Noticias Taurinas ANCTL

27 May

 

 

MEDIO SIGLO DE PEPE GARFIAS COMO CRIADOR DE TOROS DE LIDIA

zdon Pepe
Texto: Marysol Fragoso
Fotos: Archivo

El próximo mes de agosto de este 2016, el potosino José Garfias de los Santos celebra 50 años de haber iniciado su andadura como criador de toros de lidia, es por ello que hemos sostenido una conversación con él respecto a las dehesas que fundó bajo los nombres de: De Santiago, José Garfias y Santa Isabel

zPepe y Marco

Primeramente se habrá de recordar que la simiente de la ganadería De Santiago, estuvo formada por ochenta vacas y dos toros de Garfias, con lo cual en 1966, Pepe y Marco Antonio Garfias de Los Santos, fundaron esta ganadería. Una década después Marco, se separaría de Pepe para fundar la divisa que lleva su nombre y que actualmente manejan sus herederos.

En Garfias, su propietario Javier Garfias de los Santos, hermano de Pepe y Marco, tenía de la mejor materia ganadera zhierroque había ido adquiriendo de 1948 a 1953 de la ganadería de San Mateo, entonces enclavada en Zacatecas. Más adelante Pepe Garfias reforzó la sangre con ejemplares procedentes de la ganadería de Reyes Huerta.

A las puertas de cumplir su cincuenta aniversario, localizado en los potreros de La Mancha en San Luis Potosí, José Garfias de los Santos nos contesta lo siguiente:

-¿Cuál es su balance en este medio siglo como ganadero?

-Muy positivo porque me tocó vivir y trabajar durante una época muy bonita en el toreo, que me permitió vivir de la crianza del toro de lidia y disfrutarla con mi familia. Actualmente es muy difícil contagiar a los hijos del ambiente ganadero. Yo puede hacerlo y lo disfruté. Esto lo pongo por encima de lo que he conseguido de triunfos en el ruedo.

–¿Cuáles son los momentos más duros que enfrentó como ganadero?

–La época de la reforma agraria que nos quería despojar de ztoro 3nuestra propiedad. Me fabricaban problemas ficticios para complicarme la vida. Ahora ya estoy tranquilo en ese aspecto.

-Otras etapas duras han sido las de sequías de 1993, 1995, 2011 y 2013. Me quitaron mucho ganado por la falta de agua y de comida. Los ganaderos en general acabamos perdiendo mucho dinero y muchos animales esos años.

-¿A qué atribuye el éxito que tuvo desde el nacimiento de su ganadería?

-A que Javier mi hermano me dio mucho ganado de buena procedencia. Él fue quien me enseñó a ser ganadero y me dio las ztoro 1bases, además de un caporal que fue muy importante en los inicios de esta casa, de nombre, Giraldo López.

-Javier vivía con él y para el toro, conocía sus líneas. Cada año me mandaba nuevos sementales y con ellos se abría la sangre y permitió que mi ganadería fue más boyante. A partir de 1976 ya empecé a padrear toros de mi propiedad y cada uno de los hermanos Garfias tomó su camino.

-¿Quiénes han sido los toreros de esta casa?

-Desde luego, Manolo Martínez. Y, Eloy Cavazos pedía todos mis toros. Más adelante Miguel Espinosa que hasta ahora sigue viniendo a tentar aquí. De los toreros jóvenes está José Mauricio y he tenido el orgullo de tener a Roca Rey que es un gran torero.

-Sus recuerdos más entrañables…

-Mi presentación en la Plaza México en 1983 con la confirmación de alternativa de Guillermo Capetillo. Su padrino fue Rafael Gil “Rafaelillo” que le cortó la primera oreja a uno de mis toros en esa plaza. Era el toro “Nopalero”. Además, durante la inauguración de la temporada en La México en 1994 cuando Ricardo Sánchez le corta el rabo a “Capitán”.

-¿Cuáles han sido sus mejores sementales?

ztoros en el campo b– De la primera época, “Contador” número 9 de la H y “Vengativo”, número 72. Ahora, lo de más encastado es de un toro estrella que le llamamos “El Avión”, bisnieto de “El Avión” de San Mateo. Así le decían con cariño ya que embiste “planeando”.

-¿Cuánto ganado tiene ahora?

-320 vacas en De Santiago; 220 en Pepe Garfias y 200 en Santa Isabel y con ellas quince sementales.

Lo más reciente que ha lidiado Pepe Garfias ha sido durante la más reciente edición de la feria de San Marcos en Aguascalientes. De momento, prepara varios encierros para ser lidiados en la inmediata temporada invernal.

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Anecdotario de Giraldés: Un toro bravo

Por: Giraldés | Opinión
Viernes, 27 de Mayo del 2016 | Tijuana, B.C.

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El famoso Rafael Gómez “El Gallo” tenía la habilidad de dar con una frase una idea muy clara de lo que puede suceder cuando aparece en un ruedo un toro bravo de verdad. Y con ese gracejo tocado de su duende gitano, el hermano mayor de Joselito afirmaba: “Cuando te toca un toro bravo… es el fin del mundo”.

En su largo desarrollo y constante evolución, el arte del toreo ha experimentado muchos cambios. Debe tenerse en cuenta que todo lo que se hace en la plaza ha estado y sigue estando relacionado a las condiciones de lidia que presenta el toro. Hace ya bastante tiempo que los ganaderos se han esmerado en encontrar el toro para el torero; el toro que se deja torear y, sobre todo, dar muchos pases en faenas largas, que es lo que le gusta al público que acude a las plazas.

Hace muchísimos años todos los toreros anunciados para actuar en la plaza deٴ Córdoba, lo primero que hacían al llegar a la ciudad de los Califas, era presentarse en el Club Guerrita para saludar al mítico Rafael Guerra. Si alguno no lo hacía, Guerrita, grandioso torero, pero que como persona tenía un estilo muy complicado y una enfermiza egolatría, se lo tomaba muy a mal. Con la soberbia de quienes están acostumbrados a ver cumplidos todos sus caprichos, hacía comentarios adversos sobre el que no había acudido a saludarlo.

En cierta ocasión llegó a Córdoba un novillero que iba a debutar en aquella plaza, y lo primero que hizo fue dirigirse al Club Guerrita, situado en el número 19 de la calle Gondomar.

-Vamos a ver si todo esto que se dice de ti es verdad -le dijo El Guerra al novillero que había ido a saludarlo.

-Maestro, sólo quiero que mañana me salga un toro bravo para que usted me vea -dijo el torero con cierta ingenuidad delante de aquel personaje.

-¡No sabes lo que estás diciendo, chaval! -le contestó El Guerra con autoridad- mañana no te va a salir un toro, te van salir dos. Y pídele a Dios que ninguno sea bravo. Con los toros bravos solo hemos podido yo, -claro, él tenía que ser siempre el primero-, y José. El Guerra se refería a Joselito El Gallo- No lo olvides: Yo y José somos los únicos que hemos podido con los toros bravos. Ojalá que nunca te toque un toro bravo”.

 


 

Ramillete de noticias breves

Por: Redacción | Foto: Archivo
Viernes, 27 de Mayo del 2016 | México, D.F.

castellanos

Castellanos debutará en Ecuador

El novillero capitalino Luis Manuel Castellanos hará su debut en tierras ecuatorianas, ya que el próximo sábado 4 de junio está anunciado en la plaza “Javier Erazo”, situada en las inmediaciones de Riobamba, donde actuará, mano a mano con el torero local Julio Ricaurte, que durante varios años ha sido alumno de la Academia Taurina Municipal de Aguascalientes. En este festejo, programado a las 16:00 horas, se jugarán ejemplares de la divisa de El Carmen. Esta es la segunda ocasión que Castellanos en cosos de Sudamérica, pues anteriormente ha tenido oportunidad de torear en Colombia.

Primer cartel novillero en el lienzo “Rancho del Charro” de SLP

La empresa organizadora ya tiene el cartel de la primera novillada que se llevará a cabo en el lienzo del Rancho del Charro, muy cerca del Santuario, en la ciudad de San Luis Potosí. Este festejo está programado el sábado 25 de junio y en el cartel figuran los nombres de Ricardo Leos, Ricardo Rocha “El Fraile”, Fernando Carrillo y José Sáinz, quienes enfrentarán novillos de Manolo Martínez. Asimismo, actuará el niño torero Fernando López Foyo con una becerra de la ganadería de Fermín Rivera. El evento comenzará a las 17:30 horas y el precio del boleto, con entrada general, es de 120 pesos.

Quinto aniversario de las Forcadas de Hidalgo

El grupo de Forcadas de Hidalgo invitan a la celebración de su quinto aniversario, que tendrá lugar este sábado 28 de mayo en la plaz “Vicente Segura” de Pachuca a partir de las 14:00 horas, donde harán un entrenamiento público que tiene visos de ser muy interesante ya que también será un concurso de pegas. El cartel de esta celebración está compuesto por los rejoneador Julián Viveros y los aficionados a caballos Miguel Ángel Vila y Manuel Rivera. También actuará el novillero Manolo Roldán y el becerrista Ernesto Romero “El Espontáneo”. Participarán los Forcados Hidalguenses y los Forcados Amadores de Hidalgo. Se lidiarán ejemplares de la ganadería de Servando Paredes. Auxilarán en la brega alumnos de la Escuela Taurina “Jorge Gutiérrez” de Pachuca.

Unidos por los damnificados de Ecuador

Un grupo de taurinos se han unido para organizar un festival a beneficio de los damnificados del terremoto ocurrido en abril en Ecuador, mismo que provocó la muerte de muchas personas y la destrucción de centenares de viviendas. Así que el sábado 11 de junio, a las 17:00 horas, se llevará a cabo este festejo en la plaza “La Cantera” de Quito, donde actuarán el rejoneador Álvaro Mejía, los matadores Mariano Cruz Ordóñez, Juan Francisco Hinojosa, José Antonio Bustamante y el novillero Martín Camacho. Se lidiarán ejemplares donados por los ganaderos de Ortuño, Charrón, Atillo y Santa Carolina. Además del pago de los boletos para recaudar fondos, la empresa ha solicitado la entrega de ropa en buen estado y alimentos no perecederos para ser repartidos entre los damnificados del terremoto.

La Feria de Burgos ya tiene carteles

La feria taurina de San Pedro y San Pablo de Burgos, que se celebra alrededor del 29 de junio, ya tiene carteles. El empresario Carlos Zúñiga presentará novedades como Andrés Roca Rey, López Simón y José Garrido, toreros de la nueva generación. Las combinaciones son las siguientes: Sábado 25, corrida de rejones; toros de Guiomar Cortés de Moura para Andy Cartagena, Diego Ventura y Óscar Borjas. Domingo 26, toros de El Capea para Enrique Ponce, Julián López “El Juli” y López Simón. Lunes 27, Toros de Conde de Mayalde para Fernando Robleño, Manuel Escribano y Jiménez Fortes. Martes 28, toros de Antonio Bañuelos para Juan José Padilla, David Fandila “El Fandi” y José Garrido, y el miércoles 29 de junio, día de los santos patronos, toros de El Puerto de San Lorenzo para Sebastián Castella, Miguel Ángel Perera y Andrés Roca Rey.

Burladeros artísticos en Córdoba

El reconocido guitarrista Vicente Amigo será el encargado de diseñar los burladeros de la plaza de “Los Califas” que se estrenarán en la corrida del sábado 28 de mayo, en la corrida homenaje de Juan Serrano “Finito de Córdoba”, que celebra 25 años de alternativa con una encerrona. El diseño de los burladeros consiste en la elaboración de seis distintos poemas en los que el flamenco y el toreo estarán unidos por el mismo sentimiento expresivo. Y es que la relación de Vicente Amigo y de Finito de Córdoba ha sido muy estrecha desde que el torero cordobés era novillero. Una vez que concluya la Feria de Córdoba, los burladeros serán subastados con un fin benéfico.

 


 

Horacio Casas compra dos caballos de Hermoso

Por: Redacción | Foto: Archivo
Viernes, 27 de Mayo del 2016 | México, D.F.

horacio

El rejoneador capitalino Horacio Casas ha dado a conocer a los medios de comunicación que concretó la compra de dos caballos de la yeguada del maestro navarro Pablo Hermoso de Mendoza, los cuales, se sumarán a su cuadra para torear durante sus próximos compromisos.

Se trata de “Botero”, cuya especialidad es recibir a los toros al inicio de la faena, y “Espartano”, que se emplea en la colocación de banderillas, pega batidas piruetas y torea de costado.”

Ambos ya fueron probados en una plaza por el caballista capitalino. El primero en el complejo Val´ Quirico, ubicado en Tlaxcala, y el otro en la plaza “Santa María” de Querétaro.

Tras comprobar que caballos y caballero se acoplan perfectamente al estar frente a la cara del toro, Horacio Casas determinó adquirirlos y ya se encuentra entrenando a diario con ellos en su cortijo ubicado en el Estado de México.

 


 

500 años de Tauromaquia en México (XV)

Los protagonistas, a pie y a caballo, del siglo XVI al XVIII

A lo largo del XVIII se dieron las condiciones para que el toreo de a pie apareciera con todo su vigor y fuerza en México Un rey como Felipe V de origen y formación francesa, comenzó a gobernar apenas despierto el también llamado “siglo de las luces”. El borbón fue contrario al espectáculo que detentaba la nobleza española y se extendía en la novohispana. En la transición, el pueblo se benefició directamente, incorporándose al espectáculo desde un punto de vista primitivo, que ya contaba con un basamento que se formó desde el siglo XVI y logró madurez en los dos siguientes.
Actualizado 25 mayo 2016
José Francisco Coello Ugalde, historiador

Como ya vimos en entregas anteriores, fue entre 1540 y 1630 aproximadamente, cuando se intensificó en forma exponencial una fuerte baja poblacional (sobre todo entre los indígenas), ocasionada por epidemias, que se reflejaron en el “siglo de la depresión”, asimismo calificado por Woodrow Borah, uno de sus estudiosos más dedicados.[1] Por consiguiente resistió un poco más el grupo de blancos, y por otro lado los ganados vacuno y ovino se sobregiraron. Para algunos historiadores, este ciclo temporal se convierte en un espacio oscuro que proporciona pocas informaciones para el desarrollo de los diversos grupos que conviven en el territorio novohispano. En lo taurino ocurren una buena cantidad de acontecimientos que dejan ver el florecimiento con que se manifestaron las fiestas.[2]

Caben aquí un par de ejemplos relacionados con el que fue un caso de figuras grabadas en cuerpos, como resultado de creencias, magia popular o presencia demoníaca.

El primero de ellos, y debo la información a mi buen amigo David Tuggle quien, desde los Estados Unidos me comenta lo siguiente:

En 1691 una esclava mulata de Durango, llamada Antonia de Soto, se entregó al ministro de la Inquisición en Parral, y luego, durante un período de dos años, contó la historia de cómo se había escapado y tenido muchas aventuras que involucraban alucinógenos y hechizos mágicos, algunos de las cuales involucraban el disfrazarse de hombre, convirtiéndose en jinete y “torero.” Ya sea que sus aventuras hayan sido sólo alucinaciones y/o fabricaciones, tal vez los detalles de su historia podrían revelar mucho acerca de los toros en la región fronteriza de finales de los años 1600. Se dice que la información de una fuente de esta naturaleza proviene del Archivo General de la Nación (AGN), Ciudad de México: “denuncia que contra s í hizo Antonia de Soto, mulata, esclava de Francisco de Noriega, vecino de la Ciudad de Durango… 1691.[3]


“La magia del toro”. Antonio Navarrete Tejero: Trazos de vida y muerte.
Por (…). Textos: Manuel Navarrete T., Prólogo del Dr. Juan Ramón
de la Fuente y un “Paseíllo” de Rafael Loret de Mola. México,
Prisma Editorial, S.A. de C.V., 2005. 330 p. ils., retrs.

Ahora bien, y como apunta por otro lado José Luis Uriarte Pacheco, con mucha frecuencia, la figura del demonio adoptó en la mente del hombre grabado una forma visible que era acorde con su ocupación productiva. El confesor Ambrosio Casulto lo muestra en la correspondencia que remitió a la Inquisición de México:

Díjome [la esposa del indio Sebastián] que fue muy asombrado por los enemigos que se le aparecían en figuras de toros y otros animales feroces, que le cercaban y acometían. Al amanecer le dijo el indio afligido que entendía había sucedido la visión espantosa por no haberse confesado y encubrir su culpa.

El indio dedicado a la vaquería veía en su lecho de muerte demonios revestidos con las formas que encontraba diariamente en sus actividades productivas. El Señor del Mal estuvo presente en la mente del hombre grabado a través de formas que le eran familiares, al final de cuentas, la figura del demonio representa la forma visible de un ser invisible, un ente que tiene entre los hombres una apariencia mutable.[4]

Confrontación de dos noblezas: la española, o criolla, y la indígena a caballo.

El rejoneo (torear a caballo) –sigue apuntando Uriarte Pacheco-, fue una de las modalidades que ejecutaron los novohispanos en el periodo estudiado. De más vieja tradición en la Nueva España fue el acto de enfrentar al toro a pie. Si en Europa los primeros matadores de toros a pie de los que se tiene referencia histórica datan de 1385, en México aparecen a principios del siglo XVII. Algunos novohispanos que lo ejecutaron llevaron en sus espaldas la figura del demonio. La denuncia del español Juan de Velasco nos ofrece información sobre las suertes que los vaqueros realizaban en Ayutla, Nueva Galicia, en el año de 1604:

[…] dijo que un mulato libre traía pintado el demonio en las espaldas, y que era hombre el dicho mulato, que amarrados los pies aguarda a un toro muy bravo y le mete en los cuernos dos naranjas, y a una potranca por más con fervor que de hiendo montado en ella le va quitando las correas y la silla y se queda en pelo en ella sin apearse ni caerse y que esto es lo que tiene que decir.

Ser valiente fue una meta también perseguida por vaqueros de Michoacán y jinetes españoles de la Nueva Galicia. El hombre que pactó con el Maligno y se hizo grabar su figura esperaba contar con la valentía necesaria para desterrar el miedo y alcanzar la habilidad y destreza de todo buen jinete y toreador. Aquello fue un fin utilitario que se buscó en la magia[5] termina diciendo de este modo nuestro colega historiador.

Pero en el XVIII se dieron las condiciones para que el toreo de a pie apareciera con todo su vigor y fuerza. Un rey como Felipe V de origen y formación francesa, comenzó a gobernar apenas despierto el también llamado “siglo de las luces”. El borbón fue contrario al espectáculo que detentaba la nobleza española y se extendía en la novohispana. En la transición, el pueblo se benefició directamente, incorporándose al espectáculo desde un punto de vista primitivo, el cual, con todo y su arcaísmo, ya contaba con un basamento que se formó desde el siglo XVI y logró madurez en los dos siguientes. Un hecho evidente es el biombo que, como auténtica relación ilustrada de las fiestas barrocas y coloniales, da fe de la recepción del duque de Alburquerque (don Francisco Fernández de la Cueva Enríquez) en 1702. Para ese año el toreo en boga, es una mezcla del dominio desde el caballo con el respaldo de pajes o lacayos que, atentos a cualquier señal de peligro, se aprestaban a cuidar la vida de sus señores, ostentosa y ricamente vestidos.

He allí un indicio de lo que pudo haber sido el origen del toreo de a pie en México, primitivo sí, pero evidente a la hora de demostrar la capacidad de búsqueda por parte de los que lo ejecutaban, en medio de sus naturales imperfecciones.[6]


Detalle del Tríptico anónimo que representa diversas vistas
del recibimiento que hizo la ciudad de México a su virrey
don Francisco Fernández de la Cueva, duque de Alburquerque,
en el Alcázar de Chapultepec, en 1702.
Perteneció a los duques de Castro-Terreño.
Fuente: Banco Nacional de México. Colección de arte.

Otra más de las “señales” es la que se detecta en las ACTAS CAPITULARES DE MÉXICO mismas que obligaban a cabalgar en las fiestas principales como la de San Juan, de Santiago o San Hipólito a todos los propietarios como señal de su poder que permitía entender lo importantes que podían ser estos personajes contando, entre sus propiedades, con un símbolo de grandeza. Por eso

Sin duda alguna, la propiedad de los caballos era la condición necesaria para, adquiriendo nobleza y valía, poder tener acceso a las mercedes que otorgaban el rey o las autoridades locales; es más, mientras más “valía” se tuviera, más hechos de guerra, más caballos, más soldados, más indios se poseyeran, en mejor situación se estaba para alcanzar nuevas y mejores mercedes.

Esto significaba un impedimento, un negarle al indio la posibilidad de emparejarse con la capacidad de poder por parte del español quien así lograba ser dueño de más propiedades. También, a todo esto se agregaba un dominio mostrado participando en los torneos, juegos de cañas y más aún, el ejecutar con gallardía la suerte de alancear toros lo que daba mayor jerarquía al caballero que deseaba colocarse en sitio encumbrado. Estos aspectos alcanzaron en nuestras tierras unas condiciones distintas, dado el carácter aún reciente de la conquista y ahora de la colonización que otorgaba posibilidades crecidas a todos aquellos que con o sin linaje estaban en derecho de engrandecerlo o adquirirlo.

Sin embargo, aquellos inconvenientes quedaban superados con la exteriorización de la alegría. A mayor estruendo, mayor júbilo. La ceremonia taurina se convertía en fervorosa explosión que poco a poco se fue internando en la entraña del pueblo. Dichas demostraciones comenzaron a tener un símbolo de arraigo mismo que debía festejarse durante varios días los cuales siempre estaban ligados a la celebración religiosa, a la de un acontecimiento monárquico (nacimiento de infantes, proclamación al trono de los reyes de España, bodas reales, onomástica de los reyes) o, simplemente a la conmemoración -por largos años- de la que marca el parteaguas para la vida de nuestro pueblo: la fecha del 13 de agosto (día de San Hipólito) es, en suma, un símbolo de derrotas, con la capitulación de los aztecas, y de victorias para los españoles que se apoderan de un espacio territorial más en sus propósitos colonizadores. San Hipólito se convierte en patrón, junto a Santiago Apóstol para conmemorar con fiestas de toda índole el emblema de la grandeza española.

El torneo caballeresco tuvo esplendor y pudo apreciarse en escenarios que poco a poco iban convirtiéndose en sitio preferido de muchos que encontraron en aquel ambiente semejanzas de culto. Así como el indígena cumplió con ritos en los cuales la presencia del sol o de la sangre eran significativas, así también, al celebrarse el espectáculo taurino, el culto heliolátrico al sol y la presencia de sangre vinculada a la muerte misma del toro, deben haber causado algún ambiente de afinidades y aceptaciones que por eso permitieron que dichas manifestaciones continuaran.

_________________________

[1] Woodrow, W. Borah: El siglo de la depresión en la Nueva España. México, ERA, 1982. 100 p. (Problemas de México).

El autor apoya su tesis en las actividades de la economía durante la colonia para conocer los comportamientos demográficos que se dieron en forma agresiva a causa de nuevas enfermedades, la desintegración de la economía nativa y las malas condiciones de vida que siguieron a la conquista. Este fenómeno tuvo su momento más crítico desde 1540 y hasta mediados del siglo XVII, mostrando bajos índices de población, entre los indígenas y los españoles (hacia 1650 se estiman 125,000 blancos en Nueva España y unos 12,000 indígenas). La población indígena alcanzó una etapa de estabilidad, luego de los efectos señalados, a mediados del siglo XVIII “aunque siempre a un ritmo menor que el aumento de las mezclas de sangre y de los no indígenas”.

Es interesante observar que los valores de cabezas de ganado mayor y menor son muy disparados contra un decremento sustancial de los indígenas y blancos, lo cual originó, por otro lado, un estado de cosas donde dichos ganados mostraron no sólo sobrepoblación sino que el hábitat se vulneró y se desquició lo cual no permite un aumento de la producción, pues los costos se abatieron tremendamente.

Esta tesis ha perdido fuerza frente a otros argumentos, como por ejemplo los que plantea la sola trashumancia habida en buena parte del territorio novohispano, o aquel otro que propone Pedro Romero de Solís en su trabajo denominado “Cultura bovina y consumo de carne en los orígenes de la América Latina”. En CULTURA ALIMENTARIA ANDALUCÍA-AMERICA México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 1996. 255 p. Programa universitario de alimentos. (Historia General, 17), p. 231-55.

El estudio de Borah publicado por primera vez en México en 1975, ha perdido vigencia, entre otras cosas, por la necesidad de dar una mejor visión de aquella “integración”. Hacia 1576 se inició la gran epidemia, que se propagó con fuerza hasta 1579, y quizá hasta 1581. Se dice que produjo una mortandad de más de dos millones de indios. La fuerza de trabajo para minas y empresas de españoles escaseó entonces, y las autoridades se vieron obligadas a tomar medidas para racionar la mano de obra y evitar el abuso brutal de los indígenas sobrevivientes.

Por otra parte, la población mestiza había aumentado a tal grado que iba imponiendo un trato político y social que no se había previsto. Mestizos, mulatos, negros libres y esclavos huidos, al lado de criollos y españoles sin lugar fijo en la sociedad concebida como una organización de pueblos de indios y ciudades y lugares de españoles, alteraron el orden ideado por las autoridades españolas, en cuyo pensamiento sólo cabía una sociedad compuesta por “dos repúblicas, la de indios y la de españoles”. Véase: Andrés Lira y Luis Muro: “El siglo de la integración” (p. 307-362). En HISTORIA general de MÉXICO. Versión 2000. México, El Colegio de México, Centro de Estudios Históricos, 2000. 1104 p. Ils., maps., p. 311. Además, véanse las páginas 316 y 317 del mismo texto que abordan el tema de “La población”.

Dicho lo anterior, no queda sino ser más que congruentes, cuidadosos con la tesis de W. Borah que tampoco puede descartarse tajantemente, pero que puede admirarse mejor con las oportunas apreciaciones que han quedado incorporadas.

[2] José Francisco Coello Ugalde: Relaciones taurinas en la Nueva España, provincias y extramuros. Las más curiosas e inéditas 1519-1835. México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, 1988. 293 p. facs. (Separata del boletín, segunda época, 2).

[3] Archivo General de la Nación, Ramo Inquisición.

[4] José Luis Uriarte Pacheco. “Tatuajes, figuras grabadas en cuerpos novohispanos. (1604-1750). Una ventana abierta al pasado de hombres carentes de escritura”. Universidad Nacional Autónoma de México. Facultad de Filosofía y Letras. Colegio de Historia. Tesis que, para optar por el título de Licenciado en Historia Presenta (…), 2007. 105 p., p. 12.

[5] Op. Cit., p. 30.

[6] José Francisco Coello Ugalde: Novísima grandeza de la tauromaquia mexicana (Desde el siglo XVI hasta nuestros días). Madrid, Anex, S.A., España-México, Editorial “Campo Bravo”, 1999. 204 p. Ils, retrs., facs., p. 19-20.

Entre el 20 de abril de 1519 y el 13 de agosto de 1521 se desarrollaron los momentos más intensos de la conquista española sobre el poderoso Imperio Mexica, fundado en la ciudad de Tenochtitlan. Los mexicas aplicaron un control férreo sobre pueblos que terminaron siendo sometidos por la vía del tributo; no cumplirlo significaba la guerra. Los cempoaltecas, chalcas, totonacas y los tlaxcaltecas, entre otros, contribuyeron a su decadencia cuando hicieron alianza con los españoles.

La capitulación de la gran ciudad de México-Tenochtitlan ocurrió el día de san Hipólito del año del señor de 1521, y a partir de ese momento comenzó el periodo colonial que abarcaría tres siglos de esplendor. Las fiestas y torneos caballerescos nos muestran uno de los múltiples aspectos que conforman la vida cotidiana de una sociedad, en este caso, la novohispana. “Correr toros” se decía comúnmente y es ahí donde las historias nos hablan de un primer festejo celebrado en lo que hoy día son los terrenos del convento de San Francisco, justo el 24 de junio de 1526, noticia que entre otros, registró el propio conquistador Hernán Cortés, en estos términos: “Otro día, que fue de San Juan, como despaché este mensajero, [para dar la bienvenida al visitador Luis Ponce de León] estando corriendo ciertos toros y en regocijo de cañas y otras fiestas…”; todo ello en su quinta Carta-Relación, que conoció al detalle el Rey Carlos V en España.

Aunque nos asalta la duda sobre los “ciertos toros” que menciona el propio Cortés. ¿Acaso no serían los “extraños toros mexicanos con pelaje de león y joroba parecida a la de los camellos” que asimismo los describe Cortés y cuya similitud es igual al bisonte que tenía Moctezuma en su maravilloso zoológico?

Poco a poco fueron llegando diferentes variedades de ganado no sólo de España, también de islas como La Española, las Antillas o de Cuba, al grado de que el mismo Cortés envió al valle de Toluca un buen número de ellas.

Por cierto, era común en aquellos tiempos el juego de cañas. “Correr cañas” eran una antigua forma de destreza hípica en la que los contendientes se arrojaban mutuamente lanzas, el fin de este simulacro de guerra era derribar a los adversarios o desarmarlos.

Torneos y justas son las primeras demostraciones deportivas de los españoles en tierras nuevas. Para ello fue necesario el elemento material que era suprema condición: el caballo. La moda caballeresca de los siglos XV y XVI estaba aquí. El español buscó defender la tradición medieval. Toros y cañas iban juntos, como espectáculos suntuosos y brillantes en la conmemoración de toda solemnidad.
Los escritos del historiador José Francisco Coello Ugalde pueden consultarse a través de su blogs “Aportaciones histórico taurinas mexicana”, en la dirección:
http://ahtm.wordpress.com/

 


 

 

La Tauromaquia es Ecología, exposición en la plaza de toros de Las Ventas

POR UCTL · 27 DE MAYO DE 2016
DESTACADOS, NOTICIAS ·

Durante estas dos semanas de la feria de San Isidro en la plaza de toros de Las Ventas, Tendido 11 en colaboración con la Fundación del Toro de Lidia y Taurodelta han organizado la exposición La Tauromaquia es Ecología.
Se trata de una muestra con la que, a través de fotografías de gran formato de Gorka Apizlicueta & Arsenio Ramírez, se pone en valor la ecología en el mundo taurino recreando al mismo tiempo una dehesa en los pasillos de los bajos de los tendidos de sombra.

En la inauguración de la Exposición, Borja Cardelús, director de Fundación Toro de Lidia, explicó que “esta exposición recoge seis argumentos -que encabezan cada imagen- que vienen a decir que, aunque una persona no sea aficionada a los toros o no le gusten para nada, la Tauromaquia es un bien a defender por encima de otras consideraciones en cuanto garantía de preservación del toro bravo”.

1. Raza bovina más antigua del mundo. La documentación histórica sobre la procedencia de las ganaderías permite trazar el origen del ganado de lidia en los siglos XVI-XVIII.

2. Joya del patrimonio genético español. Analizadas las ganaderías por encastes, se observa que el grado de diferenciación genética es muy superior al que hay entre las razas bovinas europeas, por lo que la raza de lidia debería ser considerada como raza de razas.

3. Guardián de la dehesa ibérica. El toro de lidia ocupa más de 500.000 hectáreas de dehesa y es el mejor protector de la dehesa ibérica al convivir en equilibrio y armonía con la flora y fauna autóctonas.

4. Crianza sostenible. Las dehesas de toros de lidia se localizan principalmente en sierra o monte, zonas desfavorecidas de la Península Ibérica más agrestes y pobres, no aptas para el cultivo y amenazadas por la despoblación.

5. Factor de fijación rural. Las ganaderías de lidia contribuyen a aumentar la población rural en zonas deprimidas, a través de la mejora de los salarios, por la necesidad de una mano de obra fija y cualificada.

6. Patrimonio cultural material e inmaterial irreemplazable. La crianza del toro de lidia y sus usos tradicionales está declarada y protegida como Patrimonio Cultural.

Pero, además, el biólogo Miguel del Pino insistió en la “exaltación de la crianza del becerro bravo sin separación de su madre en condiciones incomparables en otro tipo de ganado”, así como “el valor añadido del toro como ‘señor de la dehesa’ desde el punto de vista ecológico-genético-histórico. Asimismo, es fundamental la capacidad del toro bravo para adaptarse a ecosistemas de poca o nula rentabilidad para otros ganados, como la sierra bravía o la salina, y la dependencia que tienen de la dehesa numerosas especies de aves que tienen su sede en los ecosistemas del toro”.
Juanma Lamet, periodista de Expansión, resaltó que “hay más de 540.000 hectáreas de dehesa ibérica dedicadas al toro bravo. ¿Esto es mucho o es poco? Es más que toda la superficie de Cantabria (532.000 hectáreas), La Rioja (504.000) o de las Islas Baleares (499.200). Una de cada siete hectáreas de dehesa de España gira en torno al toro”.

Además, Lamet, añadió que “las 1.281 ganaderías de bravos mantienen 194.931 reses, casi la mitad de ellas (88.700) reproductoras, y más de 15.000 personas trabajan en las explotaciones”. Y destacó que “criar un toro tiene un coste medio de producción de 4.500 euros, sin tener en cuenta el valor o arrendamiento de la finca.

Para que una ganadería cubra costes, debe cobrar sus reses de lidia a 4.800 euros, aproximadamente. Sólo unas pocas obtienen rentabilidad; el resto no sale de los números rojos. Los costes suben y los precios de venta, no. Al contrario, en muchos casos bajan. Los toros que no se venden a las plazas tienen un precio un 85% menor, de entorno a los 675 euros para toreo a puerta cerrada o unos 500 euros para el matadero”.

 


 

 

REFLEXIONES TAURINAS

por Paco Terán

EL VILLAMELONAJE DE MADRID

 

Empecé verdaderamente a ENTENDER de toros cuando me di cuenta que lo real, lo auténtico, es exactamente opuesto a lo que dicen los dogmáticos. Y de estos, los campeones son los aficionados madrileños.

Conocemos de sobra que los españoles tienen como credo: “España para los españoles”, pero es que además de xenófobos, los madrileños son dogmáticos. Se sacan creencias, normas, cánones de la nada, de la sinrazón y es así que tienen montones de dogmas taurinos absurdos e irracionales.

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Lo peor es que la mayoría de los inocentes no-madrileños y no-españoles, se los creen como biblia porque no se han tomado el trabajo de reflexionar sobre la falsedad de aquellos paradigmas. De ahí la influencia tan perjudicial del villamelonaje madrileño.

Este viernes 13 de Mayo confirmó en la plaza de “Las Ventas” un torero peruano que viene deslumbrando en todas las plazas que pisa, incluída la de la capital española cuando novillero.

ANDRÉS ROCA REY hizo lo suyo, un toreo básicamente de valentía sobrenatural, de entrega sin límites, esa que conmueve y emociona hasta poner de pie a cualquiera que lo mira y la plaza entera pidió espontáneamente para él las dos orejas.

Pero luego, cuando los madrileños llegaron a su casa a cenar y la euforia empezaba a disiparse, cayeron en cuenta que habían entronizado a ¡un peruano!, premiaron a ¡un extranjero! en su mismísima presentación. Entonces el cocido les indigestó y se les aflojó la tripa.

Había que poner remedio a eso (no a la tripa floja, sino a la rendición ante un fuereño), la venganza y el desquite se imponían.

IMG_20160527_114048_303ROCA REY volvió a Madrid dos días después pero ningún “juanpedro” sirvió y no pasó nada. Los madrileños supieron esperar. Este martes llegó la tercera y última comparecencia del peruano en la feria de San Isidro. La vendetta inició con recibimiento frío en el que había que hacer sentir el peso de la indiferencia.

Lo entiendo, es el público de Madrid…

Ese día, el joven torero de 19 años estuvo, si cabe, más valiente y arriesgado que en su confirmación. No se puede tener una entrega mayor ni actitud más noble queriendo comp!acer a la parroquia. No es que se pasaba los cuernos a milímetros, es que uno le atravesó entre el chaleco y la camisa, otro le quitó el pie del suelo y no pocas veces los pitones le tallaban el vestido. Cualquiera de sus faenas hubiera merecido una oreja. Para humillarlo los villamelones le otorgaron apenas la limosna del aplauso.

Lo entiendo, es el público de Madrid…

El fundamento primario sobre el que nace y se edifica el toreo es el de la valentía; luego todo lo demás, maestría, temple o elegancia, pero primero el valor. Y ahora resulta que para los madrileños eso, pisar terrenos de alarido y quedarse inmóvil ya no sirve. Entonces ¿no existió un “ESPARTERO” ni un BELMONTE? ¿Hay que borrar de la historia a MANOLETE, a “CHICUELO II”, a “LITRI” y a “EL CORDOBÉS”?

Pero si a todos estos héroes empezó por discutírseles o negándoseles en Madrid ¿qué puede esperar un latinoamericano frente a los dogmáticos? Un dogmático es el que se casa neciamente con sus ideas porque le da pereza meditar sobre ellas o porque no tiene la capacidad mental de cuestionarlas. Un dogmático es el que se cree con el derecho de pontificar con el índice en alto por el simple hecho de sentarse en su grada con un puro en la boca. Un dogmático es hijo de la soberbia, la ignorancia, la inseguridad, la egolatría y el villamelonaje. El dogmatismo abunda entre aquellos que se encierran en su pueblo y su pequeño mundo y entre los que ningunean majaderamente a un premio Nobel que es una gloria de las letras españolas y que ha defendido como nadie el toreo, sólo porque es peruano y se atreve a proponerle matrimonio a la exesposa de JULIO IGLESIAS.

Lo entiendo, ¿qué se puede esperar del público de Madrid?

Yo no sé si ROCA REY va a ser una figura del toreo. Apenas arranca su andadura y la vida da muchas vueltas; pero sí le puedo decir: – acuérdate ANDRÉS que para llegar a figura, Madrid no es estrictamente necesario.

Correo electrónico: teran.paco@gmail.com

 

 


 

Toros

Figuras y jóvenes en las Corridas Generales de Bilbao

Los principales toreros se citan en una feria en la que están ausentes Manzanares y Talavante

Diego Urdiales, triunfador del pasado año en Bilbao – Efe

ABC.ESBilbao – 27/05/2016 a las 17:25:00h. – Act. a las 22:36:39h.

La plaza de toros de Vista Alegre ha cerrado los carteles de la feria de Bilbao, que repite la estructura del año pasado, con siete corridas de toros, una de rejones y una novillada con picadores. Estas son las combinaciones:

Sábado 20 de agosto. Toros de Hrdos. de Sánchez y Sánchez para Hermoso de Mendoza, Andy Cartagena y Lea Vicens.

Domingo 21. Novillos de José Cruz para Alejandro Marcos, Pablo Aguado y Luis David Adame.

Lunes 22. Toros de Puerto de San Lorenzo para Juan José Padilla, Joselito Adame y Juan del Álamo.

Martes 23. Toros de Garcigrande y Domingo Hernández para Enrique Ponce, El Juli y López Simón.

Miércoles 24. Toros de Alcurrucén para Morante de la Puebla, Diego Urdiales y Roca Rey.

Jueves 25. Toros de Victorino Martín para Manuel Escribano y Paco Ureña, mano a mano.

Viernes 26. Toros de Torrestrella para López Simón, José Garrido y Roca Rey.

Sábado 27. Toros de Fuente Ymbro para Sebastián Castella, Miguel Ángel Perera y José Garrido.

Domingo 28. Toros de Jandilla para Diego Urdiales, Iván Fandiño y David Mora.

 


 

El Ayuntamiento de Bilbao rechaza convocar una consulta sobre los toros

Castellón aprueba “el normal desarrollo de los festejos taurinos, de acuerdo con la ley”

EFE
27 MAY 2016 – 05:14 CDT
El pleno del Ayuntamiento de Bilbao ha rechazado que el alcalde, Juan María Aburto, del Partido Nacionalista Vasco (PNV) convoque una consulta sobre los posibles usos a dar a la plaza de toros de la ciudad. La consulta ha sido propuesta al regidor por el grupo EH Bildu y ha recibido el respaldo de Udalberri y Goazen, pero ha sido rechazada con los votos de los concejales del equipo de gobierno (PNV-PSE) y los del PP.

El regidor y otros miembros del gobierno municipal como Ricardo Barkala, concejal de Obras y Servicios, y Alfonso Gil han rehusado celebrar la consulta sobre la plaza de toros por considerar que “este debate no está en la sociedad bilbaína”. Aburto ha afirmado que el gobierno municipal no tiene “miedo al debate y a la consulta”, pero, ha puntualizado, la decisión sobre una consulta no puede ser tomada únicamente por el Ayuntamiento, ya que el coso de Vista Alegre solo es propiedad del consistorio en un 50%.

En la propuesta de EH Bildu se instaba al alcalde a llevar a cabo una consulta sobre los posibles usos a dar a la plaza “en la que quede claro si la ciudadanía acepta o no espectáculos basados en el maltrato animal”.

El concejal Barkala ha destacado que al Ayuntamiento no le cuesta “ni un euro” el déficit de la plaza, ya que la infraestructura tuvo beneficios en años anteriores —de hasta 400.000 euros, ha precisado— con los que puede afrontar las pérdidas de 2015. “Nos guste o no, mas allá del debate taurino, el espectáculo más importante de la plaza son las corridas de la Aste Nagusia y, en términos económicos, gracias a esas corridas no hay déficit”.

Barkala ha recordado que el Ayuntamiento trabaja en un estudio sobre posibles nuevos usos de la plaza, al que podrá aportar propuestas la oposición municipal, y también va a analizar el impacto económico de la instalación.

Castellón confirma la celebración de festejos taurinos

El pleno del Ayuntamiento de Castellón ha aprobado una enmienda de Ciudadanos que permite “el normal desarrollo de los festejos taurinos” de acuerdo con la ley, en una sesión marcada por las protestas del público, dividido entre taurinos y antitaurinos. Ciudadanos había presentado una enmienda a la totalidad a una moción de Castelló en Moviment que quería declarar la ciudad libre de espectáculos taurinos. Sin embargo, los votos a favor de Ciudadanos, PSPV-PSOE y dos de los votos de Compromís (que ha dividido los de sus cuatro concejales) han permitido aprobar la enmienda a la totalidad. Los otros dos concejales de Compromís se han abstenido, junto a los del PP, mientras Castelló en Moviment ha votado en contra.

En la enmienda de Ciudadanos se dice que el Ayuntamiento “será garante de las libertades y derechos de todos los ciudadanos y del cumplimiento de las leyes”, y que “permitirá el normal desarrollo de las actividades taurinas practicadas conforme a la normativa reguladora, sin censurarse o prohibirse”.

El PP también había presentado una enmienda a la totalidad que defendía la celebración de los festejos taurinos y garantizaba “el apoyo político y económico necesario que permita la celebración de esos festejos”, pero se ha desestimado con los votos en contra de todos los grupos a excepción del PP.

Al inicio del pleno se ha producido un enfrentamiento verbal entre vecinos de las distintas sensibilidades que han acudido con pancartas, algunos de los cuales mostraban su apoyo a los festejos taurinos y otros su oposición. La alcaldesa, Amparo Marco, ha tenido que llamarles al orden y, aunque en principio, ha autorizado la presencia de pancartas en el salón de plenos, posteriormente les ha pedido que las bajasen para permitir que el resto de asistentes pudieran seguir la sesión. En ese momento, algunos asistentes han llamado “dictadora” a la regidora.

 

 


 

Dos versiones del toro del 600

toledo

Ayer, cumpliendo la empecatada –con perdón– costumbre que imponen los lazos familiares y afectivos, salí de Madrid tomando rumbo sur, porque el Corpus y Toledo entran de lleno, como dicotomía irrenunciable, en mi calendario personal.

Me perdí, por tanto, la corrida de Las Ventas y los toros de Juan Pedro Domecq que llevan el hierro legendario de Fernando Parladé, aquél ganadero fugaz, pero de enorme influencia en el desarrollo de la ganadería brava española, como todo el mundo taurino conoce; un hierro, por cierto, del torero Domingo Ortega, que como la mayoría de toreros que se embarcan en tan proceloso cometido, se pegó un talegazo monumental en su faceta de ganadero.

He leído cuanto he podido al respecto –dentro de la multiplicidad difícilmente mensurable que recoge ese saco sin fondo que son las redes sociales–, por tanto, después de aventar cuestiones y contrastar criterios, saco la conclusión de que algunos parladés de este siglo XXI, los que tienen trapío de verdad, son seiscientos; no me refiero al número de reses que pastan en el Alentexo portugués, sino al promedio de kilos que pesaron los seis enormes ejemplares de la raza bovina que envió a Madrid Juan Pedro Domecq Morenés. Seiscientos, o más. Es la tara, el tonelaje físico del toro que se escancia por los toriles de Las Ventas. A mí no me rechazan ni uno, parece que pensó el ganadero. Y, por lo visto y leído, acertó. La corrida del seiscientos, salió esplendorosa y galana al ruedo de la Monumental.

Como no es justo, ni necesario, hacer crítica basándose en referencias y visualizaciones a posteriori, y apelando a la metáfora automotriz, solo me permitiré una reflexión: una tara tan formidable, solo puede desplazarse a satisfacción con un motor de potencia especial, el que cuente con una carga de combustible –en este caso de casta y fuerza— proporcional al peso que ha de desplazar y a los movimientos, esfuerzos y castigos que habrá de afrontar. Un cúmulo de valores de tan difícil conjunción que solo se encuentran en casos excepcionales. No es necesario ser especialista en tauromaquia, ni profesional del toreo, ni ganadero para entender esta cuestión. Cualquier biólogo o zoólogo avalará tan elemental planteamiento.

Naturalmente, en Toledo fui por la tarde a la corrida del Corpus, que es tanto como transportarse a otra galaxia, donde habita un apéndice de ese ignoto Planeta de los Toros sacado del ingenio de Díaz Cañabate. Allí se me representó el toro de los años 60del pasado siglo: terciado, bravo, noble y con el fuelle justito para soportar la fatiga de la lidia. El toro de los 60, concomitante con aquél Seat pequeñito, apellidado con esos tres dígitos, que revolucionó la industria automovilística española y era muestra de boyantía económica, de signo externo que identificaba a una naciente burguesía.

En la Plaza toledana, de amplio ruedo, que cumple 150 años de existencia, el toro del 600, versión cohecito utilitario, propició una sucesión de suertes de suprema elegancia a cargo de Enrique Ponce, un capítulo más del amor propio y ambición de El Juli y la pelea jubilosa de un recién llegado con las mejores hechuras, el joven torero Álvaro Lorenzo, aupado ruidosa y sentimentalmente por el paisanaje. Con independencia del número de trofeos –una carretada–, la gente disfrutó de lo lindo y es muy probable que vuelvan el año que viene.

Entre tanto, en Madrid, el toro del 600, versión trailer, se movía pesadamente sobre el ruedo empinado de Las Ventas y la tarde se murió contra las tablas del aburrimiento, solo alterado por la entrega de Juan José Padilla, y el palizón que le propinó uno de sus toros.

Entre el torete y el buey, no me den a elegir, porque es una apuesta con trampa. Es como pedir posicionamiento entre radicales extremos. En la bisectriz del ángulo está la solución; una solución que se antoja difícil mientras la óptica de Madrid se dispare hacia lo jurásico, sin que se vislumbren opciones razonables.

Toledo y Madrid fueron ayer dos versiones –dos visiones—del toro del 600: aquélla de añejo pretérito, esta otra de próximo futuro.

Si a este toro que ya está adquiriendo perfil de esteriotipo en la Plaza de Las Ventas –y subiendo…–, le aplicáramos la letra de aquella canción escrita por Moncho Alpuente que hacía una tierna apología del gomas que rodaba alegremente hace medio siglo por las paupérrimas carreteras de este país, podríamos decir: Adelante, toro del 600, la nueva fiesta nacional, es tuya…


 

 

La movida de los socios del Club Cocherito de Bilbao

“Sí se puede”… defender la Tauromaquia

La experiencia es sencilla, pero hay que trabajársela. Los socios del Club Cocherito están consiguiendo modificar el clima de opinión en torno a la Tauromaquia. Con seriedad y educación, todo se basa en un grupo que el club ha creado para sus socios y amigos en Whathsap, en el que ya operan ya más de 500 inscritos y al día se entrecruzan mensajes a cientos; de hecho, como si fuera un “servicio 24 horas”. Y de lo más diversos, pero siempre taurinos. Cuando, además, detrás se tiene el sustento de un club que se ha convertido en Bilbao en todo un referente por la variedad y el interés de sus continuas actividades, la conclusión es rotunda: “sí se puede”… trabajar en defensa de la Tauromaquia. Lo único que se necesita es imaginación y trabajo; lo demás lo ponen las modernas tecnologías.
Actualizado 27 mayo 2016
Antonio Petit Caro

Con el permiso de los que tengan su copyright, hay que decirlo en voz alta: “Sí se puede”. Frente a la marea que nos sorprende con nuevas ocurrencias cada mañana, con sus expresiones antitaurinas, sí se puede reaccionar. Con resultados positivos, sin necesidad de grandes aparatos y a coste 0. Lo están demostrando desde comienzos de mayo los socios del Club Cocherito, de Bilbao. En este caso, no ha hecho falta a ese recurso moderno de las redes sociales; les ha bastado moverse bien con un simple Whathsap, una herramienta sencilla que está al alcance de cualquier teléfono móvil. En unas pocas semanas ya viene siendo la demostración palpable de que, en efecto, “sí se puede”. Y, además, en tiempo real y pegados por completo a la actualidad de cada día.

En su momento la dirección cocherista creó en Whathsap un Grupo con el nombre del club y se invitó a los socios y amigos a participar. La bola empezó a rodar y en pocos días ya pasaban de 500 los que se involucraban en estas conversaciones telemáticas. En unas ocasiones para dar una información que no aparecía en los medios convencionales, en otras para dar cuenta de un festejo que estaban presenciando, en otras muchas era para movilizar la opinión cuando en el horizonte de avistaba una tormenta. Hasta para mover al que pensaba a favor, pero no se había planteado que también él podía hacer algo por la causa de los toros.

Y todo sin ningún tipo de dirigismos ni de consignas; cada cual se expresa a su manera y con sus propias ideas. Ni pretendiendo dar lecciones a nadie, tan sólo poniendo en práctica, sin utopías que nunca se alcanzan, lo que tenían a mano realizar. Pero siempre con un denominador común muy asentado: no cruzarse de brazos, sino salir a defender y promocionar hoy la Tauromaquia, un empeño común y compartido en el que todos los aficionados se debieran involucrar.

La realidad es que han conseguido formar, en el buen sentido, un ruido monumental, influyen en la vida ciudadana y tienen eco en los medios informativos. Además, no tienen empacho en aportar, aunque la otra parte escuche poco, ideas nuevas a los gestores de la Plaza de Vista Alegre, un poquito anquilosados como están, para revitalizar las Corridas Generales[1]; o para dirigirse a las autoridades locales para defender los derechos del aficionado y las propias tradiciones de Bilbao.

Guardando las distancias, que el término resulta espinoso en ocasiones, se han convertido en un auténtico lobby local en defensa de los aficionados Y lo dicho, sólo a base de trabajar con constancia y sin que haya de invertirse un solo euro. Les ha bastado el dichoso Whathsap, en el que se cruzan al día muchos cientos de mensajes. A partir ahí, como ocurre en la mar, se van creando olas expansivas y los mensajes van llegando a terceros. Al final, se crea un clima de opinión, que por lo menos contrarresta los que crean otros a la contra.

Hay que reconocer que liderar esta tarea no es precisamente cómoda. Sobre todo cuando se trata de un marco tan concreto, una ciudad en la que todo el mundo taurino y no taurino se conoce, donde de modo necesario llega un día en el que hay pisar un callo. Y eso es un incordio, enseguida viene la llamada de éste o aquel, que se siente alguien en la sociedad local, pidiendo explicaciones. Pero cuando se aborda una propuesta de trabajo de esta naturaleza, hay que dar por supuesto, hay que asumir de antemano, que el empeño no será un camino de rosas. Nada nuevo: es la vida misma, salvo que se elija caminar de perfil, para que a uno no le moleste ni el viento que sopla, con tal de contentar a todos a la vez; abrazando farolas por la calle así, sabido es, nunca se construyó nada serio.

Si ya el Cocherito venía viviendo una etapa muy en alza, promoviendo actividades de todo tipo –hasta un club de lectura taurina– y con muy buena aceptación, hoy se está convirtiendo en un Club que ha conseguido crear un clima participativo en el que nadie que quiera se siente excluido.

La movida taurina que ahora ha organizado debiera ser un ejemplo de que en efecto “sí se puede” trabajar para cambiar las cosas, que no hay que esperar a que otros –un otros que casi nunca tiene concreción–, nos saque las castañas del fuego. Si el mundo del toro fuera capaz de abrir muchos pequeños y locales focos de opinión como éste, aprovechando las posibilidades que las tecnologías hoy nos ofrecen, probablemente el clima social sobre la Tauromaquia iría teniendo un horizonte mucho más despejado.

Solo hacen falta ganas de dedicarle al asunto todos los días un rato. Y hacerlo con educación y sin desánimo, que ésta no es batalla que se gane en un día y por un mensaje; hace falta un trabajo capilar y continuado. Al final, se comprueba como en Bilbao sí se está pudiendo hacer frente a quienes quieren denostar, de hecho o de palabra, la realidad histórica de la Tauromaquia, sin necesidad de ir a confrontación alguna: basta con explicar y volver a explicar cuantas veces haga falta nuestras propias realidades, nuestros propios derechos a pensar como pensamos, nuestro derecho a vivir con libertad. También en nuestras aficiones, legítimas como son.

_____________________

[1] Sin ir más lejos, este 26 de mayo publicaba el diario El Correo, de Bilbao, una página con el siguiente titular: “1.350 socios del Cocherito urgen a la modernización de los festejos taurinos y de Vista Alegre”. Y añade el diario: “Plantean una mayor actividad en las redes sociales, la explotación del comedor del coso y la organización de una miniferia fuera de agosto y novilladas nocturnas”.

Pero en esta misma fecha, se produce otra noticia: “El Ayuntamiento rechaza someter a consulta las corridas de toros en Bilbao”. Quienes seguimos en Whathsap el Grupo del Club sabemos lo mucho que los socios han batallado por ese tema. Y se ha ganado.

 


 

El valor económico de la ganadería de lidia

El espacio Tendido 11 de Las Ventas celebró una charla organizada por Taurodelta y la Fundación Toro de Lidia en la que distintas fotografías de Gorka Azpilicueta (“Azpi”) y Arsenio Ramírez (“Arse”) sirvieron como acompañamiento para presentar distintas reflexiones sobre el valor económico de la ganadería de lidia.

Quizá la intervención más destacada fue la de Pablo Campos Palacín, investigador del CSIC especializado en economía ambiental. A lo largo de su turno, explicó que “el 66% de los beneficios económicos de las dehesas de bravo corresponde al valor ambiental. Las fincas de ganado manso tienen un valor comercial casi un 40% superior, pero el autoconsumo medioambiental y la revalorización verde de las fincas de bravo compensa algo la balanza hacia los ganaderos de lidia. De hecho, la actividad ganadera genera un impacto económico de 204 millones de euros”.

Borja Cardelús, director de la Fundación, tomó también la palabra y apuntó que “seamos o no aficionados, la tauromaquia garantiza la preservación del toro bravo”. Por su parte, el biólogo Miguel del Pino destacó que la crianza del ganado de lidia “no tiene comparación” con la de otras especies. El periodista Juanma Lamet también intervino y señaló que “hay más de 540.000 hectáreas de dehesa ibérica dedicadas al toro, una superficie superior a la de Cantabria (532.000 hectáreas), La Rioja (504.000 hectáreas) o Baleares (499.200 hectáreas. En el campo bravo hay 194.931 reses repartidas por 1.281 ganaderías de lidia. La mitad de ese censo son vacas reproductoras, unas 88.700. Se estima en 4.500 euros el coste medio de producción de cada toro y en 15.000 el número de trabajadores ocupados en las explotaciones”.

Todo acompañado por las fotografías de Arse y Azpi, cuyo proyecto “Por las rutas del toro” es un auténtico canto al hondo valor ecológico que protege la tauromaquia a través de la cría del ganado de lidia.

 


Opinión

El toro Otto

Toro mediante el que los antitaurinos manipulan la realidad de la Fiesta. La Fundación del Toro de Lidia quizás debería hacer una seria reclamación para su retirada.

Por Íñigo Martín Apoita
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Jueves 26 de mayo de 2016, 17:11h

Es un toro común, pero dicen que es de lidia para poder usarlo a su antojo. Así empieza el vídeo de la AMA, Activismo por el Mundo Animal, que nos presenta al toro Otto y nos explica mediante su figura en qué consiste una corrida de toros. Con la objetividad por bandera.

El toro de nombre infantiloide nace y se cría en libertad para que crezca sano y fuerte -sobre todo fuerte-. Tras cuatro años de dulce y placentera estancia en una finca, rodeado de semejantes y criado día tras día por ganaderos y mayorales, cuatro años que, por cierto, pasan bien desapercibidos para la AMA, Otto está listo para los exhaustivos preparativos del desafío. Ya saben, cosas de taurinos, que son unos capullos y van a desgastarlo. “Aguarrás en sus piernas para que no pare de bailar, vaselina en sus ojos para que todo sea sorpresa; adiós a las puntas de sus cuernos para que no intimide a los invitados (aquí, por culpa de unos cuantos sinvergüenzas que yo me sé, tienen su punto de razón), y un distintivo en el lomo para que el anfitrión no pase desapercibido”.

A ver. Que no nos vamos a quejar, porque al menos hemos dejado atrás la historia de los sacos de arena que cuelgan de los lomos. Seguimos siendo los sanguinarios de mierda que torturan a un animal indefenso y previamente debilitado, pero sin sacos de arena. Que bueno, ya es algo.

¡La fiesta comienza! La animación de cutres dibujos deja de centrarse en el toro para mostrar un niño que divisa, apasionado, prismáticos en mano, el colorido de la plaza de toros. Apasionado hasta ahora. Ya está Otto en el ruedo, así que “para entrar en calor aparece a caballo un orgulloso picador, quien clava la puya en repetidas ocasiones al toro”. El toro no empuja al peto en la animación; de hecho, se queja y agacha la cabeza en actitud sumisa. Bien sabemos los taurinos que siempre es así. El toro nunca ataca por instinto, simplemente se acobarda y se defiende. Siempre.

El niño parece impresionado. Pobre Otto, con lo adorable que es. Que sólo quiere salir, el pobre Otto. Si es un amor, vaya. Llegan tres invitados que portan dos banderillas en la mano. “No muy amigables”, por lo visto. Se ve que no dan conversación, las muy calladas. Otto se enfada porque no tiene otra salida -no se trata, evidentemente, de la naturaleza de bravo, del instinto propio de la sangre que empuja a luchar si el combate se pone en bandeja-. Y tal como Otto se enfada, al mismo tiempo que la imagen se emborrona, el tono del narrador pasa al enfado. Visible enfado. Solidario y repentino. Enfado como el de Otto. Porque el pobre Otto piensa como una persona. Con su razón, con su compasión. Con la misma sensibilidad hacia el dolor que los humanos. Otto es uno más.

Los monigotes mal hechos se ríen con maldad y alevosía; el bullicio general suena a ganas de sangre. El niño, cómo no, se indigna. Se sigue indignando. Hay entre él y Otto una cierta compasión -como la que cualquiera puede sentir por un humano-. A fin de cuentas, entre Otto y el niño no hay diferencias. O eso parece. Se abren las puertas: ¡anda, el matador! “¡Hora del baile! El torero lo incita a acercarse y ahí ve la oportunidad. Si logra alejarlo, tal vez le dejen en paz de una vez por todas”. Alejarlo, en plan quita ya que me estás dando la vara. Plasta. Alejarlo, así educadamente. Veinte centímetros de pitón en el muslo. Alejarlo.

“Otto está fatigado. Es la oportunidad del torero para hacer su cierre triunfal. Una espada de un metro atraviesa los órganos vitales de Otto (nótese el apasionado énfasis en la palabra “atraviesa”)”. Así como sanguinario. “El torero sostiene una oreja y el rabito de Otto en sus manos”. Éste es un premio nuevo, el de oreja y rabo. Para romper la simetría. El público está encantado, salvo el niño, el dichoso niño, antaño feliz y radiante, hogaño al borde del colapso, sus ojos llenos de lágrimas, sus cejas caídas, su rostro desanimado. El niño mira a Otto y Otto mira al niño. Joder, qué emoción. “Siguen los ataques a Otto. Su cuello es separado de la columna de una manera brutal para que permanezca inmóvil”. Pero sigue vivo, sólo que quieto y más tieso que un salchichón abierto hace una semana. Vivito y coleando.

Dos caballos cabizbajos aparecen en escena arrastrando a Otto. Se lo llevan con tristeza y pesadumbre, como quien repudia lo que hace. Como quien entiende perfectamente todo lo que ocurre alrededor. Como si en ellos, animales sin razón ni derechos reconocidos, se hubiera despertado una compasión imposible y el amor, la paz, la felicidad y el mundo de rosas en que todos cenamos perdices se hubieran apoderado de sus almas. Como si se hubieran dejado convencer por el mundo irreal que los antitaurinos pretenden vender.

 

 

 






 

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