Breves Noticias Taurinas


 

 

Los novillos de San Maximiano para Cinco Villas

Publicado por Redacción el 20/4/2016

Les presentamos las imágenes de los novillos de la ganadería de San Maximiano para la tercer novillada sin picadores que se llevará a cabo el próximo sábado 25 de abril en la Plaza de Toros de Cinco Villas.

El cartel está conformado por los jóvenes José Mari Mendoza, el michoacano Tato Loaiza, José Gerardo Cruz de San Luis Potosí, el hidrocálido Jorge Esparza y el debut como novilleros de Sebastián Ibelles y Joel Castañeda.

La dehesa de San Maximiano se ubica en Lagunillas, Michoacán, y es propiedad de Rodolfo Chávez Ponce de León.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

Definen los carteles taurinos para Bécal

Por: Redacción
21 de abril de 2016

Los organizadores de la Feria del Sombrero de Juipi 2016 de la localidad de Bécal, Campeche, han dado a conocer los carteles de los dos festejos taurinos que se realizarán con motivo de su tradicional feria y fiesta patronal en honor a la Virgen de la Natividad.

Las combinaciones son los siguientes:

Sábado 30 de abril, novillada, Francisco Martínez, mano a mano con Karla Santoyo, con cuatro novillos de la ganadería de Santoyo.

Domingo 1 de mayo, Corrida, Alfredo Ríos “El Conde”, mano a mano con Fermín Spínola, con cuatro toros de la divisa de Santoyo.

Alfredo Ríos “El Conde” acartelado el 1 de mayo
Foto: Archivo
Publicado por PeninsulaTaurina.com en 8:52

 


 

 

El comentario de Juan Antonio de Labra (audio)

Por: Juan Antonio de Labra | Opinión
Jueves, 21 de Abril del 2016 | Aguascalientes, Ags.

“…Y al margen de los comentarios que pueda generar, lo cierto es que la actitud de Roca Rey es impresionante. A eso se la llama hambre de ser, y se demuestra con una entrega descomunal porque se olvida de que tiene cuerpo, como decía Juan Belmonte…”

http://altoromexico.com/2010/index.php?acc=podcastid&id=1083

 


 

 

EDITORIAL del 20 de abril de 2016

Una nueva especie de diseño

20/04/2016 14:15

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Por primera vez, un político ha argumentado, en la cuestión del maltrato animal, en la misma dirección en la que Mundotoro ha insistido desde hace años: la mascota como animal maltratado. Un gran negocio basado exclusivamente en el animal desnaturalizado y maltratado. Jaume Font, ex consejero de medio ambiente y representante del partido Proposta per les Illes (PI), se ha abstenido en la votación que modifica la ley de Protección de los animales cuyo fin es prohibir la Tauromaquia.En su alegación, Font ha declarado lo siguiente: ‘Si se quiere regular el maltrato animal se tiene que regular también las mascotas, entre otros asuntos’. Lo afirma un político, que, según ha podido saber este medio, no tiene afinidad alguna con la tauromaquia. Es la primera vez que un cargo público relaciona maltrato y mascota. Un político no adscrito a los grandes partidos ni a los nuevos grupos de izquierda que, insistimos, han hecho el trabajo de campo al nuevo poder económico transnacional: las multinacionales de los servicios de mascotas. Asunto afirmado por este medio desde la estrategia de prohibición de los toros en Cataluña y Barcelona.

Sobre este asunto, las cuestiones de negocio son alarmantemente obscenas. En Palma (donde la población censada extranjera supera ya el 21% con un promedio de edad de 38,5 años, nada de jubilados)  hay tiendas con prendas de Juicy Cuture, Adolfo Domínguez, Louis Vuitton o Agatha Ruiz de la Prada para mascotas. Un propietario de un perro se deja aproximadamente 1.500 euros en ropa y complementos, según declara a El Mundo Tolo Vicens, el propietario de la tienda ‘Rulos’ en Palma y  explica que existen correas de piel rematadas con cristal Swarovski por 80 euros o pintadas a mano por un pintor italiano de la Toscana- con su certificado de autenticidad incluido- por 90… Camas de piel y cuero (180 euros), ropita de marca (ente 40 y 100 euros) y bolsos que pueden costar hasta 2.000 euros son algunos de los lujos que estos pequeños animales de compañía requieren para estar ‘a la última’ .

A lo que sin duda se refiere Jaume Font y nos referimos nosotros,  es que la facturación in crescendo de todo tipo de medicinas, ocio, ropa, comida, … para las mascotas (calculada en más de 200.000 millones de dólares en todo el mundo, datos de 2014)  se basa, ante todo, en el control de su población y mercado. En la castración de los machos y el vaciado de las hembras. Control sobre la natalidad y control sobre los instintos animales, que desaparecen con esta medida veterinaria. Y hablamos de control porque la natalidad humana, descendente desde la década del ochenta, no puede ser controlada por multinacional alguna, pero sí pueden hacerlo con las mascotas.

El zoólogo y biólogo Konrad Lorenz, Premio Nobel en 1973, se rebeló en los inicios de este mercado cuando declaró públicamente lo siguiente: ‘La castración es el medio más draconiano y vejatorio de quitar las capacidades psicofísicas al animal, convirtiéndolo en un ser blando y anodino. Se trata de un método que amputa no sólo los genitales sino también, en nombre de la salud y la higiene, procede a la regulación de los instintos. No es posible defender las castraciones y, al mismo tiempo, adherir una posición naturalista’.

‘Que la gente castre a sus mascotas y además excuse el hecho en razones científicas, demuestra el grado de perversión y cinismo. No sólo es cultura depravada, sino científicamente depravada’. A esta perversión que la nueva izquierda utiliza como bandera del bienestar animal se refiere el Nobel y nos referimos nosotros. Y a partir de esta realidad de maltrato por negocio, insistimos que la batalla de nuestra libertad y de nuestro futuro pasa por esa campaña de concienciación social, de convencimiento social, de naturalización social, que explique que el maltrato es éste y no el del toro. Que la naturalidad de un equilibrio ecológico dista mucho del evidente negocio que se ha montado en torno a una nueva especie de ser vivo que ya no es un animal, sino un animal manipulado y maltratado llamado mascota.

Porque, insistimos también, no nos damos cuenta de que todas las prohibiciones no llegan envueltas en nuevas leyes sino, una vez más denunciamos, en las modificaciones de las leyes de protección y/o bienestar animal. La estrategia de Cataluña y Barcelona, la misma que ahora en Baleares. Por esta evidencia, la batalla que nos queda por pelear es la de la argumentación pausada, pautada, estratégicamente dirigida a la sociedad, a las nuevas generaciones desinformadas, de que quienes hablan de proteger contra el maltrato solo protegen a los maltratadores y a su gran negocio.

Que la mascota ya no es un animal, sino algo creado y diseñado por el hombre. Manipulado por el hombre, a partir de un animal. Que el animal es otra cosa. Que los maltratadores son ellos. Ellos. ¿Seremos capaces o nos costará aún entender de qué va esta vaina?


 

Tauronomics: Economía y activismo taurino

 

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En Tauronomics, economía y activismo se conjuran al servicio de la libertad. La libertad de ir a los toros. Un derecho amparado por la Constitución española y el Tratado de Lisboa, que pretenden cercenar quienes anteponen en su agenda política la ingeniería de almas a la resolución de los problemas reales de los ciudadanos.

Frente a las calumnias del lobby animalista, este libro demuestra con datos oficiales que la tauromaquia es la industria cultural menos subvencionada de España, con un mercado potencial de quince millones de consumidores y cuya cifra de negocio ha alcanzado su máximo histórico en la primera década del siglo XXI. Una formidable demanda que, bien gestionada, puede reforzar la legitimidad social del toreo y contener el hostigamiento del integrismo antitaurino.

 


 

Cantinflas – Ni Sangre ni Arena

 

 


 

 

20 de abril pero de 1976, se presento en Sevilla Manolo Martínez con Paquirri y Manzanares. .

 

 


 

25ABR 6pm 5a corrida en Aguascalientes. mano a mano con 6 6

 


 

Alberto Huerta va Tras su Segundo Aire

Publicado por Luis Hernández el 20/4/2016

[Luis Hernández] Esta vez un toro ha marcado el fin de una etapa en la vida de Alberto; ahora va por su segundo aire.

Lo que no le había sucedido en treinta años de carrera se lo ha venido a decir “Buen Amigo” ¡Vaya nombre! de la ganadería de Rafael Mendoza al poner un freno simbólico con la cornada inferida el reciente domingo 3 en la plaza de Reynosa, Tamaulipas: entrar en reflexión.

El brutal percance le ha permitido entrar en diálogo con sus desaparecidos padre, Víctor, y su tío, Joselito Huerta, durante el periodo de convalecencia al sentir el dolor torero: recuerda las siete cornadas de su mentor y la similar sufrida por José de la que conserva una fotografía.
“Mira, cuando el cuerno penetra sientes un fuego que va quemando la piel y del que no vas a olvidar jamás. Yo no lo creía, pues cuando me lo platicó papá ya se encontraba retirado, y de repente me decía que sentía dolor. Entonces me preguntaba cómo será posible si ya han pasado muchos años.”

“Y sí que hay ardor. De pronto me encuentro con la fotografía de mi tío Joselito y tal parece que la herida y la posición tomada es la misma y sus palabras vuelven a revivir ese dolor tan especial que nos hace cuestionar si queremos seguir en esto.”

Lo Huerta lo trae de raza, apellido y vocación.

Ni la fractura de las tercera, cuarta y quinta vértebras lo detienen ante la extraordinaria cirugía practicada por el Dr. Ulises Lío Solís y ahora cuidada por su colega Jorge Uribe en México, quien ofreció una brillante exposición de lo ocurrido, calificándola de “Diez”.

De aquel 8 de enero del 2000 al tomar la alternativa hasta este 3 de abril de 2006 queda un Alberto Huerta; el otro ya está esperando contratos, alimentado por su fe y el cariño de su hija Triana.

 


 

 

 

 


 

 

“Cobradiezmos”, bien indultado está

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Por hache o por be, por fas o por nefas, resulta que la semana taurina de farolillos en Sevilla va a quedar grabada per saecula en los anales de la Maestranza, especialmente por lo acaecido en un muy breve espacio de tiempo sobre su bien compactado y rebajado albero. Un indulto, una faena memorable y una Puerta del Príncipe abierta de par en par, en tres días casi consecutivos, no se recuerda por esta tierra de María Santísima. Resuelvo, por tanto, que, mírese por donde se mire, la feria de abril de 2016 va a resultar, sencillamente, histórica.

Como no he podido presenciar en directo más que las dos corridas que quedan reseñadas en estas páginas, no habré de pronunciarme sobre el éxito obtenido por Juan José Padilla ayer sábado, pero sí lo haré con respecto al indulto del toro Cobradiezmos, de Victorino Martín, que cayó en las afortunadas manos del Manuel Escribano, cuyo excepcional juego ha sido –afortunadamente—difundido de forma exhaustiva a través de la redes sociales.

Antes de nada, una precisión: el de Cobradiezmos no es –como se dice en alguna narración– el segundo indulto que se otorga en la Maestranza a un toro bravo. Ni siquiera el tercero, sino el cuarto. Si viajamos hacia atrás en el tiempo, nos encontramos, primero con el reciente indulto del toro Arrojado, de Núñez del Cuvillo, toreado por Manzanares-hijo el 30 de abril de 2011; muchos más atrás, el 12 de octubre de 1965, Rafael Astola encontró la fortuna de enfrentarse al novillo Laborioso, del marqués de Albaserrada, que también regresó felizmente a los prados de su dueño. De esto es de lo que se ha hablado con profusión, echando mano no del álbum de la memoria –difícil acordarse de tales eventos si no se ha sido testigo presencial–, sino ejerciendo la muy gratificante labor de ratón de biblioteca; la taurina, naturalmente.

Sin embargo, resulta que hace 119 años también fue indultado en la Real Maestranza de Sevilla un toro bravísimo, llamado Playero, con el legendario hierro de Murube, al que toreó con su proverbial arrojo Antonio Reverte, logrando uno de los mayores éxitos de su carrera taurina. Carrera corta, por cierto, la de este torero cantado en coplas populares, al quedar mermado de facultades por cometer la estupidez de adornarse ante un toro moribundo en Bayona. Completaré este dato con el triste final de este negro zaino murubeño, uncido al arado por las tierras de labor de Los Palacios.

Hecha esta digresión, me interesa abundar sobre el extraordinario toro de Victorino Martín que volvió vivo a los corrales de la Plaza de Sevilla y, en estos momentos, lo acabo de contemplar, ufano y distante, con los duros tallos de hierba alta y las más febles de las margaritas por encima de las rodillas y los corvejones. Allí está, en los pagos cacereños de Victorino, con su mirada de acero noble cien por cien y su cuerna engatillada como portada de su preciosísima estampa. Es, a mi parecer, uno de los toros más bellos que ha criado Victorino y, aparte Murciano, el más bravo que ha lidiado; porque Belador –digan lo que quieran—no fue, ni de lejos, tan completo como este Cobradiezmos, sino el culmen de una corriente de opinión, un capricho del público de Madrid, entusiasmado como estaba en el año 1982 con la irrupción de este irrepetible ganadero.

El toro Cobradiezmos fue, a mi juicio, una perfecta simbiosis de la casta brava y la nobleza, es decir el paradigma del toro de lidia, un modelo magnífico de lo que debe premiarse con el sumo galardón del indulto. Preciosas las hechuras, sin apartarse un ápice de los perfiles de su encaste, pero, sobre todo, un compendio de codicia, de irrefrenable predisposición para el ataque continuo y permanente, todo ello mostrado con un viaje humillado hasta la exageración, inclinando los pitones hacia el faldón de la muleta, torciendo la mirada hacia la curva de los pases del torero y arando la tierra de albero con el hocico. No hubo tregua para la fatiga, y bien fatigante es el toreo moderno, basado en la ligazón de los pases, trazados por abajo y en redondo. Por tanto, Cobradiezmos fue un toro diez. Su indulto no es sino un ejercicio de pura sensibilidad y conocimiento de la materia por parte de los encargados del dictamen: en primer lugar, el público, con su clamorosa petición y, después, el presidente y su asesor veterinario, que para eso está.

Ahora viene el capítulo de la rebaja. En esto del toreo, siempre llega un Tío Paco –el de la rebaja– a aguarle la fiesta al colectivo que todavía no ha enfriado su entusiasmo. Y vienen las pegas, las pejigueras, más bien. Una de ellas –la única, en este caso—me encocora de forma especial: la de escarbar. Llevo años luchando contra la falacia inoculada por un gurú de la crítica taurina, que sembró la especie de que toro el toro que escarba es manso; pero me temo que clamo en un desierto, porque en este mundo del toro luchar contra el tópico o contra el típico sentiencias, es predicar en balde. Está tan arraigada esta estúpida creencia que no faltará quien se haya echado las manos a la cabeza porque en la Maestranza se ha indultado a un toro que ¡ha escarbado!, en algunos momentos puntuales de su lidia.

Y en que, en efecto, Cobradiezmos escarbó. En el tercio de varas, antes de arrancarse como un tren hacia el caballo de picar y pelear contra el peto sin desmayo y en los breves recesos de la faena, mientras el torero se recolocaba para el cite. En ambos casos, el toro parecía decir: espera, que voy otra vez a por ti. Y hurgaba con las pezuñas la capa de albero, como tomando carrerilla para el siguiente embate. Y volvía a la pelea, persiguiendo las telas de torear con una generosidad extraordinaria. Hay que ser ignorante, o malévolo, o ambas cosas a la vez, para decir que Cobradiezmos no mereció el indulto porque escarbó.

Me van a perdonar, pero la fiesta de los toros adolece de la pedagogía más elemental. Ese es uno de los puntos por los que peligra su línea de flotación. No se pueden ejercer maximalismos sin haber leído a Sanz Egaña o a los profesores de veterinaria que han tratado con profusión las reacciones del toro durante la lidia y la función orgánica que estimula la embestida, es decir, el afloramiento de la bravura… o la mansedumbre, la valentía o la cobardía. El acto de escarbar no es sino una reacción de sicomotricidad. El toro que se encuentra solo y encerrado en una corraleta y se le excita desde la barandilla superior, por lo general, escarba, prepara su ofensiva, estudia el ataque. ¿Es manso? Pues lo  mismo ocurre con el toro en la plaza: puede escarbar y ser de bandera, bravísimo… o ser manso de solemnidad. Porque, eso sí, los mansos de libro también pueden escarbar, antes de emprender la huída. Para dejarlo bien claro: si un toro escarba continua y escandalosamente, recula, recela y se muestra renuente a la pelea, desde luego muy bravo no es; será bravucón, bronco o manso perdido; pero si las acciones son breves, puntuales, espaciadas y sin que exista estímulo previo, no pasan de triviales, de mera anécdota.

Una de las imágenes que recuerdo con más nitidez es la de un toro en una capea de pueblo, escarbando en medio del habitáculo de aquél ruedo de talanquera, dueño y señor de un inmenso espacio, echándose tierra a los lomos y alzando altivo la gaita, como diciendo: ¡toreros, a mí! El gurú, hubiera sentenciado que era manso.

He podido comprobar, no sin cierto estupor, que el propio Victorino Martín también ha soltado la coletilla del pequeño defecto de escarbar, en su valoración del comportamiento de uno de los mejores toros que ha criado en su vida. Como es uno de mis mejores amigos, lo conozco bien. Lo dice para hacer un ejercicio de objetividad, ante las posibles rebajas del Tío Paco de turno; pero él, que es veterinario e ilustrado en la materia, sabe muy bien que son movimientos sicomotrices de los toros, variados y puntuales durante su lidia, y distingue a la perfección el manso del bravo, aunque lleven su hierro.

Resumiendo: Cobradiezmos fue un toro de bandera. Para gloria y defensa de esta Fiesta nuestra. Bien indultado está.


 

 

Programa de mano del 24 de abril
21 de abril de 2016 – Previo festejos

Novillos de Los Rodeos para Javier Marín (de Cintruéñigo, Navarra, presentación en Madrid), Alejandro Fermín y Jesús Álvarez (de Sevilla, presentación en Madrid).
Domingo, 27 de abril, 6 de la tarde.

En las primeras novilladas de la temporada han hecho su presentación en Las Ventas nuevos valores de la tauromaquia actual y hoy, continuando con esa línea de promoción, les toca turno a un navarro y a un sevillano: Javier Marín y Jesús Álvarez. Marín debutó con picadores en julio de 2013 en Tudela y aprendió los primeros fundamentos de la profesión del matador de toros navarro Sergio Sánchez. Por su parte, Jesús Álvarez es más nuevo y está menos toreado que sus compañeros pues hizo su presentación con picadores en agosto del pasado año en Málaga. Completa el cartel el extremeño Alejandro Fermín, que hace su quinto paseíllo en esta plaza.
Los novillos lucen el hierro de Los Rodeos, de encaste Domecq Díez y Marqués de Domecq, que lidia su primer encierro completo en Madrid (lidió dos novillos sobreros en 2014).
Foto de portada:
Juan Pelegrín

 

Javier Marín

Nació en
Cintruénigo (Navarra), el 15 de noviembre de 1992

Debut con picadores
Tudela (Navarra), el 25 de julio de 2013

Debut en Las Ventas:
24 de abril de 2016

 

Estadísticas 2015
Hizo el paseíllo en 8 ocasiones. Cortó 11 orejas.

Debuta en Las Ventas.

 

Nacido en Cintruénigo el 15 de noviembre de 1992, Javier Igea Sainz no tiene ascendencia taurina y tampoco ha pertenecido a ninguna escuela de tauromaquia, de modo que su afición al mundo de los toros tiene origen en los festejos populares que se celebran tradicionalmente en Navarra.
Su primera actuación en público tuvo lugar el 17 de mayo de 2011, en Villasequilla (Toledo), donde lidió un eral de Mariano Arroyo del que obtuvo las dos orejas, y debutó sin picadores en su localidad natal el 8 de septiembre del mismo año. El 25 de julio de 2013 debutó con los montados en Tudela, para estoquear novillos de Manuel Ángel Millares alternando con Javier Jiménez y Jesús Duque. Esa tarde cortó una oreja y dio una vuelta al anillo. Fue triunfador de la feria de novilladas de Lodosa y se alzó con la “Cigüeña de Oro” como ganador de la feria taurina de Alfaro 2014.
Javier Marín se presenta en Madrid al cumplir su cuarta temporada con picadores, con un bagaje de 21 festejos toreados, casi todos en su lugar de origen, pues ha hecho el paseíllo en cosos como Peralta, Tudela, Lodosa, Tafalla, Sangüesa o Fitero. Cuenta con la ayuda y el consejo del que fuera matador de toros navarro Sergio Sánchez, persona querida y respetada en el mundo de los toros. Completa el equipo de apoderamiento el conocido taurino Pepe Amilburu.

 

 

Alejandro Fermín

Nació en
Cabezuela del Valle (Cáceres), el 3 de noviembre de 1993.

Debut con picadores
Las Ventas, el 20 de julio de 2014.

Debut en Las Ventas:
20 de julio de 2014.

 

Estadísticas 2015
Hizo el paseíllo en 6 ocasiones. Cortó 3 orejas.

 

Actuaciones en La Ventas

Reseña

11/10/2015 Destaca la garra de Alejandro Fermín
30/8/2015 Vuelta al ruedo para Alejandro Fermín
31/8/2014 Saludos para Curro de la Casa y Alejandro Fermín
20/7/2014 Vuelta al ruedo para Curro de la Casa

 

Alejandro Fermín Sánchez Martín nació en Cabezuela del Valle (Cáceres) el 3 de noviembre de 1993. Sin antecedentes taurinos, fue alumno de la escuela taurina de Plasencia aunque posteriormente ingresó en la de Badajoz. Su primera actuación en público tuvo lugar en Puebla de Prior el 29 de marzo de 2008 y debutó de luces en una novillada sin picadores el 10 de septiembre de 2011 en el municipio extremeño de Manchita, para despachar un encierro del Marqués de Villalba de Llanos acartelado con Juan Miguel y Posada de Maravillas.
En 2012 sufrió un percance de gravedad en Jerez de la Frontera y al año siguiente anotó 14 festejos y cortó 36 orejas y un rabo. Causó una excelente impresión en el certamen “Soy Novillero”, celebrado en Illescas donde, con la presencia de las cámaras de Castilla-La Mancha, cortó dos trofeos. Hizo su presentación y debut con picadores en Las Ventas el 20 de julio de 2014, lidiando una novillada de Antonio Palla, en compañía de Miguel Giménez y Curro de la Casa. A pesar de no tener suerte con su lote, demostró un excelente sentido del temple, al cuajar dos tandas de naturales de trazo largo y compás.
La pasada temporada dio una vuelta al ruedo en Sevilla, tras fuerte petición de oreja, y actuó dos tardes en este ruedo, sin cortar trofeos. Sí los cortó, y por partida doble, en la feria de novilladas de Moralzarzal, al desorejar a un utrero de López Chaves.

 

 

Jesús Álvarez

Nació en
Sevilla, el 19 de mayo de 1993

Debut con picadores
Málaga, el 16 de agosto de 2015

Debut en Las Ventas
24 de abril de 2016

 

 

Estadísticas 2015
Hizo el paseíllo en 2 ocasiones. Sin trofeos.

Hoy debuta en Las Ventas.

Natural de Sevilla, Jesús Álvarez Escobedo nació el 19 de mayo de 1993 y aunque no cuenta con antecedentes taurinos en la familia, a los cinco años de edad ingresó en la Escuela Taurina de Camas, por lo que no es de extrañar que un año más tarde se pusiera por primera vez delante de una vaquilla en el campo, concretamente en la ganadería de Martín Lorca.
El 16 de agosto de 2002, con nueve años, hizo su presentación en público, en la localidad sevillana de Castillo de las Guardas, y debutó sin picadores el 15 de septiembre de 2011, en Camas, para lidiar una res de la vacada de Juan José González, del que obtuvo los máximos trofeos. En esta etapa fue ganador de los bolsines de Ciudad Rodrigo y de Zamora.
Debutó con picadores en la feria de Málaga el 16 de agosto de 2015, con novillos de Fernando Peña, junto a Ginés Marín, Varea, Galdós, Leo Valadez, Antonio Lavado y Javier Orozco, dando una vuelta al anillo tras petición. El pasado año toreó dos festejos y no cortó ninguna oreja. En la actualidad dirige su carrera Julián Guerra. Hoy se presenta en Madrid.

 

Los Rodeos   

Propietario
Los Rodeos S.A.

Representante
D. Antonio Torres Sancho.

Divisa
Blanca y azul.

Señal
Orejisanas ambas.

Fincas
El Santo, Guarromán (Jaén).

Antecedentes
Esta ganadería fue creada en 2007 con vacas y sementales de origen Jandilla, puro Juan Pedro Domecq Díez, a través compras realizadas a las ganaderías de Torrehandilla, Torreherberos, El Freixo, El Cotillo y Daniel Ruiz. También se adquirieron reses de origen Marqués de Domecq – Maribel Ybarra mediante la compra de ganado a Juan Antonio Romao de Moura.

Procedencia
Domecq Díez y Marqués de Domecq.

Antigüedad
Sin antigüedad.

Estadísticas
Durante la pasada temporada no lidió. En 2014 lidió 23 reses, en 7 festejos, en los que se cortaron 19 orejas y 3 rabos. Un novillo lidiado por Adrián de Torres en Villanueva del Arzobispo (Jaén), el 19 de abril, fue indultado. Esa temporada lidió dos novillos sobreros en Las Ventas.

 

ENCASTE JUAN PEDRO DOMECQ DÍEZ
El fundador de esta estirpe de ganaderos, Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio, compró a principios de 1930 la ganadería del Duque de Veragua a Manuel Martín Alonso, quien se había hecho con el hierro ducal dos años antes.
Juan Pedro hizo caso de las recomendaciones que le dio el también ganadero Ramón Mora Figueroa y entre 1930 y 1931 adquirió al Conde de la Corte cuatro sementales, Llorón, Carabello, Chucero y Bodeguero, así como dos puntas de vacas.
Tras el fallecimiento del fundador, en 1937, se encargó de la ganadería su hijo, Juan Pedro Domecq y Díez, quien añadió reses de Mora Figueroa, con sangre Conde de la Corte y García Pedrajas, ambas de origen Parladé.
Los toros de este encaste suelen ser bajos de agujas, finos de piel y de proporciones armoniosas. Las encornaduras tienen un desarrollo medio, pudiendo crecer en forma de gancho o gatillo (engatillados). El cuello es largo y descolgado, el morrillo bien desarrollado y no tanto la papada. Los pelos predominantes son negros, colorados, castaños y tostados. Pueden aparecer los jaboneros y ensabanados por la influencia de la casta vazqueña.
En cuanto al comportamiento, este encaste conserva la cualidad de ir a más. Se arranca pronto y lo hace galopando, con alegría y fijeza en los trastos de torear. Dado que el legado de Juan Pedro Domecq y Díez terminó en 1975, algunos de los muy numerosos criadores que le compraron ganado han conseguido desarrollar un tipo de toro con características físicas y de comportamiento diferentes, según la personalidad y loa criterios de cada uno de ellos.

 

Taurodelta
Departamento de Comunicación de Taurodelta

 

 


 

 

 

Toros
Alejandro Talavante torea desnudo y con calcetines en su nueva imagen de esta temporada

Mikel Urmeneta retrata el deseo del torero: «Levantarme desnudo, ponerme unos calcetines y empezar a torear»

Imagen gráfica de Alejandro Talavante para esta temporada – AlejandroTalavante.es

ABC.ESMadrid – 21/04/2016 a las 21:05:52h. – Act. a las 21:15:15h.

Alejandro Talavante acaba de presentar la imagen gráfica de su temporada 2016 creada por el artista Mikel Urmeneta.

La intención de Urmeneta ha sido la de retratar un deseo que le comunicó hace tiempo el torero: «Levantarme, desnudo, ponerme unos calcetines… y torear».

Para atrapar ese pensamiento las fotos se hicieron en la finca de Talavante bien temprano, con la luz del amanecer, un potente foco, y toro y torero muy pegados a la pared blanca de la plaza. La idea, comenta Urmeneta, «era que pareciera que Alejandro toreaba en un estudio fotográfico, aislando los pases del entorno y obteniendo de ese modo retratar un instante limpio, desnudo y puro, pero con una gran fuerza para que la fotografía se convirtiera casi en escultura».

Se huyó del color para no distraer y así potenciar la congelación del derechazo y se ha respetado con gran convencimiento la labor artística de Mikel Urmeneta y del fotógrafo Mikel Muruzabal. Urmeneta ha intentado escapar de lo convencional retratando, desnudando, a su amigo Alejandro Talavante por dentro y por fuera, cuenta la página web del torero.

La fotografía apenas ha sido tratada. Es el momento real de un imponente derechazo, dice la nota.

También Urmeneta ha diseñado el logotipo de Alejandro Talavante centrándose en ese guante que le viste y le acompaña desde que resultara herido en la plaza de Baza el 12 de septiembre de 2014 y que casa perfectamente con la tipografía de Talavante que Urmeneta realizó para el torero el año pasado.

Esta estética y esta iconografía abarcará cartelería, papelería, web y redes sociales. «Para mí esta foto, esta imagen, es Talavante; muestra la singular personalidad de un torero diferente que enseña lo que esconde».

 


 

 

 

La Fundación del Toro de Lidia tiene 2 objetivos ineludibles – PROTEGER el mundo del toro – FOMENTAR la tauromaquia

 


 

 

500 años de Tauromaquia en México (VI)

Aproximación a la persona y hechos de Juan Suárez de Peralta


Fuente: Archivo General de la Nación
Dentro de la historia de la Tauromaquia en México, encontramos una figura destacada, la de Juan Suárez de Peralta, cuyo principal mérito consiste en que no sólo quiso dejarnos amenos relatos de sucedidos e historias, sino también en su afán de emplear su pluma para consignar el fruto de sus conocimientos y experiencia en asunto de aplicación práctica y útil, como lo es sin duda el “Tratado de la Caballería de la Gineta y Brida”, impreso en Sevilla el año de 1580, a raíz de su llegada a España, y dedicado a su pariente el Duque de Medina Sidonia.
Actualizado 21 abril 2016

José Francisco Coello Ugalde, historiador

Juan Suárez de Peralta nace hacia el año de 1537 en la ciudad de México y muere, según los últimos datos recogidos por algunos de sus biógrafos, en la provincia de Trujillo, España en 1596. Fue hijo de uno de los mejores amigos de Hernán Cortés, Suárez nos dejó uno de los pocos relatos sobre la Nueva España y sus antecedentes históricos escritos bajo su óptica especial de criollo. Su obra, Tratado del descubrimiento de las Yndias y su conquista, está dividida en 44 capítulos y nos describe el origen de los indios y el encuentro con el continente americano para narrar después la llegada de Cortés a México y los hechos bélicos que llevaron al avasallamiento de las civilizaciones autóctonas. Una de las partes más trascendentales se refiere a los sucesos mexicanos de los cuales el autor fue testigo y actor. Aquí, la narración se eleva cuando trata temas netamente criollos: la vida cotidiana, las costumbres y convivencia con los indios, los acontecimientos políticos que vivió y la formación del carácter hispano-mexicano. Escribió entre 1575 y 1580 el primer tratado de veterinaria en América: El libro de la albeitería, que trata de lo que es curar cavallos, y todas las bestias de pata entera por pulso y orina… El manuscrito original, se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid, fue paleografiado por el Dr. Nicanor Almarza, llegando hasta nuestros días gracias a la edición que realizara el Dr. Guillermo Quesada Bravo en 1953.[1]

Durante el siglo XVI, criollos, plebeyos y gente del campo enfrentaban o encaraban ciertas leyes que les impedían montar a caballo.[2] Aunque impedidos, se dieron a ejecutar las suertes del toreo ecuestre de modo rebelde, sobre todo en las haciendas.

Varios son los autores que se ocupan de este personaje. El ya conocido Artemio de Valle-Arizpe lo hace en forma exhaustiva en una de sus obras,[3] sobre todo cuando refiere en detalle los acontecimientos en que se vieron envueltos los hermanos Ávila, durante la conjura que encabezó Martín Cortés.

Por su parte Federico Gómez de Orozco en las notas preliminares al Tratado del descubrimiento de las Indias hace un completo análisis sobre las condiciones que enfrentó Suárez de Peralta durante aquel complicadísimo proceso en que, si bien, no salió implicado, las sospechas levantadas en torno a su participación, se entretejieron de otra manera. Veamos.

Varios otros procesos en donde se reclamaban bienes, fueron los que enfrentó Suárez de Peralta. Pero, entre las diversas fases que tuvo uno de esos procesos, la más grave contra los acusados Juan y Luis su hermano fue que los Gómez acusaron a su vez a la familia Suárez de Peralta de ser recién convertidos del Alcorán y secta mahomética, opinión que por otra parte no era la primera vez que se les imputaba, pues era de tiempo atrás compartida por muchas personas de Nueva España.

La terminación de todo este lío fue que el Santo Oficio recogió los papeles, de donde se desprende que no había habido oportunidad de negociar con ellos, y Luis y Juan, así como Leonardo su primo, fueron severamente amonestados por su proceder.

Si tanta prisa tenía Juan de irse a España (la denuncia fue hecha el 1º de marzo de 1572 ante el Tribunal de la Inquisición), ya sea por el proceso u otra causa que nos es desconocida, lo cierto es que demoró su viaje hasta el año de 1579 en que se ausentó de México. Como hemos visto por la información de don Jerónimo Cortés, en 1590 residía en la ciudad de Trujillo, España, y allá sin duda falleció, pues nunca más se encuentran noticias suyas en México.[4]

El principal mérito de nuestro ilustre y remoto compatriota consiste en que no sólo quiso dejarnos amenos relatos de sucedidos e historias, sino también en su afán de emplear su pluma en consignar el fruto de sus conocimientos y experiencia en asunto de aplicación práctica y útil, como lo es sin duda el Tratado de la Caballería de la Gineta y Brida, impreso en Sevilla el año de 1580, a raíz de su llegada a España, y dedicado a su pariente el Duque de Medina Sidonia.

El motivo por el que escribió este tratado, fue, según dice el autor en el prólogo de su obra, a causa de ser el exercicio della (la caballería) tan útil y necesario a los caballeros y seguirse a su Majestad muy gran servicio y fortaleza en sus Reinos, especialmente en las Indias, rezones que le moverían también a escribir el Libro de Alveitería, que sin duda merece ser impreso, ya que todavía permanece inédito y olvidado entre los manuscritos de la Biblioteca Nacional de Madrid.

En el fondo, también resulta interesante conocer un testimonio del propio Suárez de Peralta, quien afirma:

(…) ninguna cosa fue tan temida de los contrarios, ni más efecto hizo en ellos, que los caballos, mediante los cuales (con el auxilio divino) y el buen celo y deseo de los que en ellos iban, de servir a Dios y a su Rey, consiguieron tan alta victoria.[5]

Entre los capítulos que integran su Tratado… resalta lo dicho en el proemio al lector:

(…) es desde el tiempo de los griegos hasta el día de hoy, especialmente el arte de la Brida, que este crece grandemente en Italia y particularmente en el Reino de Nápoles, en el que antiguamente hubo una ciudad famosísima llamada Sibaria donde tenían gran ejercicio de a caballo y era de suerte que en toda ella no se entendía sino de en ejercicios muy deleitables, no sólo en éste, mas en todos los demás. /p. 16: (…) del caballo nace el nombre y valor de los caballeros. Por tanto, los Nobles tienen la obligación más que los otros, a seguir esta virtud y así no solo los nobles, mas os viles hombres y bajos, con la fuerza y valor de este animal, se hacen cada día grandes y muy ilustres. No hay fiesta cumplida, ni juego valeroso, ni batalla grande donde él no se halle. Con ellos los Reyes, Príncipes y grandes Señores, defienden sus tierras y conquistan las ajenas”.[6]

Y luego, su pluma y su experiencia dan un despliegue importante de aspectos que entrañan con la práctica y ejercicio de caballeros, pero sobre todo en el uso de las sillas y las lanzas con que el desempeño de los mismos se encontraba listo para celebrar impresionantes puestas en escena en la plaza. Entre los datos relevantes encontrados en la lectura de dicho trabajo hay anotaciones como las que siguen:

CAPÍTULO I. EN QUE SE CONTIENE LO QUE HA DE TENER UN CABALLO PARA SER BUENO DE LA JINETA Y FALTÁNDOLE ESTO NO SE LE PUEDE LLAMAR TAL.

Ha de tener mediano el cuerpo y bien hecho, no cargado en la delantera, ni muy descargado, bien bajo, no demasiado, buena cola y crín, buenos bajos, corto de brazos, las cernejas largas y de allí para arriba lampiño, buen rostro y ojo, buen huello reposado, buena boca, que pare trocados los brazos, el correr menudo, sobre los pies levantado, no gacho, el rostro bien puesto, la boca cerrada, claro, que no se detenga corriendo la carrera, que vaya a ella manso y vuelva sobre los pies, que sea concertado en los galopes, que vuelva a una mano y a otra corriendo sin saltos, que juegue las cañas y esté quieto en el puesto, esto ha de tener un caballo para que se llame bueno de la Jineta, que tener de estas cosas alguna buena, en particular sola esta se puede loar y no llamar al caballo que tuviere especialmente buen talle, correr y parar como está dicho, huello y sosiego, bueno y al que esto tuviere, solo se le puede llamar con muy justa causa. Porque corriendo bien el caballo, teniendo buena boca y siendo sosegado, se le puede fácilmente mostrar lo demás.[7]

SEGUNDA PARTE. CAPÍTULO II. DE LA MANERA QUE SE HA DE TENER PARA PONER LOS PIES Y EL CUERPO, UN HOMBRE DE A CABALLO BIEN PUESTO, Y CORRIENDO LO QUE HA DE HACER.


Recreación de Antonio Navarrete

(…) el caballero que quisiere ser buen hombre de a caballo perfecto, ha de tener tres cosas que cualquiera de ellas en particular no es nada. La primera, tener gran afición a los caballos, curarlos y regalarlos y la otra, no cansarse ni enfadarse de correrlos, que si fuese necesario todo el día correr (de ello) no reciba pesadumbre alguna, porque mientras más carreras, más aprenderá y se soltará en la silla y tomará desenvoltura, con que después venga a hacer lo que quisiere muy fácilmente. La tercera es, que siempre entiende que no sabe nada y que ha menester documentos y se huelgue de tomarlos de cualquier caballero que algo entendiere, porque en todas las cosas del mundo es esta parte buena y muy virtuosa, tomar siempre consejos y parecer de todos y huir de la afectación en lo que hiciere porque con ella dará fastidio y no parecerá bien nada de su desenvoltura, ni es posible tenerla con la afectación y los efectos que de ella salen, paran en los extremos y dejan el medio, que es el que se ha de procurar, pues da a todas las cosas gracia y perfección, y al que esto hiciere le aprovechará su trabajo.[8]

CAPÍTULO VI. DE CÓMO SE HA DE CORRER LA CARRERA CON LA LANZA, Y LAS MANERAS DE CÓMO SE CORRE.

Hase de correr en un buen caballo que corra claro, menudo y derecho y lo primero que se ha de hacer, es poner los cascabeles al caballo y luego ponerse el caballero la capa. De esta manera alzarla hasta el hombro izquierdo y la punta meterla debajo del mismo brazo y la otra media capa bajarla por el brazo derecho, y a esto el caballo ha de estar parado a toda la compostura del caballero. Y después de hecho esto, se ha de sacar el caballo adelante tres o cuatro pasos y ponerle el rostro derecho de la carrera por donde ha de ir, y pararle, y tomar la lanza y medirla de suerte que haya de un cabo tanto como de otro y ponerla sobre el muslo derecho, el brazo un poco hueco y el hierro para adelante y sacar el caballo lo más poco a poco que pudiere ser y llevarle por la carrera hasta donde ha de volver. Y se ha de advertir que después de tomada la lanza para ir a la carrera, aun que el Rey esté presente no se ha de destocar el caballero, sino bajar la cabeza y hacerle su cortesía, la cabeza cubierta y no soltar la lanza porque no se sufra otra cosa. Y si quisiere quitarse el bonete, no tome la lanza hasta que haya pasado delante del señor y luego la tomará por la orden que he dicho, hasta que llegare donde ha de volver y luego que haya llegado, ponerse sobre los estribos y volver el caballo sobre mano izquierda con el cuerpo muy derecho y no se ha de volver al caballo de golpe, sino siempre recogiéndole y ajustándole de suerte que no se fuerza ni desbarate.[9]

En la parte que corresponde al Tratado… de la brida, advierte sobre los muchos primores y avisos para hacer un caballo de la brida, doctrinarle y saberle enfrenar con otros muchos documentos para (un caballero) ser hombre de la brida y con las posturas que ha de tener y otras cosas tocantes a este ejercicio. Lo mismo hace en el capítulo XLI cuando trata de

COMO SE HAN DE CORRER LANZAS EN LA BRIDA Y DE LAS POSTURAS Y COMO SE HAN DE SACAR Y CUALES SON LAS MEJORES, A LEY DE HOMBRES DE ARMAS.

Pues hemos tratado de cómo se han de hacer los caballos y el enfrenarlos en ambas sillas y de la postura que han de tener los caballeros, me pareció ser justo tratar de cómo se han de correr lanzas a la Brida, porque este ejercicio es necesarísimo a causa de que por él se desenvuelven los caballeros y se hacen diestros para justar; y de la justa se siguen los efectos que todos sabemos, así en burlas como en veras. Y por no ser pesado ni enfadoso, no trato de cómo se ha de justar y correr las lanzas armado, mas yo entiendo (y es así) que el caballero que fuere ejercitado en correr desarmado (y tiene desenvoltura) fácil le será correr con las armas, porque lo más dificultoso es saber sacar las lanzas y darles el aire necesario y tomar desenvoltura y facilidad en el brazo y mano, porque habiendo esto, es llano lo demás. Hay muchas maneras de correr lanzas y de cada una hay sus aficionados, según como se dan la maña en aquella especie de correr: sustentando cada uno lo que sabe. Y para esto soy de parecer que el caballero se ejercite en todo y aprenda todos los géneros de correr. Y que en ellos se desenvuelva y sabidos, podrá después ser buen juez porque conocerá lo mejor. En toda Italia y España, se corre a lo cierto, aunque no tan galán, como en la Nueva España, a causa de que se han ejercitado muy muchos los caballeros de allá, añadiendo nuevas maneras de sacar la lanza, dándoles extremadísimo aire. Y es tanta la curiosidad de ellos, que para perfeccionarse en este arte mancan los caballos en que han de correr lanzas desjarretándolos de un pie y el que viene a ser manco de esparavanes le estiman mucho y diré la manera de mancar el caballo. Tómanle y córtanle el nervio principal con que sustenta el pie y queda cojo que casi arrastra el pie y como corriendo hace la fuerza con los tres sanos y el manco no llega a la mano hace un admirable son y corre muy menudo y muy llano y así se corre extremadamente y se sacan liadísimas lanzas; así por esto como ejercitarse mucho en correr lanzas de las cuales se tratará. Aunque me parece que no se les podrá dar en escritura el aire que tienen puestas por obra, pero darse han a entender lo mejor que se pudiere.[10]

Finalmente, debo agregar algunas notas sobre un interesante trabajo que elaboró al respecto Benjamín Flores Hernández.[11] Dice nuestro autor:

(…) la entusiasta forma de estudiar la materia, el fervor patriótico con que los escritores españoles se lanzaron al análisis de los modos tradicionales de cabalgar propios de su tierra y el particular énfasis que dentro de sus páginas dieron a los enfrentamientos de los caballeros con los toros bravos, sí constituyen una particularidad típicamente hispana de la manera de abordar el asunto.

Primeramente, en Italia y más adelante en Francia, desde los iniciales años del siglo XVI empezaron a divulgarse los principios de una novedosa escuela de equitación de origen napolitano que postulaba el triunfo de una caballería ligera, rápida, sobre la típica de los últimos tiempos de la Edad Media, la propia de los desafíos y de los torneos, caracterizada por la pesadez de unos equinos abrumados por el fardo de la armadura que protegía tanto a ellos como a quienes los montaban.[12]

Así que reafirmando cada vez más el papel protagónico que jugó Juan Suárez de Peralta como un conocedor en las prácticas caballerescas que fueron común denominador desde el siglo XVI y hasta el XVIII en la Nueva España. Si bien, su Tratado de la Caballería, la jineta y la brida… se publicó en Sevilla allá por 1580, y aún no contamos con referencias posteriores de su conocimiento en estas latitudes americanas, el hecho es que la mencionada teoría, junto con otras, pero sumada a la experiencia que seguía influyendo en la práctica, permitieron continuidad entre caballeros hispanos y novohispanos. En España, y para 1568

Antonio Flores de Benavides tradujo a Grissone,[13] bien que para entonces ya debía ser archiconocida la técnica de la brida así en la península cuanto en los dominios castellanos de allende la mar, puesto que daba la continua presencia hispana en Italia no puede suponerse otra cosa. Sin embargo, los tratadistas españoles de aquel tiempo dedicados a estudiar el caballo, su monta, modo de combatir en él y demás temas afines, no sólo hicieron referencia a dicha caballería, sino que también trataron, mostrando una clara preferencia hacia ella, de la de la jineta, que gozaba de gran prestigio en todos los territorios dependientes del rey católico.

Según parece, el primero de los muchos libros aparecidos sobre la enseñanza de la caballería en las imprentas de España y de Portugal a partir de la segunda mitad del siglo XVI y hasta bien entrado el XVIII, fue uno impreso en el año de 1551 en la oficina tipográfica que Cristóbal Álvarez tenía en la ciudad de Sevilla: el Tractado de la cavallería de la gineta de don Fernando Chacón, caballero calatravo. A continuación, y por espacio de más de ciento cincuenta años, no pararon los talleres de todas las ciudades de la península de tirar textos y más textos con esta temática, varios de los cuales alcanzaron la segunda y aun la tercera impresión.[14]

Al finalizar el siglo XV habían desaparecido aquellas formas ya poco apropiadas de caballería, lo mismo vestimentas de enormes y pesadas armaduras como aquellas expresiones que fueron de uso común durante la guerra, pero también durante los recesos de ésta, considerando el proceso de la de los “ocho siglos” entre moros y cristianos en territorio español. Lo bélico se tornó estético, lo pesado en la ligera movilidad de los combatientes que tenían ante sí los conceptos de la brida y la jineta como expresión no del campo de batalla. Sí de la plaza pública.

En realidad, la técnica tradicionalmente española de montar sobre los corceles era la conocida como de la jineta, y fue ella, precisamente, la que al aparecer en los campos napolitanos en las luchas allí emprendidas por el rey de Aragón a lo largo del siglo que corre entre 1420 y 1520, trastornó todo el sentido del enfrentamiento caballeril propio de la Edad Media y del primer Renacimiento. Según Cesáreo Sanz Egaña, el origen y la peculiaridad de esa forma de cabalgar debe buscarse, antes que en detalles de longitud de estribos o de formas de la silla, en la anatomía típica de los equinos peninsulares, de menor tamaño y mayor nerviosidad que los nativos de otras latitudes del continente europeo.[15]

Brida y jineta tienen orígenes y explicaciones totalmente distintas. La primera de ellas parece estar localizada al sur de Italia, cuando en algún momento llegaron a la península un grupo de jinetes españoles que se empeñaron en adaptarse a caballos de mejor alzada, en oposición a aquellos arabigoandaluces, mas bien bajos. El nombre más antiguo de este tipo de monta fue el de a la estradiota,[16] voz derivada de los stradiotti, caballeros mercenarios de nacionalidad albanesa que servían en el ejército veneciano, los cuales debieron haber sido los primeros en tratar de aplicar los principios de la caballería ligera en el uso de equinos centroeuropeos. En cuanto a la connotación de a la brida, encontramos en el Diccionario de la academia lo siguiente: Brida es el “freno del caballo con las riendas y todo el correaje, que sirve para sujetarlo a la cabeza del animal”.

De la jineta se entiende como un género de caballería africana, con frenos o bocados recogidos y estribos anchos y cortas aciones, a éstos llaman jinetes y a esotros bridones, los cuales llevan los estribos largos y la pierna tendida, propia caballería para hombres de armas”. Es el propio Benjamín Flores Hernández quien apoya lo hasta aquí analizado al apuntar que

El más hondo sentido que tenía la multitud de obras y opúsculos editados por aquella época para la explicación de las diversas técnicas de andar a caballo era el de enseñar cómo, sobre ese animal (el caballo), habrían de continuar los españoles la realización de sus gloriosas acciones militares a todo lo ancho y largo del mundo. Tal cosa la indicaba claramente, por ejemplo, Juan Suárez de Peralta en su Tractado…, cuando se refería a los valiosos servicios bélicos prestados a los caudillos de su patria por los corceles puesto que, argumentaba allí:

“No hay fiesta cumplida, ni juego valeroso, ni batalla grande donde él no se halle. Con ellos los reyes, príncipes y grandes señores defienden sus tierras y conquistan las ajenas”.

Aparte de su utilización en las campañas militares, la principal actividad en la cual habían de practicarse las reglas y disposiciones de la caballería expuestas en los tratados fue, en España, durante las centurias décimoquinta y décimosexta, la de las corridas de toros. El punto culminante, la acción más emocionante, de más riesgo, belleza y significación de las realizadas entre los tablados de una plaza pública en tiempos de la monarquía de los Austrias, resultaba la de liquidar un bravo bovino con lanza.

El caballo pasó a Indias junto con las primeras empresas conquistadoras, en las cuales enseguida mostró su indiscutible utilidad. Son continuas las referencias de comentaristas e historiadores acerca de los servicios prestados a los castellanos por este animal en las entradas expedicionarias en demanda de la expansión de los dominios de su soberano a través de toda la geografía del nuevo continente. Recuérdese cómo, en múltiples sitios, tardaron los indios un buen rato en salir de su asombrada creencia en que hombre y bestia conjuntaban una sola unidad.

(…) entre los indígenas, debido a la obra consumada por él mismo y por sus compañeros, para el tiempo en que (Bernal Díaz del Castillo) escribía, principios del último tercio del siglo XVI

todos los más caciques tienen caballo y son ricos, traen jaeces con buenas sillas y se pasean por la ciudad y villas y lugares donde se van a holgar y son naturales, y llevan sus indios y pajes que les acompañan, y aun en algunos pueblos juegan cañas y corren toros y ponen sortija, especial es día de Corpus Christi, o de Señor San Juan, o Señor Santiago, o de Nuestra Señora de Agosto, o la advocación de la iglesia del santo de su pueblo; y hay muchos que aguardan los toros aunque sean bravos y muchos de ellos son jinetes, y en especial en un pueblo que se dice Chiapa de los indios.[17]

Por otro lado, el papel protagónico que tuvieron los caballeros americanos no fue una casualidad. Ya lo vimos con los hechos de enero de 1572. Del mismo modo, es el mismo Suárez de Peralta en acentuar ese orgullo, tal y como lo vimos al referir en el capítulo XLI de su Tratado…

en toda Italia y España se corre a lo cierto, aunque no tan galán, como en la Nueva España, a causa de que se han ejercitado muy mucho los caballeros de allá, añadiendo nuevas maneras de sacar la lanza, dándole extremadísimo aire. Y es tanta la curiosidad de ellos, que para perfeccionarse en este arte mancan los caballos en que han de correr lanzas desjarretándolos de un pie y el que viene a ser manco de esparavanes de estiman mucho […]

También fue el propio Miguel de Cervantes Saavedra, en palabras de Sancho Panza, quien exclamó cuando fue a contar a su señor lo sucedido en su encuentro con la hermosísima Dulcinea del Toboso, transformada en zafía labradora por artes de encantamiento: “Vive Roque, que es la señora nuestra ama más ligera que un alcotán, y que puede enseñar a subir a la jineta al más diestro cordobés o mexicano”.

Finalmente, para tratar aquí de la manera específica que tuvo de practicarse la equitación en Indias se analiza particularmente el Tractado de la caballería de la gineta y brida, del inquieto criollo mexicano Juan Suárez de Peralta, así como los tres sucesivos libros compuestos sobre ese tema por el simanquino Bernardo de Vargas Machuca. Asimismo, se utilizan también unas cuantas de las expresiones del Discurso para estar a la jineta con gracia y hermosura –Madrid, 1590-, de Juan Arias Dávila Puertocarrero, conde de Puñonrostro, de quien se dijo que “en muchas cosas sigue la jineta de las Indias”, y del Modo de pelear a la jineta –Valladolid, 1605-, de Simón de Villalobos, tal vez mexicano como su hermano Diego, que fue quien llevó este escrito a la imprenta.

En las campañas americanas, cuando se entró a caballo sobre los indígenas, fue el estilo de montar a la jineta el utilizado, y así aseguraba el Inca Garcilazo cómo esa tierra “se ganó a la jineta”. Vargas Machuca continuamente repite en su Milicia el consejo de que en las conquistas americanas sólo se utilicen las sillas jinetas y no se consienta brida, porque con menos riesgo se vadea un río a la jineta y son más prestos al ensillar y se hacen hombres de a caballo.

Según Bernardo de Vargas Machuca, comenta en el prólogo al Libro de ejercicios de la jineta, fue durante sus años americanos cuando “cursó y aprendió” los secretos de la equitación. Mas, a lo que dice, fue ya de vuelta en España y a instancias de varias personas, muy particularmente de don Alberto Fúcar, que se dedicó a poner en el papel lo que tenía aprendido sobre la materia, y pasó enseguida a publicar sus apuntes, mismos que salieron a la luz durante 1600 en la misma imprenta madrileña que un año antes su libro de la Milicia. La portada del tratado entonces aparecido lleva el siguiente enunciado: Libro de Ejercicios de la Jineta, compuesto por el Capitán D. Bernardo de Vargas Machuca, Indiano, natural de Simancas en Castilla la Vieja. Dirigido al Conde Alberto Fúcar [escudo de Fúcar] En Madrid, Por Pedro Madrigal, [filete] Año MDC.[18]
____________________

[1] Juan Suárez de Peralta: Libro de Albeitería. (Primer libro de ciencia veterinaria escrito en América por los años de 1575-1580). Paleografía de Nicanor Almarza Herranz. Prólogo de Guillermo Quesada Bravo. México, Editorial Albeitería, 1953. XXIII + 310 p. Ils., facs.

[2] Fue así como el Rey instruyó a la Primera Audiencia, el 24 de diciembre de 1528, para que no vendieran o entregaran a los indios, caballos ni yeguas, por el inconveniente que de ello podría suceder en “hazerse los indios diestros de andar a caballo, so pena de muerte y perdimiento de bienes… así mesmo provereis, que no haya mulas, porque todos tengan caballos…”. Esta misma orden fue reiterada por la Reina doña Juana a la Segunda Audiencia, en Cédula del 12 de julio de 1530. De hecho, las disposiciones tuvieron excepción con los indígenas principales, indios caciques.

[3] Artemio de Valle-Arizpe: La casa de los Ávila. Por (…) Cronista de la Ciudad de México. México, José Porrúa e Hijos, Sucesores 1940. 64 p. Ils.

[4] Suárez de Peralta: Tratado del descubrimiento…, op. cit., p. IX-XV.

[5] Juan Suárez de Peralta: Tractado de la Cavallería jineta y de la brida… op. Cit., p. 13.

[6] Ibidem., p. 15.

[7] Ibid., p. 23.

[8] Ib., p. 43-44.

[9] Ib., p. 52.

[10] Ib., p. 141-142.

[11] Benjamín Flores Hernández: “La jineta indiana en los textos de Juan Suárez de Peralta y Bernardo de Vargas Machuca”. Sevilla, en: Anuario de Estudios Americanos, T. LIV, 2, 1997. Separatas del tomo LIV-2 (julio-diciembre) del Anuario de Estudios Americanos (pp. 639-664).

[12] Op. Cit., p. 640.

[13] “Reglas de la caballería de la brida, y para conocer la complesión y naturaleza de los caballos, y doctrinarios para la guerra, y servicio de los hombres. Con diversas suertes de frenos. Compuestas por el S. Federico Grisson, gentilhombre napolitano, y ahora traducidas por el S. Antonio Florez de Benavides, Baeza, Juan Baptista de Montoya, MDLXVIII, en 4º, 145 f, 4 h”. Ver Sanz Egaña: “Introducción a la Sociedad de Bibliófilos Taurinos” a la obra: “Tres libros de jineta de los siglos XVI y XVII. Intr.. de (…), Madrid, 1951, XLVII, 270 p., ils., facs. (Sociedad de Bibliófilos Españoles, Segunda época, XXVI)., p. XXXV.

[14] Flores Hernández: “La jineta indiana…”, op. Cit., p. 641-642.

[15] Ibidem., p. 644.

[16] Estradiota: “un género de caballería, de que usan en la guerra los hombres de armas, los cuales llevan los estribos largos, tendidas las piernas, las sillas con borrenes, de encajan los muslos y los frenos de los caballos con las camas largas; todo lo cual es al revés en la jineta.

[17] Flores Hernández: Op. Cit., p. 648-650.

[18] Bernardo de Vargas Machuca: Teorica y exercicios de la Gineta: primores, secretos y aduertencias della, con las señales y enfrentamientos de los Guallos, su curacion y beneficio / por… don Bernardo de Vargas Machuca….. – En Madrid: por Diego Flamenco, 1619, [14], 200 h., [10] h. de grab.; 8º Marca tip. en colofón. Sign.: [ ]8, [calderón]8, A-C8, E-Z8, 2A2C8. Grab. xil. en h. [156]. Las h. de grab. xil. incluidas en signaturación, son dos heráldicas y el resto de la representación gráfica de los diversos tipos de freno para los caballos M-PR 89912: Enc. pasta; Anot. ms. en port. y colofón; En h. de guarda, autor y tit. mss. en vertical; Procede de Francisco de Bruna. M-AH 2/3305: Enc. hol.. M-BHM V/564: Enc. perg.

►Los escritos del historiador José Francisco Coello Ugalde pueden consultarse a través de su blogs “Aportaciones histórico taurinas mexicana”, en la dirección:
http://ahtm.wordpress.com/

 





 

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