Breves Noticias Taurinas

4 Abr

 

 

Resumen taurino del fin de semana

 

Héctor Gabriel sale a hombros en Tlaxcala (fotos)

Por: Álvaro Sánchez | Foto: Ángel Sainos
Viernes, 01 de Abril del 2016 | Tlaxcala, Tlax.

Tlaxcala, Tlax.- Plaza Jorge “El Ranchero” Aguilar. Novillada extraordinaria. Poco menos de media entrada en tarde agradable. Novillos de El Batán, de correcta presentación y buen juego en general, de los que destacaron el 2o. por su calidad y el 4o. por su bravura.

José Mari Macías: Ovación.

Héctor Gabriel: Dos orejas.

Ulises Sánchez: Palmas.

José Arreguín: Silencio tras aviso.

Incidencias: Los Recortadores Juveniles de Tlaxcala fueron ovacionados tras realizar varias suertes.

 

 

Mari Paz Vega corta una oreja en Pomuch

Por: Bernarda Muñoz | Foto: Archivo
Viernes, 01 de Abril del 2016 | México, D.F.

Pomuch, Camp.- Primer festejo de feria. Tres cuartos de entrada en tarde calurosa. Toros de Jaime Rodríguez, buenos en general.

Mari Paz Vega: Ovación y oreja.

David Aguilar: Silencio y ovación.

Incidencias: El apoderado de Karla de los Ángeles, Lázaro Rosas, informó que su torera no se presentó a pesar de que estaba anunciada para esta corrida y Mari Paz tuvo que sustituirla de último momento.

 

 

Hermoso y El Chihuahua, a hombros en Juárez

Por: Manuel Ríos | Foto: Prensa El Chihuahua
Viernes, 01 de Abril del 2016 | Ciudad Juárez, Chih.

Ciudad Juárez, Chih.- Plaza “Alberto Balderas”. Primera corrida de la temporada. Tres cuartos de entrada en noche muy fría. Dos toros de Cuco Peña (2o. y 5o.) y cuatro de Celia Barbabosa, correctos en presentación y de buen juego en su conjunto. Pesos: 480, 480, 480, 485, 470 y 470 kilos.

Arturo Macías (azul turquesa y oro): Ovación y silencio.

El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza: Oreja y dos orejas y rabo.

Antonio Garciá “El Chihuahua” (buganvilia y oro): Oreja y dos orejas.

 

 

Román destaca en el festival de alumnos

Por: Redacción | Foto: CP
Sábado, 02 de Abril del 2016 | México, D.F.

Aguascalientes, Ags.- Cortijo “Las Ventas”. Lleno en tarde agradable. Novillos de distintas ganaderías, de variado comportamiento.

Paola Hernández: Oreja.

Carlos Díaz “Padillita”: Oreja.

Roberto Román: Ovación.

Pablo Martínez: Vuelta.

 

 

Lama de Góngora corta un rabo en San Gabriel

Por: Bernarda Muñoz | Foto: Archivo
Sábado, 02 de Abril del 2016 | México, D.F.

San Gabriel, Hgo.- Segundo y último festejo de feria. Mixta. Lleno en tarde agradable. Ejemplares de Francisco Cordero, buenos en general.

El novillero Jesús Sotomayor: Oreja.

Ricardo Macías “El Estudiante”: Oreja.

Sergio Cerezos: Dos orejas.

Lama de Góngora: Dos orejas y rabo.

 

 

Tarde sin trofeos en Pomuch

Por: Redacción
2 de abril de 2016

Ninguno de los tres alternantes pudo tocar pelo y no hubo triunfador en la segunda corrida de feria que se realizó hoy sábado en la Plaza de Toros de la localidad de Pomuch, Campeche.

Con lleno en los tendidos se lidiaron toros de Piedras Negras, bien presentados y complicados en su juego.

Alfredo Ríos “El Conde”, palmas y silencio.

Uriel Moreno “El Zapata”, palmas y palmas.

José Luis Angelino, palmas y palmas.

Incidencias: El picador Rodolfo Carmona sufrió un fuerte tumbo y posteriormente fue prendido aparatosamente por el astado, afortunadamente no tuvo consecuencias graves.

Los tres alternantes antes del paseíllo en Pomuch
Foto: Ángel Sainos
Publicado por PeninsulaTaurina.com en 23:36

 

 

Diego Lecumberri sale a hombros en Tinún

Por: Redacción
3 de abril de 2016

Publicado por PeninsulaTaurina.com en 0:43

El rejoneador Diego Lecumberri cortó dos orejas y resultó el máximo triunfador de la corrida mixta que se realizó ayer sábado en la Plaza de Toros de la localidad de Tinún, Campeche.

Con lleno en los tendidos se lidiaron dos toros y dos novillos de José Raúl Cervantes, que han sido buenos en general.

El rejoneador Diego Lecumberri, al tercio y dos orejas.

Claudio Montiel, oreja.

Alexis Sandoval, oreja.

 

 

No hubo triunfador en Hopelchén

Por: Redacción
3 de abril de 2016

Los dos alternantes se entregaron pero se fueron en blanco en la primera corrida de feria que se realizó la tarde de ayer sábado en la Plaza de Toros de la localidad de Hopelchén, Campeche.

Con tres cuartos de entrada se lidiaron dos toros de San Salvador y dos de César Cervera, bien presentados y complicados en su conjunto.

Arturo Macías “El Cejas”, palmas y palmas.

David Martínez, silencio y palmas.

Arturo Macías se esforzó pero no pudo triunfar
Foto: Archivo
Publicado por PeninsulaTaurina.com en 11:26

 

 

El Chihuahua corta la única oreja en su tierra

Por: Manuel Ríos | Foto: Archivo
Sábado, 02 de Abril del 2016 | Chihuahua, Chih.

Chihuahua, Chih.- Plaza “La Esperanza”. Tres cuartos de entrada en noche fría. Dos toros de Santa Bárbara (2o. y 5o.) para rejones y cuatro de Monte Caldera, de poco juego en su conjunto.

Ernesto Javier “Calita”: Palmas y silencio tras aviso.

El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza: Ovación y palmas.

Antonio García “El Chihuahua”: Palmas y oreja.

Incidencias: Al finalizar el paseíllo se tributó un minuto a la memoria de Mario Valles, fallecido hace varios días. Sus hijos dieron una vuelta al ruedo portando la tejana favorita de su padre.

 

 

El triunfo de dos generaciones (video)

Por: Jorge Raúl Nacif | Foto: Checo Hidalgo
Sábado, 02 de Abril del 2016 | Texcoco, Méx.

Texcoco, Méx.- Plaza “Silverio Pérez”. Séptima y última corrida de la Feria del Caballo. Poco más de media entrada en tarde calurosa, con molestas ráfagas de viento. Seis toros de La Estancia, bien presentados y juego desigual, de los que destacó el 5o. por su calidad. Eulalio López “Zotoluco” (obispo y oro): Silencio, palmas y dos orejas. Octavio García “El Payo” (malva y azabache): Oreja, oreja y silencio. Incidencias: Sobresalió en banderillas Fernando García hijo, que saludó en el 5o. Zotoluco brindó su tercer toro al banderillero Mauricio Martínez Kingston, que continúa su recuperación.

 

 

Triunfos de Gaona, Héctor Gabriel y El Grullo

Por: Redacción | Foto: Emilio Méndez
Domingo, 03 de Abril del 2016 | México, D.F.

Ahuatepec, Pue.- Novillada de feria. Más de media entrada en tarde agradable. Tres novillos de El Grullo y uno de Pilar Labastida (4o.), buenos en su conjunto, de los que destacaron 1o., premiado con arrastre lento, y el 2o., que fue indultado por su calidad.

Manuel Gaona: Dos orejas.

Héctor Gabriel: Dos orejas y rabo simbólicos tras indulto.

Eduardo Domínguez: Oreja.

José Arreguín: Oreja.

Incidencias: El novillo indultado se llama “Poblano”, numero 201, negro entrepelado, con 400 kilos de peso.

 

 

Hermosillo destaca en la novillada de AGS (video)

Por: Redacción | Foto: Landín-Miranda
Domingo, 03 de Abril del 2016 | México, D.F.

Aguascalientes, Ags.- Plaza “San Marcos”. Quinta novillada de la temporada. Casi lleno en tarde agradable. Novillos de Felipe Castorena, de variado comportamiento.

Jorge Salvatierra: Ovación y silencio.

José María Hermosillo: Ovación tras aviso y vuelta tras petición.

Juan Sebastián: Silencio en su lote.

 

 

“El Zapata” corta una oreja en Hopelchén

Por: Redacción
3 de abril de 2016

El matador tlaxcalteca Uriel Moreno “El Zapata” cortó una oreja y resultó el triunfador de la segunda y última corrida de feria que se celebró hoy domingo en la Plaza de Toros de Hopelchén, Campeche.

Con lleno en los tendidos se lidiaron dos toros de San Salvador y dos de César Cervera, bien presentados y complicados en general.

Alfredo Ríos “El Conde”, silencio y división.

Uriel Moreno “El Zapata”, silencio tras aviso y oreja.

Incidencias: El aspirante a banderillero César Domínguez “El Lápiz” saludó en el tercio tras buenos pares al tercer toro de la tarde.

“El Zapata” fue el triunfador de la tarde
Foto: Archivo
Publicado por PeninsulaTaurina.com en 21:28

 

Martínez Vértiz corta una oreja en Huichapan

Por: Redacción | Foto: Archivo
Domingo, 03 de Abril del 2016 | México, D.F.

Huichapan, Hgo.- Dos toros de Jaral de Peñas (3o. y 4o.), premiados con arrastre lento, dos de Julio Moreno (1o. y 2o.), de juego desigual, de los que sobresalió el 1o., también premiado con arrastre lento.

El novillero Manolo Guevara: Oreja.
Alejandro Martínez Vértiz: Oreja.

Valente Alanís: Vuelta.

Paola San Román: Vuelta.

 

 

 

Macías y Michelito salen a hombros en Pomuch

Por: Redacción
3 de abril de 2016

Los matadores Arturo Macías “El Cejas” y Michelito Lagravere cortaron a dos orejas y dos orejas y rabo respectivamente y compartieron el triunfo en la tercera y última corrida de feria que se celebró hoy domingo en la Plaza de Toros de la localidad de Pomuch, Campeche.

Con lleno en los tendidos se lidiaron cinco toros de diversas ganaderías: Piedras Negras, Coaxamalucan, Felipe González, Tenopala y Torrecilla, que han sido buenos en general.

El rejoneador Diego Lecumberri, vuelta.

Arturo Macías “El Cejas”, dos orejas y al tercio.

Michelito Lagravere, vuelta y dos orejas y rabo.

Arturo Macías y Michelito saliendo en volandas
Foto: Prensa AM
Publicado por PeninsulaTaurina.com en 22:34

 

 

Gárate sale a hombros en San Cristóbal

Por: Redacción | Foto: Prensa JHG
Domingo, 03 de Abril del 2016 | México, D.F.

San Cristóbal de las Casas, Chis.- Corrida de rejones. Lleno en tarde calurosa. Tres toros de Ordaz (1o., 2o. y 3o.) y tres de Coroneo, bien presentados y de buen juego en su conjunto.

Rodrigo Santos: Ovación y oreja.

Jorge Hernández Gárate: Dos orejas y palmas.

Horacio Casas: Silencio y ovación.

Incidencias: Los Forcados Mexicanos, Forcados de Teziutlán y los Forcados Amadores de Hidalgo, realizaron buenas pegas y fueron ovacionados. Al final del festejo, el empresario Pedro Haces entregó a Jorge Hernández Gárate el trofeo “San Cristóbal” que estaba en disputa.

 

 

ÚLTIMA HORA Extensa herida y graves lesiones

Cornalón de 40 cm. a Alberto Huerta, herido muy grave

04/04/2016 09:02

Hermoso cortó una oreja

Vídeo de la horrible cornada a Alberto Huerta I CAPOTE REVISTA TAURINA
MUNDOTORO > (Reynosa, Tamaulipas)

El matador de toros Alberto Huerta resultó herido muy grave al sufrir una extensa cornada de 40 cm. en el costado derecho que atraviesa la espalda y que ha afectado a cuatro vértebras lumbares en una espeluznante y horrible cogida en la corrida celebrada en Reynosa Tamaulipas cuando recibía a su segundo toro a portagayola.

El parte médico preliminar habla de que la cornada presenta una trayectoria de 40 cm y que atraviesa la espalda y otra trayectoria más que los médicos seguían explorando esta madrugada en el quirófano. Las heridas parecen más graves y delicadas de lo que en un principio se pensó, y es que el torero tiene cuatro vértebras lumbares lesionadas, aunque no están desplazadas, según informó uno de los doctores que le intervino en la operación, tal y como recoge el portal Toros y Faenas.

Según esa misma fuente, el torero sufrió un fuerte sangrado interno, por lo que le tuvieron que trasfundir una bolsa de sangre durante la intervención. El espada sufrió el percance al recibir al segundo toro de su lote a portagayola, momento en que el astado le prendió de forma violentísima hasta en tres ocasiones, desplazándolo varios metros desde el centro del ruedo hasta las tablas, lugar donde el astado le empotró, en unos momentos largos y angustiosos, entre el estupor del público. Fue llevado de inmediato a la enfermería, donde fue intervenido de urgencia y posteriormente trasladado a un hospital.

Juan Fernando fue el triunfador del festejo después de cortar tres orejas. Por su parte, Pablo Hermoso de Mendoza paseó un trofeo del primero de su lote.

Hierro de Rafael Mendoza – México Plaza de toros de Reynosa, Tamps. Corrida extraordinaria. Tres cuartos de entrada en tarde calurosa. Toros de Rafael Mendoza, bien presentados y de variado comportamiento. l
Alberto Huerta, palmas y herido;
Pablo Hermoso de Mendoza, oreja y palmas;
Juan Fernando, oreja, dos orejas en el que mató por Huerta y ovación.

 

 

Flores y Garibay triunfan en Jerez

Por: Redacción | Foto: Archivo
Domingo, 03 de Abril del 2016 | México, D.F.

Jerez, Zac.- Plaza “La Jerezana”. Segunda y última corrida de feria. Dos tercios de entrada en tarde agradable. Toros de Gómez Valle y uno de Puerta Grande (7o., como regalo, chico y complicado), buenos en general.

Ignacio Garibay: Ovación tras aviso y dos orejas.

Fermín Rivera: Palmas y palmas tras aviso.

Sergio Flores: Dos orejas, ovación y ovación en el de regalo.

 

 

Cuauhtémoc Ayala toca pelo en Dzoncauich

Por: Redacción
4 de abril de 2016

El rejoneador yucateco Cuauhtémoc Ayala cortó una oreja y triunfó en la corrida de feria que se celebró ayer domingo en la Plaza de Toros de la localidad de Dzoncauich, Yucatán.

Con lleno en los tendidos se lidiaron dos toros de José Julián Llaguno, bien presentados y bravos.

Cuauhtémoc Ayala, oreja y vuelta.

Incidencias: En su primer toro el centauro yucateco colocó un rejón de castigo en buen sitio y cuatro banderillas de poder a poder, dos al violín y una corta, mete una estocada entera que es suficiente. Con su segundo astado puso un rejón de castigo y cinco banderillas en todo lo alto y una al violín, mete una estocada al segundo viaje.

El centauro yucateco Cuauhtémoc Ayala
Foto: Archivo
Publicado por PeninsulaTaurina.com en 10:10

 

 

 

SEVILLA El festejo arrancó con retraso por lluvia

Esau y Fortes, ovacionados bajo la lluvia

Hierro de Hermanos Tornay – España Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Segunda de la Feria de Abril. Tarde gris y lluviosa. Menos de un tercio. Toros de Tornay.

Esaú Fernández, ovación y silencio.

Jiménez Fortes, silencio y ovación.

Borja Jiménez, silencio y silencio tras aviso

El festejo comenzó con retraso por los trabajos de acondicionamiento del ruedo ante las lluvias caídas.

 

 


 

 

Lo horroroso de Hermoso

Publicado por Bardo De La Taurina el 4/4/2016

[Bardo de la Taurina] El hecho de que Pablo Hermoso de Mendoza sea el más extraordinario rejoneador que haya parido el orbe, no le debe permitir costumbristamente pasarse por el arco del triunfo a las autoridades, a los empresarios, ganaderos y a sus compañeros de alternancia atropellando los órdenes preestablecidos de la lidia pasando con ello por sobre el respeto y la dignidad de la que deberían gozar el gremio taurino.

Más por si eso no fuese suficiente, recién en Cd. Valles S. L. P. llegó al reprobable acto primero de darle a la plaza la categoría de Table Dance al quitarse la chaqueta, remangarse la camisa como si estuviera en la sala de su casa y pa’ rematar, no sé bien si porque por aquí andaba de Spring Breaker uno de sus hijos al que un día bautizo con el nombre de Guillermo y que se hallaba en la plaza vestido obviamente de paisano que es lo mismo que con ropa de calle, eso sí, seguramente comprada en El Corte Inglés o en algunas de las lujosísimas boutiques de la calle Serrano, el caso es que Hermoso en un acto horroroso le chiflo a su crio pa’ invitarlo a lo que el seguramente considero una pachanga y que en realidad era una corrida de feria.

El chaval le ha de haber preguntado ¿Qué onda papito? – pos métase al ruedo pa’ echar relajo aquí con el torito – pero no traigo botas – que importa si ya ve que el torito esta rete mocho – pos entonces si apa… y como lo que iban hacer padre e hijo a todas luces era disparatado pues que el escuincle se monta en los lomos del caballo ‘Disparate’ y a darle que es mole de olla, la gente pensó primero que estaba siendo testigo de un acto jamás visto el que un espontáneo a caballo saltara al albero, luego ya se dieron cuenta que estaban viendo era dos Hermosos bueno en esencia porque en realidad las suripantas y meretrices de la región comentaron que el chiquillo no es tan hermoso como su famoso padre.

Ya con los centauros montados sobres sus cuacos ¿qué cree usted que sucedió? que el torito que aunque era bravío y de casta valiente dijo – ‘no la chiflen que es cantada’, a mí me trajeron pa’ que le embistiera al Hermoso mayor y ahora se quiere pasar de lanza pidiéndome que divierta a su criaturita.
Ante esa desventaja de dos caballos contra un toro, pues el burel decidió no hacerles el caldo gordo y se pintó de colores y yéndose a rumiar su coraje a las tablas, al ver esto Pablo le dijo a Guillermito aguánteme mijo, ahorita lo saco de su refugio y echándole habilidad con ayuda de la maestría de ‘Beluga’ lo encelaron con brinquitos y coletazos hasta que logro sacarlo de las tablas y como no lo iba a hacer si pa’ eso es no nada más, el más hermoso si no el más poderoso de todos los caballeros y como muestra la maestría con que se llevó al torito pintado de amapola y aceituna y lo dejo justo donde al rejoneador se le dio la gana que era el sitio donde embestiría sin pretexto.

Como lo reprobable continuaría, pues ahí seguía el navarro traicionando a la corrida y alentando a un rejoneante pirata, pues sacaron unas cabalgaduras que fueran acordes con el bochornoso acto y fue así que los Hermosos aparecieron montando a ‘Barrabas’ y a ‘Pirata’, el de mayor edad tomo un par de banderillas y le dio una al de menor edad, los palitroques eran cortos pues el torolullo por su inconformidad con lo que estaba pasando o más bien de lo que estaba siendo cómplice y hasta víctima, se negaba a embestir, una vez que le colocaron las orejillas de palo, Pablo el hermoso al percatarse que en su cajón de hierros no venía ningún esmeril pa’ rebanar en dos la hoja de peral, se tiro a matar solito, pa’ después repartirse una orejita por piocha.
Lo acontecido sin quererlo esta sirviendo para subrayar lo aquí escrito la semana pasada, en el sentido que las ferias de España nada tienen que ver con las de México y por si hiciera falta todavía algo más horroroso, la prensa local tomó el hecho como un pasaje rosa, aplaudible y hasta histórico, lo que colaboró a mancillar más la fiesta que estamos tratando de defender, siempre lo he sostenido los peores enemigos de la misma están dentro de ella.

¡Ah colegas ibéricos! ahí les encargo en el improbable caso de que esto suceda en alguna feria me avisen, mientras tanto me voy sentar pa’ no cansarme.

Ni duda cabe cada quien tiene la fiesta y la feria que se merece y esto sucede porque el público que pago carísimo por ver al rejoneador número uno del mundo, no nada más se quedó callado, sino consecuente y hasta aplaudió el fraude. ¡Mecachis en la mar salá!

 

 


 

 

Tauromaquia: La Feria de Sevilla

Por: Horacio Reiba | Opinión
Lunes, 04 de Abril del 2016 | Puebla, Pue.

Si hay una tanda de corridas señeras que mantiene prestigio y magia a partes iguales no puede ser otra que la tradicional de abril en Sevilla. Cercada aún de dehesas ganaderas como ninguna otra en el mundo, la ciudad de la Casa de Contratación de las Indias y de la Expo del V centenario, cuna del mayor acopio de toreros grandes a lo largo de la historia, inicia cada año su temporada el domingo de Resurrección, salpicadas aún sus calles de goterones de cera escurridas desde los cirios de las procesiones de semana santa. Para tal fecha, la empresa anuncia siempre su cartel más suntuoso, ateniéndose a los gustos y preferencias del público sevillano por determinados toros y toreros. ¿Es la Maestranza una plaza torista o torerista? Los conocedores coinciden en apuntar la existencia de un equilibrio dual, una armonía muy sevillana, entre ambos palos de la afición. De ahí que se tenga al de Sevilla por el público más competente del orbe.
Sobre el paladar de los sevillanos para el toreo de cante grande, ni hablar. Y sin embargo…

La del domingo de Resurrección

Pocas veces, la expectación con que se llena la plaza –a taquillas cerradas, usualmente– es bien correspondida desde el albero. Los que conocen la tela justifican el pobre juego del ganado, casi una constante año con año, argumentando el mal estado de las dehesas debido a los rigores del invierno. Lo curioso es que ferias más tempranas –Fallas y Castellón, sin ir más lejos– no suelen padecer la misma cruz. Los sevillanos se defienden aludiendo el triunfalismo facilón de aquellos públicos. Pero el misterio sigue en pie. Lo cual, por cierto, no es ajeno ni a los avatares propios de la Fiesta, ni al talante de una ciudad trufada de gafes gitanos, leyendas payas y gracia mestiza.

Toro vivo a Morante

Qué mejor ejemplo que el del domingo 27. Morante volvía a su Sevilla tras dos temporadas en que las cuatro figuras antagónicas a la empresa decidieron marginarse de la cartelería maestrante. Punto de mira de la tremenda expectación, pasó de puntas ante el flojo abreplaza –par de tersas verónicas no hacen verano– y en el cuarto vio cómo su banderillero Lili, al salir del tercer par, era prendido delante del burladero de matadores y enviado a la enfermería con una seria aunque limpia cornada. No parecía aquel “Fantástico” –negra mole con 575 kilos, incierto, probón y con sangre en el pitón– lo más a propósito para el reencuentro del de la Puebla con su público. Pero el torero se mostró decidido, fue cercando al remiso a base de cruzarse, aguantar y empapar, y terminaría sacándole un partido insospechado. A ráfagas, como eran las embestidas, resolviendo con habilidad los momentos de apuro –un molinete, un abaniqueo, algún recorte saleroso–, pero también ahondando el toreo en redondo cuando el de Domingo Hernández se dejó llevar hasta el final. Faena con narrativa propia y de interés sostenido… hasta que el de la Puebla se fue por la espada.

Porque, a la vuelta, un calvario. Primero intentó prolongar, sin resultados, una faena ya cumplida. Se encontró con que “Fantástico”, reculando, terciándose, andando de lado sin parar, sencillamente no se dejaba cuadrar para ser estoqueado. Sonó el primer aviso. Sin tenerlo igualado, tras varios amagos fallidos, le hizo al fin el viaje, aliviándose tanto que el espadazo quedó contrario y con travesía. Sin muerte. Otro aviso. Y mil trabajos para intentar que descubriera y se dejara descabellar. José Antonio lanzaba los golpes al puro tanteo, ocho, diez, quién sabe cuántos, el toro con la cabeza arriba, el cerviguillo sin descubrir. Tercer clarinazo. Morante tarda en alejarse; lo hace, cansino, “Fantástico”, para recalar cerca de un burladero, exánime. Y allí mismo se le apuntilla. En la generalizada pita van mezclados muchos aplausos. Y como persistieran tras el arrastre del pajarraco, Morante sale del burladero a saludar, recreciéndose entonces la división de opiniones.

Sobre ese saludo hay grandes discrepancias. Vaya desvergüenza, dicen algunos. Otros lo justifican, señalando la fuerza de las palmas. ¿Toro vivo por impotencia el torero o por culpa de un bicho que se negaba a cuadrarse? Me queda la duda de por qué, cuando intentaba el descabello, ordenó Morante que el peonaje se tapara, sin recurrir a un capote que obligara a descubrir al de Domingo Hernández. La expectación –tiene tres corridas más firmadas el de la Puebla– incólume. E incluso en alza.

Frialdad talavantina

Como Manzanares –la otra debilidad sevillana del cartel—anduvo incómodo y dubitativo con otro par de remisos mansurrones, llama la atención el cúmulo de reservas mostradas por el tendido hacia Alejandro Talavante, en su única comparecencia de este año en Sevilla. No le valió al extremeño ni descararse al quitar por gaoneras, quieto como un poste, en su primera intervención ante el segundo de la tarde –obligó a Manzanares a replicarle, con chicuelinas vistosas pero movidas–. Y tardó una eternidad en sonar la música –la de la banda y la de los olés– a pesar de que su faena al colorado sustituto del inválido tercero la inició en los medios con la muleta plegada –el cartucho de pescao, que dicen por allá–, y siguió por naturales, en tandas cortas –como las fuerzas del animal– pero de trazo y remate impecables. Y a pesar de que templó y mandó también sobre la derecha, más erguido, igual de exacto en colocación y alturas. Ni la arrucina, tan ceñida y lenta como todo lo demás, le valió para romper realmente el hielo. Aunque a la estocada, deletreada y entregándose, se tuvo que corresponder con solicitud de una oreja finalmente concedida. Había estado el torero muy por encima del de Garcigrande, “Fuerte” de nombre, flojo en los hechos.

Y con el sexto, la misma actitud. Del torero, que se inventó una faena imposible, y del público, que mantuvo su frialdad y su reserva. Toro de peligro sordo, ampliamente superado por la torería y el mando de un Talavante al que acaso haya perjudicado el talante demasiado serio de su actual manera de torear. Sin la chispa de sus mejores días, aunque con más sitio y seguridad que nunca. Iba por la oreja, lo exprimió ciñendo manoletinas, pero un pinchazo y la larga agonía del de Domingo lo dejaron en palmas fuertes.

Descastados

Se lidiaron cuatro de Domingo Hernández, dos se devolvieron por invalidez (tercero y quinto) y los reservas de Garcigrande empataron con la divisa titular en descastamiento y carencias de celo y fuerza. No obstante, las figuras imponen las divisas de moda y este tipo de toros. Será por lo mismo. Mejor disculparse que arriesgar de más.

Lo que viene

Quince carteles –a partir de la de rejones de ayer– y en ellos solamente un mexicano. Y no se crea que va colocado en plan estelar nuestro Joselito Adame, anunciado para despachar pasado mañana un encierro de Las Ramblas con El Cid y Miguel Abellán, dos que se dan de santos con encontrar un hueco en la cartelería de la feria de abril. Así se corresponde allá al entreguismo malinchista de por acá. Y así opera la justicia a la sevillana con un torero que ha salido a triunfo por feria en años anteriores, cuando contratar algún mexicano más se volvió salida fácil ante el boicot de las figuras a la empresa Pagés. He aquí una de las razones de la negativa de Joselito a tragar este año en Madrid, donde tampoco estaban dispuestos a reconocerle méritos anteriores.

Agravio comparativo

Si hubiera el mismo trato para todos, menos mal. Pero vea usted: Morante hará tres paseíllos, tienen dos El Juli, Sebastián Castella y Manzanares entre los ases, El Cid y Manuel Escribano entre los del pelotón, y los muy promovidos Roca Rey y López Simón, éste incluso un mano a mano, con Castella. Se nos dirá que hay figuras y diestros de tronío que, como Adame, están en un solo cartel. Pero mientras Ponce va con Manzanares y Roca Rey (Juan Pedro Domceq),Miguel Ángel Perera con Morante y El Juli (Victoriano del Río), Diego Urdiales con Morante y López Simón (Jandilla) y el novel José Garrido con Castella y Manzanares (Núñez del Cuvillo), los pares de Joselito Adame, de acuerdo con la categorización que hace la empresa sevillana de los espadas, hierros y combinaciones a barajar, vendrían siendo –además de Miguel Abellán– Esaú Fernández, Jiménez Fortes, Borja Jiménez, Miguel Ángel Delgado, Pepe Moral, Paco Ureña, Rafaelillo, Javier Castaño, o nuestros viejos conocidos Finito de Córdoba, Juan José Padilla, El Fandi, Daniel Luque, David Mora y Morenito de Aranda.

Usted dirá si unos y otros –en especial los que hemos visto pasear sin mayor gloria por cosos de nuestro país– tienen el nivel y los merecimientos de José el hidrocálido, triunfador absoluto de sus dos últimas temporadas grandes en La México. Y si puede hablarse de los mínimos indispensables de reciprocidad –ya no digamos equidad o justicia– que cabría exigir de la gente que manipula tan desigual tinglado.

 


 

Examinan a doce novilleros en Cinco Villas

Publicado por Redacción el 2/4/2016

Cinco Villas realizó este sábado una tienta pública en donde actuaron doce de los aspirantes a novilleros sin caballos, se lidiaron seis ejemplares de la Venta de Romero de Salvador Gómez, los cuales promediaron 300 kg y con edad, las cuales han puesto a prueba la capacidad de cada uno de ellos.

La tienta fue llevada por los toreros en el retiro, los mexicanos Raúl Ponce de León, Arturo Velázquez “Talín” y el diestro español Jesús de Alba, quienes calificaron aptitud y actitud en cada uno de los aspirantes.

De esta forma Cinco Villas, celebró una tienta con el objetivo de alcanzar una oportunidad y dar seguimiento a jóvenes de entre 15 y 18 años.

“Esto ha sido una nueva novedad, como muchas otras cosas que a hecho Cinco Villas, y es el camino que deben de seguir para colaborar con eso del aprendizaje de los que quieren ser toreros”, explicó de Alba.

Al final de la tarde la organización de Cinco Villas dio a conocer los nombres de cuatro toreros que debutarán el próximo 23 de abril en lo que será la tercera novillada sin caballos del 2016.

Sebastián Ibelles, Gerardo Cruz, Joel Castañeda y Jorge Esparza, tuvieron los detalles y argumentos técnicos para meterse por ahora a lo que será una sexteta.

“Esto no significa que quienes no han sido nominados, por ahora. Hay que trabajar, prepararse más y hubo vacas que salieron bien y otras malas. Así es la vida”, le dijo Arturo Velázquez Talín quien reitero, seguirán dándole el seguimiento a todos.

Sebastián Ibelles, por su parte se dijo contento de volver a Cinco Villas escenario que le vio pasar como becerristas.

Cinco Villas en los próximos días anunciará el nombre de dos jóvenes que vendrán para el tercer festejo.

 


 

M a n i f i e s t o por Los Toros

 

El que suscribe Óscar López Gamboa, quien fuera Juez de la plaza de toros Calafia, durante catorce años y aficionado a los Toros, Fiesta de la Raza, desde hace aproximadamente sesenta y cinco años; respetuosamente comparezco y expongo a usted, El siguiente MANIFIESTO mediante la cual, expreso mi oposición respecto a la pretendida prohibición de la mayoría de los diputados, de la actual legislatura del espectáculo taurino en nuestro Estado.

 Qué tanta importancia tradicional revestirá para México la fiesta de toros; qué sólido pilar defensivo de lo nuestro tendrá que ser; qué caro valor no ha de representar, que de muchos años a la fecha ha venido siendo atacada y combatida por elementos extraños a nuestras costumbres, quienes, por desgracia, encuentran adeptos fáciles entre algunos mexicanos, los que se olvidan de nuestro origen y los que desconocen por completo que, pueblo sin tradiciones,  es pueblo sin historia.

 Pero si el espectáculo tradicional tenía tan la importancia como la tiene,  no debíamos ser en exclusiva los que formamos parte directa de él quienes lanzáramos nuestras voces para procurar su conservación. Era preciso que fueran también los grandes pensadores mexicanos, cuya estructura moral, intelectual y patriótica está fuera de toda discusión los que emitieran por vez primera sus juicios, respecto a la necesidad de sostener e incrementar “la más bella de las fiestas”.

Entre ellos, solo unos cuantos; Cardenal monseñor Miguel Darío Miranda, quien veía con simpatía la fiesta taurina y qué ofició una misa, en la inauguración de la plaza de toros de Pachuca, en noviembre de 1978, Ernesto Corripio Ahumada, cardenal y arzobispo primado de México, quien siempre miró con buenos ojos la celebración de las corridas de toros en nuestro país, José Vasconcelos Lic. En derecho ex rector de la UNAM, y creador del hermoso lema de tan insigne institución académica de México, quien en su opinión consideró a la fiesta brava, superior al circo romano con el cual hay cierto parentesco así mismo, apreció de la fiesta brava, moralmente superior a la lucha, y al box. Alfonso Junco, fue escritor, poeta y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua; decía qué hay de barbaries a barbaries y ponía de ejemplo el box y la fiesta brava en el primero, es difícil hallar rasgos que lo  dignifiquen ya que a esta barbarie, se juntan la fealdad en que los hombres hacen oficio de bestias más o menos amaestradas, dónde la magnanimidad no tiene cabida y, bajo otro aspecto, el frenesí de las apuestas, complicado en ocasiones, por la venalidad de los boxeadores fomenta hábitos de inmoralidad y en este punto, los toros aparecen sin reproche. En suma barbarie por barbarie, la de los toros tiene en México hondas raíces de raza, de costumbres, de entusiasmo popular. En una ingente tradición ennoblecida por el arte y en que mil cosas entrañables se funden. Lo cual no ocurre en el box. Nemesio García Naranjo, Lic. En Derecho miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y de la Academia de Jurisprudencia y Legislación de México. Dijo lo siguiente respecto a la fiesta brava: sería un hipócrita si dijera que no le gustó y entusiasmó  la fiesta de los toros y no defendía a la fiesta desde el punto de vista moral; no  negó su barbarie evidente simplemente dijo de la fiesta brava que es bella “Oro, Seda, Sangre y Sol” parafraseando al poeta Manuel Machado: La plaza por si sola con sus miles  de espectadores, brinda la primera emoción; en seguida, el desfile pintoresco de la cuadrilla; luego, la aparición del toro que tiene el privilegio de llenar el coso con su bravura y su fiereza. Así pues, antes de que comience la terrible pugna, ya se ha sentido el embrujamiento conmovedor.

 Yo como aficionado taurino, ex juez de plaza y comentarista taurino de lo cual me siento plenamente orgulloso. La Conquista Española, que celebro, que no fue destructiva a nuestra nacionalidad, nos dejó grandezas de las que podemos ufanarnos: sangre, religión, costumbres e IDIOMA. Entonces ¿no había yo de abrazar una a una actividad en la que tengo en mi idioma, la lengua de Cervantes? Claro que sí. Verónica, media verónica, pase natural, pase de pecho, estocada y hasta la misma tragedia que en pos de la plástica, en un encomiable afán de contribución al arte, llamamos cornada, así como todas las denominaciones que a la fiesta concurren, han sido y serán  castizas, eminentemente castizas.

 La fiesta brava es un arte y todos lo sabemos, pero no es de su condición de arte de lo que trato fundamentalmente aquí. De ahí que usted señor Gobernador, vaya a encontrar en este manifiesto, algunos conceptos muy distintos a los que su índole taurina haría imaginar. Desde su principio: lo llamo LOS TOROS, FIESTA DE LA RAZA porque es indudable que compone la esplendidez de una fiesta que corresponde a la raza hispánica. Esta libertad no implica el desconocimiento y respeto para el 12 de Octubre el Día de la Raza, fecha que es ocasión para la más grande celebración con que nuestros corazones se regocijan pero, la Fiesta de la Raza, habrá de ser la que domingo a domingo nos depara la alegría de gozarla y aplaudirla; la que con frecuencia nos recuerda cómo somos y de dónde somos, la que mantiene latente el espíritu, que tal parece que en el esplendor de una tarde de toros nos pide conservarla para conservarse; esta fiesta que aceptaron los Aztecas para, que en el correr de los años, se irguieran altivos los rostros broncíneos de los diestros mexicanos.

¡Hagamos pues, por que viva eternamente!

 De antemano sé Señor Gobernador, que la suerte está echada en contra de la continuación de la fiesta brava pues, como menciono líneas arriba, una mayoría de diputados, votará el próximo 7 DE ABRIL, para que se lleve a cabo, su PROHIBICIÓN con argumentos  no del todo válidos, falsos plagados de ignorancia y de una FOBIA hacia la FIESTA DE LA RAZA, que hasta el  mismo legislador griego DRACÓN, la envidiaría.

Me permito expresarle un concepto más, a tomar en cuenta por lo que la fiesta brava no debe prohibirse en Baja California, pues, la fiesta brava también es unidad de cultura, como diversidad de interpretaciones. Como toda gran creación humana, la fiesta de los toros expresa valores universales. Como toda cultura popular, es inseparable de la identidad de los pueblos que la han inventado o adoptado. Pero como  toda cultura que lo es local y universal, la fiesta de los toros se vive, se siente, se expresa diferentemente según las ciudades, regiones o países que la han hecho suya. Lo destacable es que la misma fiesta brava, se desarrolla en la actualidad exactamente de la misma manera en España, México, Francia o Sud-América. En ocasiones se vive como una desinhibida fiesta dionisiaca, en otras como una ceremonia apolínea, en algunos casos como un ritual receloso y circunspecto. La lidia a veces es vista como juego de quiebros y fintas, a veces como un arte plástico, a veces como una tragedia al anochecer. Las faenas a veces  son sentidas como la expresión de la animalidad salvaje y otras veces como la de la humanidad más educada.

Abundar en más argumentos en pro y/o en contra de la fiesta brava en nuestro Estado, considero resultaría ocioso y hasta aburrido para usted  por lo que acudo a su buen juicio como gobernante, padre de familia y ciudadano, al margen de si es usted, aficionado o no, a los Toros, Fiesta de la Raza. Para que valore y pondere imparcialmente las razones y sin razones que argumentan las partes en conflicto es decir, los aficionados taurinos de Baja California, y el grupúsculo de anti- taurinos, respaldados por diputados de la actual legislatura y pido a usted de manera respetuosa y comedida, ejerza su VOTO DE VETO, para impedir que en nuestro Estado,  sé PROHIBAN LOS TOROS, FIESTA DE LA RAZA.

Atentamente,

Óscar López Gamboa

C.c.p. Secretario General de Gobierno, para su conocimiento.

C.c.p. Archivo personal.

 Bibliografía.- Los Toros Fiesta de la Raza, de: Jorge Fosado Balderas.

 


 

 

TAUROMAQUIA

La feria de Sevilla

 04/04/2016 04:00
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Si hay una tanda de corridas señeras que mantiene prestigio y magia a partes iguales no puede ser otra que la tradicional de abril en Sevilla. Cercada aún de dehesas ganaderas como ninguna otra en el mundo, la ciudad de la Casa de Contratación de las Indias y de la Expo del V centenario, cuna del mayor acopio de toreros grandes a lo largo de la historia, inicia cada año su temporada el domingo de Resurrección, salpicadas aún sus calles de goterones de cera escurridas desde los cirios de las procesiones de semana santa. Para tal fecha, la empresa anuncia siempre su cartel más suntuoso, ateniéndose a los gustos y preferencias del público sevillano por determinados toros y toreros. ¿Es la Maestranza una plaza torista o torerista? Los conocedores coinciden en apuntar la existencia de un equilibrio dual, una armonía muy sevillana, entre ambos palos de la afición. De ahí que se tenga al de Sevilla por el público más competente del orbe.

Sobre el paladar de los sevillanos para el toreo de cante grande, ni hablar. Y sin embargo…

 

La del domingo de Resurrección

Pocas veces, la expectación con que se llena la plaza –a taquillas cerradas, usualmente– es bien correspondida desde el albero. Los que conocen la tela justifican el pobre juego del ganado, casi una constante año con año, argumentando el mal estado de las dehesas debido a los rigores del invierno. Lo curioso es que ferias más tempranas –Fallas y Castellón, sin ir más lejos– no suelen padecer la misma cruz. Los sevillanos se defienden aludiendo el triunfalismo facilón de aquellos públicos. Pero el misterio sigue en pie. Lo cual, por cierto, no es ajeno ni a los avatares propios de la Fiesta, ni al talante de una ciudad trufada de gafes gitanos, leyendas payas y gracia mestiza.

 

Toro vivo a Morante

Qué mejor ejemplo que el del domingo 27. Morante volvía a su Sevilla tras dos temporadas en que las cuatro figuras antagónicas a la empresa decidieron marginarse de la cartelería maestrante. Punto de mira de la tremenda expectación, pasó de puntas ante el flojo abreplaza –par de tersas verónicas no hacen verano– y en el 4º vio cómo su banderillero Lili, al salir del tercer par, era prendido delante del burladero de matadores y enviado a la enfermería con una seria aunque limpia cornada. No parecía aquel “Fantástico” –negra mole con 575 kilos, incierto, probón y con sangre en el pitón– lo más a propósito para el reencuentro del de la Puebla con su público. Pero el torero se mostró decidido, fue cercando al remiso a base de cruzarse, aguantar y empapar, y terminaría sacándole un partido insospechado. A ráfagas, como eran las embestidas, resolviendo con habilidad los momentos de apuro –un molinete, un abaniqueo, algún recorte saleroso–, pero también ahondando el toreo en redondo cuando el de Domingo Hernández se dejó llevar hasta el final. Faena con narrativa propia y de interés sostenido… hasta que el de la Puebla se fue por la espada.

Porque, a la vuelta, un calvario. Primero intentó prolongar, sin resultados, una faena ya cumplida. Se encontró con que “Fantástico”, reculando, terciándose, andando de lado sin parar, sencillamente no se dejaba cuadrar para ser estoqueado. Sonó el primer aviso. Sin tenerlo igualado, tras varios amagos fallidos, le hizo al fin el viaje, aliviándose tanto que el espadazo quedó contrario y con travesía. Sin muerte. Otro aviso. Y mil trabajos para intentar que descubriera y se dejara descabellar. José Antonio lanzaba los golpes al puro tanteo, ocho, 10, quién sabe cuántos, el toro con la cabeza arriba, el cerviguillo sin descubrir. Tercer clarinazo. Morante tarda en alejarse; lo hace, cansino, “Fantástico”, para recalar cerca de un burladero, exánime. Y allí mismo se le apuntilla. En la generalizada pita van mezclados muchos aplausos. Y como persistieran tras el arrastre del pajarraco, Morante sale del burladero a saludar, recreciéndose entonces la división de opiniones.

Sobre ese saludo hay grandes discrepancias. Vaya desvergüenza, dicen algunos. Otros lo justifican, señalando la fuerza de las palmas. ¿Toro vivo por impotencia el torero o por culpa de un bicho que se negaba a cuadrarse? Me queda la duda de por qué, cuando intentaba el descabello, ordenó Morante que el peonaje se tapara, sin recurrir a un capote que obligara a descubrir al de Domingo Hernández. La expectación –tiene tres corridas más firmadas el de la Puebla– incólume. E incluso en alza.

 

Frialdad talavantina

Como Manzanares –la otra debilidad sevillana del cartel– anduvo incómodo y dubitativo con otro par de remisos mansurrones, llama la atención el cúmulo de reservas mostradas por el tendido hacia Alejandro Talavante, en su única comparecencia de este año en Sevilla. No le valió al extremeño ni descararse al quitar por gaoneras, quieto como un poste, en su primera intervención ante el 2º de la tarde –obligó a Manzanares a replicarle, con chicuelinas vistosas pero movidas–. Y tardó una eternidad en sonar la música –la de la banda y la de los olés– a pesar de que su faena al colorado sustituto del inválido 3º la inició en los medios con la muleta plegada –el cartucho de pescao, que dicen por allá–, y siguió por naturales, en tandas cortas –como las fuerzas del animal– pero de trazo y remate impecables. Y a pesar de que templó y mandó también sobre la derecha, más erguido, igual de exacto en colocación y alturas. Ni la arrucina, tan ceñida y lenta como todo lo demás, le valió para romper realmente el hielo. Aunque a la estocada, deletreada y entregándose, se tuvo que corresponder con solicitud de una oreja finalmente concedida. Había estado el torero muy por encima del de Garcigrande, “Fuerte” de nombre, flojo en los hechos.

Y con el 6º, la misma actitud. Del torero, que se inventó una faena imposible, y del público, que mantuvo su frialdad y su reserva. Toro de peligro sordo, ampliamente superado por la torería y el mando de un Talavante al que acaso haya perjudicado el talante demasiado serio de su actual manera de torear. Sin la chispa de sus mejores días, aunque con más sitio y seguridad que nunca. Iba por la oreja, lo exprimió ciñendo manoletinas, pero un pinchazo y la larga agonía del de Domingo lo dejaron en palmas fuertes.

 

Descastados

Se lidiaron cuatro de Domingo Hernández, dos se devolvieron por invalidez (3º y 5º) y los reservas de Garcigrande empataron con la divisa titular en descastamiento y carencias de celo y fuerza. No obstante, las figuras imponen las divisas de moda y este tipo de toros. Será por lo mismo. Mejor disculparse que arriesgar de más.

 

Lo que viene

Quince carteles –a partir de la de rejones de ayer– y en ellos solamente un mexicano. Y no se crea que va colocado en plan estelar nuestro Joselito Adame, anunciado para despachar pasado mañana un encierro de Las Ramblas con El Cid y Miguel Abellán, dos que se dan de santos con encontrar un hueco en la cartelería de la feria de abril. Así se corresponde allá al entreguismo malinchista de por acá. Y así opera la justicia a la sevillana con un torero que ha salido a triunfo por feria en años anteriores, cuando contratar algún mexicano más se volvió salida fácil ante el boicot de las figuras a la empresa Pagés. He aquí una de las razones de la negativa de Joselito a tragar este año en Madrid, donde tampoco estaban dispuestos a reconocerle méritos anteriores.

 

Agravio comparativo

Si hubiera el mismo trato para todos, menos mal. Pero vea usted: Morante hará tres paseíllos, tienen dos El Juli, Castella y Manzanares entre los ases, El Cid y Escribano entre los del pelotón, y los muy promovidos Roca Rey y López Simón, éste incluso un mano a mano, con Castella. Se nos dirá que hay figuras y diestros de tronío que, como Adame, están en un solo cartel. Pero mientras Ponce va con Manzanares y Roca Rey (Juan Pedro), Perera con Morante y El Juli (V. del Río), Urdiales con Morante y López Simón (Jandilla) y el novel José Garrido con Castella y Manzanares (Cuvillo), los pares de Joselito Adame, de acuerdo con la categorización que hace la empresa sevillana de los espadas, hierros y combinaciones a barajar, vendrían siendo —además de Abellán– Esaú Fernández, Jiménez Fortes, Borja Jiménez, Miguel Ángel Delgado, Pepe Moral, Paco Ureña, Rafaelillo, Javier Castaño, o nuestros viejos conocidos Finito de Córdoba, Juanjo Padilla, El Fandi, Daniel Luque, David Mora y Morenito de Aranda.

Usted dirá si unos y otros –en especial los que hemos visto pasear sin mayor gloria por cosos de nuestro país– tienen el nivel y los merecimientos de José el hidrocálido, triunfador absoluto de sus dos últimas temporadas grandes en la México. Y si puede hablarse de los mínimos indispensables de reciprocidad –ya no digamos equidad o justicia– que cabría exigir de la gente que manipula tan desigual tinglado.

 

 


 

.. aquí y en China

Autor: José Antonio Luna, Fecha: 01/04/2016

Comprobado, el despropósito es cada día mayor y siempre superable. Cuando uno cree que ya se ha llegado al fondo, se asoma alguien y nos dice que todavía se puede ir más abajo. Lo digo, porque tenía yo la idea de que la mayor concentración de villamelones y de enemigos de la tauromaquia se reúne en los tendidos de la Plaza México, pero no. El Domingo de Resurrección, los que acudieron a la Real Maestranza de Sevilla salieron a decirnos que ellos son capaces de orquestar disparates más estrafalarios.
Somos los propios taurinos los que con singular alegría le estamos rompiendo los cuernos a la fiesta de toros. Miren ustedes cómo perdemos terreno y nos entregamos tontamente. Es verdad, hay ocasiones en que el capote de paseo de Morante de la Puebla debería estar recamado de piedras preciosas, dos de sus verónicas alcanzaron la inmensidad del mar y con la muleta toreó como si estuviera soñando. Eso justifica su comportamiento de divo que le permite deshojar la margarita: Sevilla sí… Madrid no. José Antonio es un torero que tiene derecho a diez páginas en el 6 Toros 6 y también otras diez en el Hola, porque mezcla bien los ingredientes. Si sobre la arena se alarga en lances por nota y remata con una media que recoge a la cintura el sol de la tarde, al día siguiente, aparece en un evento social vistiendo camisa floreada, chaqueta estrambótica y chistera.
La corrida fue de postín postinero. Ya lo dijimos, Morante estuvo sublime, Manzanares como siempre y Talavante como nunca, el alicantino poniendo atrás la pierna que debe ir a delante y sin embraguetarse jamás, por su parte, el extremeño dejó de pegar pases para dedicarse a torear. Pero, en el colofón de la faena al cuarto, con casi una docena de tiros al cerviguillo, el de la Puebla dejó por los suelos la categoría de la profesión. De matadores de toros los ha degradado a toreadores, “capoteadores” les dicen en las fiestas de los ranchos de México. No es ningún consuelo saber que en todas partes se cuecen habas y que algunos las escogen muy gordas, los espectadores  pasaron como en los aviones, de primera a clase turista. ¿Y la suerte de matar? Esa, poco a poco, se ha ido al carajo. Se ovacionan casi todas las estocadas con tal de que el acero entre hasta las cintas, no importa si es a media panza, sin embargo, ahora con el empujón que le ha dado el torero andaluz no preocupará más a nadie. A partir del domingo, no son necesarias más discusiones, encuentros, marchas y enfrentamientos contra los antitaurinos se acepta, de acuerdo, la muerte del morlaco no es esencial. ¡No más sangre en los lomos ni espadazos ni descabellos!, que los toros se lidien a la portuguesa. Ustedes perdonen antis, tenían razón, el rito que algunas tardes nos dejaba un nudo gordo en el gaznate, perfectamente puede brindarse descafeinado y sin lastimar a los toros.
Aunque la faena fue vibrante y luminosa, Morante debió calcular sus tiempos. Si estaba tan embelesado en su propio arte y luego, por incompetencia no pudo matar al toro, son cosas que a veces pasan en el toreo, sólo que por dignidad y por respeto a la profesión debió quedarse entre barreras y avergonzado y triste además.
Ahora, se estilan otras cosas: Aplausos a los picadores cuando son muy breves en su quehacer, ovaciones cerradas a pares de banderillas ordinarios y loas de ¡torero, torero! a coletas que descargan la suerte y se burlan de la afición descaradamente. Morante pasará a la historia por no haber acertado al querer descabellar al toro y por haber dado certero cachetazo final a la suerte de matar. Lo malo, es que en esto del toreo, los disparates, tarde o temprano, terminan siendo adoptados con febril entusiasmo. Digan lo que digan, arte no mata todo. Dejarse un toro vivo es un gravísimo deshonor aquí, en Sevilla y en China.

 


 

500 años de Tauromaquia en México (I)

I. ¿QUÉ SOBRE EL TORO MEXICANO?


Salomón Hegi (1814-1896): Cuadrilla española en la plaza de toros. Siglo XIX.
Con esta primera entrega, comienza un nuevo ensayo el historiador mexicano José Francisco Coello Ugalde, con el “que procurará ocuparse del que ha sido un proceso histórico de larga duración: 500 años… o casi, porque falta una década exacta para que alcance tan venerada edad”. Su objetivo es claro: realizar “un análisis que busca poner en valor ese acontecimiento sin más afán que ir encontrando el fiel de la balanza en aspectos que, por su falta de sustento, han venido provocando incertidumbre y un creer a pie juntillas ciertos “mitos” que alcanzan grado de dogmatismo”. Con la precisión histórica de todos sus trabajos, estamos ante un ensayo de especial importancia e interés, que se publicará en nuestras páginas en entregas sucesivas.
Actualizado 19 marzo 2016
José Francisco Coello Ugalde, historiador
Nacionalismo y Tauromaquia en México, durante el proceso de independencia

La reconquista vestida de luces

Discurso cultural sobre la Tauromaquia en la sociedad de la segunda modernidad

Ponciano Díaz y la presencia en México del toreo a la usanza española y en versión moderna
INTRODUCCIÓN:
Presento a partir de hoy, una nueva serie que procurará ocuparse del que ha sido un proceso histórico de larga duración: 500 años… o casi, porque falta una década exacta para que alcance tan venerada edad. Aún así se está a tiempo para iniciar un análisis que busca poner en valor ese acontecimiento sin más afán que ir encontrando el fiel de la balanza en aspectos que, por su falta de sustento, han venido provocando incertidumbre y un creer a pie juntillas ciertos “mitos” que alcanzan grado de dogmatismo.
Ciudad de México, marzo de 2016.

¿QUÉ SOBRE EL TORO MEXICANO?

La fiesta de toros en nuestro país, dentro de diez años cabales cumplirá 500 de ser establecida por los españoles y aceptada por los mexicanos que, en ese cúmulo de tiempo ha mostrado signos de marcada evolución, constante en un espectáculo público que requiere renovarse permanentemente, a pesar de sus anacronismos.

En medio de esta importante estructura se encuentra el toro. Sin él, la fiesta simplemente no podría ser. Sin toro, no hay toros, diría Perogrullo. Pero, ¿cómo se concibe el toro para una diversión tan específica como esta, en sus diferentes etapas: la virreinal, la independiente; la del México moderno y este que ahora nos toca vivir?

El toro de la primera etapa, nada tiene que ver con la nuestra, ni tampoco la composición de una corrida decimonónica con la del siglo XX, en donde el espectáculo alcanzó verdaderas cotas de integración y consolidación. De ese modo, tenemos que entender la existencia de un toro para cada una de ellas, cumpliendo además un conjunto de requisitos específicos capaces de satisfacer los diferentes comportamientos o dictados establecidos durante las diferentes épocas a que nos referimos en esta introducción. Efectivamente, en casi cinco siglos de andar, el toreo en México ha mostrado caminos distintos, expresiones variopintas, y para ello se ha necesitado de diversos toros, en los que se han aplicado métodos de crianza y selección capaces de satisfacer la demanda en función del espectáculo y su estructura predominantes.

Es preciso insistir: no es lo mismo el toro que se corría y alanceaba en el periodo virreinal, que el toro encauzado para la lidia de nuestros días, mucho más perfeccionada técnica y estéticamente. De ahí que se considere la importancia de cada periodo, sin discriminar ninguna de ellas, puesto que se trata de analizar esa compatibilidad en función de los alcances manifestados por el toreo a caballo primero; del de a pie, después.

El intento de estas apreciaciones, pretende acercarse a la desmitificación con objeto de contar con un horizonte de posibilidades más claro y entonces sí, lograr un entendimiento de condiciones y situaciones más preciso. La tarea es clara. El objetivo también: explicarnos qué tipo de toro –además de su crianza y selección- intervino e interviene en el espectáculo de cada época mencionada. Con ello, tendremos al final de este recorrido, una mejor visión de las cosas, puesto que todavía no existe hasta el momento una explicación clara sobre el toro mexicano.

Pero no sobre el toro mexicano, sin más. Sino de toda aquella infraestructura que lo constituye para ser motivo de su uso y aprovechamiento en las plazas, a expensas del resultado que proporcionen en el ruedo, aspecto muchas veces azaroso, sobre todo desde el momento en que los hacendados se hicieron ganaderos. Esto, a partir de los últimos quince años del siglo XIX, en que se dio un ingreso importante de vacas y sementales españoles traídos por diestros hispanos, que encontraron en el espectáculo taurino un caldo de cultivo sin precedentes en nuestro país.

De igual forma, los propietarios vieron en aquel síntoma, la enorme posibilidad de modificar relativa o radicalmente la gama de posibilidades que tuvieron para modificar el fenotipo[1] y genotipo[2] de su ganado, nada más se reanudaron las corridas de toros en el Distrito Federal, luego de estar prohibidas durante casi 20 años, prohibición que se impuso el 28 de noviembre de 1867 y se derogó en diciembre de 1886.[3]

Actualmente, hay muchos equívocos al respecto, de ahí que nuestra intención sea la de mostrar y comprobar cuáles han sido los cambios experimentados en el toro conforme a los diferentes periodos en que han formado parte fundamental de un espectáculo entrañable.

ANTECEDENTES

Tanto el torneo como la fiesta caballeresca fueron privativos de conquistadores primero; de señores de rancio abolengo después. Personajes de otra escala social, españoles-americanos, mestizos, criollos o indios, estaban restringidos a participar en los orígenes de la fiesta española en América debido a cierta intolerancia establecida en algunas ordenanzas. Pero sobre todo, en aquel temor de los españoles por verse o sentirse rebasados por los propios americanos. Sin embargo, estos últimos también deseaban intervenir. Esas primeras manifestaciones deben haber estado secundadas por la rebeldía. El papel protagónico de estos personajes, como instancia de búsqueda y de participación que diera con la integración del mismo al espectáculo en su dimensión profesional, va a ocurrir durante el siglo XVIII.

Pero volvamos al XVI. El indígena quedó privado de montar a caballo, gracias a ciertas disposiciones dictadas durante la segunda audiencia, aunque ello no debe haber sido impedimento para saciar su curiosidad, intentando lances con los cuales aprendió a esquivar embestidas de todo tipo, obteniendo con tal experiencia, la posibilidad de una preparación que fue depurando al cabo de los años. Esto debe haberlo hecho gracias a que comenzó a darse un gran e inusual crecimiento del ganado vacuno en buena parte del territorio novohispano, el cual necesitaba del control no sólo del propietario, sino de sus empleados, entre los cuales había gente de a pie y de a caballo.

Salvo los relieves de la fuente de Acámbaro que nos presenta dos o tres pasajes de los llamados empeños de a pie, comunes en aquella época es como conocemos algo de su participación. Dicha fuente pudo haber sido levantada por algún alarife español en 1527 a raíz de la introducción del agua potable al poblado guanajuatense, debido a las gestiones hechas por fray Antonio Bermul, lo cual mueve a pensar que por esos años se construyó la fuente taurina, misma que representa escenas de la lidia de reses bravas.

Una de ellas da idea del uso de la “desjarretadera”, instrumento que servía para cortar los tendones de las piernas de los toros (aunque “instrumento” de uso posterior a los primeros años de vida taurina en la Nueva España). En el desjarrete se lucían principalmente los toreros cimarrones, que habían aprendido tal ejercicio de los conquistadores españoles. Otra escena nos representa el momento en que un infortunado diestro está siendo auxiliado por otro quien lleva una capa, dispuesto a hacer el “quite”.


ARTES DE MÉXICO. El toreo en México. N° 90/91, año XIV, 1967, 2a. época., p. 101.

Pero en el XVIII se dieron las condiciones para que el toreo de a pie apareciera con todo su vigor y fuerza. Un rey como Felipe V de origen y formación francesa, comenzó a gobernar apenas despertado el también llamado “siglo de las luces”. El borbón fue contrario al espectáculo que detentaba la nobleza española y se extendía en la novohispana. En la transición, el pueblo fue beneficiado directamente, incorporándose al espectáculo desde un punto de vista primitivo, el cual, con todo y su arcaísmo, ya contaba con un basamento que se formó desde el siglo XVI y logró madurez en los dos siguientes.

Un hecho evidente es el biombo que, como auténtica relación ilustrada de las fiestas barrocas y coloniales, da fe de la recepción del duque de Alburquerque (don Francisco Fernández de la Cueva Enríquez) en 1702. Para ese año el toreo en boga, es una mezcla del dominio desde el caballo con el respaldo de pajes o lacayos que, atentos a cualquier señal de peligro, se aprestaban a cuidar la vida de sus señores, ostentosa y ricamente vestidos.

He allí una indicación de lo que pudo haber sido el origen del toreo de a pie en México, primitivo sí, pero evidente a la hora de demostrar la capacidad de búsqueda por parte de los que lo ejecutaban, en medio de sus naturales imperfecciones.

Para los años comprendidos en este periodo, la presencia de ganado en el territorio novohispano fue de suyo notable. Por eso es que en los últimos años, el tema de la ganadería ha venido adquiriendo importancia. Se analiza el empuje de los ganados sobre los hombres, los que, forzados a seguir la búsqueda de pastos iniciada de manera natural por sus animales, los llevaron a conocer y ocupar nuevos espacios. Se definen rutas y caminos, así como el establecimiento de redes de intercambio.

Debe entenderse que la ganadería impulsó luchas y delimitaciones para el uso del agua y los suelos; estableció un vínculo estrecho entre la demanda de los mercados y la definición de centros productores; surtió a los pueblos de un alimento básico y aportó calorías decisivas para los trabajadores; la ganadería también fue la fuerza de tracción, de transporte y hasta generó diversión. Precisamente, en este último aspecto es donde pondremos toda nuestra atención, para tratar de explicar los aspectos que influyeron en la participación de determinadas unidades de producción ganadera, destinando buena parte de toros criollos para ser “corridos” y “alanceados” en un número bastante importante de espectáculos taurinos celebrados en los 300 años de virreinato.

Ya sabemos que el toreo de aquel periodo estuvo detentado fundamentalmente por la nobleza, auspiciada por infinidad de celebraciones provenientes de un repertorio cuya fuente era la corona. Y luego, por todos aquellos tomados del calendario litúrgico cargado de fiestas, así como por otras conmemoraciones tales como la llegada de virreyes o las que promovieron las propias autoridades políticas. En todas ellas –mientras predominó el toreo a caballo–, el toro que se empleaba no requería de una cuidada selección. Simplemente con el hecho de que embistieran, estaba garantizada la culminación exitosa de aquellas suertes, donde se practicaba el alanceamiento o la suerte del desjarrete, sin que dejara de haber insinuaciones por parte de personajes de a pie que servían de auxilio a los protagonistas en caso de algún peligro, ayudándose de capas que usaban para desviar las embestidas. En todo caso, solo nos queda claro que realizaban discretos “quites” providenciales.

En 1944 apareció un gran trabajo del eminente venezolano Mariano Picón-Salas.[4] Fue esta una completísima visión sobre la forma de ser y de pensar que se dio en territorio americano, cuyo encuentro, accidental o no; provocado o no, logró de la cultura en el nuevo continente un escenario de suyo interesante y valioso, por ende sin desperdicio alguno.

La reseña que pretendo para este libro, busca acercarnos al territorio taurino, para comprender ciertas situaciones que definieron lo que han dado en llamar la “fusión” cultural.

Por ejemplo, Pedro Henríquez Ureña, en su NOTA dice de entrada: “La cultura colonial, descubrimos ahora, no fue mero trasplante de Europa, como ingenuamente se suponía, sino en gran parte obra de fusión, fusión de cosas europeas y cosas indígenas. De eso se ha hablado, y no poco a propósito de la arquitectura: de cómo la mano y el espíritu del obrero indio modificaban los ornamentos y hasta la composición (…) La fusión no abarca sólo las artes: es ubicua. En lo importante y ostensible se impuso el modelo de Europa; en lo doméstico y cotidiano se conservaron muchas tradiciones autóctonas. Eso, desde luego, en zonas donde la población europea se asentó sobre amplio sustrato indio, no en lugares como el litoral argentino, donde era escaso, y donde además las olas y avenidas de la inmigración a la larga diluyeron aquella escasez. Las grandes civilizaciones de México y del Perú fueron decapitadas; la conquista hizo desaparecer sus formas superiores: religión, astronomía, artes pláticas, poesía, escritura, enseñanza. De esas civilizaciones persistió sólo la parte casera y menuda; de las culturas rudimentarias, en cambio, persistió la mayor parte de las formas”.[5]

Lo que debe entenderse de inmediato es el proceso de encuentros que se asimilaron para convivir en un nuevo ambiente. Ambas culturas no buscan desaparecer, se afanan en demostrarse mutuamente lo que son. El tiempo hace entender que las dos formas comprendan que el maridaje es necesario y que reñir no es la solución.

Es cierto, la conquista, como dice Pedro Henríquez Ureña “hizo desaparecer sus formas superiores” de dos grandes civilizaciones, como las de México y el Perú. No obstante, y a pesar de lo agresivo del proceso, esto trajo como consecuencia que su espíritu quedara presente en un medio que se construye alentado por las diferentes aportaciones en el trayecto de varios siglos.

Picón-Salas maneja una frase contundente que dobla los esquemas sobre las discutidas y encontradas propuestas que existen al respecto de lo que significó el encuentro de dos culturas en un momento histórico definitivo. Apunta: “José Ortega y Gasset ha dicho que el español se transformó en América, pero no con el tiempo, sino en seguida: en cuanto llegó y se estableció aquí”.[6]

Esto es, al asimilarse se logró entre ambos el objeto de integración que surgió tras las jornadas militares de la conquista. Y como ya sabemos, tras la conquista violenta surgió la espiritual. De ambas emanó un concepto conciliador que se sujetó a la aceptación del dominador sobre el dominado hasta que –en cierto modo– fue posible mantener la relación, sin que faltaran los estados de desequilibrio determinados por un conjunto de manifiestas inconformidades de tipo social. El aspecto político, pero fundamentalmente el religioso mantuvieron firmeza, como paliativos frente al descontento que tuvo dos fuentes esenciales: la económica y social.

Desde luego, la enorme influencia del espíritu americano pudo adherirse a las formas de vida que se desarrollaron durante la época colonial, y en esto, el toreo no fue la excepción. Todo el esquema que establecieron los abanderados de la tauromaquia del más rancio sabor hispano, se permeó de la esencia brotada de este continente. Sin embargo no se desconoció el valor de las raíces que incluso, fomentaron y cultivaron muchos personajes de la tauromaquia novohispana.

En todo caso, esa ánima vino a enriquecer la escenografía que ganó en colorido, dado –a veces– lo estruendoso de su interpretación. Toreo con alma híbrida. Por eso, el español tuvo que adecuarse de inmediato al nuevo terreno que pisaba. Y ese español establecido en América, resignado a no poder regresar a su patria, pero decidido a quedarse en una nueva, creó una escenografía que no olvidaba sus más hondas raíces, pero daba al escenario la oportunidad de incorporar elementos con los que representó la obra que otros siguieron, probablemente desmembrados en el universo de las castas que devino representación de una gran concierto del que la Nueva España primero; México después, hicieron suyo al grado de que conformaron y definieron su carácter, hasta obtener lo que somos hoy.

El mestizaje, fruto del antagonismo no podía quedar convertido en un mero proyecto sin alma. La conquista y luego la colonia enseñaron subrepticiamente, y haciendo a un lado el culto al pesimismo, que el sentido de vida que comparten marido y mujer a la fuerza (válgase, tras penosa búsqueda lo que parece ser la metáfora más indicada) tuvo en sus hijos mestizos o criollos la mejor de sus experiencias. Que siguieran manteniendo abiertamente el conflicto, fue debido a esa razón propia de la naturaleza en que se desarrollaron. O era uno, o era el otro. La experiencia demostraba que ni estos -los americanos- ni aquellos, -los españoles- podían soportar de nuevo el episodio vergonzoso de la injuria llamada dominador sobre dominado.

De ahí que la independencia se convirtió en la consecución de aspiraciones populares y llegó en momento propicio para que “el español viera en la tierra mexicana ya no un teatro para la aventura militar efímera, sino sitio para arraigar y quedarse, y que el indio colabore, también, en la formación de la nueva sociedad, es entonces el designio de un Cortés, en el que coincide curiosamente con el de un organizador religioso como Zumárraga”.[7]

Fue así como la magnitud de aquella experiencia recayó en esas dos enormes baldosas influyentes que siguen causando controversia, al grado de que casi quinientos años después, el trauma y la experiencia perviven. Casualmente el toreo transitó en terreno imparcial; por eso su capacidad se sobrepuso y hasta se sirvió de una y de otra circunstancias. Con la de Cortés que apenas instruía para levantar en una ciudad destrozada –México-Tenochtitlán–, la fastuosa capital del reino de la Nueva España, ya celebraba en compañía de sus soldados un primer festejo, limitado en la majestuosidad que posteriormente alcanzarían multitud de fiestas.

Así, el 24 de junio de 1526 los militares dejan las lanzas para atravesar los “ciertos toros” que nos cuenta el propio conquistador Hernán Cortés en su “quinta carta de relación” en vez de hacerlo con valientes guerreros indígenas. Del mismo modo, la iglesia tomó como pretexto e hizo suyas esas mismas fiestas para celebrar lo mismo, infinidad de conmemoraciones emanadas del calendario litúrgico que todas aquellas donde fue posible la materialización del boato e toda su dimensión.

Lo anterior es apenas el comienzo de una nueva y necesaria contemplación que permita ir entendiendo esos 500 años de tauromaquia en México. La mirada que, desde un nuevo siglo como el 21, mutante y complejo a la vez, obliga que esta revisión sea un auténtico acercamiento para comprender su presencia gracias al sincretismo y dura asimilación que se dio en el pasado, pero también la complicada resistencia que hoy se presenta para aceptarla como resultado en el cambio de mentalidad, actitud y comportamiento que se viene dando en nuestras sociedades, cuyas lecturas y orientaciones se han diversificado como nunca antes. De ahí la confrontación de esta modernidad con el pasado que resulta difícil de comprender. Y como se dijo al principio: De todo esto se ocupará esta nueva serie, que ya tiene nombre: 500 años de tauromaquia en México.

________________________

[1] FENOTIPO. Realización visible del genotipo en un determinado ambiente. El veterinario Sanz Egaña considera en su obra La bravura del toro de lidia lo siguiente: “Las nociones clásicas de casta y trapío se llaman ahora genotipo y fenotipo. El fenotipo representa los caracteres aparentes comprobados por el reconocimiento exterior”.
[2] GENOTIPO. Conjunto de los genes existentes en cada uno de los núcleos celulares de los individuos pertenecientes a una determinada especie vegetal o animal. El veterinario Sanz Egaña considera en su obra La bravura del toro de lidia que: “casta y trapío corresponden a genotipo y fenotipo”. El genotipo representa la nación de constitución orgánica, la estructura y funcionalidad del animal, y en él se comprenden todos los factores hereditarios de los ascendientes, se manifiesten o no al exterior”.
[3] COELLO Ugalde, José Francisco: “CUANDO EL CURSO DE LA FIESTA DE TOROS EN MEXICO, FUE ALTERADO EN 1867 POR UNA PROHIBICION. (Sentido del espectáculo entre lo histórico, estético y social durante el siglo XIX)”. México, 1996 (tesis de maestría, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional Autónoma de México). 2221 p.
[4] PICÓN-SALAS, Mariano: DE LA CONQUISTA A LA INDEPENDENCIA (TRES SIGLOS DE HISTORIA CULTURAL HISPANOAMERICANA. 8ª reimpr. México, Fondo de Cultura Económica, 1982. 261 pp. (Colección popular, 65).
[5] Op. Cit., p. 9-10.
[6] Ibidem., p. 12-13.
[7] Ibid., p. 77.

© José Francisco Coello Ugalde, 2016

►Los escritos del historiador José Francisco Coello Ugalde pueden consultarse a través de su blogs “Aportaciones histórico taurinas mexicana”, en la dirección:
http://ahtm.wordpress.com/

 


 

 

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ESCALAFON GANADERIAS MARZO 2016

 

ESCALAFON MATADORES MARZO 2016

 


 

 

 

VIVIR TOLEDO

Cuatro aspectos de la Plaza de Toros de Toledo

En agosto de 2016 cumple 150 años de existencia, evocación que viene promoviendo la Comunidad de Propietarios desde el pasado mes de febrero

Dos recuerdos. Última tarde de Manolete en Toledo fotografiado por Canito – ABC
POR RAFAEL DEL CERRO MALAGÓN – @abc_toledoToledo – 04/04/2016 a las 21:13:26h. – Act. a las 21:21:48h.

En agosto de 2016 la Plaza de Toros de Toledo cumple 150 años de existencia, evocación que viene promoviendo la Comunidad de Propietarios desde el pasado mes de febrero con diversos actos. Entre las iniciativas para reivindicar el coso como un espacio de convivencia cultural se incluyen las jornadas de puertas abiertas y la reciente adecuación de un espacio permanente para actos de todo tipo que también alberga una exposición sobre el origen del coso, el funcionamiento de la sociedad, las épocas taurinas y los acontecimientos vividos en su interior. En este contexto añadimos aquí algunos aspectos, quizá menos conocidos, de este edificio catalogado con Nivel de Protección Integral en el Plan de Ordenación Municipal de 2007.

 

La inspiración artística de la plaza
En los 276 metros lineales de su fachada exterior rige el sello mudéjar que empleó el arquitecto Luis Antonio Fenech, en 1865, con muros de mampostería y verdugadas de ladrillo según los usos de los antiguos alarifes locales en mezquitas, iglesias y conventos. Quizá le bastó mirar y ampliar la estructura del cercano ábside del Hospital de San Lázaro (1481), cuyo cuerpo superior, de planta semicircular, está resuelto con toscos mampuestos y una cornisa de canecillos escalonados bajo el saliente de la cornisa. Los arcos aplicados en las puertas y ventanas de la Plaza son de tipo califal a base de ladrillo visto, un acabado que, en el siglo XIX, aún estaba recubierto de cal en las mezquitas toledanas y en las iglesias de San Román, San Sebastián o Santa Eulalia entre otras más. Fenech parecía concluir que si la ciudad era mudéjar, el coso debería serlo también, tesis que defendería en 1896 Ángel Ganivet, en Granada la bella, al hablar del estilo que debería otorgarse a las nuevas estaciones de ferrocarril que iban surgiendo entonces en España.

Dos recuerdos
En la Plaza existen dos inscripciones dedicadas a otros tantos toreros. La más primitiva está situada en el interior de la barrera del tendido 4, no lejos de la puerta del patio de cuadrillas. Allí una tabla recuerda: «Francisco Verde El Tato. 28 de mayo de 1891». Y es que en ese lugar, el día del Corpus, un toro llamado Bebé saltó al callejón hiriendo gravemente a aquel novillero toledano que asistía como espectador al festejo en el que participaban, mano a mano, Rafael Molina Lagartijo y Gabriel López Mateíto; llevado a la enfermería el infortunado Tato fallecería poco después. La segunda inscripción, más visible, está en el pasillo general, junto a la salida del tendido 8. Una placa de mármol contiene un medallón con el perfil del torero, las cinco fechas que actuó en Toledo y un recuerdo: «La afición toledana a Manolete». Su última tarde fue el 17 de agosto de 1947, toreando entre Gitanillo de Triana y Paquito Muñoz con reses de Juliana Calvo, mostrándose contrariado por no ver llena la plaza, como comenta el cronista Clarito en sus Memorias. De aquella tarde toledana quedan imágenes gracias a la cámara del reportero taurino Francisco Cano Canito. Manolete actuaría después en Gijón, Santander y Linares, donde fue cogido mortalmente el día 28 de aquel mes.

En el patio de cuadrillas
Los prolegómenos del festejo y la salida de los toreros tras concluir su tarea se escenifican en un patio que, por lo general, ocupan apoderados, empleados, periodistas y algunos hábiles seguidores que logran estar fugazmente cerca de los protagonistas que componen los carteles. En este lugar se sitúa actualmente la capilla, con un cuadro con la Virgen del Sagrario, habilitada en una habitación contigua al paso abovedado donde se organiza el paseíllo. Al lado se reparten otras estancias como las cuadras para los caballos, algún almacén y la carpintería que, en otra época, fue la antigua capilla. En 1866 este lugar era el llamado «cuarto de los toreros», comunicado con el ruedo a través de un pasillo que discurre bajo la meseta de toril.

Una temprana fotografía
La imagen más antigua, que por ahora conocemos de la Plaza, la debemos a uno de los grandes pioneros de la fotografía en España: el francés Jean Laurent Minier (1816-1886). Su labor profesional comenzó en Madrid en 1856, viajando luego por varios lugares para crear valiosos álbumes y reportajes. De la ciudad de Toledo tomó más de doscientas vistas -reunidas en la web del Archivo Municipal de Toledo-, la gran mayoría datadas en la década de 1870, formado parte de ellas una serie de tipos populares captados en los alrededores del recinto histórico. En la clasificación original, insertada en un catálogo de 1872, con el número 669, aparecen retratados tres personajes ante una puerta de herradura con el siguiente título: «Mendiants à la porte d’un convent». Basta observar con atención para advertir que los mendigos no están ante ningún cenobio de la ciudad, sino en una entrada del coso toledano. Un detalle añadido es que uno de ellos se asoma en otras dos fotos más reseñado como «pastor» y «campesino». Todas estas imágenes, protagonizadas por figurantes con modestos atuendos tradicionales, se tomaron cuatro años después de haberse inaugurado la Plaza de Toros de Toledo en 1866.

 

 


 

 

Viajar – España

Cómo es de verdad la finca donde nacen los toros de Victorino Martín

La mítica ganadería de toros bravos abre sus puertas a los turistas

Finca Las Tiesas de Santa María – ANA ROMERO

JOSEFINA G. STEGMANN – @jgstegmannCáceres – 28/11/2015 a las 01:21:16h. – Act. a las 13:36:55h.

Victorino Martín fuma un puro. Está en silencio. Se limita a observar atentamente. Tiene la mirada clavada al frente, a la arena blanca tan iluminada por el sol que enceguece. Pero Victorino no aparta la vista. Se abre una puerta. Sale una vaca. Apenas se habla. Su hijo, Victorino también está en silencio. Mira sus papeles, toma alguna nota y solo interrumpe el silencio, que parece pactado, cuando lo considera estrictamente necesario. No quiere romper el ritual, la magia, el ambiente que se genera cuando se abre el telón de la pequeña plaza de la finca Las Tiesas de Santa María.

«Bien Perico», dice con un vozarrón que rompe el silencio por un segundo pero que no corta la magia. Sus palabras resuenan en la plaza como si vinieran desde un lugar desconocido, pero que todos entienden y respetan. «Humilla, repite pero repone un poco, ¿no?». «Tú sigue», le indica al torero. «Gracias Victorino, enhorabuena», dice el torero. «Igualmente, bien toreada», sentencia. Se baja el telón con su voz. Y sale otra vaca, y otro torero.

Hoy hay tentadero en Las Tiesas, es decir, la selección que se hace de hembras para que puedan ser reproductoras y que sus crías sean puras, es decir, auténticas «victorinas».

No siempre suele formar parte del inolvidable y enriquecedor día que la familia Victorino ofrece a los aficionados, pero también a todo el que quiera conocer el mundo del toro. Es ese su cometido: abrir las puertas de su hogar a todo el que desee conocer un paraíso traducido en 3.000 hectáreas de campo verde cuyos especiales rindones pueden recorrerse arriba de un remolque, a la vez que nos ofrecen una pormenorizada guía.

«Casi una deidad»
Pero no son los miles de kilómetros de hierna, ni las encinas, ni el Tajo. El paraíso son los toros bravos, imponentes, de un negro brillante que clavan la mirada y que, de vez en cuando, regalan algún bramido para los ojos impresionados, incluso del aficionado. «Están viendo un mundo muy tradicional que, aunque adapta tecnología moderna, tiene como base la cría del ganado, la vida del pastor como fue siempre, desde que el mundo es mundo. Quien venga verá naturaleza porque es lo que el toro representa. Es un animal que para nosotros es un misterio, inteligente, que tiene el doble de neuronas y de vasos sanguíneos que cualquier otro vacuno doméstico. Es el único herbívoro que es agresivo y ataca. El hombre se enfrenta a un animal tan inteligente que puede matarlo. Es un misterio y por eso le admiramos, la corrida es un rito sacrificial, en el que es toro es casi una deidad», sentencia Victorino.


Tentadero en la finca de la familia Victorino- Ana Romero

Antes del circuito en el remolque, se hace una visita al museo Victorino Martín en la «Finca Monteviejo», en Moraleja (Cáceres), a 20 kilómetros de Las Tiesas y donde es prácticamente imposible no perderse algún detalle entre la infinidad de fotografías y sobre todo premios, y cabezas de toros disecadas. Pero «Belador» es la perla del lugar. El 19 de julio de 1982 se indultó en Las Ventas a este toro lidiado por Ortega Cano y que hoy se homenajea en el museo.

Después del recorrido, llega la cata del vino blanco «Victorino Martín», único y especial como todo lo que rodea una de las ganaderías más importante de España. Aparte de aprender sobre cata, podemos degustar un vino blanco en un gran comedor cuyas ventanas nos vuelven a recordar el paraíso en el que estamos, en el que vive el toro.

«Invito a los antitaurinos»

«Invito a venir a los antitaurinos y a los ecologistas. En la vida es muy triste ser «anti», porque supone el rechazo hacia algo. Eres “anti” cuando no eres capaz de crear y vas contra alguien que ha creado. Al ecologista le diría que también lo soy. Si la cadena del ecologismo tiene 30 eslabones, estamos de acuerdo en los 29 primeros, solo no lo estamos en el ultimo. Al final, los que no piensan como nosotros, cuando comprueban cómo vive el toro y han visto el trabajo y el cariño con el que se cuida al toro, se van con otra visión. Por lo menos cuando nos critiquen, que lo hagan con conocimiento».

Es que es imposible llevarse una visión negativa de la visita. Se sea antitaurino o no, hay que programar un fin de semana o un día con la familia Victorino. No solo por la pasión y amor hacia el toro, por el trabajo incesante detrás de todo lo que hacen, sino también porque detrás de ese imperio de grandes hay una familia cuyo cariño hacia el que se acerca te hace sentir parte de su mundo.

La sobremesa taurina posterior al impresionante guiso de carne de toro de lidia, a los postres artesanales, al auténtico café de puchero y al licor, dicen allí, «afrodisiaco», hace imposible irse sin ganas de volver otra vez.


Los paltos ofrecidos en la finca son todos caseros- Ana Romero

Pozuelo, rodeada por el Tajo y las encinas

La finca Las Tiesas de Santa María está ubicada en la localidad de Portezuelo, Cáceres. El circuito turístico incluye una visita al museo (ubicado en la finca Monteviejo, en Moraleja, a 20 km. de Las Tiesas), un circuito taurino en un remolque por el campo para ver los toros a escasos metros, degustación del vino «Victorino Martín» y, por último, fabada, guiso y postres artesanales en el imponente comedor de la finca con la familia Victorino. Hay excursiones que se organizan con autobuses desde cualquier punto de España, aunque también pueden ser individuales. Incluso, la ganadería tiene convenio con hoteles de Coria o Portugal, que está a tiro de piedra. Un día con todas estas propuestas cuesta 65 euros por persona (www.victorinomartin.com). Con un poco de suerte, también se puede asistir a un tentadero.

 








 

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