Breves Noticias Taurinas

25 Ene

 

 

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Ganaderías activas en la ANCTL

Ganaderías Zona Centro    >> 34  JALISCO  34 <<

 

173 PABLO MORENO DIVISA ROJO,BLANCO Y VERDEPablo Moreno

Fundada en

1988

 

 

182 PUERTA GRANDE DIVISA NEGRO,ORO Y TABACOPuerta Grande

Fundada en

1948

 

 

184 RAFAEL GONZALEZ DIVISA TABACO Y VERDERafael González

Fundada en

1943

 

 


 

 

Mónica y Pablo, a hombros en Tlajomulco (fotos)

Por: Memo Sierra | Foto: Prensa MS
Viernes, 22 de Enero del 2016 | Tlajomulco, Jal.


Tlajomulco de Zúñiga, Jal.- Lienzo charo “Santa María”. Corrida de rejones. Tres cuartos de entrada en noche fría. Tres toros de San Pablo (2o., 3o. y 5o.) y uno de Medina Ibarra. Uno de Golondrinas (1o.) y otro de Medina Ibarra (6o.) de recortes. Destacaron por su calidad los tres últimos, ligeros de peso pero con movilidad. El 6o. embistió con celo a los recortadores, a pesar de tener una pata lastimada. Pesos 470, 475, 440, 480, 465, y 490 kilos. Pablo Hermoso de Mendoza: Silencio y dos orejas. Mónica Serrano: Silencio y dos orejas Incidencias: Los Recortadores Españoles realizaron diversas suertes de su tauromaquia en los toros que saltaron a la arena 1o. y 6o. lugares, respectivamente, y fueron muy ovacionados.

 


 

 

Triunfal festival de aficionados en “La Luz”

Por: Redacción | Foto: Humbert
Sábado, 23 de Enero del 2016 | México, D.F.

León, Gto.- Plaza “La Luz”. Primer festival de aficionados prácticos. Buena entrada (unas 2 mil personas) y estupendo ambiente. Cinco novillos de Xalmonto, de juego desigual; uno de Teófilo Gómez, muy bueno, y uno más de Los Encinos, bueno.

Curro Ortega: Silencio tras aviso.

Luis Miguel Portugal: Dos orejas.

Sergio Hernández Weber: Oreja.

Juan Carlos Portugal: Dos orejas.

Guillermo Ruenes: Silencio.

Juan Carlos González: Silencio.

Patricio Pons: Dos orejas y rabo.

 


 

 

Hermoso sale a hombros en El Grullo

Por: Bernarda Muñoz | Foto: Archivo
Sábado, 23 de Enero del 2016 | México, D.F.

El Grullo, Jal.- Corrida de feria. Entrada tres cuartos. Dos de San Pablo (rejones), buenos, y cuatro de Cerro Viejo, dos buenos y complicados.

El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza: Dos orejas y oreja.

Antonio García “El Chihuahua”: Palmas y oreja.

Michelito Lagravere: Palmas y oreja.

 


 

 

Joselito Adame corta tres orejas en León (video)

Por: Redacción | Foto: Manolo Briones
Sábado, 23 de Enero del 2016 | México, D.F.

León, Gto.- Plaza “La Luz”. Tercera corrida de feria. Lleno, en tarde agradable. Seis toros de Teófilo Gómez, de buena presencia y juego. Rodolfo Rodríguez “El Pana” (verde y azabache): Silencio y oreja. Morante de la Puebla (verde hoja y oro): Oreja y ovación. Joselito Adame (lila y oro): Oreja y dos orejas. Incidencias: Joselito Adame fue prendido por el 6o. al colocarle un par de banderillas, sin aparentes consecuencias, y pudo terminar con la lidia

 


 

 

Triunfo de Joselito en tarde de matices (video)

Por: Jorge Raúl Nacif | Foto: Sergio Hidalgo
Domingo, 24 de Enero del 2016 | México, D.F.

México, D.F.- Plaza México. Decimoquinta corrida de la Temporada Grande. Tres cuartos de entrada (unas 32 mil personas) en tarde agradable. Toros de Montecristo, desiguales en presentación y hechuras, el 5o. protestado por su falta de trapío, descastados en su conjunto y algo flojos. Pesos: 527, 540, 525, 508, 500 y 480 kilos. Eulalio López “Zotoluco” (negro y oro): Ovación y palmas tras aviso. Julián López “El Juli” (azul marino y plata): Vuelta tras fuerte petición y división. Joselito Adame (blanco y plata): Silencio y oreja. Incidencias: El juez de plaza Gilberto Ruiz Torres fue abroncado por no conceder la oreja a El Juli en el 2o. Destacó en banderillas Cristhian Sánchez, que saludó. Al finalizar el paseíllo, los miembros de la peña “Porra las alturas” le entregaron un reconocimiento a Adame.

 

 


 

 

Alfredo Gutiérrez triunfa en Valladolid

Por: Redacción
24 de enero de 2016

El matador de toros jalisciense Alfredo Gutiérrez cortó dos orejas y resultó el triunfador de la primera corrida de feria que se realizó la tarde de hoy domingo en la Plaza de Toros “La Española” de la localidad de Valladolid, en el estado de Yucatán.

Con tres cuartos de entrada se lidiaron toros de Valparaíso y Campo Herrmoso, bien presentados y bravos en general.

El rejoneador Cuauhtémoc Ayala, pitos tras dos avisos.

Alfredo Gutiérrez, oreja y oreja.

Los Recortadores Españoles, vuelta y vuelta.

Incidencias: Al final del festejo el matador Alfredo Gutiérrez y los Recortadores Españoles compartieron la salida en volandas.

Alfredo Gutiérrez en su triunfal vuelta
Foto: Eduardo Puerto

 

 


 

 

 

LIBRO

JORGE AGUILAR EL RANCHERO

 

c3275-portadalibroelranchero

<< Un gran torero – Un gran hombre >>

carlos hernandez g

Por Carlos Hernández González

Será presentado el jueves 28 de enero de 2016

A LAS 6 DE LA TARDE

A 35 AÑOS DE SU DEFUNCIÓN

CENTRO CULTURAL LA LIBERTAD

APIZACO TLAX.

(Hidalgo esq. 5 de mayo)


 

 

 

Tauromaquia: Apoteosis a medias

Por: Horacio Reiba | Opinión
Lunes, 25 de Enero del 2016 | Puebla, Pue.

El post toro de lidia mexicano tiene esas cosas. Bobalicón por naturaleza, no provoca desconfianza en los toreros, pero sí los obliga a utilizar una técnica ad hoc para sacarles algún partido. El riesgo es que, como ocurrió el otro domingo en la México, por bien trazado que éste neotoreo sin toro esté, la gente tarda en calentarse una eternidad. Les sucedió a Morante y a El Payo con sus dos primeras menudencias astadas. Y con alguien tan gélido como Fermincito Espinosa, no sólo tarda sino que no se calienta nunca.

Dos caminos le quedan a la estoica concurrencia: bostezar a discreción o aplaudir tibiamente. Como es natural, ante salidas tan poco alentadoras, la parroquia se divide, de acuerdo con el temperamento o la digestión de cada cual. Previendo esto, y habida cuenta que se anunciaron teofilitos –atroz elección–, para ver a Morante por única vez en la temporada y a Octavio por tercera, la gran cazuela cubrió menos de un cuarto de su aforo.

Los ausentes se perderían una hermosa faena de José Antonio Morante Camacho. Adaptada, claro está, a las modalidades del disminuido sucedáneo nacional del toro de lidia. Ya con su primero se notó que el sevillano estaba en vena, sólo que con aquella miseria bovina, a la que muleteo con gusto y pulso, emocionar era un imposible. Luego vimos a El Payo urdir la primera pieza de su tarde más torera del año. Ni así reaccionó el público, cuyo malestar no tardaría en estallar en protestas, provocadas por la insignificancia del primer bicho de Fermín. Otra tarde al despeñadero, pensábamos todos.

Paréntesis feliz

El cuarto se llamó “Debutante” y, aplomado de salida, medio topeteó el capote morantino echando las manos por delante. Aun así, se llevó media piramidal. Y, tras el puyazo simulado, un rítmico quite por chicuelinas, perfumado con aromas de la Puebla, al que acudió al paso y con la carita a media altura. Mismas características que mantendría hasta el final.

No obstante, tras intrascendente tercio banderillero, se notó que conservaba algunos alientos para la faena, iniciada por Morante fuera de las rayas del tercio con suaves muletazos por bajo que lograron fijar su aparente indiferencia. Y de ahí en más, el milagro. No fue, estrictamente hablando, la faena histórica que cantan los aedos –para eso se necesita un toro de casta cabal–, pero sí un muleteo justo y templado, imaginativo, elegante y sutil, casi todo sobre el pitón derecho, en el que su inspirado autor tuvo la cualidad de esculpir sobre materia quebradiza una pequeña obra de arte. Para lo cual utilizó el cincel con gentileza de pincel de acuarelista, hasta conseguir que “Debutante” sacara algún celo de su escasísima bravura para repetir sobre el engaño.

No hubo, no cabía, la menor brusquedad, todo discurrió como discurre entre meandros suaves un río cristalino y sereno, cuyo espejo reflejaba esa grácil elocuencia de la que solamente Morante es capaz. Fuera de un desarme provocado por inesperado salto de carnero, todo fluyó sin toques discordantes, molinetes en la cola ni adornos chorreantes que violentaran el cuadro. Hacia el final, “Debutante”, tras seguir dócilmente la muleta morantista imantado por un temple infinito, despertó de la hipnosis, volvió grupas y se encaminó hacia toriles, completamente rajado. Costó igualarlo, pero tres cuartos de espada defectuosos –trasero y tendido el acero– lo hicieran doblar como si de un estoconazo en la cruz se tratara. Con el post toro de lidia mexicano esto es posible. También que un juez como Jorge Ramos ordenase el arrastre lento para semejante piltrafa.

Las dos orejas estaban cantadas

Y encantados público y torero. ¿Cómo es que para una obra tan llena de virtudes no se pidiera el rabo, trofeo consagratorio? Pues porque en rigor nunca existió ese equilibrio de fuerzas que demanda el toreo para asomarse a la perfección y suscitar el éxtasis. No es lo mismo música de cámara que concierto sinfónico. Aunque ambas modalidades transporten en sus notas el secreto del arte.

El otro “Debutante”

A un toro del mismo nombre, con la divisa de Eduardo Funtanet, que se presentaba en el Distrito Federal, le cuajó El Capea su faena más plástica, templada y redonda en la Monumental, premiada con varias vueltas al ruedo –sin trofeos porque lo pinchó– y con el público sin quererse ir. Alternaba, a plaza llena, con Antonio Lomelín y Mariano Ramos (10-02-85). Y quien vio aquello es difícil que consiga olvidarlo.

Gesta histórica de Manolo dos Santos

Este viernes 29 se cumplirán 66 años de la única tarde en que un matador de toros ha paseado cuatro orejas y dos rabos en la Plaza México. Los toros eran de Pastejé –”Goloso” y “Chato” sus nombres–. Y el torero, un joven nacido en la provincia portuguesa de Golegá 24 años atrás. Sus alternantes, dos glorias del toreo mexicano, Luis Castro “El Soldado” y Silverio Pérez. Y el marco, la quinta corrida de la tardía temporada grande de 1950, con la plaza colmada hasta el reloj.

En ese entonces, las relaciones taurinas entre México y España estaban rotas, producto del segundo boicot de la historia, enderezado contra Carlos Arruza, invasor indeseable, pero también, extrañamente, contra su aliado local Manolete, a principios de 1947. Y Dos Santos cumplía su cuarta actuación consecutiva. Había irrumpido por sorpresa, pero desde la triunfal confirmación doctoral (08-01-50) no se cayó ya del cartel, con cuatro orejas cortadas hace ese momento y un quitazo por gaoneras a “Muchacho”, de Torrecilla, que le valió inmediata y clamorosa vuelta al ruedo. En México, la fiesta iba saliendo de la conmoción del encimismo –que sucediera al adiós de los grandes veteranos de la Época de Oro–, y el toreo suave y rítmico de Dos Santos, muy parado además, citando casi siempre desde largo y pródigo en templado toreo izquierdista, provocó, desde el primer momento, una justa explosión de júbilo.

Sus dos faenas a los de Pastejé –bravos y nobles a la vez– mantuvieron, mejorada, esa tesitura, pero con mayor temple y ligazón que nunca. Más alegre “Chato”, algo quedado “Goloso”, que lo prendió y le rompió la ropa en arriesgada dosantina, con ambos lució hasta el delirio la entrega e inspiración del lusitano, artífice del pase natural, que entró a matar las dos veces con el ruedo cuajado de sombreros. Y como las cosas, cuando ruedan bien, suelen salir redondas, las estocadas de Manolo, volcándose sobre el morrillo y apuntando a la cruz, hicieron pupa a los de Pastejé. De modo que el juez –Lázaro Martínez– sacó enseguida el pañuelo verde, y todo mundo aclamó el otorgamiento de los máximos apéndices en interminables vueltas al anillo, preludio de la tumultuaria salida en hombros reservada para estos casos.

Para Dos Santos fue, no hay que decirlo, su tarde cumbre en México y acaso la mejor de su vida. Ese año quedó líder del escalafón español con 80 corridas toreadas. Fue un favorito del público de Sevilla –donde tomó su segunda y definitiva alternativa de manos de Chicuelo, 15-08-48–, pero una serie de graves percances frenaron su marcha y determinarían su pronto alejamiento de los ruedos. Cuando quiso recuperar el tiempo perdido, a principios de los 60, ya era tarde. Radicado en su país, dirigía los destinos del coso lisboeta de Campo Pequeño cuando, joven aún, un brutal accidente vial se lo llevó para siempre (18-02-73). Como a su gran amigo y rival Carlos Arruza, y como a César Girón, Curro Caro, Rafael Gitanillo, Jaime Bravo, Finito y tantas víctimas del volante más.

Al ocurrir su eclosión triunfal en la México pocos podían relacionarlo con el joven desconocido y tímido al que Armillita le había cedido muleta y estoque en El Toreo menos de tres años atrás (14-12-47), sólo para que “Vanidoso” –otro pastejeño, curiosamente– le seccionara la femoral al dar un pase de pecho zurdo. Desgracia que lo llevó a renunciar a dicho doctorado, antes de rehacerse y reescribir su historia torera. Con una fortaleza de carácter no denunciada por su rostro aniñado, pero presente ya la tarde de Cuatro Caminos, cuando con el muslo bañado en sangre recuperó su muleta en intentó volver a la cara de “Vanidoso”. Evidentemente, algo más que finura y clase debía albergar en su interior el único espada que ha logrado cortar cuatro orejas y dos rabos en los 70 años de vida del coso de Insurgentes.

 


 

 


 

 

ENCUENTROS DE JOSÉ LUIS BENLLOCH: CUVILLO (1ª PARTE)

(Foto: Arjona)

“Embiste sin freno el toro al que no le duele embestir”

“No contemplo la mansedumbre en mi ideario. Es más, para que embista un toro como yo quiero hay que someterlo y para que un toro se imponga al sometimiento necesariamente tiene que ser bravo”, afirma el ganadero Álvaro Núñez del Cuvillo en su encuentro con José Luis Benlloch
Por José Luis Benlloch

Fotos: ARJONA

El objetivo en El Grullo es un toro que embista sin freno. Podríamos decir, también en el léxico de la casa, un toro al que no le duela embestir y al final todo lo resumen con un toro que embista con clase. Esa es la piedra filosofal que permite convertir la bravura en triunfo. Para el que sea capaz de torearle, naturalmente, para el que sea capaz de someterle. Una búsqueda apasionante que siempre parece al alcance de la mano y nunca definitivamente lograda. Bús­queda acompañada de una especie de insatisfacción permanente o de ambición sin freno que se ha convertido en otro componente del éxito ganadero de los Núñez del Cuvillo.

El reto lleva aparejada una evolución constante para no perecer en los baches y para adaptarse a los tiempos. Álvaro, coautor de la obra, cuando habla de ese modelo de embestida la marida con conceptos como el reducirse cuando toman la muleta y el estirarse para dejarla. Ésta es, me dice, la mayor dificultad si de verdad se ha reducido y añade otros componentes como la forma de meter la cara en el inicio del muletazo… “eso es lo primero y muy importante, yo le doy mucha importancia”. Ya ven, todo es poco para llegar a esas embestidas sin freno que suena moderno pero que tiene cierto paralelismo con aquel pasito de más que se decía tenían los toros de su pariente Carlos Núñez Manso, primo de don Joaquín el padre de Álvaro y patriarca de El Grullo. Todo ello porque, digo yo, el mundo evoluciona y el toreo debe evolucionar a riesgo de quedarse fuera del mundo.

“La bravura es crecerse al castigo”, me ha puntualizado Álvaro en el arranque de la charla. “Embestir más y mejor cuando más se le somete. Es lo que distingue al toro bravo. Date cuenta que el resto de los animales, todos sin excepción, cuando los sometes huyen, que es exactamente lo que hacen los toros que no son bravos”.

La respuesta de Álvaro Núñez del Cuvillo ha surgido ágil y pronta, como muy sabida, apenas le he planteado la cuestión. Dice que ese es su concepto, que hay muchas definiciones de bravura y otros idearios distintos al suyo que él respeta, pero que su idea de bravura es esa.

-Lo primero es la fijeza, que se traduce en colocar la cara y colocar el cuerpo para embestir. Luego cuando llega al embroque debe reducir la velocidad. Lo siguiente es empujar para salir del embroque y ya embestir sin freno.

-Ahí iba.

-Embiste sin freno el toro al que no le duele embestir. Ese es en resumen la embestida que nos gusta. La embestida con clase.

-En el concepto de bravura actual hay quien reconoce cierto componente de mansedumbre.

-Yo no. Una cosa es que de inicio un toro embista frío pero yo no contemplo la mansedumbre en mi ideario. Es más, para que embista un toro como yo quiero hay que someterlo y para que un toro se imponga al sometimiento necesariamente tiene que ser bravo.

-Eso no debe ser cómodo.

-¿Quién dijo que el toreo debe ser cómodo?…

-Eso digo yo. Descartada pues la teoría de la mansedumbre como elemento necesario para el toreo.

-Yo la mansedumbre la asocio a un comportamiento formalito, decente, sin entrega, pero no al toro bravo.

Hemos llegado de Sevilla. El tufo a bravo permanece por doquier en este rincón que forman Medina, Vejer, Tarifa… por mucho que hayan desaparecido ya ni se sabe las ganaderías, arrastradas por la crisis de los últimos años. Te pones a hacer memoria y te descorazonas. Te dices será nostalgia pero no, es pena real. Camacho, la vieja Martelilla, el Marqués de Domecq, Maribel Ibarra, Jeromo, Diego Romero, Los Derramaderos, Villamarta… la que no ha desaparecido anda muy reducida. Aún así la tierra huele a bravo. En ese rincón embestían hasta las retintas y los bravos se ponían más bravos y más finos por no se sabe bien qué misterios o privilegios que le tiene reservados la naturaleza. El caso es que sucedía, que embestían. Y embisten. Te dejas la autopista que viene de Jerez, coges la Ruta del Toro, bordeas Medina, paras, eso es obligado, en la Venta Pascual, allí te enteras dónde hay tentadero, quién anda por allí, dónde ha embestido un toro cumbre, quién ha vendido otro toro caro, como no lo pagan en las plazas, para un pueblo de Valencia, escuchas aquello tan manido de ¡nada es como era!, que los whatsapp lo han desbaratado todo, que las figuras van y vuelven al campo a la velocidad del vértigo, que ya no paran como paraban en tus tiempos, todo lo cual no quita, se lo aseguro yo, para que en la Venta Pascual a poco que tengas la confianza de amos y clientes sigas enterándote de todo mientras saboreas las mejores tostadas con aceite del contorno y un cafelito reparador.

De la Venta Pascual nos volvemos atrás por la vieja nacional, pasas La Duquesa y coges la carretera de Portichuelo, en realidad es una vereda en la que los ganados siguen teniendo preferencia sobre los coches. El trazado se estrecha, se retuerce y se ambienta: acebuches, chumberas, palmitos, alguna garceta, los lindes cercados con hincos de la tierra y alambradas de las de siempre, ves las retintas con los lomos bien cubiertos que por esta vez ni nos miran y poco después llegas a Los Naveros. Compras garbanzos, tomas impulso y en menos que cuesta contarlo te encuentras de mano izquierda dos pilarones bien enjalbegados que lucen el hierro de Núñez del Cuvillo y destacan la entrada de El Grullo. Traspasarla es entrar en otro mundo.

Toros de saca a un lado y a otro. Negros, mulatos, chorreados, colorados, castaños, jaboneros, albahíos, melocotones, alguno ensabanado en sus versiones más clásicas de capirotes, caribellos y botineros en recuerdo de sus antecesores no muy lejanos, los osborne, componen un tesoro incluso en tiempos de recortes. Muchos los sueñan de lejos y otros los disputan hasta la misma desavenencia. Ahí está Sevilla como ejemplo, donde enterrados viejos desencuentros, este año los anuncian hasta dos veces en la misma feria para pacificar los achares de la torería.

Estamos en los salones de El Grullo, la finca original de las cinco que reunió progresivamente Joaquín Núñez del Cuvillo hasta sumar más de mil ochocientas hectáreas en un todo longitudinal de más de ocho kilómetros -Gallarín, El Lanchar, El Machorro y Los Arenalejos- que han comunicado entre sí con excelentes caminos y carreteras porque como dice don Joaquín, tanto para un país como para una finca las comunicaciones son fundamentales. Todo comenzó allá por 1969 cuando decidió hacerse ganadero siguiendo lo que era una tradición familiar. No hay lujos ni alardes innecesarios en el cortijo, es casa funcional, la oficina, el despacho, el salón de vídeo, el comedor… todo da la sensación de muy vivido. Se siente el trabajo por todos los rincones. Trofeos, recortes de prensa y cabezas de toros legendarios recubren las paredes como testimonio directo y constante de que el esfuerzo tiene recompensa. Las estanterías aparecen repletas de libros pero sobre todo hay una presencia masiva de vídeos que nos consta es herramienta de trabajo y base del éxito. No hay hecho histórico ni decisión ni tentadero en casa de los Cuvillo que no esté documentada y respaldada con su vídeo correspondiente. Se acabó aquello de Le compró la ganadería o le compró vacas con los libros… a partir de El Grullo será con los vídeos. Acordamos charlar antes de irnos a ver los toros. Los ganaderos nos ponen en antecedentes y definen el estilo de su obra.

Lucidez plena, la amabilidad de un caballero de mundo y un discurso cargado de lógica y pragmatismo, don Joaquín da la sensación de un hombre de negocios metido a ganadero. Ni rastro de la dura brega que mantuvo el año pasado con la enfermedad. Su hijo Álvaro, atento y respetuoso con el patriarca, no se adelanta una sola vez y sólo de cuando en cuando abandona su burladero oral para asistirle con algún dato. Arjona dispara con celo y recelo, un amigo llegado desde Valencia, Tachi, se impregna de un mundo que ya le apasionaba antes de conocer y servidor apenas tiene que dirigir los contenidos. Tire por donde tire, tienen argumento periodístico, las suyas son experiencias que merecen contarse.

Estamos en zona de gran tradición ganadera y como ejemplo me cuenta don Joaquín que su abuelo llegó a tener más de mil vacas retintas. Aunque la calidad de la tierra y la mecanización después de la Guerra Civil, también la pacificación social, incentivó el cultivo de la remolacha y el trigo, nunca llegaron a desplazar a la ganadería ni mucho menos a equiparar su rentabilidad a la de otras regiones y pone como ejemplo los trigales de Córdoba que les doblaban en producción. Y que embistiesen las retintas tenía una explicación, cuenta. Los ganaderos seleccionaban las que embestían para sacar bueyes.

-Ya se sabe que un buey con casta trabaja muy bien prácticamente sin tocarle, mientras que un buey flojo es una ruina. Por eso los herraderos de Castrillón eran un espectáculo, ocho de cada diez becerras embestían. Pero aparte de esa circunstancia alguna complicidad tiene esta tierra con el bravo, porque en Extremadura no pasaba lo mismo y las retintas eran muy diferentes. Allí eran muy huesudas y cuando las traíamos aquí se afinaban.

Algo parecido ocurre, apunta su hijo Álvaro, con el bravo. “Aquí traes un toro de otra zona y se afina, se achica y se le ponen los pitones más largos. Lo tengo comprobado”.

EL MILAGRO DE LOS BENEFICIOS

Aunque don Joaquín asegura que siempre tuvo vocación de ganadero, su decisión de tener bravo se retrasó hasta que tuvo el capital necesario para afrontar el reto en una época en que criar bravo se consideraba todo un lujo. “Tenía muy mala fama como negocio, se sabía que era una ruina, mucho más que ahora”. Así que cuando compró El Grullo comenzó con las retintas que cuidaba, manejaba y seleccionaba con un esmero propio del bravo. Las tenía ordenadas, iba a Extremadura a comprar sementales, buscaba el pelo rojizo caoba que se daba en aquellas tierras y trataba de mantenerlo en las suyas con poco éxito, reconoce. “Traíamos los sementales y a los tres años los hijos se ponían amarillos, por el contrario las hechuras que conseguíamos aquí eran mucho mejores que las de allí, tanto que los pellejos pesaban una parte menos. Son cuestiones de la naturaleza que se nos escapan a los hombres”.

Esa influencia medioambiental defiende que se extiende también a los caracteres y por ende a la bravura. Y para reforzar su teoría hace un paralelismo con los vinos: “Los vinos de Jerez son distintos de los de Sanlúcar y están al lado… Tú no puedes hacer un vino de Jerez o de Sanlúcar en otro lado y se trata de seres mucho más inferiores, así que imagina los animales. La fuerza de la naturaleza es muy grande”. Y para reforzar su teoría sale a colación la obra de los Mora Figueroa que lograron hacer la mejor ganadería por dos veces consecutivas, con lo difícil que es hacerlo una o saca a la luz el recuerdo de la obra de su tío Carlos Núñez, que por cierto tuvo un tipo de toro con el que le costaba ir a Madrid pese a lo cual fue de los primeros que comenzó a ganar dinero con el bravo. “En aquellos tiempos escuchábamos decir, Tío Carlos ha ganado este año un millón de pesetas con la ganadería y todos se asombraban como si fuese un milagro”.

-¿Cómo repartís los papeles tu padre y tú?… le pregunto a Álvaro.

-Me deja hacer pero al final es él quien manda. En ocasiones discutimos por cuestiones de cobro porque uno de los problemas del toreo es que la línea entre el bueno y el tonto es muy estrecha. Muchas veces quieres ser bueno y haces el tonto. En cuanto a las cuestiones de selección coincidimos bastante. Yo he toreado más y seguramente matizo más, mientras que él es más numérico. Como soy hombre de letras me gusta más describir la embestida que puntuarla, pero coincidimos mucho. Ya hace tiempo que me da mucha libertad. Cuando sale mal la cosa la responsabilidad es mía y cuando sale bien la compartimos. Es lo lógico.

Las retintas ocupaban la vocación ganadera de los Núñez del Cuvillo hasta que la coyuntura económica le permitió iniciar la aventura del bravo en 1982. Asegura que lo hizo con prudencia y medida hasta conseguir algo que hubiese sido prácticamente inaudito para sus mayores, no perderle dinero en ningún momento de su experiencia. El hito tuvo su fórmula.

-Gastar dinero antes de… Mucha gente se gastaba el dinero en el hierro, querían uno de primera, gastaban en esto o en aquello otro y luego a la hora de comprar el ganado compraban cualquier cosa y hay que comprar lo mejor. A partir de ahí es cuestión de suerte y mucha dedicación. Nuestro horario y dedicación es de chinos. Vivimos en el campo con una entrega absoluta.

-Alguna clave más hará falta, hay mil ejemplos en los que la dedicación y la prudencia no fueron suficiente para alcanzar el éxito.

-El gusto es muy importante también. Si fabricas una colonia que sólo te gusta a ti luego no la puedes vender. Pues en el toro es lo mismo. Nuestro gusto es el mismo del que consume el toro, que es el torero. Eso ya lo hizo mi tío Carlos y fíjate cómo le fue.

TRATOS DE NIVEL Y PRECIO

La aventura se inició con una compra de ciento catorce vacas y dos sementales de Osborne, además de cinco erales y una veintena de utreros. En algún momento de la sobremesa se desliza que el coste de la operación, catorce millones de pesetas, fue mucho menos de lo que ya hace varias temporadas se llegó a pagar por una corrida de toros de la casa. Aquel lote no era la excelencia de Osborne pero iban unas cuantas vacas buenas por viejas, que era detalle que las acreditaba. Si estaban muchos años en la casa sería por algo. Paquirri, perfecto conocedor de las ganaderías del momento, avaló la elección, sus primos, los Núñez, también. Lo matarán los toreros, le dijeron y los Cuvillo no dudaron. Luego aunque lo de Osborne tenía muchas cualidades entendieron que sólo con Osborne no se podía crecer y don Joaquín decidió salir de compras. Aunque no compulsivamente compró mucho y en muchas ocasiones, unas con acierto y otras con todo lo contrario. “Aquí hemos metido muchas veces la pata pero cuando ha sucedido lo hemos reconocido y la hemos sacado”, sentencia el patriarca, que sigue llevando el peso de la charla.

-En una ocasión le compramos cuarenta becerras a Atanasio que estaba en un buen momento, las tentamos y solamente aprobamos dos. A la primera, una colorada, le pusimos un ocho en la tienta y a partir de ahí no embistió prácticamente ninguna. Las que aprobamos se las mandamos a Sepúlveda y las otras fueron al matadero. Ahí están los vídeos. Nosotros hemos procurado no darnos coba. Los ganaderos siempre tendemos a creer que tenemos una ganadería muy buena y eso es nuestra perdición.

La secuencia de compras más relevantes hasta llegar al éxito, las aporta Álvaro de carrerilla. Tras la compra de Osborne, recuerda, en el año ochenta y ocho compraron sesenta vacas de Maribel Ibarra a Sayalero “ahí entraron cosas muy buenas”, el año siguiente fueron cincuenta eralas sin tentar a Torrealta y las cuarenta de Atanasio de las que poco después no quedaba ni rastro en El Grullo; y luego otras cuarenta más al Marqués de Domecq y otras cuarenta más tres sementales a Juan Pedro, que fue, aseguran, la mejor compra que se hizo en la casa.

-La parte de Juan Pedro fue la más cara y la mejor sobre todo por lo bien que ligó con lo de Osborne, en realidad no era un cruce, era un refrescamiento. Al fin y a la postre todo es lo mismo, todo es Tamarón.

El trato de los sementales no fue un trato cualquiera como corresponde a sus protagonistas, tuvo nivel y precio. Se acordó que metían los novillos en la plaza. Si lo que hacía en el caballo y las hechuras les gustaba a los Cuvillo, pedían que se quemase -que lo toreasen- y la decisión le costaba medio millón de pesetas que perdían si luego no les gustaba lo que hacía en la muleta y le daban puerta. Si por el contrario les gustaba y lo aprobaban, por cada uno que decidían quedarse tenían que pagar tres millones más.

-No eran baratos.

-Pues en las prospecciones previas que hice en otras ganaderías hubo quien me pidió más.

El trato de las eralas también, recuerda, tuvo su singularidad. En este caso Juan Pedro hizo tres lotes con las eralas de ese año procurando que en todos los lotes hubiese individuos de los cuatro sementales principales y luego los sortearon. El precio en este caso fue de trescientas mil pesetas que se elevó algo más teniendo en cuenta que después de la tienta se desecharon diez que hubo que pagar al mismo precio.

-Aún así fue la mejor compra y por ello la más barata. Ahora ya te puedo decir que si hubiese habido que pagar más lo hubiese pagado, en esto no se puede andar con medianías.

La compra tenía el aval y el crédito de su origen, en este caso era Juan Pedro en su gran momento, y don Joaquín siempre creyó que más valía un individuo regular de un conjunto bueno que uno excepcional de algo que no va bien. Al final los tres sementales les funcionaron.

-Hemos hablado de las compras pero también habría que hablar de ventas.

-Yo he vendido mucho para vida, pero jamás vendí por los libros ni hemos dejado escoger ni hemos sorteado lotes. Hemos vendido lo que hemos querido vender nosotros y en general han tenido suerte. Lo que sí hemos hecho es que les dejábamos los vídeos de las becerras que entraban en el trato.

AQUELLOS OSBORNE

Siempre que se habla de los cuvillo, especialmente cuando se está delante de ejemplares de mucha clase, se te va la imaginación a aquellos osborne iniciáticos que llegaron en 1982 con un pecado original, el de la consanguinidad, todo se basaba en tres sementales que desencadenaba en demasiadas caídas. Aún así los primeros grandes triunfos de la divisa tenían la marca de Osborne los mirases por donde los mirases. “Eran muy bonitos y es verdad que tenían nobleza y mucha clase. Si acaso les faltaba un poco de chispa, pero con esas virtudes sólo no era suficiente para crecer, queríamos más”, resume don Joaquín. Álvaro apostilla: “Sacaban una gran regularidad en nobleza y más que poca fuerza yo les achacaba poca raza. Luego con el refrescón con lo de Maribel Ibarra mejoró mucho aunque perdió clase y donde ya funcionó bien sin paliativos, fue con lo de Juan Pedro que en aquel momento era la ganadería con mayor regularidad de todas”.

En la actualidad sería difícil, imposible me advierten los ganaderos, discernir cuánto hay de cada incorporación, dados los cruces entre ellos. Osborne, Maribel Ibarra, Marqués, Juan Pedro y los sementales de Daniel Ruiz con su famoso Cortesano, más tres toros de Santi Domecq y otro que le compraron a Garcigrande, un hijo del cuarenta, trato que exigió tiempo, dinero e influencias que en la casa han dado por bien empleadas y con eso está dicho todo sobre las cualidades que ha aportado el toro de Justo.

-Es que nosotros no hemos comprado por comprar, siempre hemos buscado lo que creíamos que nos hacía falta. Cuando fuimos a por Cortesano teníamos la ganadería en un punto muy bueno, con hechura y buen aire pero le faltaba algo de profundidad y de humillar, también buscábamos más duración y ese toro nos lo dio. Por el contrario nos metió unas malas hechuras en las caras que nos costó corregir. Y cuando les inquiero por las aportaciones del garcigrande, Álvaro pondera la duración y la regularidad de la ganadería charra y su padre se refiere al estilo y a que a lo mejor no salen muchos toros excepcionales, pero salen muchos muy buenos.

-En vuestro favor hay que decir que no tuvisteis empacho en recurrir a otras ganaderías para crecer. Os guardasteis los falsos orgullos y aflojasteis la cartera.

-Es que no hay otro camino. Si tú quieres mejorar la ganadería, porque nunca puedes pensar que lo tienes todo, tienes que ir a una ganadería que esté avanzando y comprar y eso vale dinero.

-La fórmula es nueva, que una ganadería funcionando salga a comprar a otra parte con tanta frecuencia, o alquile sementales, suena a nuevo.

-No es nuevo. Carlos Núñez por ejemplo estaba funcionando con rincón y se fue a comprar villamarta que era lo que querían las figuras. Lo que uno puede o no debe pensar nunca es que lo tiene todo. En ese caso estás perdido. Sólo el hecho de refrescar es importante. El último empujón de Juan pedro es con los hijos del toro Decidor de Algarra, con un refrescón de sangre.

GALERÍA DE SEMENTALES

La lista de los sementales claves en la historia de Cuvillo comienza con el sesenta y cuatro Cantarillo, de Osoborne, hermano de los toros de Paquirri de Sevilla, al que en El Grullo le sacaron varios sementales. “Era precioso de hechuras y aunque un poco irregular daba muchos toros de clase”, apunta Álvaro que inmediatamente se acuerda del 207 Gandul, que tiene una historia preciosa en la que se mezcla casualidad, suerte y sapiencia.

-Uno de los toros, el dieciséis Humorista concretamente, le dimos puerta el día del tentadero de Juan Pedro y cubrió una vaca de las que nos trajimos a casa. Parió un macho, el ciento seis Infame, muy bonito, al que tentamos y se quedó de semental. Dio bien pero el realmente extraordinario fue un hijo de éste, el doscientos siete Gandul. El día de la reaparición de José Tomás llevamos tres toros suyos y los tres fueron extraordinarios.

Ese toro lo descubrió Santi Domecq. Me lo ha contado Álvaro con gran reconocimiento a su colega. En la tienta el tal Gandul había amenazado con rajarse, en realidad se había rajado y lo habían desechado. Tan claras tenían las ideas que lo prestaron para cubrir un lote de becerras que habían vendido a un ganadero de Jaén, hasta que un feliz día Santi viendo vídeos le adivinó algo. Ese toro tiene algo especial, echarlo a las vacas, dijo, y los ganaderos le dieron crédito y pidieron al ganadero que lo tenía que lo devolviese.

-Eso supuso romper un tabú histórico en las ganaderías, el echarle a las vacas un toro que se había rajado, pero el resultado ha sido fabuloso.

En esa línea de toro con clase sitúan al ciento sesenta y cuatro Malpagador, toro tentado por Padilla, que dio hijos de los que quedan en el recuerdo como el de Manzanares en Algeciras o el de Talavante de Zaragoza, “daba menos regularidad que el doscientos siete pero los daba con más clase si cabe”. El setenta y cuatro Galiano, un ensabanado que transmitía esas mismas cualidades y otro tanto cabe decir de Idílico o Diligencia que son toros que dejaron recuerdo.

-Ahora la estrella es el 100 Ganador que es del 142 Fumador que es hijo del 36 Brillaclaro que es a su vez del 62 Cíngaro. Da una media disparatada. Es tremendo.

Escuchas la referencia apasionada de Álvaro y le crees. Hemos levantado la reunión y nos vamos a ver los toros de Valencia y los de Sevilla entre los que está el doscientos veintiséis, primer hijo del celebre Arrojado que se lidiará en la Maestranza. De camino le pregunto: ¿Si te digo torerista te ofendes?

-No, no, es que yo soy torerista.

-¿Y si te dicen comercial?

-Eso es buen síntoma, pienso. Cuando no me han embestido no he sido comercial.

Pero de eso, de sus criterios en la tienta, de su preocupación por el futuro, “estamos perdiendo la batalla de la sociedad”, del reto próximo de su doble comparecencia en Sevilla, de la fórmula para salir de los baches… y de mucho más hablaremos la próxima semana.

 


 

 

El palco

Señores políticos antitaurinos

Por Rafael Comino Delgado
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Deberían saber que los sentimientos no se pueden ni se deben prohibir. El ser humano nace con la condición de libre y el que quiere quitarle esa libertad es un dictador, un ser despreciable.

Con gran pesar y bastante preocupación por la situación en que se encuentra la Fiesta de los Toros en España, determinada, en gran medida, por la actitud de todos Vds., quiero hacerles algunas reflexiones. Naturalmente ello con todo el respeto que merecen, bien sea por el cargo que ocupan o por cómo son, claro que compadezco al que solo pueda ser respetado por lo que es y no por cómo es:

1) La Fiesta de los toros es un arte grandioso, único, nacido en España para el mundo.

Podría relatarles aquí la historia del Toreo y demostrarles que es un arte, pero no lo considero necesario pues todos Vds. lo saben.

2) Infinidad de grandes genios de la Cultura, de las Ciencias, de las Artes, de la Política, han sido y son grandísimos aficionados al Toreo.

3) No obstante puedo entender que a Vds. no les guste, y lo respeto, como los demás deben respetar que me guste a mí.

4) Naturalmente debatir por qué a mí me gusta y a Vds. no es imposible por este medio. En cualquier caso, es un tema filosófico y al final lo civilizado, lo razonable, sería respetarnos unos otros.

5) El Toreo es un actividad ética y pretender que los animales irracionales tengan derechos similares a los humanos es una barbaridad, simplemente porque no son humanos. Pero repito, este es un tema filosófico.

6) Sin embargo Vds. quieren prohibir el Toreo, privándonos a los aficionados de ese arte. ¿Por qué? Cuando los antiabortistas quieren ilegalizar el aborto, los abortistas (muchos de Vds. lo son porque lo han manifestado públicamente) responden que nadie obliga a abortar. Yo digo que a nadie se le obliga a ir a los toros.

Deberían saber que los sentimientos no se pueden ni se deben prohibir. El ser humano nace con la condición de libre y el que quiere quitarle esa libertad es un dictador, un ser despreciable.

7) Yo no les pido que apoyen a la Fiesta de los toros, que le den subvenciones, aunque las dan a otros actividades que a mí no me gustan, e interesan a muy pocos aunque sí a Vds. pero lo acepto. Solo les pido que no la persigan, que no la ataquen, que no la prohíban. Las personas que componen el mundo del Toreo saben muy bien trabajar y ganarse su sustento sin necesidad de subvenciones, imprescindibles para otros colectivos, sin las cuales no podrían comer.

8) Yo les pido que nos dejen vivir, y si lo desean hagan campaña en contra del Toreo, pero de forma honrada, intentando convencer con la palabra veraz y luego el que quiera ir a la plaza que vaya y el que no, que no lo haga.

9) Me gustaría, señores políticos antitaurinos, que reflexionaran detenidamente sobre el tema. Es una Fiesta que viene de siglos en nuestra Cultura, y ahora Vds. la quieren eliminar. ¿No creen que eso es una terrible injusticia y un gran error? Respeten Vds. a los ciudadanos, a todos por igual, pues todos les pagamos su buen sueldo.

10) ¡Si dos Papas y tres Reyes ya la prohibieron y, sin embargo, continuó, por algo será!

 


 

 

 

La Pincelada del Director

La moda de los mano a mano

Por José Luis Benlloch
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Con la crisis inventaron las corridas de cuatro matadores (¿), como reacción pasaron a las de uno y más de uno se partió la crisma y ahora tocan las de dos… A mí me gustan pero cuidado, no conviertan en ordinario lo que nació como extraordinario.
A caballo de los despachos y los ruedos, llega con el año otra moda, la de los mano a mano. Todos sabemos lo dados que son los profesionales del toreo a las modas o lo sensibles que son al mimetismo. Uno da con una fórmula y el resto lo sigue con una docilidad increíble hasta el mismísimo hartazgo. Hay ejemplos clamorosos. Un buen día alguien da una manoletina y se pueblan de manoletinas los ruedos o al revés y quedan desterradas hasta no se sabe cuándo, o un grande se saca el toro por la espalda y llueven las culerinas o deciden comenzar con un cambiado y ya no importa cómo sea el toro, esto comienza por cambiados. En los despachos sucede tres cuartos de lo mismo. Alguien organizó, seguramente porque le convenía o para salir de un atasco de esos que se montan ahora más que nunca en los despachos, una corrida de ocho toros y cuatro figuras que resolvía alguna disputa por la fecha o por la corrida o por todo a la vez y la ocurrencia se celebró como un hito porque seguramente lo fue y todo seguido se prodigaron por aquí y por allá. Sucedió paradójicamente en tiempos de recortes presupuestarios y sin que se viesen grandes efectos taquilleros. El año pasado tocaron corridas de seis toros para uno y se anunciaron por todos los rincones hasta quitarle la importancia que siempre tuvo la fórmula e incluso a costa de que más de uno se partiese la crisma artística en el empeño. Dicho sea desde el respeto a la libertad, que cada cual puede hacer de su capa -en este caso de su bolsa- su sayón.

Y si de cuatro pasamos a uno, ahora de uno pasamos a dos y los mano a mano proliferan por todas partes: Vistalegre, Valencia hasta dos veces, Castellón, Arles según se rumorea… Que no digo que no esté bien, ni mucho menos que no tengan interés, a día de hoy mucho y a mí de entrada me gustan, sólo constato un hecho, la capacidad de los taurinos para copiarse y para agotar las fórmulas de tal manera que un cartel que se puede considerar como extraordinario somos capaces de convertirlo en ordinario en menos de lo que cuesta contarlo. En realidad no es nada nuevo, ocurrió anteriormente con las mixtas -¿se acuerdan de Alvarito Domecq, Curro y Pepe Luis de novillero?, aquello sí eran mixtas- que con la patente Camará recorrieron España o con las de seis para seis que comenzaron con la célebre Corrida del Arte de las Fallas del 85. Todas las ideas surgieron con gran expectación y perecieron con el abuso, exactamente cuando lo extraordinario se convirtió en ordinario. Es cuestión de oportunidad, pasarse será quemarlos. De momento los mano a mano valen para promocionar y contrastar a los deseados nuevos. ¡Ah! y no crean que de esa manera se lo ponen fácil, de eso nada, sencillamente porque hay contrastes que pueden llegar a ser… fatídicos.

POSDATA.- Ni una semana sin una patochada anti. Las de Carmena ya son un clásico. La señora cierra la escuela, habla de prioridades, igualdad y derechos y subvenciona un acto anti con docena y media de clientes. O es tonta o sólo quiere ofender. Otra. Tras la multa a los boicoteadores de Olocau por alteración del orden público, un senador ha salido a defenderles comparando la coyuntura con el franquismo. La cretinez es mayúscula y el tipo un desinformado, no sabe que durante el franquismo estaban prohibidos els bous y se celebraban bajo la argucia legal de exhibición de ganado vacuno. Ni entonces pudieron. Y Pedro Sánchez, ¡ay el tal Pedro Sánchez!, qué pena, qué vergüenza, a dónde va a llevar al gran PSOE… Hoy toca jotas, mañana peteneras, hoy toca la bandera de España, mañana la senyera separatista, aquí apoyo los toros, allí los prohíbo. Joder, joder… Y acabo: ¡Cuidado con Mapfre! Tomen medidas de desafección siguiendo su propio ejemplo.

 


 

 

VÍDEO La afición le esperó a su llegada

Morante, en hombros en el aeropuerto de Sevilla

25/01/2016 15:54
Apoteósico recibimiento al llegar de México

 

Morante, en hombros en el aeropuerto de Sevilla I PRENSA FIT MUNDOTORO > Madrid

Un recibimiento apoteósico. Morante, en hombros… en el aeropuerto de Sevilla. Tal cual. La afición esperaba esta mañana al torero de La Puebla a su llegada desde México, y en cuanto cruzó la puerta de llegadas, izo en volandas al diestro en una bienvenida multitudinaria y festiva. ¡Bienvenido, torerazo!

 


 

 

retwitteó

La belleza del Toreo! Que se informen los antis! Nos ayudas?

 

 


 

 

 

Opinión

Presentación del cartel de Resurrección para Sevilla 2013

Manita de pintura
El sector no olvida los intereses. Nos vendió, a final de año, un cambio en la Fiesta que no se ha producido por completo. El mandamás sigue mandado y colocando toreros y toros. Ya ven que más que cambio: manita de pintura.
Por Fran Pérez

La Tauromaquia, esa gran mujer que con el tiempo se ha ido convirtiendo en un hombre rudo. Y esa es la pena: que sus genes, que son los que integran el sector del toro, se hayan alineado a favor de sus intereses y no hacia mantener la belleza, bravura, encanto y pasión de una bella mujer.

Pero ahora la necesidad ahoga y a los intereses les ha salido por competencia la defensa de una Fiesta anclada en la rutina, en las misma caras y donde la novedad, lo único y exclusivo, se cotiza al alza.

Lo malo es que el sector no olvida los intereses. Nos vendió, a final de año, un cambio en la Fiesta que no ha sido así o no se ha producido por completo. Es de agradecer que al menos se hayan abierto a darle cancha a dos o tres caras nuevas. Dos o tres caras que son la gloria en estos momentos, pero que no satisfacen completamente el deseo de renovación que precisa en cartelería el aficionado a la Fiesta. Los carteles de Castellón son fiel reflejo de que el cambio vendido sólo ha consistido en una fina capa de maquillaje malo. Los de Valencia y Sevilla van por el mismo camino, aunque en esta última, este maquillaje sepa a bendición después del acné de los últimos tres años.

El mandamás sigue mandado y colocando a sus toreros como quiere, deshaciendo carteles y haciéndolos a su antojo. Ahora encima, colocando sus toros sin disimulo. Ya ven que más que cambio: manita de pintura.

Y el toro sigue siendo el mismo. Lejos de la riqueza de encastes del campo bravo español, el sector demanda Domecq. Pero Domecq de cinco casas, y a los otros que les den.

Por mi parte, tengo muy claro la borrachera de toreo que se pegan los experimentados matadores de ahora con esta clase de ganaderías. No hay duda. Y por tanto, sus comparecencias en las ferias no hacen más que adentrarnos en la rutina, en lo mismo, en lo de siempre. Lo que hubiera sido un cambio, es poder haber visto a estos matadores de toros y a esas tres nuevas caras, con otro tipo de ganaderías con los que no estamos acostumbrados a verlos. Abandonar la zona de confort para adentrase en la “expectación”, en la rivalidad y el deseo de la afición.

Convertirse otra vez en mujer para la admiración de todos. Pero la tristeza es que se han quedado a medio camino y en vez de mostrar a la Tauromaquia como una rompedora mujer, la han dejado como Falete.

 


 

 

Toros

El toro bravo, en embutidos y platos de la mano de Mario Sandoval

La carne de ganado de lidia, estrella de Madrid Fusión con el respaldo del reconocido chef

Mario Sandoval, durante su intervención sobre «El valor de la sostenibilidad» en Madrid Fusión – EFE

EFEMadrid – 25/01/2016 a las 19:21:27h. – Act. a las 19:21:37h.

Criado en libertad, con una alimentación totalmente natural, el vacuno de raza brava no forma parte habitual de nuestra dieta, algo que quiere cambiar el chef Mario Sandoval, de Coque, con dos estrellas Michelin en Humanes (Madrid), que ha desarrollado embutidos y varios platos.

«Hace diez años nadie comía carne de cerdo ibérico fresca, sólo en embutido, y hoy la pluma o el secreto se puede encontrar en cualquier restaurante. Nosotros proponemos que esta carne ecológica del vacuno de raza brava se pueda comer en cualquier restaurante», ha expuesto en el auditorio de Madrid Fusión.

El vacuno bravo es «la raza más antigua del mundo y representa a España como pocos productos», además de tener menos grasa que la carne de vaca que normalmente consumimos, ha añadido quien defiende que busca cocinar «con autenticidad, identidad y alma» y que esta carne puede ser uno de los emblemas de la gastronomía española.

«En el matadero la carne de toro se paga a 1,50 euros, la mitad que la de cerdo, y queremos ponerla en valor. Apenas se consume aquí, sale fuera de España, para hamburguesas, pese a que es sana y ecológica», ha reivindicado.

En colaboración con la Unión de Criadores de Toro de Lidia, el CSIC y algunas de las mejores empresas cárnicas del país, Sandoval, a quien la idea de cocinar vacuno bravo se la dio su hermano Rafael, hoy sumiller de Coque pero antes torero, comenzó creando embutidos como cecina, lacón, salchichón y chorizo fresco y curado que ya se comercializan.

En cocina, prepara platos como un pastrami con strogonof de setas y puré de pochas, para el que emplea cadera, solomillo y rabo; un jerky, carne adobada y seca, con solomillo, piel y morro, o sus tendones con lengua.

«Defendemos la carne de wagyu o de kobe, y esta que es nacional la tenemos olvidada pese a que el toro bravo ocupa 540.000 hectáreas de ganado extensivo, la séptima parte del total y no es como el choto o el pollo que se crían estabulados», indica a Efe quien también aboga por su consumo para «proteger la dehesa».

Para los Sandoval, que antes de que acabe el año trasladarán su restaurante de Humanes a Madrid, el trabajo duro «ya está hecho» y tras «confirmar» en Madrid Fusión, en el argot taurino, ahora confían en que los embutidos y la carne de vacuno bravo se instale en hogares y restaurantes.

 


 

 

OPINIÓN

La absurda polémica de Paquirri y su niña

Si su esposa y el propio torero están de acuerdo ¿qué sentido tiene la polémica? No están incumpliendo ninguna ley, ni parece que el peligro de la vaquilla sea tan grave como para que el torero reciba las crueles críticas que se pueden leer en Internet

Francisco Rivera Ordóñez compartió una imagen de él con su padre y más tarde una de él junto a su hija. Instagram

La polémica desatada en las redes sociales por la foto en la que Rivera Ordóñez aparece con su hija pequeña en brazos mientras torea a una vaca en una plaza de campo es exagerada, absurda y, consecuencia, sin ninguna duda, de la extraordinaria campaña que la tauromaquia está sufriendo por parte de las asociaciones animalistas, partidos políticos, antitaurinos y anónimos ciudadanos que se esconden en las nuevas tecnologías para dar rienda suelta a bajos instintos que da miedo leerlos.

De entrada, no se le puede llamar toro al animal que aparece en la foto. Las hembras que se tientan en el campo -erales se las denomina- suelen tener dos años, y no parece que la de la foto haya tenido la oportunidad de apagar las velas de su segundo cumpleaños. Quede claro, pues, que Rivera no aparece toreando un toro, sino una vaquilla que, con toda seguridad, estaba ya cansada después de una larga faena campera.

¿Es normal que un torero coja en brazos a su niña de pocos meses para bautizarla taurinamente delante de una vaca?

Yo no lo haría, pero no soy torero. Y habrá toreros que lo hagan y otros a los que les parezca una barbaridad. El padre, que es el primer responsable de la seguridad de su vástago, sabrá el nivel de riesgo al que lo está exponiendo. Asegura Rivera que esta es una tradición en su familia y que lo mismo hicieron con su padre y con él. Pues, muy bien. Si su esposa y el propio torero están de acuerdo, qué sentido tiene la polémica. No están incumpliendo ninguna ley, ni parece que el peligro de la vaquilla sea tan grave como para que el torero reciba las crueles críticas que se pueden leer en Internet.

¿Acaso no hay muchos padres que permiten que sus hijos de corta edad se suban a lo alto de una torre humana -los castells catalanes- con el riesgo evidente de que sufran algún daño, y nadie polemiza sobre la que es, sin duda, una tradición arraigada? ¿Acaso otros no admiten que los videojuegos o los dibujos animados carcoman los infantiles cerebros de sus niños con evidente peligro para su educación? Ya, pero ni en los castellets ni en los dibujos hay toros…

 


Seguir
Defensor P. Andaluz @DefensorAndaluz
De ser cierta la imagen, mostramos nuestro absoluto rechazo. Recogemos información para valorar posible actuación
08:39 – 25 ene 2016
675 675 Retweets 357 357 me gusta

Vivimos unos momentos en los que hablar de toros es políticamente incorrecto; de ahí, esta polémica tan disparatada e insensata. Pero no lo es, por ejemplo, desear la muerte de un torero herido, en un anónimo y cobarde gesto evidente de depravada crueldad.

Es posible que Rivera se haya equivocado al subir esa foto a las redes sociales. Pero ni el Defensor del Menor ni esta sociedad, tan permisiva con otras prácticas que perjudican directamente al mundo infantil, tienen derecho a juzgarlo.
Debut de Carmen , es la 5 generación que torea en nuestra familia . Mi abuelo toreo así con mi padre . Mi padre toreo así conmigo , y yo lo he hecho con mis hijas Cayetana y ahora con Carmen #orgullodesangre

 

 


 

 

Renuncia Juez de plaza de SLP

renuncia en SLP

 





 

 

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