Breves Noticias Taurinas

6 Abr

 

 

 

I QUIÉN ES EL TORO y DONDE SE LE ENCUENTRA

La organización social de la bravura

 

La organización social de la bravura

la organizacion

Nadie sabe cómo se organizaban socialmente las toradas en la antigüedad, cuando vivían a su albedrio en inmensas masas boscosas o marismeñas. Desconocemos si eran nómadas en busca estacional de pastas feraces o habitantes de un territorio propio. Tampoco tenemos noticia sobre su sexualidad, si procuraba un orden patriarcal o si la horda vivía bajo el matriarcado.

 

Desde luego, la existencia del macho dominante no es un factor suficiente para aclararlo. Hace años, un biólogo mexicano muy aficionado, que trabajaba en EI Coto de Doñana (marisma de Cádiz), me comento que en el coto pervivía un pequeño hato de vacas salvajes, por supuesto bravías, tal vez provenientes de restos de ganado que se habrían quedado sin embarcar en los primeros viajes de los colonizadores de América. Como quiera que sea, Vivian en agreste libertad y eran de muy difícil seguimiento. De agresividad velocísima, había que observarlas de lejos. Pudo comprobar que las hembras cohesionaban el grupo, acompañadas de sus crías. El destete de los machos se producía individualmente, y luego desaparecían. A estos era más difícil localizarlos porque Vivian desperdigados, en pequeños grupos. Se acercaban a menudo, también individualmente, en busca de la hembra en celo, un periodo que en las vacas no es coincidente. Pero eran ellas quienes, como en algunas especies, elegían el macho (daban consentimiento) que debía cubrirlas, y los resultados de esta selección natural son un misterio: las hechuras resultantes no son muy buenas -según el código estético con que el hombre correlaciona fenotipo y genotipo en el ganado bravo- y aunque ha sorprendido su rápida agresividad, nadie ha podido comprobar su posible bravura.

 

Hay o había, también en el cauce del Guadalquivir más próximo a Trebujena que a Sanlúcar de Barrameda, un amplio territorio acotado que, por lo visto, pertenecía a una antigua ganadería de bravo, se decía que posteriormente enajenada por el Estado. Guardeses vigilaban la finca, pero nadie se ocupaba entonces de la crianza del ganado. Este vivía de lo que da aquella ubérrima tierra y se desenvolvía a su antojo. El único contacto que mantenía con el hombre era con los toreros que allí hacían la luna -toreo nocturno y furtivo en las noches más blancas-. Por su testimonio -están todos retirados, aunque vivos- sabemos de vacas viejas, cornalonas y huesudas, y de torazos enormes, pasados de edad, a veces muy lanudos… y también sabemos que algunos animales embestían bien. Significativamente, nunca se financió misión veterinaria alguna que emprendiera el estudio de estas dos poblaciones bravías en estado salvaje, lo que prueba el desinterés o autocensura de la Universidad ante el tabú, de origen foráneo, que para ella representa lo taurino, algo muy cierto a pesar de que algunas facultades dispongan de cátedras al efecto, y, por supuesto, en contraste con la curiosidad científica manifestada por varios veterinarios españoles, autores de libros sobre la bravura y la genealogía del toro de lidia. Resulta desconcertante que la investigación científica sobre la bravura, por ejemplo la del doctor Javier Cañón, haya sido financiada por un particular, en este caso el fallecido ganadero Juan Pedro Domecq Solís.

 

De cualquier modo, la incorporación del veterinario a la ganadería de bravo es tan reciente como creciente, afecta al manejo -la salud, la cirugía, el desarrollo físico, la motricidad- y también a la aplicación de nuevas técnicas reproductoras. Y es previsible que, muy pronto, la biología se ponga también al servicio de la obra genética, en busca de la bravura, llevada a cabo por el ganadero.

 

Entre la horda bovina ancestral y la ganadería de bravo, el toro ha recorrido un largo trecho. Va de la torada (horda salvaje) a la vacada (población bovina ordenada por el hombre). Y aunque en esa transición hay una fase de parcial domesticación, pues siempre hubo toros y vacas rebeldes, renuentes a su sometimiento, el paso de la explotación agropecuaria mixta –ganado laboral, de carne o lácteo, y de bravo-, todavía de media casta según observación de los taurinos, fue tardío el cuidado especifico del bravo, más agreste y asistemático en casi todas las latitudes del mundo del toro, y más reglado en Andalucía, La Mancha y Madrid -latifundios o buenas dehesas donde el toro se dedicaba al trabajo agrícola, la producción alimentaria y, en mejor proporción y por separado, a la lidia-, algo similar fue su existencia en la dehesa salmantina, en contigüidad con la vaca cárdena y la avileña actuales, las mismas que hoy gozan de grandes y acotados espacios, lo que propicia su baja productividad cárnica y su excelencia gastronómica.

la organizacion b

Enumero este proceso, para argumentar que la crianza del toro no ha entrañado nunca propiedades improductivas, como la crítica política ha hecho creer por injusticias clasistas entre los humanos ajenas a la estricta naturaleza de estas explotaciones agropecuarias. La misma creación de ganaderías exclusivamente dedicadas a la cría del bravo responde a justificadas razones económicas, puestas en marcha cuando la erección de plazas cerradas de toros motivada por la explosión y desarrollo de la lidia -último y definitivo juego taurino- cotizo la bravura del toro por encima del precio de su carne en el transito del siglo XVIII al XIX.

 

Paralelamente se produce la decadencia del buey como trabajador semoviente de la agricultura. La fabricación de mejores arados, que surcan mas hondo la tierra, impone su sustitución por el mulo, más rápido y ágil, más productivo. Pronto, el bovino dejará de ser un trabajador agrícola, se le convertirá únicamente en res dedicada a la industria alimentaria y, en una mínima proporción, la de su población brava, a las corridas de toros y otros juegos taurinos, como el coleo venezolano y otras fiestas americanas, a los que también se presta el ganado de media casta y basta el cebú. Este proceso es muy evidente en España, similar en Portugal, y distinto en el sur Francia, donde hay otras subespecies bovinas agresivas pero no bravas empleadas en juegos taurinos locales, y más parecido en los países de Latinoamérica que cultivan el toro para torear, prácticamente desde la llegada de los españoles.

 

Es obvio que el territorio del toro bravo ha evolucionado a la par que la ganadería estrictamente dedicada a su crianza. La lógica invasión agrícola, creciente a medida que se desarrollaban los núcleos urbanos, la conversión del ganadero en un pequeño empresario pecuario y la racionalización productiva del territorio rural, cambiaron su hábitat, llevaron al toro a terrenos menos productivos, al monte bajo, a la dehesa, a bosques más baldíos, y en México, a tierras secas o menos fértiles, hasta pedregosas, incluso al desierto. Un traslado definitivo, posible gracias al desarrollo de piensos complementarios, usados durante la seca, y a un mejor aprovechamiento y conservación del agua.

 

Actualmente, la ganadería de bravo equivale, por el número de trabajadores fijos y externos y por su facturación, a una “pyme” (pequeña y mediana empresa) altamente profesionalizada, que conjuga con mérito su volumen demográfico bovino y los costes de producción ante una fluctuante demanda del mercado taurino, donde cada ganadero busca y, por lo general, mantiene su nicho. Más allá de crisis económicas coyunturales o del éxito episódico de algunas divisas, la ganadería brava no fue ni es muy rentable. Su existencia se apoya en dos vectores muy distintos: uno, el amparo de otras explotaciones agropecuarias en manos de un empresario rural multifacético, o con negocios en otros sectores, y dos, el prestigio social que depara al ganadero la lidia de sus toros. En efecto, la cría de la bravura es el más alto grado de excelencia ganadera, así como la elaboración del vino y el aceite de oliva son la excelencia agrícola. Todas ellas tienen un nexo común: sus claves son en cierto modo artísticas, se refieren más a la creación que a la producción.

 

Las ganaderías españolas, las más largas debido a la extensión de su mercado, promedian una población bovina que consta de 250 vacas de vientre, 125 vacas sin tentar, 20 de desvieje, 125 añojos, 110 becerros, 100 erales, 80 utreros y 60 toros (cuatreños y cinqueños), más 8 sementales activos y 2 o 3 a prueba. Este escalonamiento puede variar según las distintas ganaderías, pero la estimación me parece aceptable. La puesta en marcha de esta población, su ordenamiento segmentado, los matices nutricionales, la urbanización toda de los espacios habitados por las reses nace y gira en tomo a un acto fundacional: el tentadero. De machos y de hembras.

VIDA Y LIDIA DEL TORO BRAVO a

 

 


 

 

 

Jornada Taurina

Fe de erratas

dice: 

Sábado 9
Ensenada, B. C. (L. A. Cetto)
Toros de El Batán para el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza y a pie, Ignacio Garibay y Christian Aparicio.

 

debe decir:

Sábado 9:

MARRÓN DIVISA MARRON,VERDE OSCURO Y NARANJA aValle de Guadalupe, B.C. Viñedos de L.A. Cetto.

Toros de Marrón para

Pablo Hermoso de Mendoza, Ignacio Garibay y Christian Aparicio.

 

 

 


 

 

Triunfal corrida en Villa Purificación

Por: Redacción | Foto: Archivo
Martes, 05 de Abril del 2016 | México, D.F.

Alejandro Martínez Vértiz, el español Ocaña Serrano, que debutó de luces en México, y el becerrista Julián Garibay, salieron a hombros al final de la corrida celebrada hoy en la localidad jalisciense de Villa Purificación, donde se repartieron un total de seis orejas.

El resultado es el siguiente:

Villa Purificación, Jal.- Corrida de feria. Dos tercios de entrada en tarde agradable. Cinco toros y un eral de Santa Rosa de Lima, correctos de presentación, de juego desigual.

El rejoneador Diego Lecumberri: Silencio tras dos avisos.

Alejandro Martínez Vértiz: Dos orejas y ovación.

El español Ocaña Serrano: Dos orejas y vuelta.

El becerrista Julián Garibay: Dos orejas.

 

 


 

 

Daniel Cauich se desmonteró en Aguascalientes

Por: Redacción
6 de abril de 2016

El joven torero yucateco Daniel Cauich, aspirante a subalterno tuvo otra destacada actuación el pasado domingo en la quinta novillada de la temporada que se celebró en la Plaza de Toros “San Marcos” de la ciudad de Aguascalientes, en el estado de Aguascalientes.

Daniel Cauich, nacido en la localidad de Tahmek, saludó en el tercio después de parear al sexto novillo de la tarde de la ganadería de Castorena, recibiendo el reconocimiento de la afición hidrocálida.

En el festejo que no hubo triunfador actuaron los coletas Jorge Salvatierra, José María Herrmosillo, y el colombiano Juan Sebastián, con novillos de Castorena, ganadería de la tierra.

El aspirante a banderillero Daniel Cauich
Foto: Archivo
Publicado por PeninsulaTaurina.com en 8:00

 

 

 


 

 

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Opinión

El color del arte

Rafael Sánchez de Icaza

Rafael Sánchez de Icaza es un gran artista mexicano. Creador del surrealismo geométrico, estilo pictórico de gran colorido, cuyo mayor atributo —desde mi punto de vista— es captar el momento exacto en que toro, torero y público se logran fundir por una milésima de segundo en una emoción eterna que se graba en la memoria del alma y que nos acompaña por siempre.

Nos referimos uno al otro como “tocayo”, nos conocemos desde hace 20 años, cuando con su amplia y desinteresada generosidad nos aportaba a la incipiente revista Matador sus invaluables apuntes a lápiz hechos en la plaza de toros e inspirados en lo que su retina captaba en vivo. Siempre se lo he dicho, estos apuntes, desde mi humilde opinión, son lo más cercano a la incomparable sensación que en mi espíritu despierta el toreo.

Como buen artista, Sánchez de Icaza vive en una incansable búsqueda de expresión y desde hace ya varios años viene desarrollando un estilo único que bautizó como surrealismo geométrico. La madurez torera, más que la artística de mi tocayo, le ha permitido llevar la pintura taurina a un nivel muy alto, tanto por la abstracción de las formas del toro y torero en su estética como en su proporción. Toros rojos, amarillos, azules y verdes son una fantasía para el receptor, que de inmediato entra a un mundo de sueños y sensaciones de un viaje interminable, como el que provoca el presenciar el arte de un torero en el ruedo con un toro cuyo inmenso poder en la embestida se convierte en sutileza y ritmo en movimiento, como el de sus pinceles.

Crear arte del arte es una tarea doblemente complicada, algo que quizá valdría la pena intentar explicar a los antitaurinos, cuya cerrazón y falta de apertura al respeto por el prójimo y las tradiciones los convierte en una especie complicada para dialogar o incluso debatir. ¿Cómo se puede debatir con alguien cuyo argumento está basado en mentiras, en la manipulación de datos? Cuando taurinos y antis debaten, parece siempre un intento de convencimiento entre las partes, ahí está el punto de choque. Lo que debemos entender es el respeto que nos debemos tener, ellos a nosotros y nosotros a ellos. Los taurinos no queremos convertir a los antis, simplemente exigimos que se respeten nuestros gustos, aficiones y forma de entender la vida, que además a nadie perjudica, lejos de eso la tauromaquia es una actividad 100% ecológica y cultural. Cuando un anti descubre la esencia de la tauromaquia, por lo general se convierte en un aficionado sensible a captar el arte del arte, y la pintura de Sánchez de Icaza ayuda a despertarles los sentidos.

Rafael nació en una familia de artistas aficionada a los toros. Desde niño su sensibilidad al arte abrió sus sentidos, el contacto con la tauromaquia influyó positivamente en su forma de ser, en su trato amable y generoso, en sus relaciones personales y en su forma de expresarse a través de la pintura de nuestras tradiciones. Toros, caballos y gallos forman parte de su extensa obra.

Qué lejos está el resultado de un niño que vive y tiene acceso a la fiesta brava sin prejuicios. Rafael se convirtió en artista, en un mexicano ejemplar, padre de familia cuyos valores sociales y personales se manifiestan en la verdad de su arte. ¿Qué piensa senadora Martha Tagle? Usted que intenta prohibir que los niños vivan de primera mano la fiesta, ¿no debería de darle prioridad en su agenda laboral a que la mayoría de los niños mexicanos tenga acceso a la educación, a la salud y a la cultura? Vivimos en un mundo al revés, los políticos se protegen unos a otros de sus pillerías, humillan a la sociedad con sus desfalcos (Moreira, Duarte, etc.), ¿y a cambio nos quieren dictar la forma de educar a nuestros hijos? ¿Con qué calidad moral? Me pregunto.

Rafael Sánchez de Icaza es un mexicano que de niño vivió de cerca la fiesta de los toros y como resultado se convirtió en un artista que pone el nombre de México muy en alto. Piensen, políticos prohibicionistas, si no sería mejor apoyar esta tradición mexicana para que más niños tengan acceso a la tauromaquia, y no que su única esperanza para salir adelante, para salir de la miseria, sea incorporarse por gusto o por imposición a la devastadora industria del narco que ha roto nuestra sociedad. Piénsenlo.

Para reflexionar y darle gusto a nuestros sentidos, admiremos la obra del maestro Sánchez de Icaza en la exposición Atracción Cromática, del 13 al 23 de abril en la Galería Misrachi, Santa Fe, de la Ciudad de México.

Twitter: @rafaelcue

 

 


 

 

 

Historia: La primera torera de América

Por: Francisco Coello Ugalde | Archivo
Miércoles, 06 de Abril del 2016 | México, D.F.

Como ya se sabe, el próximo 15 de mayo en Tepozotlán, Hilda Tenorio materializará una gesta: encerrarse con seis toros de la ganadería de Brito. Tal aspecto, privativo entre los toreros ha sido, a lo largo del tiempo, una demostración de capacidades en al menos, dos sentidos.

Uno, con el que se demuestra el grado de madurez al que puede llegar un matador de toros en su carrera, lo que supone encarar hazañas de tal naturaleza. Y el otro, para corroborar hasta qué punto el estado físico del aludido se encuentra para soportar tamaña responsabilidad. Sin embargo, lo particular del caso es que sea una mujer la que se convierta en protagonista de la que también ya puede considerarse como una efeméride.

Y es que en nuestro país, la presencia femenina aunque bastante menor, ha tenido capítulos que sumados, pueden convertirse en un compendio de información muy pero muy interesante. Tal es el caso de un trabajo de mi autoría: “Las Nuestras. Tauromaquia mexicana con toque femenino (Desde los siglos virreinales y hasta nuestros días)”, donde en 352 páginas, 30 capítulos y tres anexos intento abarcar buena parte de los registros que la historia ha proporcionado al respecto.

Allí se encuentra mencionado el nombre de la primera torera registrada: Ana María de Guadalupe y Nava Castañeda, quien en un documento de 1725, se identificaba asimismo como “Torera”, oficio con que el que aparece tal declaración en unos folios ubicados en el Archivo General de la Nación, aunque no hay más datos al respecto.

De corroborarse su protagonismo en algún tipo de celebración o interviniendo directamente en fiestas de toros, ello permitiría entender que la presencia femenina, aunque de alguna manera estaba limitada por razones de género, cabría aquí la confirmación de que la Nava y Castañeda se convierta en la primera torera en la Nueva España, por lo menos a partir de estos registros.

Para la época a que me refiero, la práctica del toreo estaba detentada por los hombres quienes, más a caballo que a pie desempeñaban las diferentes suertes que se realizaban por entonces. Casada con un albañil debe haber sido en todo caso el tipo de personaje que intentaba colocarse en términos marginales lo cual no le permitía demasiada libertad de movimiento, misma que se debe haber dado en medio de condiciones rigurosamente fijadas por los estamentos taurinos de entonces. Antes, en 1640, y como una mención especial, hubo otra mujer, escritora, quien escribió una importante obra cuyo título es: Fiestas de Toros, Juego de Cañas, y alcancías, que celebró la Nobilísima Ciudad de México (…) año de 1640. En celebración de la venida a este Reino, de Diego López Pacheco, Marqués de Villena. Ella, su autora fue María de Estrada Medinilla.

En el siglo XIX, son varias las mujeres toreras que alternaron en diversas ocasiones con otros tantos diestros. Tal es el caso de Guadalupe Luna “Lupe la Torera”, Teresa Alonso, Manuela Gómez, Victoriana Sánchez, Dolores Baños, Soledad Gómez, Pilar Cruz, Refugio Macías, Ángeles Amaya, Mariana Gil, María Guadalupe Padilla, Carolina Perea, Antonia Trejo, Victoriana Gil, Ignacia Ruiz “La Barragana”, Antonia Gutiérrez, María Aguirre “La Charrita Mexicana”, y desde luego las españolas Ignacia Fernández “La Guerrita”, así como Dolores Pretel “Lolita” y Emilia Herrero “Herrerita”. Ambas encabezaron la famosa cuadrilla de Señoritas Toreras que levanto furor entre fines del XIX y comienzos del XX.

No puedo dejar de mencionar a Concha Salata y alguna más, que toreaba por Guadalajara haciéndose llamar “María la Torera”. esto en la séptima y octava décadas del XIX. A lo largo del siglo XX, hay otros nombres: Juanita Cruz, María Cobián “La Serranita” y también Conchita Cintrón, que fueron “ídolos” en su momento.

De igual forma, Juanita Aparicio, Patricia Mc Kormick… hasta llegar a nuestros días con Raquel Martínez, Maribel Atienzar, Claudia Belmont, Cristina Sánchez, Mary Paz Vega, Marbella Romero, Lupita López, Karla de los Ángeles y la rejoneadora Mónica Serrano, además de la propia Hilda Tenorio.

Varias de ellas de origen extranjero encontraron apoyo en este país actuando en diversas ocasiones. Hoy, el caso de Hilda Tenorio y luego de revisar las fuentes apropiadas del caso, me lleva a concluir que su próxima reaparición en Tepotzotlán, se convertirá en definitiva, en la primera encerrona protagonizada por una mujer.

Celebró de antemano este acontecimiento, con lo que nos viene a demostrar la enorme afición que ha consistido en una resistencia que no solo ha sido superar las rehabilitaciones y cornadas, sino el solo hecho de que no ha desistido en su intento de defender a ultranza su “parcela” misma que ahora comprueba con esa actuación que está en puerta. Ya los carteles de tan esperada presentación, comienzan a aparecer por las calles del también considerado “Pueblo Mágico” de Tepotzotlán. ¡Suerte matadora!

 


 

 

Roca Rey dará su primera alternativa en México

Por: Redacción | Foto: Natalia Pescador
Martes, 05 de Abril del 2016 | México, D.F.

Andrés Roca Rey será padrino de alternativa del novillero mexicano Luis Miguel Cuéllar, con lo que se convertirá en uno de los matadores más jóvenes en conceder un doctorado, hecho que tendrá lugar el domingo 1 de mayo en la Monumental Zacatecas, a las 17:00 horas.

El anuncio lo hizo oficial el día de hoy Juan Enríquez Rivera, socio director de la empresa Zacatecas Tierra de Toros, durante una conferencia de prensa que tuvo lugar en Zacatecas, y donde también se informó que el cartel lo encabeza el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza.

Los toros que se lidiarán proceden de las ganaderías de Fernando de la Mora para rejones y Montecristo, para los toreros a pie. También actuarán los Recortadores Españoles en este festejo, el primero que organizará la empresa en la monumental de cantera rosa en el año 2016.
Luis Miguel Cuellar nació el 4 de abril de 1991 en la ciudad de México y avecinado en Aguascalientes, debutó como novillero en Acapulco en enero del 2012. En la Plaza México se presentó el 31 de agosto de 2014 alternando con Edgar Badillo y Diego Emilio con novillos de San Antonio de Triana. Llega a la alternativa con 65 novilladas toreadas en las que obtuvo 48 orejas, un rabo y un indulto.

El precio de los boletos será de mil 100 pesos en Barrera de Sombra (en la primera fila) y hasta 250 pesos en el departamento de Sol General, según informó el propio Enríquez Rivera, que estuvo acompañado por la contadora Sandra Santillán y el jefe de prensa de la empresa, Arnulfo Ruiz.

 

 

 

 


 

 

 

 

 


 

 

 

SEVILLA.- FERIA DE ABRIL

La espada deja sin premio a El Cid y a Joselito Adame

Sevillano y mexicano aprovecharon las bondades de los dos únicos toros de Las Ramblas que dieron juego
Por Víctor García-Rayo
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GALERÍA FOTOGRÁFICA DE GLEZ. ARJONA


Fotos: GLEZ. ARJONA

Miguel Abellán cuajó una faena correcta, pulcra y de buen oficio frente a un primer toro de Las Ramblas con nobleza pero que quiso más que pudo. El madrileño anduvo solvente en una labor en la que los mejores muletazos surgieron con la mano izquierda. Faltó emoción en el toro. Coronó su actuación de una notable estocada. El cuarto fue un marmolillo con mayúsculas. Alto y despegado del piso, resultó desrazado y no tuvo nada dentro. Imposible. Lo mejor fue la brevedad de Abellán para pasaportarlo.

Se escapó de puro milagro Alcalareño de una grave cogida a la salida del primer par de banderillas al segundo. Una paliza fuerte. La labor de El Cid comenzó a buen nivel artístico con dos series sobre la diestra, sin embargo, al coger la zocata el toro duró apenas un suspiro hasta acabar rajándose por completo. Resolvió bien el sevillano con la espada antes de ser aplaudido.

Buen toro el quinto. Noble, obediente, con duración, aguantando la pelea en los medios. El Cid realizó una faena correcta, buena sobre el pitón derecho y de menor nivel al natural. Sobre la diestra sí hubo ligazón en tandas que hicieron sonar la música. Si llega a pegar una estocada y el toro cae rápido, le corta la oreja. Pero dejó medio espadazo, el toro no se echó y hubo de emplear el verduguillo. Asomaron pañuelos pero la petición no fue mayoritaria y terminó dando la vuelta al ruedo.

El grandón tercero no pudo con sus kilos. Falto de fuerzas también, se le cuidó en los primeros tercios. Joselito Adame planteó una faena de entrega y disposición pero que terminó diluyéndose entre las veces que perdía las manos el toro. Se justificó el azteca sobre ambas pitones, siendo silenciado.

Buen toro el sexto, si bien duró algo menos que el quinto. Adame realizó una faena de mucha enjundia por su torería, verticalidad, firmeza y cadencia. La ejecutó entera en los medios. El toro ayudó, tuvo calidad y bondad, y la oreja estaba asegurada para el mexicano, que entró a matar recibendo con tan mala fortuna que la espada le hizo guardia. Descabelló después. De ahí que no hubiera pañuelos y perdiera el trofeo que había ganado manejando los engaños.

Sevilla, miércoles 6 de abril de 2016. Toros de Las Ramblas, desiguales de presencia y de juego deslucido por parados los cuatro primeros. Nobles y de mejor juego 5º y 6º. Miguel Abellán, silencio y silencio; El Cid, palmas y vuelta al ruedo tras petición no mayoritaria; Joselito Adame, silencio y vuelta al ruedo. Entrada: Algo más de media plaza. Jarocho y Fernando Sánchez saludaron montera en mano tras parear al 6º.

 


 

 

 

Curiosidades de Madrid

El día que la reina Isabel II estuvo a punto de ser embestida por un toro

El 21 de enero de 1851 un enorme morlaco a la fuga sembró el pánico en Atocha y casi cambia la historia de España

Retrato de Isabel II de Franz Xavier Winterhalter – ABC

S. L. – abc_madridMadrid – 06/04/2016 a las 23:39:11h. – Act. a las 23:39:29h.

La vida de la reina Isabel II siempre estuvo ligada a la Virgen de Atocha. El fervor que la preciada talla generaba en la reina era muy grande. Fue ella la que se preocupó personalmente de restablecer el culto en el santuario de Atocha tras los destrozos que, durante la ocupación de Madrid en 1808, ocasionaron las tropas francesas. También fue su benefactora y protectora hasta lograr que fuera elevado a la dignidad de basílica el 12 de noviembre de 1863 a petición suya, gracia que le fue otorgada por el Papa Pío IX. La reina incluso regaló una corona de plata dorada para la Virgen y otra más pequeña para el Niño por el milagro que Nuestra Señora obró al salir ilesa del atentado en la que fue apuñalada por el cura Martín Merino el 2 de febrero de 1852.

Un año antes de que eso ocurriera, en una de sus visitas al santuario, la reina Isabel II vivió otro particular «milagro». Tal y como recoge José del Corral en su obra Sucedió en Madrid (Ed. La Librería), el 21 de enero de 1851, un toro bravo se escapó de los toriles del coso de la Puerta de Alcalá. El morlaco, a sus anchas, sembró el pánico entre los viandantes y, en las inmediaciones de Atocha, alcanzó el coche de caballos de la reina.

La bestia se situó en paralelo mientras el cochero, desesperado por la peligrosa situación, hizo correr todo lo que pudo a los caballos. Tras mantener una improvisada carrera con el toro, éste se cansó de perseguir el coche. El suceso quedó en un susto que podría haber acabado en tragedia, cambiando así la historia de España.

 


 
Actualidad

Madrid: César Rincón alienta a la gran manifestación por la Fiesta

En el Círculo Internacional Taurino alzó su voz en defensa de la libertad de los aficionados y llamó a aunar esfuerzos para poder ofrecer en la capital de España un acontecimiento popular de reafirmación de la Fiesta.

Por Juan Lamarca
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Miércoles 06 de abril de 2016, 14:52h

Esa fue la desgarrada consigna que salió del corazón del maestro colombiano César Rincón en su vehemente y emotivo discurso pronunciado con motivo del homenaje que le tributó en Madrid el Círculo Internacional Taurino que preside y dirige tan brillantemente la fotógrafa y escritora Muriel Feiner.

Don Julio César Rincón Ramírez, el “César del toreo”, que hiciera retumbar los cimientos de la Monumental de Las Ventas aquella temporada histórica de 1991, alzó su voz en defensa de la libertad de los aficionados y reivindicando los legítimos derechos históricos, morales y legales de la Fiesta brava y de las corridas de toros, recriminando el injusto e indignante tratamiento que recibe por parte de los distintos estamentos políticos, sociales y mediáticos. “Tenemos el deber de defender lo nuestro y lo digo como colombiano y español que soy”, exclamó el héroe de Las Ventas del Espíritu Santo.

César Rincón apeló a la unidad del mundo del toro para continuar en la lucha con el objetivo inmediato de aunar esfuerzos entre los sectores profesionales y de aficionados, y poder ofrecer en la capital de España un acontecimiento popular de reafirmación de la Fiesta a la vez que reivindicativo del libre ejercicio del derecho que nos corresponde a vivir y disfrutar los toros en libertad. “¡Exigimos respeto y por ello vamos a luchar!”, manifestó.

El maestro dejó claro que el camino está bien trazado con la reciente y gran manifestación de Valencia, y con el ejemplo abnegado y heróico que dieron los novilleros en huelga de hambre en Bogotá en defensa de la plaza de Santamaría, además de la batalla jurídica planteada por los profesionales colombianos que consiguieron sentencias favorables definitivas de la Corte Suprema de Colombia frente a las demandas de prohibición formuladas por la mafia antitaurina.

Todo fue muy serio y muy emocionante. No estábamos en la plaza de las Ventas, pero sí en un magno salón del Gran Hotel Velázquez cuyos paredes también retumbaron con la alocución de Rincón que volvió a poner a la gente de pie con su actitud serena pero contundente, con fe, raza y maestría, tal como solía hacer sobre el ruedo venteño; la profundidad de su mensaje con la misma verdad y valentía que su toreo, debe tener el eco que se merece el maestro de Bogotá y que necesita la Fiesta de los toros.

Ahí tenemos a la vista la feria de San Isidro, el patrón de Madrid capital de la tierra de María Santísima -tal como se le conoce a España- y además en Mayo el mes de las flores a María… Qué buen momento sería y qué buen marco la Plaza de Cibeles ante el plateresco edificio del Ayuntamiento ocupado por quien se ha declarado enemigo público de la Fiesta y atentando contra ella con la supresión de la Escuela Municipal de Tauromaquia “Marcial Lalanda”, y con malicioso desprecio al pueblo madrileño que goza de la plaza y feria más importantes del mundo. Dios lo quiera…

La situación no está para bromas y ya es hora de que el Toro plante cara de verdad. ¡Basta ya! de ignominia e indignidad. ¡Todos juntos y a por ellos…!

Sigamos al maestro. Gracias, don César Rincón, el “César del toreo”.

 


 

 

 

500 años de Tauromaquia en México (III)

III. Temas de nuestros días que garanticen el futuro de este espectáculo


Grabado de Manuel Manilla para un cartel de toros del siglo XIX
En su estudio de “500 años de Tauromaquia en México”, el historiador Coello Ugalde hace un alto en el camino para plantearle al lector 5 cuestiones actuales que deben atenderse para resolver el futuro del espectáculo. Se trata de asuntos vertebrales como: la puesta al día de la corrida de toros y su adaptación al ritmo actual; entender y contener lo que denomina el “fundamentalismo evolucionista”; comprender nuestra propia historia; acercarnos a como entienden la fiesta de toros aficionados, neoaficionados y aquellas personas con actitud tolerante (e incluso intolerante) en nuestros días y, finalmente, abordar la cuestión de la infancia y los toros.
Actualizado 1 abril 2016
José Francisco Coello Ugalde, historiador
I. ¿Qué sobre el toro mexicano?

II. Ganados que se establecieron en la Nueva España
La profunda revisión que pretendo en 500 años de tauromaquia en México, no puede quedar exenta de una serie de aspectos que son, a su vez, ejes torales de las reflexiones o discusiones a que se somete este legado en nuestros tiempos y lo que podría ser de esto en el futuro inmediato. Por ahora, varios son los asuntos que, desde mi punto de vista, deben someterse a una rigurosa revisión.

1.-   Sobre la necesaria puesta al día, adaptación y adecuación de la corrida de toros de conformidad con el ritmo de nuestros días.

He observado, a lo largo de varios años, que la “puesta en escena” del espectáculo taurino, al margen de su anacronismo y de que convive o cohabita con la modernidad, requiere unos cambios que permitan cambiar la forma, no el fondo, con lo que corregir diversos episodios que ocurren en el curso del festejo, podrían dar una mejor visión del ya de por sí cuestionado efecto que producen esas deficiencias. Recientemente Francis Wolff quien estuvo en México, notaba el hecho de lo atemporal en el espectáculo taurino, cosa bastante importante si entendemos que por dicha condición es necesario que se permita consolidar tal especificidad para que consiga su auténtica realidad como espectáculo, lo que por otro lado es posible por la sola razón de que en algunos años, alcanzará los 500 de permanecer entre nosotros, justo cuando se integró como consecuencia de esa compleja amalgama cultural, inmediatamente después de la conquista.

Lamentablemente tal “amalgama” no ha llegado a ser del todo asimilada. Justo en 2021 cuando se cumplan cinco siglos de aquel episodio, será necesario un ejercicio serio y profundo sobre los significados que trajo consigo la conquista como un proceso bélico. Esperemos suceda, sobre todo porque es un asunto que deberemos discutir al margen de cegadoras pasiones. Es bueno pensar que un pueblo madura precisamente a partir de ejercicios como los que atrevidamente se proponen desde estas líneas.

2.- Entender y contener el “fundamentalismo evolucionista” que detentan, sostienen y defienden los contrarios. De hecho, entre sus acciones ya han logrado suprimir las funciones de circo y el “Sea World” aduciendo que la presencia de animales fue motivo de maltrato. Sin embargo, sus siguientes objetivos son o pueden ser los espectáculos taurinos, las peleas de gallos y no dudo que la charrería y hasta los jaripeos, que todas estas formas de expresión contenidas en el ámbito del patrimonio inmaterial se encuentran en su “lista de espera”.

En conjunto, todas estas representaciones son consecuencia de un largo proceso de adaptación sumado al complejo sincretismo y al hecho de que dos grandes culturas se asimilaron entre sí, dando por resultado un mestizaje variopinto, dueño de múltiples contrastes. Así, perviven hasta hoy, luego de casi cinco siglos de aceptación y rechazo.

3.- Derivado de lo anterior, se encuentra otra línea que sea capaz de iluminar el viejo trauma que Miguel León Portilla entendió a la perfección, hasta convertirlo en un libro. Me refiero a la Visión de los vencidos, junto a otros títulos que han logrado comprender aspectos de nuestro pueblo. Allí están las Enfermedades políticas de la Nueva España, de Hipólito Villarroel, o Los mexicanos pintados por sí mismos, en el siglo XIX, junto con obras esenciales del XX, tales como: El perfil del hombre y la cultura en México de Samuel Ramos; El trauma de su historia de Edmundo O´Gorman o Las trampas de la fe, de Octavio Paz, entre otras muchas.

 

4.- Cómo conciben la fiesta de toros aficionados, neoaficionados y aquellas personas con actitud tolerante (e incluso intolerante) en nuestros días. Con ello, tendremos por separado cada opinión, pero con objeto de integrarlas en una gran estructura o superestructura, capaz de alternar las miradas y conseguir así la realidad misma.

5.- Abordar el polémico territorio en el que la infancia en los toros es sujeto de cuestionamiento. Hace relativamente poco tiempo, reseñaba una obra infantil pensada para dar un panorama sobre los posibles escenarios que se construyen en la mente del niño a partir de la vida de un toro, tanto en el campo como en la plaza. El resultado no puede ser más que evidente. Lo comparto con ustedes.

Simón Potl: KERU. La historia de un torito. Ilustraciones: Antonio Castellanos. México, BBM Ediciones, S.A. de C.V. 54 p. Ils.

Cada nuevo libro que aparece es como un aliento que se agradece. En este caso, acabo de adquirir uno que, dedicado a los niños se ocupa del tema taurino, aunque con algunas obligadas observaciones por hacer. KERU posee en su contenido el discurso destinado a dar una idea que lamentablemente no se corresponde con el contexto de la crianza y lidia del toro. Su autor, en cambio lo humaniza al grado de construir sentimientos y no sensaciones que en su significado animal o humano pueden o podrían tener notorias diferencias.

Simón Potl que no siendo un hacedor con obligación de conocer el modus vivendi del campo o la plaza, pero sí con la idea de comunicar sus realidades, hace de esta obra un trabajo deliberadamente pensado para que los niños construyan o conciban una idea –por demás equivocada-, de los aspectos que rodean al toro de lidia en lo particular y de la fiesta en lo general. En KERU hay un conjunto de mensajes subliminales metidos allí para construir notorias y diversas razones que, una vez más, representan más sentimientos humanos que los propios códigos animales, sujetos en este caso a la necesaria domesticación.

De parir la vaca a separar la cría pasados 9 o 10 meses (operación denominada “destete”) es tener un primer y necesario paso que los ganaderos aplican para integrar al potencial añojo a la manada. Por otro lado, se refiere intermitentemente la ausencia de un “padre”, integrante del que se tiene presencia y no, puesto que son los machos, con la edad apropiada que luego de una rigurosa y paciente selección, los que son enviados a la plaza. Sin embargo KERU lamenta esto y anhela encontrar algún día a quien lo procreó. Desde luego, y al paso de la lectura, se encuentra a un protagonista en edad apropiada para ser enviado a la plaza. Eso, a los ojos del autor sucede en una circunstancias que tampoco corresponden con la realidad, como también no lo es cuando plantea la presencia de diversos maltratos a que se somete a un toro previa su salida al ruedo.

Nos consta a muchos aficionados que si bien, existen sospechas en la aplicación de métodos flagrantes y atentatorios en contra de la integridad del toro; no tenemos, por otro lado, evidencias que así nos lo hagan confirmar. Y si como desliza el autor existen esos casos de tortura, esa será la visión que se concibe desde la especulación misma; distante y ajena del conjunto de significados que la tauromaquia ha acumulado en siglos de expresión. Por lo tanto KERU es un libro con el cual el niño debería concebir una visión general, pero no equivocada sobre la tauromaquia y sus diversos matices, si para ello depende una confirmación honesta y equilibrada de los padres.

En el fondo, si la idea es manipular la conciencia infantil para que los niños construyan falsos escenarios, esa me parece una mala labor, pero también un empeño didáctico sesgado que insisto, no es afín al universo que se ha concebido desde hace siglos en torno al espectáculos de los toros y que en este aquí y ahora, pretenden alterar desde visiones totalmente equivocadas, mismas que serían en el fondo, detonantes fundamentales de esa deliberada campaña que hoy fabrican personas e instituciones para argumentar que los toros generan un mal en la mentalidad infantil, dando ejemplos como aquel en que con la sola presencia del niño en la plaza se tiene a potenciales asesinos en potencia y otras aberraciones que debemos derribar en ese pleno ejercicio de la libertad primero. De la justificación de la tauromaquia después.

►Los escritos del historiador José Francisco Coello Ugalde pueden consultarse a través de su blogs “Aportaciones histórico taurinas mexicana”, en la dirección:
http://ahtm.wordpress.com/

 

 







 

 

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