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13 May

 

 

RINDEN UN MINUTO DE APLAUSOS A LA MEMORIA DE JOSE JULIÁN LLAGUNO

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Durante la LXXX asamblea anual de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas que se llevó a cabo en Tijuana, Baja California, se rindió un minuto de aplausos en memoria de uno de los grandes criadores de toros de lidia en México: Don José Julián Llaguno Ibargüengoitia.

La respetuosa pero emotiva ovación, brindada por los presentes con la cabeza inclinada, fue un homenaje póstumo al ganadero fallecido el pasado mes de febrero a la edad de 90 años.

Don José Julián que había nacido el 22 de diciembre de 1925, heredó de su padre, Don Julián Llaguno González, fundador de la famosa divisa zacatecana de Torrecilla, el amor por la crianza del Toro de Lidia. A la muerte de su padre, en 1956, en la fracción que le correspondió, José Julián Llaguno fundó con vacas y sementales de la propia dehesa de Torrecilla, el hierro que lleva su nombre y del estuvo al frente durante 60 años.

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Esta ganadería debutó en El Toreo de Cuatro Caminos el 23 de febrero de 1958. Entonces se lidiaron seis toros para Antonio Velázquez, Anselmo Liceaga y Joselito Huerta.

Ese mismo año, Joselito Huerta obtuvo cuatro orejas y un rabo de astados de esa ganadería en Ciudad Juárez, Chihuahua. El llamado “León de Tetela” además cortó otro rabo al toro que le correspondió en la corrida de la Oreja de Oro. En esa misma plaza, al año siguiente, Alfonso Ramírez “El Calesero”, se llevó los máximos trofeos en el cuarto de la tarde.

Se presentó en la Plaza México el 22 de mayo de 1960, con un encierro de toros para Luis Procuna, Manolo dos Santos y Guillermo Carvajal.

El domingo 29 de noviembre de 1992 en la capital del país, lidió un encierro de cinqueños, aplaudido por su presentación al que luego premiaron como el mejor de esa temporada, en un mano a mano entre José Mari Manzanares y Mariano Ramos, quien toreó magistralmente a “Campero”, galardonado como el mejor toro. Ese día el ganadero fue paseado en hombros al terminar la corrida.

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En 1997, agregó 11 vacas de Jandilla, así como semen de Juan Pedro Domecq, Jandilla y Torrestrella.

Actualmente su hijo José Miguel Llaguno Gurza es el continuador de esta importante dinastía de ganaderos mexicanos que tienen más de un siglo en la Fiesta de México.

Don José Julian Llaguno fue presidente de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia en los periodos de 1987-1990 y 1995-1998. Así como consejero vitalicio en la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas.

 

 


 

 

REFLEXIONES TAURINAS

por Paco Terán

 

ES HORA DE DECIRLO

Por la enorme relevancia periodística de los acontecimientos de la semana pasada, dejamos de atender un par de asuntos obligados en esta columna.

 

DON ENRIQUE Y LA ESTATUA

IMG_20160513_125637_014Se ha dicho mucho en su oportunidad que el pasado 30 de Abril falleció en la Ciudad de México a los 88 años D. ENRIQUE HERNÁNDEZ FLORES, quien como novillero actuó con el sobrenombre de “Rayito” y al que recordamos más por su dilatada trayectoria como periodista taurino de la radio. En cambio, se ha dicho poco que ahí, en la radio, tuvo D. ENRIQUE un camino multifacético que abarcó también los ámbitos del espectáculo y del deporte. Así que, además de entrevistar a todas las figuras del toreo, lo hizo a celebridades de la música como JAVIER SOLIS, LOLA BELTRÁN, LUIS AGUILAR, CÉSAR COSTA, RAPHAEL “El Divo de Linares”, ÁLVARO CARRILLO (su compadre), TOMÁS MÉNDEZ, CUCO SÁNCHEZ, ROSITA QUINTANA, AMALIA MENDOZA “La Tariacuri”, LUCHO GATICA, “El Piporro” y CARMEN SALINAS entre muchísimos.

Mientras que, en el deporte, se contaron entre sus invitados RAÚL “El Ratón” MACÍAS y HUGO SÁNCHEZ sin olvidar que tuvo encuentros con gente de la talla de los astronautas que viajaron a la Luna NEIL ARMSTRONG, EDWIN ALDRIN y MICHAEL COLLINS.

Tampoco se dijo lo que D. ENRIQUE me contó la última vez que FB_IMG_1463154786031platiqué con él: que era poblano, toda vez que nació en el Estado de Puebla, concretamente en Cholula y por accidente pues se adelantó el parto cuando sus padres viajaban de la Ciudad de México a Veracruz.

Y finalmente, lo que tampoco leí que se dijera y que tiene considerable alcance histórico, es que él tuvo al iniciativa de hacer la monumental estatuta de MANOLO MARTÍNEZ (también su compadre) que, ejecutando el Pase del Desdén, adorna los pasillos de la plaza “México”.

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Eso me lo contó hace muchos años en el desaparecido restaurante “El Tío Luis” y me relató los pormenores de la colecta de recursos que un grupo de aficionados “martinistas” tuvieron que hacer para que el escultor RAYMUNDO COBO por fin pudiera fundir la obra.

Todo eso fue ENRIQUE HERNÁNDEZ FLORES en su contorno profesional, pero en el personal, era un hombre ameno, gentil, sencillo y generoso, sin asomo ninguno de la insidiosa envidia que tanto carcome nuestra cultura. Y eso, para mí, es lo más valioso de su recuerdo.

SIN CULPA

El acontecimiento de mayor fuste y trascendencia que dejó la pasada feria de Sevilla fue, de lejos, el indulto del toro “Cobradiezmos” de la ganadería de VICTORINO MARTÍN. El suceso pude servir a los ganaderos, toreros y empresarios inteligentes para marcar una nueva época saludable en la ruta del toreo.

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Cuando me ocupé de ello hace un par de semanas dije que el lidiador de “Cobradiezmos”, MANUEL ESCRIBANO, lo había toreado pobremente y luego varios amigos lectores pidieron explicaciones a esa afirmación mía. Aquí están.

Sin ser una faena nada mala, se puede ver con ojos de aficionado español o con ojos de aficionado mexicano.

Tuvo, de entrada, no pocos enganchones y tropezones de muleta. No culpo de ello a ESCRIBANO. Tuvo también un exceso de pasos rápidos y nerviosos para reponer el terreno entre un pase y otro. Tampoco culpo al torero de ello ni lo culpo por dar muletazos acortados, cercenados y series brevísimas, de ejecución más bien acelerada, sin el sosiego ni el reposo que reclamaba la formidable calidad del ejemplar de D. VICTORINO.

Los diestros españoles no están aleccionados para torear ese tipo de toros. Toros del encaste Saltillo y toros tan excepcionalmente buenos como “Cobradiezmos”.

Por razones de espacio será hasta la próxima cuando explicaré, con mis ojos de aficionado mexicano, cómo creo yo que se deben torear a esos toros. Adelanto que será una columna altamente polémica. Pero es hora de decirlo.

Correo electrónico: teran.paco@gmail.com

 

 


 

 

Presentados los astados para la encerrona de Hilda

Publicado por Redacción el 12/5/2016

Estos son los astados de la ganadería de Brito que este domingo 15 de mayo serán lidiados en solitario por la matadora Hilda Tenorio .

 

 

No. 2 “Padres Benditos” con 412 kg. Negro. Delantero.

 

No. 5 “Fiesta Futura”. Cárdeno bragado. Bien puesto.

 

No. 31 “Don Pepe” Cárdeno. Bien puesto.

 

No. 50 “Único”. Negro. Tocado del pitón derecho.

 

No. 51 “Tenaz”. Cárdeno bragado. Bien puesto.

 

No. 54 “Monarca. Colorado. Delantero

 

 


 

 

ARTÍCULO De C.R.V.

‘Una carta para El Pana’

Te escribo esto […] para que, tú, al sentirla, parpadees lances de orgullo, de amistad, de fe en este toreo que te quiere y te mata

Ole tú por decidir lo que te pudo llegar y ha llegado o lo que decidiste y te llegó. Vale madres. Eres torerazo igual

MUNDOTORO > Madrid

Me gustaría poder leértela yo. Pana. Maestro. Pero se antoja imposible coincidir de nuevo allá por los callejones de ese México que me traslada a lo que eres. Que no es otra cosa que lo que el hombre jamás debió de abandonar. Ese crazy enamorado de la vida: las fatales mujeres benditas, los benditos amigos fatales y el toreo como y cuando dé lugar. Y ‘tantito’ de tequila. Ese hombre que albergaba la duda de serlo sólo cuando el amanecer le pillaba ya en la cama. Un día dije, sólo por respeto, eso de: hay mujeres tan poco interesantes que a las doce de la noche deberían estar recogidas. Ahora, con el tiempo, trato de dale la vuelta pero si la leo, no las respeto y no me cuadra. Como no cuadras tú en esta vida de cuadrícula donde bohemia se escribe con ‘m’ de multinacional patrocinada.

No te escribo esto por nostalgia, pues me vale madre. Te escribo porque quizá haya alguien amoroso que te la lea ahí mero, en el hospital de Guadalajara, en la tierra, entraña y barriga del tequila. Y que, tú, al sentirla, parpadees lances de orgullo, de amistad, de fe en este toreo que te quiere y te mata. Nos quiere y nos mata. A unos el toro, Pana, maestro. A otros estos ‘pendejitos’ de cartón piedra que creen que esto tiene el horario de oficina o que la bohemia se escribe sin b de borrachera. Qué carajo sabrán. Por ahí al lado de tu Apizaco, en la Tlaxcala de toros de hierro, en la Zona Rosa de CDM ahora transitada por el transgénero que toleramos con la naturalidad de que en esta pinche vida bella todos caben, ahí sentí que hay corazones muy puros al lado de hígados trasnochados de alcohol. Mezcla perra, pero ‘chingona’, pues de esa cópula sale un arte de pureza inigualable.

Lo que es la pinche vida, que es pinche y a toda madre a la vez. Apenas terminaba de torear Talavante a un toro en ‘Aguas’ cuando ‘El Torero’ Hernández me llamó. Iba en carretera y me informó de lo tuyo. Neta. No te sabría decir ahora, maestro, Pana, si las lágrimas que se escaparon venían de lo que hizo ese cabrón del Tala o la cabronada de lo tuyo. Neta. Ahí de madrugada, en el Hotel Alameda hicimos en este Mundotoro tripas que atamos al corazón para que encajara lo tuyo y lo del Alejandro. Encajó nomás porque cómo no van a encajar vivir y morir. Si es lo mismo, solo que al revés.

El Pana, visto por Rocko I ROCKOlinea-punteada-firma1

La muerte, maestro. Pana. Bueno, pues nomás creo que el mejor síntoma de que hubo vida. Puede que hasta sea el remedio de todos los males, pero no debemos abusar de ella. No sé si creer que elegiste tu vida sabiendo todo lo que de esa elección podría salir. Si lo creo, te admiro. Pero si no lo creo, te sueño. Pinche y jodida elección. Porque en la dos andas con el habano en boca y mi trainer ya me va a pedir divorcio si no me alejo del tabaco. Pero, ole tú por decidir lo que te pudo llegar y ha llegado o lo que decidiste y te llegó. Vale madres. Eres torerazo igual.

Que si andabas o no en condiciones para el toreo. Yo creo que lo que andabas era en condiciones para ser otra pinche cosa que no fuera ser torero. Eres una novela andante y las novelas tiene más riesgo de cornada que una balacera. Si lo abre yo. Las vidas de novela son para los que tienen los bemoles de hacer que otros escriban por él y sobre él. Aunque, neta, dudo orita si hay alguien interesado en una vida de novela pues si nadie se interesa por la vida ni por la novela, pues ni modo. O qué. Leer la vida es vivirla a tope. Ojalá te puedan leer esto que tú ya sabes.

Escribió Séneca (no era un pendejo, era un tipo con neurona propia) que la vida era según la feria: para unos un castigo, para otros un regalo, y para muchos un favor. Lo tercero jamás fue para ti, y aún no se si fue castigo o regalo la del Rodolfo. La del Pana fue regalo seguro. Aunque reconocerás, maestro, Pana, que una mezcla de regalo y castigo es a toda madre.

Ahí le doy la mano maestro. Pana. No me da usted lástima alguna. Ni me causa esa pendejada de sentimiento que es la piedad. No me la da aunque me pueda arrancar una lágrima. Una nomás. Fíjese que hasta le digo adiós como se dice hasta siempre, que es la manera en la que los hombres se dicen adiós diciéndose quehubo de nuevo. Y que no le digo que se cuide pues quien vivió al cuidado del toro no necesita cuidado alguno cuando torear no puede. Me vale madre lo que me digan allá o acá por decir esto. Y que es usted grande. Muy grande. Y que nadie le llore. Y que todos le gocen.

 


 

 

500 años de Tauromaquia en México (XII)

 

Estudio sobre la realidad del origen navarro de Atenco


Fachada de la capilla levantada en la hacienda de Atenco
Siguiendo con sus investigación en torno a la ganadería de Atenco, que es un tronco muy principal para conocer la historia del ganado bravo en México, José F. Coello Ugalde se adentro en todos los pormenores que permiten aproximarnos a la realidad del origen navarro, repasando paso a paso las distintas manos que dirigieron esta ganadería en el curso de los años. Una investigación sumamente interesante, que el autor detalla con precisión y en base a documentos contrastados.
Actualizado 13 mayo 2016
José Francisco Coello Ugalde, historiador

La sorpresa invadió mi quehacer, y en el afán de confirmar el dicho, fuí a consultar diversos documentos que ahora pongo a la disposición, pero que también someto a discusión. Entre esas fuentes se encuentran las obras de F. G. de Bedoya[1], la de Vicente Pérez de Laborda Villanueva[2] y finalmente la de Alejandro Villaseñor y Villaseñor.[3]

¿A cuál de los condes que manejaron o administraron la hacienda de Atenco durante el siglo XVIII se refiere Servolini? Recordando las notas incluidas en la “Introducción”, una primer respuesta la encontramos en lo que menciona Antonio Briones Díaz acerca de Francisco Javier Altamirano, que no es sino el sexto conde de Santiago, Juan Javier Joaquín Altamirano y Gorráez Luna, Marqués de Salinas VII, Adelantado de Filipinas.

Ahora bien, aunque la ganadería de Pérez Laborda surge hasta finales del siglo XVIII, y comienza a tener una intensa actividad al comenzar el XIX, sí en cambio existía la de don Antonio Ibarnavarro, mismo que en 1768 declaró poseer 120 vacas y 50 toros (con la que después seleccionó Felipe Pérez Laborda el pie de simiente para su propia ganadería).

Casualmente, Antonio Ibarnavarro ya está vendiendo toros para las fiestas que se efectuaron en Pamplona hacia el año 1789, pagándosele 50 duros por toro y 30 por novillo. Ya en 1818, al formarse la sociedad Juan Antonio Lizaso-Felipe Pérez de Laborda, declara este último “que las Bacas [seleccionadas para formar aquella ganadería] son de las más antiguas y mejor casta que se encuentran en el país”. También debe apuntarse que Juan Antonio Lizaso formó sociedad con don Francisco Guendulain en los últimos años del décimo octavo siglo, que terminó disolviéndose al comenzar el siglo XIX. En las postrimerías del XVIII, Guendulain compra a su vez un lote de ganado a don Antonio Lecumberri que formó con bastante buena suerte una ganadería con toros de la región, trayéndole muy buenos resultados, tal y como lo hizo también Zalduendo de Caparroso y Arnedo, toros que se corrían en todas las fiestas de Pamplona y Zaragoza.
Leyenda en la puerta principal de la Hacienda

Así que tanto Antonio Ibarnavarro, como Antonio Lecumberri, antes que Lizaso-Pérez Laborda, Guendulain y Zalduendo, son los dueños que tienen establecida una ganadería en la región vasca, y con aquellos toros y vacas las formaron entre los últimos años del siglo XVIII y los primeros del XIX, como también pudo ocurrir con el sexto conde de Santiago de Calimaya, que, probablemente entró en negociaciones no tanto con Sánchez Laborda, sino con Ibarnavarro o con Lecumberri.

No se sabe si cuando Felipe Pérez Laborda, al finalizar la guerra de independencia en España, al evitar cierto inconveniente en la afinidad de sangre, fue eliminando hasta 38 vacas y entre 7 y 8 sementales de la ganadería de Ibarnavarro, hasta dar con lo que después fue su pie de simiente fundacional. La guerra de independencia concluyó en 1814. No perdamos de vista ese “desecho”, si lo podemos considerar también como parte de la “segunda remesa”, formada por otros cincuenta pares, pero que no se menciona si llegaron a la hacienda atenqueña. Desde luego, todo desecho es condenado al matadero.

Otro asunto que destaca aquí, es que en cuanto Servolini refiere las características del ganado de Atenco, tan afín al de Pérez Laborda, no lo hace tomando en cuenta la propia experiencia de dicho ganado en las plazas mexicanas de mediados del siglo XIX. Se apoya en lo anotado por Bedoya, libro que ya circulaba en México hacia 1882, según afirma el periodista Carlos Cuesta Baquero.[4]

TOROS DE LA SEÑORA VIUDA DE PÉREZ LABORDA (TUDELA NAVARRA)

A propósito hemos dejado esta ganadería para semblazarla después que a las demás de Navarra [refiriéndose, desde luego a los toros de Guindulain y de Zalduendo], porque los toros que de ella proceden, tienen además de las cualidades comunes a los toros bravos, otra tan especial, que merece se haga de ella particular mención. Parece excusado analizar la condición de estas reses cuando desde luego confesamos que son las mejores de todas las castas conocidas hoy en aquel país: bravura, dureza, juego, ligereza y todas las demás dotes que constituyen el verdadero mérito de un ganado, todas las poseen estos toros, y además la particular de vérseles llorar cuando se consienten muertos de la estocada, y no pueden coger al lidiador. Ciertamente que esto acredita su bravura, pero no es esta la última prueba que dan de sus bríos; en los momentos de expirar no buscan terreno para echarse, al contrario, se engarrotan, digámoslo así, y en pie exhalen el último aliento. Es todo cuanto en honor de la verdad podemos decir en obsequio de la primer ganadería de España, cuyo título no creemos se lo dispute nadie, tratándose de toros puramente bravos.[5]

Si el colaborador de El Arte de la Lidia al describir a los toros atenqueños lo hace con conocimiento de causa, y si encuentra semejanzas entre estos y los de Pérez Laborda, no se trata más que de una mera coincidencia que reúne condiciones de juego que entre unos y otros terminan siendo iguales.

Destaca por otro lado características de pelaje y juego, así como el apunte anecdótico que da a la nota un interés particular. Sin embargo, ¿se gana algo al pretender desviar la afirmación rangeliana? Podría decir que cambia el espacio temporal y se agrega un nuevo valor con relación a la segunda remesa. También de que su semejanza con los toros de Pérez Laborda es tan cercana, que de alguna manera termina haciéndolos “hermanos” de raza y casta.

Ante todo lo anterior se puede concluir que se trata de un novedoso argumento, débil en su solidez, si no olvidamos que en 1884 y 1898, Un corresponsal del propio semanario El Arte de la Lidia y José Julio Barbabosa, ganadero de Santín, decían de Atenco respectivamente lo que sigue:

Cierta tarde, allá por noviembre de 1884, los espadas José María Hernández El Toluqueño y Juan Jiménez Rebujina andaban haciendo ruido por Toluca, quien reseña la corrida lo hace en estos términos:

Las reses que se lidiaron en la plaza de Toluca fueron de la acreditada hacienda de Atenco, y al mentar esta ganadería, no se puede decir nada de elogios, porque la verdad, la cosa está probada con hechos muy grandes. Son toros de origen de raza navarra, de buena ley, listos, valientes y de mucha gracia y renombre en la República (…)

Los toros que se jugaron en esta corrida, fueron como vulgarmente se dice, de rompe y rasga, es decir, que se prestaron con brío, ligereza y empuje a todas las suertes de los diestros.[6]

Como se ve, este párrafo es una réplica casi exacta de la apreciación hecha por F. G. de Bedoya, lo que indica primero, que era una lectura recién conocida por algunos periodistas de aquella época, cuyo quehacer comenzaba a cimentarse a partir de la llegada de diversos libros provenientes de España, justo en momentos en los que la tauromaquia comienza a tomar rumbos más definidos. Por otro lado, existía la necesidad de mostrar panoramas diferentes que enfrentaran y cuestionaran el predominio de un espectáculo detentado por diestros “aborígenes” que hicieron de su quehacer una auténtica demostración de control regional, misma que no evolucionaba. Antes al contrario. Se reducía a un círculo vicioso que, aunque seguía siendo del gusto de muchos espectadores, pronto hubo necesidad de modificar esa condición consiguiendo la escala de aficionados mismos que se separan de los públicos asistentes a las plazas de toros. Con la consolidación e integración de este espectáculo público –sobre todo en la ciudad de México, y a partir de 1887-, maduraron plenamente aquellos propósitos establecidos por la prensa que también se profesionalizó acudiendo a lecturas como la de Bedoya y otras más, las cuales se constituyeron en obras fundamentales.

Por su parte José Julio Barbabosa, anota en sus memorias: (era la (Antigua de Atenco, mezclada con S. Diego de los padres, (y (Atenco con Navarro (ví jugar este toro, p.a mi cualquier cosa) con Miura, Saltillo, Benjumea, Concha y Sierra y con toro de Ybarra, (feo pero buen torito), además, las cruzas de estos toros con vacas de S. Diego, por tanto no bajan de tener 12 clases diferentes de toros en el repetido Atenco, ¿cuál de tantas razas será la buena? (incluyendo, evidentemente lo “navarro”. Notas escritas en noviembre de 1886).[7]

Aunque surge un nuevo dilema que más adelante desarrollaré en amplitud. Se trata de explicar hasta donde me sea posible la hipótesis de que Bernardo Gaviño haya sido el encargado de sugerir y hasta de traer el ganado español con el fenotipo del navarro.[8] O lo que es lo mismo, los toros de Zalduendo o Carriquiri como un pie de simiente moderno a la hacienda de Atenco, propiedad por entonces de José Juan Cervantes y Michaus, último conde de Santiago de Calimaya y con el que Bernardo guardó profunda amistad. Asimismo no debemos descuidar otro aspecto probable, el que se relaciona con el hecho de que en 1894 la “Sociedad Barbabosa Sucesores” adquieren un semental de Zalduendo, típico de la línea navarra, poniéndolo a padrear en terrenos atenqueños.

Ganado criollo en su mayoría fue el que pobló las riberas donde nace el Lerma, al sur del Valle de Toluca. Y Rafael Barbabosa Arzate que la adquiere en 1879, al ser el dueño total de tierras y ganados atenqueños, debe haber seguido como los Cervantes, descendientes del condado de Santiago de Calimaya, con las costumbres de seleccionar toros cerreros, cruzándolos a su vez con vacas de esas regiones. Si bien, reanudadas las corridas de toros en 1887, algunos toros navarros ahora sí, fueron establecidos por aquí, fue a principios del siglo XX cuando en Atenco se selló una mezcla con simiente de la ganadería española de Pablo Romero, consistente en cuatro vacas y dos sementales.

Quedan como ejemplo de haciendas que lidiaron toros en forma regular hasta el siglo XVIII las siguientes:

Que más de alguna de estas haciendas comenzara durante el siglo XVIII o el XIX un proceso de modificación en su concepto de reproducción, selección y crianza de toros destinados con fines concretos a las fiestas, no ha sido posible encontrar el testimonio directo que así lo compruebe.

Ya en el siglo XIX, Atenco mantuvo un sistema de producción relacionado con la “crianza” de sus toros, orientado tanto a la ciudad de México como para su aprovechamiento interno. La “hacienda principal”, conocida así desde 1722 junto con sus anexas que no eran sino ranchos, deja imaginar la más primitiva versión que se tiene sobre las extensiones de esta hacienda y que incluía la mayor cantidad de instalaciones, herramientas y aperos para el desempeño de diversas actividades agrícolas (cerealeras), como el cultivo de maíz, ganadera (ganado mular, caballar, ovino, vacuno y porcino), actividad esta que a partir de 1830 hace que “La Principal” se dedique de lleno, lo cual causó que se criaran numerosos ganados, sobre todo para la lidia, mismos que tuvieron que distribuirse en las demás haciendas. Una de sus instalaciones básicas, que sigue en pie es la plaza de tienta, reseñada en la “Noticia que de el que suscribe (…) al señor don Manuel Terreros” como sigue:

Frente a la fachada de la finca se encuentra un toril de mampostería bastante grande, que tiene comunicación con otros dos chicos, y éstos con el soltadero para los toros de juego. Tienen dos miradores estos toriles. Entre estos y la casa pasa el camino real que conduce de Santiago Tianguistenco a Toluca y Tenango; bastante transitado.[9]

Quiere decir que, según inventario de 1836, se construyó un mirador en los toriles, “por haberse inutilizado el que había” ya que después de ese año no se hace construcción alguna, por lo que solo se procuró mantenimiento a las ya existentes que el uso y el tiempo deterioraban. Por lo tanto, el mencionado toril, parece ser una construcción ya existente en 1836 (toril de cuya existencia ya se tienen datos desde 1823), y como tal, una instalación apropiada a las tareas que tienen que ver con la selección del ganado en lo que ya puede considerarse la tienta, debido a los fines que desde entonces tuvo y ha tenido tal instalación, no sólo en esta, sino en otras haciendas.
Atenco sobrevive heroicamente. Fotografía del autor.

En “La principal” se concentraba la mano de obra, como es el caso del caudillo, o jefe de la cuadrilla de vaqueros, el calador, el carrocero, el caballerango, etc.

Otra de las haciendas era la de Zazacuala donde el cultivo principal era la cebada y el maíz. La de Tepemajalco, cuya actividad agrícola se destinaba a la cebada, haba y nabo.

En cuanto a la Vaquería de Santa María, una de las de la “Principal”, concentraba actividades dedicadas a diversos productos lácteos, tales como el queso, mantequilla, requesón y leche. En la propia hacienda se estableció una tienda para su venta y distribución, así como para el consumo interno. La hacienda de Quautenango, pasó al rango de vaquería para luego desaparecer como fruto de los constantes problemas de tierras con los pueblos limítrofes. En sus extensiones hubo cultivos de maíz, haba y cebada, además de que se mantuvieron cabezas de ganado bovino y de manso, caballar (para labores y servicio de los ayudantes) así como ganado porcino. Semejantes condiciones se dieron en la hacienda de Santiaguito. La de San Agustín contaba con la peculiar cosecha de trigo así como de los otros productos agrícolas. En su superficie de 296 hectáreas, ubicada en la actual población de Calimaya, por donde pasaba el camino real que iba de Tenango a Calimaya, se concentró la mayor actividad de crianza de ganado vacuno.

Atenco también contaba con las haciendas de San Antonio, misma que no aporta grandes datos, solo el de 1836 que nos habla de que a ella pertenecía el rancho de Santa María y se dedicaba a labores agrícolas.

San Joaquín (rancho que en 1722 tuvo el nombre de Quautenango), en 1755 su nombre cambió al de Señor San Joaquín. Tuvo una curiosa transformación de concepto de rancho, elevándose a hacienda. Su actividad principal era la labor agrícola, cultivándose maíz, trigo, haba, papa y alberjón. En 1837 se separó de las extensiones de Atenco quedando en propiedad de Jesús Garduño y Garduño, posesión que fue refrendada a Carlos Garduño Guzmán con fecha 26 de enero de 1889. En 1836 se tuvo el cálculo de que las sementeras de maíz entre las haciendas de San Antonio Zazacuala, Tepemajalco, San Agustín, Santiaguito, Cuautenango y San Joaquín tenía un rendimiento de 9000 fanegas de maíz limpio que descartaba el “maíz de suelos ni de mazorca podrida, porque debe resultar de muy mala calidad por el hielo o las lluvias”.

En todas ellas, se mantuvo un grupo de trabajadores controlados por un mayordomo. Además había rancheros, coleros, porqueros, boyeros, semaneros, cuerveros, orilleros, zacateros, aguadores, peones y ayudantes.[10]

Cada una de dichas labores estaba bajo el mando del mayordomo quien a su vez informaba de todos los acontecimientos al administrador general mismo que tomaba las decisiones más relevantes. Este, a su vez, ejerciendo la distribución de recursos de manera idónea; debía hacerlo pensando, una parte para la raya la otra para gastos. Claro, las diversas administraciones variaron su función dependiendo de condiciones tales como: arrendamiento, sociedad o mediería que hicieron cambiar de modo recíproco las relaciones entre las anexas y la Principal.

Hubo para ello que comunicar los hechos relevantes directamente a los propietarios que habitaban la casa principal en la ciudad de México a través del correo en forma constante, y ello se comprueba por la infinidad de documentos de tal característica, concentrados en el Fondo: Condes Santiago de Calimaya que además acumula estados semanarios, libranzas, certificaciones y hasta recados.

En la tienda de raya, proveída de víveres y otros artículos se efectuaba la compra en abonos, lo que ocasionaba pérdidas pues la deuda no se cubría ya fuera por falta de pago, ya fuera por insolvencia.

Resulta curioso que otros conceptos de deuda, el del pago de la raya o de ciertas contribuciones tuviese que ser solucionado vendiendo alguna parte de las tierras o resolviendo un embargo con “39 reses a la hacienda de Atenco para cubrir un adeudo de 1,000 pesos”, asunto que ocurrió el 3 de diciembre de 1860.[11]

Por lo demás, y dada la intensa actividad ganadera se percibe, por lo menos en el período que va de 1815 a 1878, la mano de obra, junto con la de carácter agrícola, hacen que se mueva sobre todo población indígena que habitaba la región y los alrededores.

Con el tiempo, la hacienda de Atenco también se le llamó “La Principal”, por ser la que ejerció el control administrativo durante el siglo XIX. Tenía como anexas las haciendas de San Antonio, Zazacuala, Tepemajalco, San Agustín, Santiaguito, Cuautenango, San Joaquín, así como la vaquería de Santa María, y los ranchos de San José, Los Molinos y Santa María”.[12]

Con el paso de los años, y fundamentalmente con lo ocurrido en la hacienda de Atenco, se presentó un mercado que aprovechó la amplia proliferación del ganado, básicamente del que se destinaba para lidia, lo que representó un renglón confiable. En ese orden, el ganado vacuno, el lanar y en menor cantidad cabras y cerdos, representaron los sustentos de una explotación que generó constantes ingresos, que evidentemente intervenían en la operación agrícola, misma que contaba para su desarrollo con ganado caballar, mular y asnal.

Volviendo al caso de Atenco, debe recordarse que la hacienda “La Principal” era la dedicada a la ganadería, estando integrada por los potreros Bolsa de las Trancas, Bolsa de Agua Blanca, Puentecillas, Salitre, Tomate, Tiradero, Tejocote, Tulito, San Gaspar y La Loma, en los que en general se concentraba el ganado, mientras que en otras haciendas solo había los animales necesarios para la labranza y transporte de los productos.

Al igual que la producción de semillas, el ganado vacuno y el bravo se vendían en su mayor parte a la ciudad de México, aunque éste también era vendido en Toluca y Tenango (1873), en Tlalnepantla, Metepec, Puebla y Tenancingo (1874). En esos años los toros muy contados, solo se alquilaban.[13]

Bajo la nueva administración, por parte de Rafael Barbabosa Arzate (hasta 1887) y después de sus hijos, quienes formaron la “Sociedad Rafael Barbabosa, Sucesores”, la hacienda atenqueña recuperaría el viejo pulso de actividad interna y externa que le caracterizó durante las décadas anteriores, sin olvidar que los siglos XVI al XVIII representaron el enorme cimiento donde se estableció y se afirmó ese conjunto de tareas y negocios.

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[1] F. G. de Bedoya: Historia del Toreo, y de las principales ganaderías de España. Madrid, 1850.

[2] Vicente Pérez de Laborda: Historia de una Ganadería Navarra de Toros bravos en el siglo XIX de Tudela (Navarra)., p. 158 y 192.

[3] Villaseñor y Villaseñor: Los condes de Santiago…, op. cit.

[4] Carlos Cuesta Baquero (Roque Solares Tacubac): Historia de la Tauromaquia en el Distrito Federal desde 1885 hasta 1905. México, Tipografía José del Rivero, sucesor y Andrés Botas editor, respectivamente. Dicha circunstancia, aparece citada en varias ocasiones en los volúmenes I y II.

[5] Bedoya: Historia del toreo…, op. cit., p. 339-340.

[6] El Arte de la Lidia, año I, Nº 4, del 7 de diciembre de 1884.

[7] José Julio Barbabosa: “Nº 1 Orijen de la raza brava de Santín, y algunas cosas notables q.e ocurran en ella J(…) J(…) B(…). Santín Nbre 1º/(18)86”. 178 p. Ms., p. 7.

[8] Lamentablemente no se ha encontrado una sola referencia al respecto, lo que me hace pensar que, en todo caso, debió ponerse especial atención a la crianza o selección, tal y como estas dos circunstancias se planteaban en aquella época. Es decir, bajo un principio eminentemente intuitivo que, como veremos en el Capítulo tres de esta tesis, parece confirmarse este aspecto.

[9] Flora Elena Sánchez Arreola: “La hacienda de Atenco y sus anexas en el siglo XIX. Estructura y organización”. Tesis de licenciatura. México, Universidad Iberoamericana, Departamento de Historia. México, 1981. 167 h. Planos, grafcs., p. 25.

[10] Op. Cit., p. 48-51.

[11] [B.N./F.R./C.S.C.] Caja número doce, documento 13 BIENES-EMBARGO. Notificación de C. Márquez al Sr. José Juan Cervantes transcribiendo un oficio del general Bruno Aguilar de 3 de diciembre de 1860, sobre procedimiento de embargo de 39 reces a la hacienda de Atenco, para cubrir adeudo de mil pesos por concepto de contribuciones, México. Cuartel General del Ejército Mexicano. Diciembre 7 de 1860. 1f. (Véase Anexo N° 1).

[12] Sánchez Arreola: “La hacienda de Atenco…, op. cit., p. 10.

[13] Sánchez Arreola, Ibidem., p. 113.

 


 

Gerardo Adame en el cortijo San Marcos

Publicado por Redacción el 12/5/2016

En rueda de prensa, se dio a conocer el cartel para el Festival Taurino en el cortijo San Marcos en Aguascalientes.

El próximo 22 de mayo, a las 2:00 de la tarde, se llevará a cabo el festejo a beneficio de la fundación VIFAC, todo lo recaudado será para apoyo de las mujeres embarazadas.

El cartel queda conformado por los Matadores Luis Fernando Sánchez, Héctor de Granada, Arturo Saldívar y Gerardo Adame.

 

 


 

 

Anecdotario de Giraldés: Un alarde con guasa

Por: Giraldés | Opinión
Viernes, 13 de Mayo del 2016 | México, D.F.

Después de la época de Rodolfo Gaona, José Gómez “Gallito” y Juan Belmonte, un buen número de jóvenes toreros españoles lograron destacar. Entre ellos, hubo dos de estilos completamente distintos: Marcial Lalanda, muy completo, gran lidiador a quien desde sus primeros años lo llamaron “Joven maestro” y Nicanor Villalta, torero de entrega, basaba sus éxitos, según las crónicas de aquellos tiempos, en la quietud y en su dominio de la suerte suprema.

Lalanda y Villalta alternaron en un buen número de corridas durante muchas temporadas. Marcial fue más completo, tenía mayor dominio, les podía más a los toros y Nicanor se los pasaba muy cerca y los mataba mucho mejor.

Una tarde en la que alternaron en una plaza española de primera categoría, Lalanda después de dominar a su primer toro se puso muy pesado con la espada; el público le chilló con fuerza porque era un torero importante y a esos diestros no se les perdona ningún fallo.

Villalta, en cambio, como sucedía con muchísima frecuencia, mató muy bien al primer toro de su lote y fue ovacionado.

Con su segundo, Marcial volvió a fallar con la espada. ¡Otro petardo! Era un gran lidiador, tenía muchísimos recursos, pero en esa tarde no les encontró la muerte a los toros y fue abroncado.

En el siguiente toro, Villalta estuvo como siempre, muy valiente, muy entregado. Llegó la hora de matar y estando cerca de donde se encontraba Marcial, miró hacia la puerta de arrastre y gritó con fuerza, para que todo mundo lo escuchara: “¡Mulillas… saquen ya las mulillas!” Yo no falló. Efectivamente, no falló, y haciendo muy bien la suerte metió la espada hasta las cintas el toro salió muerto de los vuelos de la muleta. ¡Gran ovación!

Marcial era muy rencoroso, consideró que aquel alarde de Villalta había sido para exhibirlo y como tenía más fuerza que Nicanor hizo cuanto a su mano estuvo por quitarlo de los carteles. Jamás pidió que no lo contrataran; simplemente decía a los empresarios: “Si poner a Villalta está en sus planes, no cuenten conmigo”, según cuenta el gran César Jalón “Clarito” en su libro de memorias.

 


 

 

 

Programa de mano del 14 de mayo, novena de abono

13 de mayo de 2016 – Previo festejos

Toros de FLOR DE JARA para Fernando ROBLEÑO, Miguel A. DELGADO y DIEGO SILVETI.
Sábado, 14 de mayo, 7 de la tarde.

En 2008, el que fuera matador de toros de Colmenar Viejo Carlos Aragón Cancela, compró la ganadería, el hierro y la divisa de Bucaré, vacada andaluza de origen Santa Coloma-Buendía, y desde entonces ha lidiado con notables resultados 18 novillos en esta plaza. Hoy, sin embargo, debuta en la Feria de San Isidro con una corrida de toros que será estoqueada por el madrileño Fernando Robleño, el sevillano Miguel Ángel Delgado y el mexicano Diego Silveti. Los tres han toreado en Las Ventas en los últimos años, con distinta fortuna.

Ilustración de portada:
Mario Pastor Cristóbal, “Boyante”. Concurso de carteles Taurodelta 2016.

 

Fernando Robleño

Nació en
Madrid, el 13 de septiembre de 1979.
Debut con picadores
Colmenar de Oreja (Madrid), el 4 de mayo de 1997.
Alternativa:
Torrejón de Ardoz (Madrid), el 20 de junio de 2000.
Confirmación:
El 22 de julio de 2001.
Estadísticas 2015
Hizo el paseíllo en 16 ocasiones. Cortó 10 orejas.

Reseña

4/10/2015 Paco Ureña se deja una Puerta Grande por la espada
2/6/2015 Saludos de Fernando Robleño con la de Cuadri
31/5/2015 Ovación para Fernando Robleño en la corrida de Ibán
28/5/2014 Tarde de silencios con los ‘ibanes’
11/5/2014 Decepción en la corrida de Escolar
1/6/2013 Castaño y su cuadrilla ¡la revolución!
12/5/2013 Alberto Aguilar destaca en una tarde interesante
7/10/2012 Tarde importante de un guerrero Alberto Aguilar
31/5/2012 Meritoria actuación de Robleño en una tarde complicada
12/5/2011 Peligro con una dura corrida de Escolar
2/5/2011 Iván Fandiño arranca una oreja de ley
27/6/2010 Saludos de Frascuelo en una tarde con poca historia
28/5/2010 Oreja para Fernando Robleño
28/6/2009 Vuelta al ruedo para Iván Fandiño
16/5/2009 Destaca Rafaelillo en una tarde marcada por algunos buenos toros de José Escolar
11/5/2008 Oreja para Joselillo en su confirmación
15/8/2007 Fracaso ganadero
13/5/2007 Vuelta al ruedo para Fernando Robleño
28/5/2006 Ovaciones para la entrega de Robleño y la gran estocada de Ramos
2/5/2006 Pepín Liria herido en una tarde con un gran tercio de varas

 

Alumno de la Escuela Taurina “Marcial Lalanda”, fue triunfador del certamen de novilladas nocturnas en Las Ventas y ya entonces consiguió salir a hombros de la plaza de toros de Madrid. Se hizo matador de toros en la madrileña localidad de Torrejón de Ardoz cuando Morante de la Puebla le cedió la muerte del toro “Girasol” de la ganadería de Torrealta. Julián López “El Juli” fue el testigo.
El 22 de julio de 2001 confirmó en Las Ventas con el toro “Servicioso II”, de la vacada de Valverde, que le cedió Canales Rivera en presencia de Manolo Bejarano. En abril de 2002 abrió la Puerta Grande de Las Ventas tras cortar dos orejas de un lote de Conde de la Maza y en la Feria de Otoño de ese mismo año volvió a salir a hombros tras desorejar a un astado de Victorino Martín. Sus fallos con el acero y varios percances a contratiempo le sacaron del circuito de las ferias, pero con tesón y esfuerzo ha logrado recuperar e incluso agrandar su estatus y disfrutar de la condición de ‘Torero de Madrid’, plaza en la que ha conseguido notables éxitos, el último en la Feria de San Isidro de 2010, al cortar una oreja de un sobrero de El Torreón.
Siempre anunciado con las corridas duras, en 2012 protagonizó una tarde épica en la plaza francesa de Céret, donde mató en solitario seis toros de José Escolar a los que cortó cuatro orejas. En 2014 no le acompañó la fortuna en esta plaza, pero consolidó su cartel en Francia al triunfar en Bayona, Dax o Céret, además de cortar tres orejas en Gijón. La pasada temporada hizo el paseíllo en este ruedo en tres ocasiones y aunque no cortó ningún trofeo su paso por la feria estuvo a la altura de su dilatada y admirable trayectoria.

 

 

Miguel Ángel Delgado

Nació en
Écija (Sevilla), el 3 de marzo de 1990.
Debut con picadores
Ecija (Sevilla), el 16 de septiembre de 2006.
Alternativa:
Córdoba, el 30 de mayo de 2009.
Confirmación:
15 de agosto de 2012.
Estadísticas 2015
Hizo el paseíllo en 7 ocasiones. Cortó 16 orejas y 2 rabos.

 

Reseña

27/9/2015 Buena tarde de Miguel Ángel Delgado
11/5/2014 Decepción en la corrida de Escolar
28/5/2013 Una oreja para Arturo Saldívar
12/10/2012 Delgado y Saldívar, cerca de los trofeos en la última del año
15/8/2012 Fernando Cruz, herido grave; Oreja para Leandro y muy buena impresión de Miguel Ángel Delgado
18/5/2009 Miguel Ángel Delgado pierde el triunfo por la espada
22/3/2009 Vuelta al ruedo para Martín y Delgado
27/7/2008 Pablo Lechuga y José M. Navarro dan una vuelta al ruedo

 

Hijo del banderillero Pablo Delgado, el joven Miguel Ángel pronto decidió probar fortuna como novillero y bajo el amparo de la Escuela Taurina de Écija, su localidad de residencia, comenzó a participar en las primeras becerradas. Antes de debutar con los del castoreño, disputó la final del certamen La Oportunidad, en el Palacio Vistalegre, y se alzó vencedor del certamen de novilladas nocturnas en la Maestranza de Sevilla.
Se presentó en Sevilla el 23 de septiembre de 2007, cortando una oreja de un ejemplar de Peralta, éxito al que sumó destacadas actuaciones además de su repetición en la capital hispalense. Se presentó en Las Ventas el 27 de julio de 2008 en el certamen de novilladas nocturnas, con novillos de Torrenueva, acartelado junto a Pablo Lechuga y José Miguel Navarro.
Después de sumar más de sesenta festejos con picadores y de realizar una importante faena en San Isidro a un novillo de La Quinta, tomó la alternativa en la feria de Córdoba el 30 de mayo de 2009 de manos de Alejandro Talavante y el testimonio de Julio Benítez “El Cordobés” hijo. Los toros lucieron el hierro y las cintas de Gavira.
Confirmó el doctorado en la Monumental de Las Ventas el 15 de agosto de 2012, de manos de Fernando Cruz para lidiar de nuevo toros de Gavira, con los que se mostró valiente y templado. El pasado año tuvo otra destacada actuación en esta plaza al lidiar un lote de Fraile Mazas del que pudo cortar una oreja de no fallar con la espada. Poco después tuvo una importante actuación en la feria de San Miguel de Sevilla, donde cortó un trofeo de un toro de Las Ramblas.

 

 

Diego Silveti

Nació en
Irapuato (México), el 24 de septiembre de 1985.
Debut con picadores
Casavieja (Ávila), el 26 de agosto de 2009.
Alternativa:
Gijón, el 12 de agosto de 2011.
Confirmación:
El 24 de mayo de 2012.
Estadísticas 2015
Hizo el paseíllo en 32 ocasiones. Cortó 32 orejas y 2 rabos.

 

Bisnieto, nieto, hijo y sobrino de matadores de toros de renombre, Diego Silveti del Valle es el último eslabón de una de las dinastías más importantes en la historia del toreo mexicano. No fue hasta licenciarse en Relaciones Internacionales cuando el hijo del añorado David Silveti arrancó en firme su trayectoria profesional.
Después de una intensa preparación en nuestro país se presentó con picadores el 26 de agosto de 2009 en Casavieja (Ávila) para despachar un lote de Villalobillos junto a Román Pérez y Pablo Lechuga. Recibió esa tarde su bautismo de sangre a cambio de cortar la primera oreja de su carrera. En su país, hizo su primer paseíllo en un festejo mixto en la plaza de Juriquilla, el 27 de noviembre de ese mismo año, para lidiar novillos de Fernando de la Mora con El Juli e Ignacio Garibay. De vuelta a España, en 2010 pisó plazas de la importancia de Pamplona, Barcelona o Sevilla, donde resultó herido el 20 de junio y dio una vuelta al ruedo el 19 de septiembre.
Después de presentarse en Madrid el 30 de mayo de 2011, recibió la alternativa de manos de José Tomás que le cedió el toro ‘Lisonjero’ de Salvador Domecq en presencia de Alejandro Talavante en Gijón. Ya como matador de toros regresó al país azteca para cumplimentar una importante campaña con triunfos en Guadalajara y la propia plaza México, donde cortó un rabo a un toro de Los Encinos.
Confirmó la alternativa en Madrid el 24 de mayo de 2012, con el abrazo de Sebastián Castella y el testimonio de Daniel Luque, con toros de Cuvillo, y cortó una oreja en la feria de San Isidro del año siguiente a un ejemplar de Fermín Bohórquez. El curso pasado sumó 32 contratos entre España y México, demostrando su evolución y madurez profesional.

 

Flor de Jara 

Propietario
Toros Flor de Jara S.L.
Representante
Carlos Aragón Cancela.
Divisa
Roja y verde.
Señal
Hoja de higuera la derecha, orejisana la izquierda.
Fincas
El Zahurdón, Colmenar Viejo, Madrid.
Antecedentes
Fue fundada por don Manuel Suárez Cordero con reses adquiridas a doña Isabel Montemayor, viuda de Pedro José Picavea de Lesaca, pasando en 1850 a su hijo don Manuel Suárez Jiménez. En 1868 es adquirida por doña Dolores Monge, viuda de Murube, quien la aumenta con reses de don José Arias de Saavedra. En 1884 vendió la mitad de la ganadería a don Eduardo Ibarra, el cual en 1904 la dividió en dos lotes, uno para don Fernando Parladé y otro que adquiere don Manuel Fernández Peña, de quien pasa en 1905 por el Conde de Santa Coloma, quien la aumentó con reses del Marqués de Saltillo llevando dos ramas por separado. En 1932 la adquiere don Joaquín Buendía Peña quien, en 1996, hace tres lotes de machos y de hembras de igual número que se reparten entre sus hijos. Una parte se adjudica una parte a “Bucaré”, ganadería esta que en 2008 fue adquirida por su actual propietario.
Procedencia
Santa Coloma – Buendía.
Antigüedad
13 de agosto de 2005.
Estadísticas
Durante la pasada temporada lidió 14 reses en 4 festejos, todos ellos novilladas con picadores. Los matadores cortaron doce orejas y un rabo. Un novillo, lidiado por Ángel Sánchez en Villaviciosa de Odón (Madrid) el 21 de septiembre, fue indultado.

 

Árbol genealógico

 

El encaste

ENCASTE SANTA COLOMA

Esta sangre de bravo fue formada en 1905 por el Conde de Santa Coloma a partir de dos sangres de Vistahermosa, la de Saltillo y la de Ibarra.
La ganadería de Saltillo, que pasaría en 1918 a Félix Moreno Ardanuy, es origen de de la mayoría de vacadas mexicanas y de otras como la de Albaserrada, en la que predominó esta sangre sobre la ibarreña.
La ganadería de Ibarra se vendió en dos lotes, uno fue a manos de Fernando Parladé y otro, en 1904, a Manuel Fernández Peña, a quien, un año después, compró el Conde de Santa Coloma. Con clara influencia predominante de esta sangre nacieron ganaderías como las de Coquilla (1916) y la de Graciliano Pérez-Tabernero (1924)
El Conde de Santa Coloma llevó las dos sangres por separado y, al tiempo, mantuvo una línea en la que se cruzaron ambas procedencias. La mezcla de ambas sangres dio origen a uno de los grandes encastes del siglo veinte que fue depurado por la familia Buendía, al comprar en 1932 toda la vacada de Santa Coloma y el hierro original.
Las características específicas del ejemplar de Santa Coloma, en su derivación Buendía, hacen muy difícil su presencia en corridas de toros para plazas de primera si se quiere mantener el tipo original del encaste. No fue este el caso durante muy buena parte del siglo anterior, cuando los santacolomas eran pieza imprescindible de los grandes triunfos, como los conseguidos por Pepe Luis Vázquez, Luis Miguel Dominguín, José María Manzanares o Paquirri. Pero, probablemente, fue Paco Camino la figura del toreo que mayor predilección demostró por este encaste.

Taurodelta
Departamento de Comunicación de Taurodelta

 

 


 

 

TODOS LOS ARTÍFICES DE SAN ISIDRO

13/05/2016 10:27 | Marcos Sanchidrián

La historia es apasionante. Jardón puso en manos de Stuyck los designios de Las Ventas. La empresa se encontraba en una pésima situación económica y necesitaba un gran golpe de efecto…

  Todos los artífices de San Isidro (I)

HISTORIA Los artífices de San Isidro (II)


El enchufismo


El Capea, de bronca en bronca (Juan Pelegrín/Las Ventas)
Tarde fría en lo climatológico y muy caliente en lo taurino, con las gradas revolucionadas por la presencia de El Capea. En el ruedo lo mejor lo hizo Morenito de Aranda. Cogida grave de Gonzalo Caballero, todo valor, pero con poca cabeza.
Actualizado 13 mayo 2016
Juan J. Sánchez

Ayer, una tarde de la que no se esperaba mucho, y menos teniendo en cuenta el tiempo, al final hubo varias cosas de las que hablar.

Morenito volvió como en todas sus actuaciones de este año con plena disposición y además, pudo torear bien. Pero para leer sobre eso ya tenéis la crónica. Yo voy a tratar de los otros dos actuantes, Capea y Caballero.

El salmantino recordará la tarde de ayer para toda la vida. La plaza más importante del mundo, la Feria más importante del mundo, tres toros, tres broncas. El público, no una pequeña parte, una mayoría, le estaba esperando y cometieron el absurdo error de ponerse a la contra antes incluso de ponerse. No es de recibo y, además, era innecesario porque les iba a dar motivos más que de sobra. Qué manera de no estar… Aunque es verdad, no como justificación sino como explicación, que los que pitaron preventivamente llevan aguantando año tras año a Capea anunciado sin más mérito que su relación con el empresario. Ya dijo Martínez Erice que es su capricho, pero lo que no dijo es que su capricho lo pagamos nosotros. No entiendo que, con la de gente del toro que rodea a este chico, no haya nadie que le diga lo que todos vemos.

Y si Capea hijo necesita a alguien que le hable, esa necesidad se multiplica exponencialmente con Gonzalo Caballero. Valor tiene para medio escalafón pero, como potencia de las ruedas aquellas, sin control no sirve de nada. Sólo para andar por los aires y en la camilla vez tras vez. O alguien le enseña, rápido, a poner ese valor al servicio del toreo, y a administrarlo con cabeza, o se augura carrera por ningún lado. Con todo mi respeto y mi admiración por su manera de ser y de estar en el ruedo, así no puede ser.

 

 







 

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