debió de abandonar. Ese crazy enamorado de la vida: las fatales mujeres benditas, los benditos amigos fatales y el toreo como y cuando dé lugar. Y ‘tantito’ de tequila. Ese hombre que albergaba la duda de serlo sólo cuando el amanecer le pillaba ya en la cama. Un día dije, sólo por respeto, eso de: hay mujeres tan poco interesantes que a las doce de la noche deberían estar recogidas. Ahora, con el tiempo, trato de dale la vuelta pero si la leo, no las respeto y no me cuadra. Como no cuadras tú en esta vida de cuadrícula donde bohemia se escribe con ‘m’ de multinacional patrocinada.

No te escribo esto por nostalgia, pues me vale madre. Te escribo porque quizá haya alguien amoroso que te la lea ahí mero, en el hospital de Guadalajara, en la tierra, entraña y barriga del tequila. Y que, tú, al sentirla, parpadees lances de orgullo, de amistad, de fe en este toreo que te quiere y te mata. Nos quiere y nos mata. A unos el toro, Pana, maestro. A otros estos ‘pendejitos’ de cartón piedra que creen que esto tiene el horario de oficina o que la bohemia se escribe sin b de borrachera. Qué carajo sabrán. Por ahí al lado de tu Apizaco, en la Tlaxcala de toros de hierro, en la Zona Rosa de CDM ahora transitada por el transgénero que toleramos con la naturalidad de que en esta pinche vida bella todos caben, ahí sentí que hay corazones muy puros al lado de hígados trasnochados de alcohol. Mezcla perra, pero ‘chingona’, pues de esa cópula sale un arte de pureza inigualable.

Lo que es la pinche vida, que es pinche y a toda madre a la vez. Apenas terminaba de torear Talavante a un toro en ‘Aguas’ cuando ‘El Torero’ Hernández me llamó. Iba en carretera y me informó de lo tuyo. Neta. No te sabría decir ahora, maestro, Pana, si las lágrimas que se escaparon venían de lo que hizo ese cabrón del Tala o la cabronada de lo tuyo. Neta. Ahí de madrugada, en el Hotel Alameda hicimos en este Mundotoro tripas que atamos al corazón para que encajara lo tuyo y lo del Alejandro. Encajó nomás porque cómo no van a encajar vivir y morir. Si es lo mismo, solo que al revés.

La muerte, maestro. Pana. Bueno, pues nomás creo que el mejor síntoma de que hubo vida. Puede que hasta sea el remedio de todos los males, pero no debemos abusar de ella. No sé si creer que elegiste tu vida sabiendo todo lo que de esa elección podría salir. Si lo creo, te admiro. Pero si no lo creo, te sueño. Pinche y jodida elección. Porque en la dos andas con el habano en boca y mi trainer ya me va a pedir divorcio si no me alejo del tabaco. Pero, ole tú por decidir lo que te pudo llegar y ha llegado o lo que decidiste y te llegó. Vale madres. Eres torerazo igual.

Que si andabas o no en condiciones para el toreo. Yo creo que lo que andabas era en condiciones para ser otra pinche cosa que no fuera ser torero. Eres una novela andante y las novelas tiene más riesgo de cornada que una balacera. Si lo abre yo. Las vidas de novela son para los que tienen los bemoles de hacer que otros escriban por él y sobre él. Aunque, neta, dudo orita si hay alguien interesado en una vida de novela pues si nadie se interesa por la vida ni por la novela, pues ni modo. O qué. Leer la vida es vivirla a tope. Ojalá te puedan leer esto que tú ya sabes.

Escribió Séneca (no era un pendejo, era un tipo con neurona propia) que la vida era según la feria: para unos un castigo, para otros un regalo, y para muchos un favor. Lo tercero jamás fue para ti, y aún no se si fue castigo o regalo la del Rodolfo. La del Pana fue regalo seguro. Aunque reconocerás, maestro, Pana, que una mezcla de regalo y castigo es a toda madre.

Ahí le doy la mano maestro. Pana. No me da usted lástima alguna. Ni me causa esa pendejada de sentimiento que es la piedad. No me la da aunque me pueda arrancar una lágrima. Una nomás. Fíjese que hasta le digo adiós como se dice hasta siempre, que es la manera en la que los hombres se dicen adiós diciéndose quehubo de nuevo. Y que no le digo que se cuide pues quien vivió al cuidado del toro no necesita cuidado alguno cuando torear no puede. Me vale madre lo que me digan allá o acá por decir esto. Y que es usted grande. Muy grande. Y que nadie le llore. Y que todos le gocen.

 

 

SUS COSAS

Sus gestos, sus detalles, sus exentricidades.

Su brindis a las prostitutas en La México. 2007

 

Entrevista con Jesús Quintero (I)

 

Entrevista con Jesús Quintero (II)

 

https://player.vimeo.com/video/169207597“>

El Pana, entrevistado por Mundotoro

 

Detalles de El Pana, por Tauroagencia

 

 

GALERÍA

El Pana, en imágenes

El Pana. 04.05.2016 | FOTOGRAFÍAS: MUNDOTORO/JULIÁN LÓPEZ/TERRESTAURINES/TAUROAGENCIA

 

 

ARTÍCULO De C.R.V.

‘Que la memoria te olvide’

03/06/2016 12:56
Ya no nos dejan correr. Anda prohibido el desenfreno, dicen, so pena de arcaico

Nunca me dijiste el secreto que te llevas a tu nueva vida. Nunca nos vendiste el antídoto contra la muerte.

El Pana, visto por Rocko I MUNDOTORO C.R.V. > Madrid

Te llevas a la tumba la melancolía de una vida incompleta. Porque para completarla necesitarías miles de vidas y eso, Pana, es abusar de la vida. Te llevas mi definición de vivir. Vivir, Pana, es correr buscando un lugar donde meter la vida. Ya no nos dejan correr. Anda prohibido el desenfreno, dicen, so pena de arcaico. Somos la gruta del hombre anterior a este hombre, la caverna del primitivo, Pana. Nos dicen que este mundo es más puro cuando lo que pasa es que es más elemental. Aburrido. Pajuno y pastueño mundo. Más dulce, dicen. Detesto la vida fácil de coger entre las manos. Lo mismo tú. No quiero ser manso ni remanso, ni deseo reposo, detesto la piedad, escondo el llanto que se lloró ya el día fechada de tu muerte real. Te vas gastando en vida lo que otros dejan a la gusanera. Luego dicen que somos caverna. A la inteligencia de la pasión ahora la llaman cueva. Mira. Ya los caballeros no mueren a caballo, ya los pintores no mueren en los caballetes, ni los poetas son malditos entre tabaco y hembras de sentimientos caros y pasiones de diamantes nocturnos. Ya los toreros son intrusos, nunca bienvenidos en las naciones desapasionadas de hombres aburridos, de hombres clonados, de globales hombres de miradas congeladas: corazones de cartón reciclable. Yo no quiero reciclar mi alma, ni tú, Pana. Que se pudra, que se queme, que sea única, que la dejen libre. Que no se la pongan a nadie que no la tenga. Que se la gane, que se la luche, que se la toree. Ni te apures, en mi correr buscando donde meter la vida, tendrás siempre una patria. Te llevas el pirata de todos los cuentos, los barcos que llevan a todas las orillas, las palmeras de las islas inmóviles y lejanas. Siempre buscando ese huracán que necesitabas para vivir tu calma chicha buscando el fuego diario que apagara tu lluvia. Ese veneno por licor suave bebido que sí es el toreo, diría Lope. Y ¿ahorita, qué onda?. Ni idea. Nunca me dijiste el secreto que te llevas a tu nueva vida. Nunca nos vendiste el antídoto contra la muerte. Te llevas la fórmula mágica del mezcal, el hilo de oro líquido del pulque, la varita mágica del tequila, la cruda que nos traen tantas pasiones bebidas y vividas. Y te pido disculpas. Porque no poseo ese lenguaje suficientemente tierno ni una sintaxis suficientemente apasionada para decirte que lo siento. Tanto estudiar y leer para concluir que el idioma para decir lo siento desde los huesos y para tu médula, aún no se ha inventado. Que mi memoria te olvide y mi recuerdo te eche de menos

 

 


 

 

La Revolera

El último romántico del toreo

Por Paco Mora
Más artículos de este autor

Como al Piyayo, a chufla lo tomaba la gente y a mí me causaba un respeto imponente. Pobre en verónicas y naturales pero rico en anécdotas, era un personaje único e irrepetible…

El Pana ha muerto. Como al Piyayo, a chufla lo tomaba la gente y a mí me causaba un respeto imponente. Pobre en verónicas y naturales pero rico en anécdotas, era un personaje único e irrepetible. Tuvo una vida dura, difícil y tormentosa al margen de los ruedos, vida que ha encontrado su “the end” vestido de luces. Su gran coleta natural teñida del gris de los años, y su enorme puro con el que incluso hacia el paseíllo, así como su sarape mexicano por capote de paseo, eran las señas externas de su excéntrica personalidad.

Lo vi torear una sola vez partiendo plaza en el Palacio de Vistalegre de Madrid con Morante de la Puebla, con el que llegó tarde y en calesa. Hizo sus cosas y a nadie dejo indiferente. Era pieza única y había que verlo aunque fuera solo una vez. Para poder contarlo. Ahora ha muerto víctima de una voltereta que le destrozó la columna vertebral, al recibir un toro con el capote. En su México lindo, aquel en el que como Jorge Negrete quería exhalar su último suspiro: “México lindo y querido, si muero lejos de ti/ que digan que estoy dormido y que me traigan aquí”.

Su par de Calafia, un extraño arabesco banderillero, que era una de “sus cosas”, así como su brindis en los micrófonos del mexicano Canal de las Estrellas dedicado a las sulipandas, bujarras, descuideras y demás gente del trueno que alegraron sus días y calentaron sus noches, le hicieron famoso y especial. A chufla lo toma lo gente, y a mí me causa una pena imponente. El Pana ha muerto, con él se marcha el último romántico del toreo. Ni mejor ni peor que nadie… Distinto.

 

 


 

 

Pues no Panadero nadie te brindó un toro..esque estamos perdiendo educacion taurina a patadas

 

 


 

 

Hasta siempre, Pana

POR: Pablo Carrillo el 03 de Junio de 2016

La tarde de ayer, la triste noticia del fallecimiento de Rodolfo Rodríguez El Pana conmovía a toda la afición taurina que lamentó su partida.

Innumerables muestras de cariño y respeto por el fallecimiento de un romántico de la fiesta brava no se hicieron esperar, incluso en las redes sociales la noticia era difundida con una magnitud insospechada, en el Twitter se convirtió en nuestro país en trending topic, lo mismo en España, a pesar de que el fallecimiento de la ahora leyenda del toreo sucedió la madrugada del viernes.

No cabe duda que El Pana fue un hombre diferente, un torero que logró, ya en el ocaso de su carrera, un sitio privilegiado, lo que le llevó a torear con mucho cartel en ruedos de todo el país, España y Francia. Con una tauromaquia que buscaba retomar suertes del pasado, sus formas e indumentaria, heterodoxas, pero con sabor a reminiscencia, le daban un toque muy diferente.

El Pana era un joven muy humilde de Apizaco, Tlaxcala, tierra de toros de lidia, de pulque y tradiciones, de raíces que explican desde esa perspectiva el actual país que tenemos. Rodolfo era uno de esos novilleros de la legua, que difícilmente recibía alguna oportunidad de torear y por ello combinaba múltiples profesiones, incluso la de panadero, de donde le viene el nombre artístico, batalló para llegar a ser, de la mano de César Pastor, los novilleros de moda a finales de la década de los setenta, no era casualidad que llenaban la Monumental Plaza México.

El Pana logró, hace casi una década, revalidar su nombre en lo que supuestamente sería su despedida de los ruedos en la México. En aquella ocasión su brindis a las meretrices y demás palabras que dirigió a aquellas damas que le dieron calor en sus largas noches de frío y soledad, se tornaban en algo muy diferente, fuera de lo común, pero no sólo aquel brindis de faena a las mujeres que venden amor se hizo un tema de conversación, sino también aquella faena a un toro de Pepe Garfias que le llevó a seguir toreando en plazas y carteles que estaban fuera de su perspectiva.

Aquel primero de mayo en Ciudad Lerdo, Durango, El Pana declaraba por la mañana a los medios de comunicación, al ser interrogado por un reportero acerca del tiempo que seguiría en la profesión, y decía que cualquier día se acaba la magia y la leyenda del toreo. Parecía una premonición, lo fue.

El torero ha muerto, sin embargo, su leyenda permanecerá como un heterodoxo del toreo y un personaje que hizo que le atribuyeran el apodo del Brujo de Apizaco, pues se decía que embrujaba con su arte al público.

Descansa en paz, Pana, tu leyenda permanece…

 

 


 

 

 

Toros
El famoso brindis de El Pana: «A las prostitutas por haber amado tanto»

La dedicatoria del torero «a meselinas, meretrices, suripantas…» en La México dio la vuelta al mundo

ROSARIO PÉREZ – CharoABCTorosMadrid – 03/06/2016 a las 17:23:51h. – Act. a las 17:23:59h.

Hay muchos brindis populares, como el de un novillero que toreaba en la Condomina y dedicó su faena «a Murcia y a todos los murciélagos».

Histórico e inmortal es el discurso de Cúchares cuando toreó en París una corrida organizada por la emperatriz Eugenia. Como el espada vio que en tierra francesa a todo el mundo se le llamaba «vous» -que él oía «Bu»-, hizo este brindis al emperador, la emperatriz y el heredero: «A Bu, a la señora de Bu y al Busito chico».

Toreaba en Zaragoza Ignacio Sánchez Mejías y dedicó faena a su amigo Pérez de Guzmán de esta guisa: «Te brindo la muerte de este toro y espero que la Virgen, la nuestra, la del Rocío, y no ésta, la del Pilar, me ayude». ¡Menudo revuelo se armó en la plaza! Los maños sentían que había despreciado a la Pilarica.

Pero si hay un brindis que ha dado la vuelta al mundo es el deRodolfo Rodríguez «El Pana», que dedicó su última faena en la Monumental de México a las prostitutas. Así se expresó el Brujo:

«Quiero brindar este toro, el último toro de mi vida de torero en esta plaza, a todas las daifas, meselinas, meretrices, prostitutas, suripantas, buñis, putas, a todas aquellas que sacieron mi hambre y mitigaron mi sed cuando El Pana no era nadie, que me dieron protección y abrigo en sus pechos y en sus muslos, base de mis soledades. Que Dios las bendiga por haber amado tanto. ¡Va por ustedes!»

 


 

 

Podría haber sido mejor torero que muchos de su generación

En la muerte de Rodolfo Rodríguez “El Pana”: Apreciación histórica de su toreo

En la madrugada de este viernes ha fallecido Rodolfo Rodríguez “El Pana”, como consecuencia de las lesiones sufridas hace 32 días cuando toreaba en Ciudad Lerdo, que le provocaron un cuadro clínico irreversible. El torero originario de Apizaco sufrió un paro cardíaco del que no pudo ser reanimado. Rodolfo Rodríguez ha personificado a un torero digno de ser estudiado, por su singularidad, por ese misterio que siempre llevó dentro. A ello se ha aproximado, con gran acierto, John Gordón, del Club Taurino de Londres, con artículo muy documentado que fue publicado inicialmente en su versión en lengua inglesa de la revista de los Bibliófilos Taurinos de América. Hoy el autor nos ofrece aquí su versión en lengua española
Actualizado 2 junio 2016
John Gordon, Club Taurino de Londres

Ya sabemos de sobra la triste historia de Rodolfo Rodríguez, El Pana. Ha sufrido un cuadro de tetraplejia irreversible a consecuencia de una voltereta violentísima en Ciudad Lerdo (Durango, México) el 1 Mayo de este 2016 por el toro Pan Francés de Guanamé. El diestro veterano fue trasladado a Guadalajara y tras muchos días en estado crítico en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Civil, en la pasada madrugada de este viernes su organismo no pudo más: los médicos ya no tuvieron opción de recuperarle de un nuevo paro cardiáco, que desde por la mañana se presagiaba; tan sólo pudieron certificar su fallecimiento. El Pana cerraba así la página de su vida.
El Pana siempre ha dicho que nació en Apizaco el 2 febrero 1952, aunque también se ha comentado que cuenta con algunos años más[1]. Empezó en el sótano del toreo. Empujado hacia la fiesta como una forma para escapar de la miseria, El Pana se forjo como torero entre las capeas caóticas de las provincias mexicanas y unas escapadas clandestinas a las ganaderías del campo de Apizaco[2]. Estuvo nadando contracorriente para diez años, peleándose por abrirse paso en unas condiciones durísimas, y con pocas esperanzas de llegar a buen puerto. Hasta que un buen día, en el 1977 para ser exactos, se tiró de espontáneo en una novillada en La Plaza México.

El alarde funcionó. La empresa de la capital le dio una serie de oportunidades en las novilladas del 1978 y El Pana lleno la plaza con aficionados expectantes, curiosos por ver la magia del Brujo de Apizaco. Sus actuaciones culminaron en un mano a mano con César Pastor frente a una novillada de Begoña. Fue el 10 diciembre 1978 y El Pana encandiló a la afición indultando a su tercer toro de la tarde. El Pana había llegado. Tomó la alternativa el 18 marzo 1979 (oficiando Mariano Ramos de padrino) con gran ambiente – la afición mexicana intuía que aquí había un torero que podía romper la hegemonía destructiva de Manolo Martínez y Eloy Cavazos sobre la fiesta en México.

Esta esperanza no contaba con el control brutal que ejercían estos dos toreros. Así pues, a El Pana lo dejaron en el banquillo. Se pasó los años ochenta y noventa apenas toreando, se anunciaba en una veintena de espectáculos cada temporada en los ochenta, que tornó en menos de cinco cada año en los noventa, y casi nada después del año 2000.

Pero todo cambió el 7 enero 2007: a El Pana le habían dado la oportunidad de una retirada digna en La México. Sin embargo, lejos de retirarse, El Pana triunfó con tal fuerza que ese día resucitó como torero. La corrida se retransmitió por televisión y el mundo taurino entero por fin pudo disfrutar y conocer a El Pana. Su faena al toro Rey Mago será recordadas como una de las más inspiradas y mágicas de la historia del toreo mexicano. Una generación nueva de aficionados había descubierto a El Pana, y la fiesta mexicana, en unas horas bajas, ya no podía ignorar a un torero tan genial.

Se puede decir que la carrera de El Pana se ha definido por los últimos diez años. Con más de cincuenta y cinco años a sus espaldas, El Pana se ha consagrado como la figura que su toreo siempre había merecido. Además, pudo hacer unas campañas europeas, cortitas, medidas, pero bien ganadas. Aunque las principales plaza, quizá injustamente, le cerraron sus puertas (nihil novi sub sole para El Pana) ha podido cuajar algunas actuaciones memorables en plazas provinciales de España y Francia. Y en todo esto, llega El Pana a Ciudad Lerdo el primer día de mayo de este 2016 – esta vez, por desgracia, sí sería el último paseíllo de su vida. Tendido, inconsciente sobre el albero Rodolfo no pudo invocar su espíritu de ave fénix que le había ayudado resucitar tantas veces de las cornadas de la vida. Pan Francés le había roto las vértebras, y rota también estaba el alma de esos aficionados románticos que El Pana había seducido con su toreo mágico y bohemio.

Romanticismo y bohemia siempre han sido dos piezas claves en el concepto torero de El Pana. Rodolfo ha sido un alma irreverente, con una gran facilidad para llegar al público. Esta facilidad le había permitido conectar de una manera muy especial con la afición de La México en el ya lejano 1978, y le permitió conectar otra vez con la afición capitalina en el 2007, y también en cada corrida y en cada tarde hasta este fatídico uno de mayo.

A veces los aficionados pecamos de fríos, nos gusta analizar cada matiz técnico de una faena. Sin embargo, hay algunos toreros imposibles de analizar de esta forma – su toreo es más de emoción y comunión con el público de que de técnica. El toreo es un arte, y una parte imprescindible del arte es que artista transmita su obra al público. Toreros populistas como Manuel Díaz El Cordobés, Juan José Padilla y El Fandi han basado gran parte de su tauromaquia en su simpatía hacía su público. El Pana ha tenido más torería que estos últimos (quizá, la comparación ideal sería Luís Francisco Esplá, otro torero que llenaba el escenario con su torería añeja y espectáculo) pero su torero también se basaba en cautivar a su público.

Así pues, el espectáculo empezaba con el paseíllo, con El Pana fumándose un puro como un espectador de barrera. Además, su forma dramática de entrar y salir de la cara del toro le servía para resaltar los momentos álgidos de una faena. Y para terminar, El Pana solía torear en una especie de trance, de la misma forma que en los años veinte lo hacía Victoriano de la Serna. El concepto de toreo de El Pana era, sobre todo, cautivar al público con su interpretación particular del espectáculo.

Sería injusto no resaltar el lado más serio del toreo de El Pana. Seguía la gran tradición y variedad del toreo clásico mexicano. Rodolfo era variado con el capote, y un rehiletero creativo – ahí tenemos su creación particular, el para a la calafia[3]. Un tipo de quiebro al violín en el tercio (parecido al quiebro que practica Manuel Escribano), pero en el cual el par se coloca detrás del mismo hombro y no por el pecho hacia el hombro contrario, como en el violín. Su concepto de toreo se encuentra en la línea del gallismo creativo, es decir, siguiendo el ejemplo de gallito de dominar todas las suertes, pero sin el dominio sobre el toro que caracteriza al gallista completo o poderoso.

El Pana nunca fue un gran dominador de los toros, los siete toros que se dejó vivo en La México son prueba fehaciente de esto. No, su toreo de muleta era más de caricia y delicadeza, con una clase y calidad netamente mexicana. Su toreo fundamental era de lo más templado, sabía acompañar la embestida del toro mexicano con una despaciosidad privilegiada. Mejor con la diestra que la zurda, Rodolfo le podía bajar la mano a sus saltillos mexicanos, dando unos muletazos en redondo muy bajos, largos y profundos. Además, El Pana manejaba la variedad con la muleta. El más artista hubiera firmado sus trincherazos, llenos de empaque, y el toreo por alto recordaba a Procuna. En El Pana se encuentra el toreo clásico mexicano, aquel toreo mexicano variado y alegre que existía antes que los diestros de allende conocieran a Camino y todos lo imitaron[4].

No me gusta pensarlo, pero tengo la impresión que el toreo de El Pana siempre estaba destinado a ser una obra incompleta. En comparación con otras figuras, Rodolfo toreó muy poco – así pues, su toreo queda ensombrecido por su historia de bohemio. Ha quedado la idea la imagen folclórica del personaje El Pana, y se le presta menos atención a su toreo. Es triste porque su toreo, en sus momentos mágicos, fue de una belleza irreal. Si hubiera toreado las corridas que su toreo merecía, los años ochenta hubieran estado llenos de faenas como la de Rey Mago. Y, porque soñar es gratis, hubiera crecido una generación de toreros mexicanos con el afán de mantener viva la llama del toreo mexicano de siempre.

Analizado el toreo de El Pana, ahora queda ubicarlo en el contexto histórico del toreo mexicano. Su carrera no tuvo la trayectoria de sus grandes rivales, Martínez y Cavazos. Además, le falto el sitio en la fiesta de la siguiente generación de figuras: David Silveti, Jorge Gutiérrez, Miguel Armillita Chico y Curro Rivera. En cualquier historia del toreo en México, todos estos toreros aparecen antes que El Pana[5].

Sin embargo, creo que esta ubicación minusvalora el impacto de El Pana; claro teniendo en cuenta el número limitado de sus actuaciones, es difícil argumentar que su dimensión histórica está por encima de la de las figuras mexicanas de los ochenta. Pero, y he aquí el quid de la cuestión: El Pana bien podría haber sido mejor torero que todos ellos. Esto puede sonar atrevido, pero ha sido de los pocos mexicanos que ha competido de tú a tú con las figuras españolas en los últimos sesenta años – ha competido a base de su toreo sui generis, pero ha competido con ellos. De los pocos escritores que pudieron intuir la dimensión de El Pana es Domingo Delgado de la Cámara[6], él ha propuesto que, por encima de las figuras que he nombrado, El Pana ha sido el último torero de la edad de oro del toreo mexicano.

Esta semblanza carece de la gracia y facilidad de palabras que es una de las características de El Pana – solo es mi humilde brindis a un torero con una personalidad acusadísima que aportó un toque de encanto a la variada historia del toreo.

Una última consideración me lleva a pensar de Hemingway, que fue un crítico mediocre pero tuvo algún que otra observación perceptiva sobre la fiesta. Hemingway no vivió para ver a El Pana, pero sí escribió sobre un torero con tanta gracia como él: Rafael El Gallo. En Muerte al Atardecer, Don Ernesto escribió que la tragedia más triste hubiera sido que un toro destruyera a El Gallo, un torero tan grácil como él no merecía tal suerte. Lo mismo pasa con El Pana. El destino de Rodolfo era regalarnos un puñado más de actuaciones inspiradas de su toreo irreverente y, en su retirada, tomar la palabra en cualquier tertulia taurina con sus políticamente incorrectas (pero acertadísimos) ideas sobre el toreo. Desgraciadamente no pudo ser. La última lección de El Pana fue que el toro, en su cuello y en sus pitones, lleva la gloria y la tragedia por partes iguales.
Hasta siempre torero.
___________
[1] http://www.larazon.es/toros/los-medicos-diagnostican-una-cuadraplegia-el-pana-no-podra-volver-a-caminar-LA12568641#.Ttt1bw9PcM5Jwxu Este artículo de Juan Antonio de Labra aporta datos sobre la fecha de nacimiento de El Pana. Juan Antonio de Labra y Carlos Abella (De Manolete a José Tomás Alianza 2007) dan la fecha de nacimiento de El Pana como el 2 Febrero. El Cossío (Espasa 2007) da su fecha de nacimiento como el 22 Febrero.
[2] http://banderillasnegras.blogspot.com/2016/03/el-pana-habla-en-banderillas-negras.html la entrevista del blog Banderillas Negras con El Pana este invierno revela mucha información sobre los comienzos de El Pana.
[3] José Luis Ramón Todas las Suertes Por Sus Maestros Espasa 1998.
[4] Domingo Delgado de la Cámara Entre Marte y Venus Modus Operandi 2014.
[5] Paco Aguado (Figuras del Siglo XX Ediciones El Cruce, 2002) y Carlos Abella (Manolete a José Tomás). Aguado no hace mención de El Pana y Abella (aun reconociendo el mérito de El Pana) resalta más a las figuras tradicionales mexicanas que El Pana.
[6] Delgado de la Cámara, Marte y Venus.

© John Gordon/2016

 

 

ELMUNDO.es

IN MEMORIAMFallece 32 días después de su cogida en Ciudad Lerdo (México)

El Pana o el ser espiritual que encontró en el ruedo “la muerte más bella”

El Pana, en Guadalajara

LUCAS PÉREZMadrid@lucasperezest
03/06/2016 08:54

Rodolfo Rodríguez, ‘El Pana’ jamás siguió un guión establecido. La anarquía, el desorden y los excesos fueron sus inseparables compañeros de viaje. Mirar cara a cara a la muerte no enmendó su incorregible desgobierno de vida. Y proclamó la impudencia como bandera hasta el último día de su existencia.

Su deseo de convertirse en leyenda le llegó a ‘El Pana’ este viernes, pronto para los suyos, pero quizá no tanto si de analizar el nivel de sus irresponsabilidades se trata. En ese sentido, la vida le concedió varias prórrogas. La muerte le llegó en una discreta plaza mexicana, la de Ciudad Lerdo. Allí, el pasado día 2 de mayo el cuerpo del ‘Brujo de Apizaco’ quedó inerte para siempre tras una brutal cogida frente a un toro con el hierro de Guanamé. El diagnóstico, un drama: una cuadraplejia que suponía el principio del fin.

Soñaba El Pana con decir adiós como Manolete. A diferencia del mito, el mexicano no derramó sangre en su cruel final, pero las impactantes imágenes de su cuerpo quebrado sobre la arena, como aquellas, han dado la vuelta al mundo y demuestran que el toreo no es una broma. Así lo reconocía a EL MUNDO en su última entrevista:”Mi sueño era confirmar la alternativa en Las Ventas, pero la Comunidad se espantó cuando se enteró que yo quería morir en un ruedo. Es verdad, así me gustaría. Para que dejen de estar chingando los ‘antis’, han de saber que los toros también matan”.

Nacido en Apizaco en febrero de 1952 era, tras Carlos Escolar ‘Frascuelo’, el matador de toros en activo de más edad del escalafón. En 1968 debutó en Txacala y anunciándose como ‘Panaderito de Apizaco’ en honor a uno de sus primeros empleos. También trabajó de sepulturero, paracaidista y vendedor de golosinas. Once años después de su presentación tomó la alternativa en México, una plaza que un año después, en 1980, le cerraría las puertas debido a sus continuos enfrentamientos con toreros y empresarios.

Desafió a las leyes modernas de la Tauromaquia donde el torero se acerca al atleta y se aleja de lo añejo. Descuidado siempre, y tras varios años de altibajos intercalando gloria con tratamientos de desentoxicación y temporadas en el calabozo, El Pana logró el perdón. Y volvió a la México en una tarde que será recordada por el sorprendente brindis de su último toro a las prostitutas. “Brindo por las damitas, damiselas, princesas, vagas, salinas, zurrapas, suripantas, vulpejas, las de tacón dorado y pico colorado, las putas, las buñis, pues mitigaron mi sed y saciaron mi hambre y me dieron protección y abrigo en sus pechos y en sus muslos, y acompañaron mi soledad. Que Dios las bendiga por haber amado tanto”.

Lo que estaba programado como una digna despedida se convirtió en un nuevo resurgir. Y el Pana rugió con más fuerza que nunca. Esa esencia se desprendía de sus inconfundibles paseíllos fumando un puro. Hasta se permitió el lujo de encenderle uno a Morante en lo que era el regreso del sevillano tras casi un año en el dique seco por depresión en el mismo año que Pana reaparecía tras superar su enésima adicción a la bebida.

En la reaparición en España de Morante, unos meses después en Vistalegre, también estaba El Pana. Ambos llegaron en un carruaje de otros tiempos. Y Pana caló en la afición pese a no obtener triunfo ese día. Porque en ruedo se vio al auténtico Brujo. A ése que el mismo definía como un ser espiritual nacido de la imaginación . “Un hombre raro, estrambótico misterioso, suigéneris. Conceptual. Impredecible…”. Ése era Rodolfo cuando se enfundaba el traje de luces. Y al llegar al hotel y vestirse de calle, Pana seguía desprendiendo torería. “La máxima Belmonte era que para ser torero hay que parecerlo. Antes paseabas por la calle y la gente te veía y decía: ‘Ahí va un torero’. Ahora te miran como un bicho raro. Pero en los años 50, 60, 70… era algo normal. Entonces se decía que un torero debía oler a vino, a tabaco y a mujeres. Y quizá yo me pasé un poco… Bueno, bastante”, recordaba en una entrevista.

Precisamente junto a Frascuelo protagonizó en Guadalajara, en 2014, su última aparición en los ruedos españoles. Aparición, como suena, porque transformó el esperpento en locura colectiva en lo que va de un toro a otro. De la espantada al arrebato. De la hecatombe a la gloria. Y se vivió como un milagro más.

No fue el último, ni era el primero, por supuesto. A Rodolfo Rodríguez el alcohol a punto lo había tumbado una y otra vez sobre la lona. Mil veces cayó en las adicciones y otras mil veces encontró en la fe y en el toreo la vía de escape a un final que se anunciaba solitario y entre miserias. “Lo mio no fue gratis, no fue una fiesta de 15 años. Pero gracias al alcoholismo supe de donde vengo. Me levanté de la ceniza conocí el rostro de Cristo y comulgo todos loas días con él”.

Tras varias resurrecciones, hoy El Pana ha muerto y se ha reunido con ese Dios en el que siempre creyó y que tantas veces lo levantó. El descanso eterno era su deseo. Y en el ruedo del cielo ya huele a puro.

 

 

 

OBITUARIOA los 64 años

Muere El Pana: llanto por un torero genial, bohemio e irrepetible

El Pana, en un festejo celebrado en España en 2014. JAVIER BARBANCHO

CARLOS ABELLA
03/06/2016 09:12

El torero mexicano Rodolfo Rodríguez ‘El Pana’, de 64 años, ha muerto después de 32 días de hospitalización, por las complicaciones de la tetraplejia ocasionada al ser embestido y lanzado por los aires por un toro en una corrida en la ciudad de Lerdo, en el norte del país.

El mundo de los toros llora la muerte de El Pana (Apizaco, México. 2 de febrero de 1952). Pero también le lloran las gentes -como se dice en México- que jamás pisaron una plaza de toros, pero que sucumbieron al impacto mediático de un torero distinto y de un personaje irrepetible, original, imprevisible, atrabiliario, seductor, transgresor de normas y conductas tanto dentro como fuera de los ruedos.

Evocar su figura en los ruedos es hacerlo de un Rodolfo Rodríguez capaz de protestar en la plaza México por los experimentos nucleares de la República francesa en una isla del Caribe y de tirarse al ruedo de espontaneo siendo ya un matador de años de alternativa. Le dieron por “acabado” cientos de veces, pero como el Ave Fénix, el “Brujo de Apizaco” resurgía de sus cenizas para seducir a nuevos públicos y seguir llevando la controversia a la opinión publica taurina. Con él no había términos medios: o le adoraban o le consideraban un rara avis de este mundo lleno de conductas de honor, de respeto al compañero que se juega la vida y así le hemos visto hacer el paseíllo con los vestidos más inverosímiles de pasamanería, con un sarape en lugar del capote de paseo, con un excepcional habano en los labios y con su coleta natural entrelazado sus atractivas canas.

Su andar en el ruedo era especial pausado, simulando ser casi patizambo, y su ir al toro y su cite ha sido único; también su salida de la cara del toro ha estado llena de molinetes inverosímiles, de quiebros insospechados y de adornos pletóricos de gracia y torería, fruto de la imperfección, que es tan seductora en el toreo.

“El Pana” se ha ido al mundo de los dioses dejando una leyenda en la tierra, sin haber podido cumplir algunos sueños y entre ellos el de haber confirmado en Las Ventas de Madrid su alternativa mexicana del ya lejano 18 de marzo de 1979 en la plaza México, arena que pisó en pocas ocasiones dados sus enfrentamientos con los empresarios y sus propios compañeros de profesión, molestos por sus provocadoras y a veces insolidarias actitudes.

Su faena al toro “Chocolatero” de octubre de 1995 es un fabuloso compendio de originalidades inverosímiles ya en un hombre de su edad, que quiso retirarse un 7 de enero de la plaza México hace ya varios años, y ‘El Pana’ no defraudó, pues llegó a la plaza en una calesa tirada por caballos, luciendo una coleta natural, a la manera decimonónica. Hizo el paseíllo con su exagerada parsimonia, sonriendo, fumándose un habano de grueso calibre y con el capote de paseo sin liar. Llenó el coso de Insurgentes, y alternó lo cómico con lo genial, lo que rozaba el ridículo con lo que superaba la genialidad. El éxito fue tal que se desdijo de su deseo y siguió toreando. Treinta mil personas le observaban.

Ha estado en la cárcel en siete ocasiones y hay en Youtube cientos de documentos de su inspiración taurina y de su palabra como ese inefable brindis de la tarde de su frustrada despedida en 2007: “Brindo por las damitas, damiselas, princesas, vagas, salinas, zurrapas, suripantas, vulpejas, las de tacón dorado y pico colorado, las putas, las buñis, pues mitigaron mi sed y saciaron mi hambre y me dieron protección y abrigo en sus pechos y en sus muslos, y acompañaron mi soledad. Que Dios las bendiga por haber amado tanto”. Ni Gabriel Garcia Márquez ni Camilo José Cela hubieran sido capaces de hilvanar tan hermoso texto en castellano para atribuirlo a uno de sus seductores personajes. El escritor mexicano Heriberto Murrieta ha hecho pública estos días esta carta de “El Pana” dirigida a él en abril de 2001 que es un auténtico testimonio y un testamento vital de gran valor.

“Heriberto Murrieta.

Querido hermano: Ahora que se me presenta la anhelada oportunidad que tú me has conseguido de reaparecer en la Monumental de Insurgentes, después de tanto sufrimiento por el que tú sabes que he pasado, y debido a que ahora se está legislando sobre la donación voluntaria de órganos, quiero poner mi granito de arena y ser de los primeros en dar ese paso tan trascendental. Debido a que estoy desesperado y harto de tanta mediocridad, habré de salir el próximo domingo a darlo todo. Si un toro me mata, quiero pedirte que obsequies todos mis órganos a mis hermanos mexicanos que los necesiten, que lo mucho o poco que quede de mi menda sea cremado y que mis cenizas sean esparcidas por todas las ganaderías tlaxcaltecas donde pastan las vacas bravas. Sin más por el momento se despide tu hermano que mucho te agradece tus molestias y tu apoyo, no sin antes mandarte un fuerte abrazo.

Rodolfo Rodríguez El Pana“.

Su cuerpo, hoy inanimado estaba surcado por muchas cornadas y alguna de ellas en la tremenda y temida femoral, pero ha tenido que ser un toro gacho y en una plaza modesta el que topara con su cuerpo lanzándolo al aire para que cayera a plomo destrozándose su medula espinal. “El Pana” ha muerto – porque seguir viviendo inmóvil hubiera sido otra muerte indeseada por él- , aclamado en todas las plazas que han guardado un eterno minuto de silencio que ha estado lleno del recuerdo de su imborrable estampa, de su honda torería y de su arrebatadora personalidad.

 


 

DIARIO VASCO.COM

El torero quebrado

‘El Pana’, durante una faena en julio de 2014. ‘El Pana’, durante una faena en julio de 2014. / Gaizka Iroz (Afp)

PERFIL

Rodolfo Rodríguez ‘El Pana’, el último matador romántico, quería morir en la plaza, pero el toro ‘Pan Francés’ lo dejó tetrapléjico a los 64 años. Este viernes ha fallecido en México

FRANCISCO
APAOLAZA

Después de haber sido sepulturero, panadero y matador de toros, se podía esperar que Rodolfo Rodríguez ‘El Pana’ rematara la vida de cualquiera de las maneras, de todas salvo de una: como pasajero de una silla de ruedas. Ese era el final más sórdido, más incluso que morir en la plaza, que hubiera sido el colofón que a él le hubiera gustado. O eso decía. El domingo 2 de mayo, en Ciudad Lerdo (Durango, México), cuando ‘El Pana’ echó las manos adelante para recibir con el capote, el toro ‘Pan Francés’ hizo un extraño a la izquierda, lo topó de frente como si lo atropellara y lo lanzó hacia arriba como hacía Astérix con los romanos. Cayó de cara y se machacó tres vértebras contra el suelo. Desorientado por un golpe tan tremendo, el matador, oficialmente de 64 años, quedó inerte, boca abajo. Después de unos días con un pie más puesto en el otro mundo que en este, los médicos confirmaron el peor de los pronósticos: lesionada la médula espinal, Rodolfo no volvería a andar. Hoy ha muerto en México. Este ha sido el último y más terrible capítulo de una vida asombrosa hilvanada a veces en la luz y otras, en las sombras, chispeante en ocasiones, agria en otras, literaria en todo caso.

Si un escritor hubiera querido crear a ‘El Pana’, se hubiera quedado corto por mucho retruécano que le hubiera añadido a la existencia de su personaje. Rodolfo dice que nació en Apizaco en 1952, pero algunos periodistas mexicanos creen que se quita años; por lo menos, tres. Llegó al mundo en un sitio pobre, pero Rodolfo poseía la pulsión de los niños que no tienen nada, que es la voluntad rebelde y determinada de hacer rica a su mamá. Trabajó de todo: de sepulturero y de paracaidista, como tildan en la jerga mexicana a los que ocupan casas y terrenos para otros por cuatro duros. También de panadero y de aquellos días le quedó la costumbre primaria y bella de comerse a mordiscos una hogaza de pan cuando daba la vuelta al ruedo. Luego la miseria le llevó a los cosos: un jefe que tenía en una de las tahonas de Apizaco se ganaba la vida matando astados y lo enroló en su cuadrilla de niños toreros en plazas de voltereta, asalto y propinilla. Después confesó que lo habían elegido porque daba el tipo. Pero aquel chaval se fue haciendo mayor poco a poco y los demás se fueron quedando por el camino. De pronto, él estaba en primera fila. Había nacido ‘El Pana’.

“El señor de negro”

Ha sido siempre un torero complejo, alambicado, personalísimo, casi manierista. Decirle barroco sería contar poco de una personalidad sencillamente distinta. Se presentó en la Monumental de Ciudad de México en una novillada en 1978 y desde el primer momento se le calificó como el diferente entre los iguales. “No hay nada más aburrido que un torero aburrido”, dijo recientemente en una entrevista en la web “Banderillas negras”. Llenaba los tendidos, hacía los paseíllos con un purazo entre los dientes… Los que nada entienden le decían a veces “esperpento”. Tan distinto era que le perdió la lengua y, pese a que llenó la Monumental con 50.000 personas en cinco ocasiones seguidas, terminó enfrentándose con los empresarios y condenado prácticamente al ostracismo. En ese tiempo, ‘El Pana’ se dio a las mujeres y a las barras de los bares. De tanto tomar, había plazas a las que llegaba y no le dejaban salir. Su batalla fue despedirse en México DF y para conseguirlo hizo hasta una huelga de hambre. Él se refería al toro como “el señor de negro” y sus partidarios, que fueron una legión incondicional, le llamaron ‘El Brujo de Apizaco’. Se tiró tantas veces de espontáneo y tantas veces lo llevaron a los calabozos de la comisaría de Beníto Juárez que llegó a pensar que le iban a “dar calendario”, como llamaba a la pena capital. En una ocasión, a mediados de los 90, coincidiendo con la visita del presidente galo y en protesta por las pruebas nucleares de Francia en Mururoa, saltó al ruedo con una manta y un cartelito en el pecho que decía: “Chirac, cabrón, ya párale con las bombitas”.

Consiguió despedirse en la Monumental en 2007, pero en el último momento decidió que no se iba. “Todo ocurre por voluntad del de arriba. Ni la hoja de un árbol se mueve empujada por el viento sin la voluntad de Dios”, se justificó, porque El Pana hablaba muy claro, pero con enigmas. Ese año salió de la cama, se entrenó, bebió menos (no lo dejó hasta 2010, cuando ingresó en Alcohólicos Anónimos) y tiró abajo el Coso de Insurgentes con una faena especialísima, coronada por un solo trincherazo. ¡Pero qué trincherazo! Se lo dio al toro ‘Rey Mago’ y fue tan puro que al rematar el pase tiró la muleta al suelo, le dio la espalda y salió andando por el ruedo, poseído, mecánico y arrebatado, como un robot que se ha ido de madre. Se acercó al micrófono y dijo esto: “Brindo este último toro de mi carrera a las damitas, damiselas, meretrices, princesas, vagas, salinas, zurrapas, suripantas, vulpejas; las de tacón dorado y pico colorado, las putas, las buñis; pues todas ellas mitigaron mi sed y saciaron mi hambre y me dieron protección y abrigo en sus pechos y en sus muslos, y acompañaron mi soledad. Que Dios las bendiga por haberme amado tanto”. Brindó a las putas porque hubo épocas en las que solo ellas lo quisieron tener a su lado: “En el hombro de una suripanta se puede llorar cualquier pena”. Tuvo tanto eco aquella tarde, que después de la corrida le llamó el entonces presidente de México, Felipe Calderón, para decirle que había estado genial. Al teléfono también se puso su esposa para darle la enhorabuena. Y ni corto ni perezoso decidió de inmediato no cortarse la coleta.

Vino a torear a España y se le abrieron muchas puertas con suerte desigual. En 2013 se anunció un mano a mano con Morante de la Puebla en el Palacio de Vistalegre y llegaron los dos en coche de caballos, ‘El Pana’ con un puro que llegaba a los portales de las casas. Las cosas no salieron bien. Al periodista Jesús Quintero le confesó: “He aprendido más de los fracasos que de los éxitos. Mi vida ha sido 80% fracaso y solo 20% éxito, pero nunca mediocridad”. También sabía que un triunfo tapa mil decepciones y, tal vez por eso, los últimos meses los había pasado en Madrid entrenando con Carlos Escolar ‘Frascuelo’, que todavía busca regresar al ruedo con 68 años. Eran los dos últimos románticos del toreo. Ahora Escolar ensaya solo.

En aquella entrevista en “Banderillas Negras” le preguntaron por la muerte y la respuesta resuena ahora con un eco extraño. A los 64 años –o 67, o los que sean–, Rodolfo, que aún conservaba su aire de galán criollo de Hollywood y la mirada de hambre, sostenía que seguía vivo porque aún tenía por cumplir alguna misión en la tierra: “Si el día de mañana me agarra un torillo, será como si quebraran un jarrón de la Dinastía Ming”. En eso acertó. También respondió que su deseo era morir en la plaza “para engrandecer la fiesta”, y que ese día sería “todo o nada”.

 


 

REFLEXIONES TAURINAS

por Paco Terán

El Tamaño de Peraza

peraza

Lo primero que le admiré fue su asombrosa sabiduría taurina antes que su inmensa estatura como escultor, como artista. Tras de su muerte el sábado pasado con noventa años cumplidos, recuerdo esto con orgullo y agradecimiento.

Asistía yo desde muy joven a las juntas de Bibliófilos Taurinos de México a mediados de los ochentas y noté que, sus miembros, sabían de títulos de libros, autores, editoriales, fechas y datos; pero de toros, la voz más autorizada, conocedora y sensata siempre era la del maestro HUMBERTO FB_IMG_1464713751374PERAZA. No sólo era un gran aficionado de tendido con muchísimas corridas vistas y metidas en la cabeza, sino que había practicado el toreo como incipiente novillero y luego como un soberbio y célebre aficionado práctico que actuó en las mejores plazas y tuvo los alternantes de mayor categoría. Era un torero de Escuela y ENTENDÍA como pocos el toreo.

Por eso no me extrañó que sus obras taurinas fueran tan perfectas, con un mérito que no todos logran: colocar el torero, el toro y el engaño en la correcta posición siempre. Y por eso también, sin darse cuenta él, adopté a HUMBERTO PERAZA como uno de mis maestros más confiables.

Oigo todavía su voz cavernosa sacada del pecho, pausada y sin estridencias. Esa voz que me dio una primera entrevista para la televisión en 1987 en el Museo de la Ciudad de México, que me ilustró en otras pláticas de radio y, por encima de todo, esa voz generosa y sencilla que me obsequiaba horas de conocimiento en su taller de Cerro Blanco 14 del Pedregal de San Francisco.

FB_IMG_1464759147515Con él aprendí de arte, ¡faltaba más! Aprendí de toros (muchas anécdotas aleccionadoras que me han formado y que hoy todavía me sirven como el oxígeno) y aprendí lecciones valiosas sobre el mundo y la vida.

Un día me habló sobre las dos mascarillas mortuorias que colgaban en su taller: la de D. LORENZO GARZA (que él mismo le tomó) y la de MANOLETE (que le obsequiaron). “Si te fijas -dijo-, ambos tenían la nariz grande. Es una característica que suele tener la gente que es audaz y la que sobresale por su liderazgo…como HITLER”.

Lateralmente fuí conociendo las dimensiones y calidad colosal de su obra; sus soberbias estatuas de AGUSTÍN LARA (con réplicas en Madrid, Ciudad de México, Veracruz, Cuba y E. U.), la del “Par de Pamplona” representando a D. RODOLFO GAONA, la de SILVERIO PÉREZ, de PEDRO INFANTE, de GARZA, del maestro “ARMILLITA”, de “CANTINFLAS”, de los Generales JOAQUÍN AMARO y LÁZARO CÁRDENAS, la del Rey NEZAHUALCÓYOTL, las de varios presidentes en Los Pinos, la del maestro ELOY CAVAZOS y la del león que corona la puerta de la ciudad leonesa de Guanajuato.

Supe también que mi otro maestro, D. RAFAEL SOLANA, se quedó corto al calificarlo como “El Mejor Escultor de México”, porque PERAZA es ya un clásico y una referencia. Un continuador de FIDIAS y de BERNINI, de MIGUEL ÁNGEL y RODÍN. Un artista verdadero tan opuesto al Arte Basura que por estas épocas nos contamina y al que aplauden los borregos y los ignorantes, como ese arte falso de un tal Kapoor que ahora auspicia nada menos que la Universidad Nacional Autónoma de México, ¡hágame el favor!

PERAZA cultivó el realismo como el mejor, pero también otros lenguajes más abstractos como el surrealista. Trabajó con infinidad de materiales y los temas más variados. Pero siempre sobre la base del arte genuino, ese que domina el volumen y la proporción, el que enfrenta los retos estéticos, el de la belleza sublime como propósito perpetuo, el que conquista el movimiento dentro de la piedra inerte y, como máxima culminación, ese arte escultórico que comunica, que expresa y conmueve. Arte que ennoblece el alma y no remedos engañabobos.

Qué privilegio haber nacido en la época de un genio como PERAZA, de haber contado en el toreo con su genialidad y haber podido rozar, siquiera tangencialmente, su innegable tamaño histórico y su aura tan brillante y magnífica.

Correo electrónico: teran.paco@gmail.com

 


 

 

LA ASOCIACIÓN NACIONAL DE CRIADORES DE TOROS DE LIDIA DE MÉXICO SE UNE AL HOMENAJE A VICTORINO MARTÍN EN MADRID

El ganadero Victorino Martín Andrés ha sido motivo de un merecido homenaje en la Plaza de Las Ventas de Madrid, al cual se ha sumado la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia (ANCTL).

VICTORINO AULA2

El Foro Taurino de Zamora y El Centro de Asuntos Taurinos de Madrid, impulsaron esa iniciativa que tuvo como sede las instalaciones culturales de la plaza venteña, tras los hechos históricos que el ganadero Victorino Martín Andrés ha protagonizado a lo largo de su trayectoria en ese coso.

Al mismo tiempo, en una valoración de esos méritos, así como el papel fundamental que tuvo la sangre que ese criador de toros desempeñó cuando en los años 90, donó sangre brava para el refresco de la ganadería mexicana de San Martín, propiedad entonces de José Chafik y Marcelino Miaja; la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia, decidió sumarse al homenaje.

Este viernes 3 de junio, en el acto central, el ganadero José María Arturo Huerta, a nombre de la ANCTL, puso en manos de Victorino Martín Andrés, la placa conmemorativa. Más tarde, como estaba previsto, se develó un azulejo conmemorativo en la Puerta Grande del coso de la capital Española.

VICTORINO

El acto lo condujo el periodista Roberto Gómez. Estuvieron presentes en el presidium, el Director Gerente del Centro de Asuntos Taurinos de Madrid, Manuel Ángel Fernández, el jurista William Cárdenas, del Foro Taurino de Zamora, el propio Victorino Martín García y el mexicano José María Arturo Huerta.

FOTO: Prensa de la ANCTL/ M. Briones

VICTORINOAULA1VICTORINO2

 

 


 

D. Victorino Martín recibe homenaje de la Comunidad de Madrid y descubre azulejo en la Puerta Grande de Las Ventas

POR UCTL · 3 DE JUNIO DE 2016
DESTACADOS, NOTICIAS ·

El ganadero D. Victorino Martín Andrés recibe un emotivo homenaje de manos de la Comunidad de Madrid, tal

y como se puede leer en el azulejo descubierto en la Puerta Grande de la Plaza de las Ventas, “Ganadero Infatigable y ejemplar, defensor de una tauromaquia íntegra. Leyenda de la cabaña brava española”.
En el acto, celebrado en la Sala Antonio Bienvenida de la plaza de toros de Las Ventas y donde la UCTL ha estado representada por sus directivos y amigos del ganadero, D. Iñigo Sánchez Urbina y D. José Javier Núñez Cervera, le han acompañado numerosos aficionados, toreros, ganaderos, periodísticas, empresarios y todo el mundo que compone el mundo del toro, así como su mayoral Félix y Julio Izquierdo, primer mayoral de Victorino Martín, qué además celebra su 80 aniversario.

El acto lo ha presentado y dirigido el Director Gerente del Centro de Asuntos taurinos de la Comunidad de Madrid, Manuel Ángel Fernández Mateo, quién ha dedicado unas palabras para ensalzar la figura de Victorino Martín. Un tributo impulsado por el Foro Taurino de Zamora, que, junto a la Asociación Internacional de Tauromaquia (AIT), ha logrado que la Comunidad de Madrid aceptara de buen grado rendir este “merecido” homenaje a una figura “mítica e indispensable del mundo de los toros”. El periodista Roberto Gómez ha pronunciado un discurso dedicado a la figura de Victorino y a su ganadería.

 

 


 

 

FERIA DE SAN ISIDRO

Dos Victorinos salvan las cuentas al mítico ganadero

Menos de dos horas duró el festejo en el que actuaron Uceda, Abellán y El Cid con escaso brillo
Hace 18 minutos
Patricia Navarro. @PatriciNavarro

El diestro Manuel Jesús “El Cid” durante la lidia con su primero en vigésimo novena de la Feria de San Isidro
Efe

– Las Ventas (Madrid). Vigésimo séptima de San Isidro. Se lidiaron toros de Victorino Martín, bien presentados. El 1º, complicado; 2º, andarín, codicioso y de corta arrancada; 3º, humilla mucho y de profunda embestida; 4º, humilla mucho, de lenta y corta arrancada; 5º, toro de gran calidad y duración en la muleta; humilló muchísimo; 6º, va y viene orientado, difícil. Lleno de “No hay billetes”.

– Uceda Leal, de verde hoja y oro, pinchazo, estocada (pitos); bajonazo, cuatro descabellos (silencio)

– Miguel Abellán, de blanco y plata, dos pinchazos, estocada, descabello (silencio); tres pinchazos, aviso, descabello (silencio).

– El Cid, de verde botella y oro, bajonazo (saludos); estocada (silencio).

Un minuto de silencio estaba previsto para El Pana que no fue minuto ni fue silencio. Acorde a Rodolfo Rodríguez y ese señuelo de misterio que alcanzó a dejar allá por donde pisó, también por nuestra tierra. Luego vinieron los cárdenos después para dejarnos poco tiempo para pensar, sin liberar neuronas, todas en el ruedo, viajeros atentos, que “Bolsico” puso pronto a cavilar. Sin fondo de bravura, que quede claro, le costó ir al caballo y convirtió varas y brega en casi un disparate. No quería ver un capote, no le interesaba lo más mínimo y medía por encima siempre, por arriba como si supiera nombre y apellidos de quién andaba detrás. Listo bribón. Tan listo le debió parecer a Uceda Leal que al ver cómo enfiló a los banderilleros, no perdió el tiempo, lo lidió, brevedad de la buena y cambió la espada entre el enfado del personal. “Venenoso” fue el segundo y tuvo miga. Codicia, andarín y revuelo en el viaje porque nunca sabías hasta dónde decidía ir el animal. No fue trago fácil para Miguel Abellán que se justificó por ambas manos. Eso era lo que había. Hasta aquí habíamos llegado. Boquita cerrada del toro al entrar a matar, cómo si acabara de llegar y no había parado. Pero aquí comenzó otro tramo de la corrida. El de Victorino, con perdón, porque mereció más. “Garrochista” fue toro bueno. Y lo cantó ya en las dos varas que Juan Bernal le dio desde la distancia, se empleó después, descolgaba la cara durante. Expectación ante la faena de El Cid pos brindis a Victorino Martín padre, el padre de toda esta historia. Tuvo “Garrochista”muchas cosas buenas, sobre todo al natural, lo mejor la capacidad para acudir por abajo con una embestida profunda, no la regalaba, versión albaserrada, pero de encontrarla era muy intensa. Cid creyó en la faena, se lo llevó a los medios, y unas veces sí y otras no, como tantas ocasiones, y en ese camino ambiguo es compleja la comunión total, esa acuérdense que nos regala los momentos inolvidables. Y al final del trayecto, un bajonazo jaleado con la misma intensidad que si hubiera sido una estocada en todo lo alto. Humilló una barbaridad el cuarto en esa media arrancada de mucha lentitud. Uceda ni estaba ni se le esperaba. “Alevín” subió la media de duración del toro de esta casa. Toro bueno de verdad. Se entregó en la muleta y alargaba las embestidas con repetición. Si cantó las bondades por el pitón derecho también al natural, que cautivó tomando la muleta de Miguel Abellán hasta el final. Sin dudas. Sin miramientos. Belleza tenía la embestida; en cambio no alcanzó la faena la rotundidad que el toro merecía. Muletazos aislados, de aquí y de allá sin esa explosión de verdad.

El sexto sacó guasa, a este le costaba viajar. Se puso Cid. Se justificó. El toro se veía pronto. Ya habían salido los seis. Dos buenos de verdad. Y menos de dos horas para acabar. Planazo si hubiéramos visto torear.

 







 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: