BREVES NOTICIAS TAURINAS

8 Oct

 

“Defendiendo la fiesta brava”

 

DEFENDIENDO

 


 

INFO CNOG 59 presidencia de la Comision de Ganaderia

INFO CNOG 59 presidencia de la Comision de Ganaderia[1]

 

 


 

1964 Ranchero Aguilar El Cordobes y Fernando de la Peña en Tijuana..

parte 1

 


 

 

Bofetada al Gobernador – Cinco Villas y el Periodismo Servil por El Bardo de la Taurina

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Bofetada al gobernador

En días pasados, cuando todavía estaba caliente el asunto ese de la ‘vendetta’ que el castrador de la cultura taurina en Coahuila, el gobernador Rubén Moreira Valdez, le aplicó a su ‘enemigo’ el minero y taurino Armando Guadiana, acto luctuoso con el cual se llevó entre las ‘patas’ la fiesta de expresión popular más antigua de esta nación convirtiéndose con ello en un homicida del arte.

Más aún, con la cabreada en erupción, me sigo preguntando ¿será el  negocio taurino del Sr. Guadiana tan importante como para  que fuese en él donde el dictador le metiera el golpe? ¿o nada más lo hizo por cancelarle uno de sus gustos?, y digo esto   porque el negocio taurómaco ha de ser uno de los de ingresos más bajos del personaje de los largos bigotes y el sombrero texano, y esto viene porque no se puede pasar por alto lo acontecido hace unos días donde en la Casa de Coahuila A. C. en la capital de federación se abrieron las puertas para dar cabida a un acto de relevancia taurina, tendiente a reconocer e implícitamente a fomentar la Fiesta de Toros desde una sede oficial del gobierno coahuilense, lo que nos lleva a varias lecturas; 1ra. Que el gobierno del tirano Moreira, no va a arrasar con todo lo que huela a toros y que esté al alcance de su bota, 2da. Que en su capital les pasa de noche lo que suceda en sus sedes representativas, 3ra. Que a sus representantes les tiene muy sin cuidado las decisiones de su titular lo que significa en palabras llanas que con este acto le metieron una bofetada al gobernador, mas después de esto hay que vislumbrar algunas repercusiones posibles la 1ra. que destituyan al Presidente de la Casa de Coahuila, 2da. que se clausure la sede social para eventos que tengan que ver con lo Fiesta de Toros, 3ra. que al más puro estilo del bajo mundo el tirano se ensañe más con lo que huela a toros y empiece a aventar coletazos en contra de todo lo que tenga aroma a fiesta bravía, las cosas como son…pero pa’ que algún día no sean, a poner las barbas a remojar.

Cinco Villas & Seis Toros

Hasta acá donde ‘Los Romeros de la Puebla’ cantan a Sevilla con su río Guadalquivir y su Giralda, nos han llegado imágenes de los seis majestuosos, imponentes y revitalizadores bureles que este sábado venidero habrán de lidiarse, si es que los novilleros pueden con ellos en la Plaza de Cinco Villas, bureles que llegaran herrados a fuego vivo y luciendo la divisa de la bravura de Caparica en los terciopelares de; ‘Constructor’ un negro serio como bombín porfiriano; ‘Cabrerita’ entrepelado ávido de acariciar el temple; ‘Rociero’ negro capacho que si se mete la seda entre la cornamenta la va a rociar de cloroformo; ‘Don Simón’ catafalco y delantero con un morrillo pa’ subirse a cualquiera; ‘Ingeniero’ prieto y con más trazo que el remate de un rascacielos, y ‘Pepino’  entrepelado y delantero como pa’ irse al taxidermista o mandar pa’ el hule al más pintado, todos ellos robustos con ese trapío, de  lo que bien les hagan tendrá alta valoración y si no pues injustificable porque los aretes les están sonriendo y con ellos en las manos les dará crédito pa ’fijarse en ellos y aquí resaltar un acierto más de la empresa que lo es, el no haber programado a pirrurrines de esos que andan atolondrados por la coba, así que Alejandro Marcos, Nicolás Gutiérrez y Javier Castro a darle que es Mole de olla y a ver de qué cuero salen más correas.

‘Periodismo Servil

Los aficionados comentan: que los tenemos confundidos con tan poca información veraz y ‘tan muchota’ melcocha distorsionada, por eso  primero me destoco ante la contundencia de las letras de Don Luis Cuesta Perusquia y luego les invito a que nos ilustremos con una columna de su autoría que título ‘El Periodismo Servil’ ( http://desolysombra.com/2015/09/24/opinion-el-periodismo-servil/ )

Twitter @BardoTaurina

 


 

1964 Ranchero Aguilar El Cordobes y Fernando de la Peña en Tijuana…parte 2

 


 

 

El próximo 22 de octubre

La Tauromaquia en el cine no taurino, documental de estreno en Barcelona

El Real Club de Polo de la Ciudad Condal acoge la proyección de un audiovisual elaborado por el Dr. Enrique Sierra Gil

Por Redacción APLAUSOS

El Real Club de Polo de Barcelona celebrará el próximo jueves 22 de octubre una reunión cultural taurina en la que se proyectará “La Tauromaquia en el cine no taurino”, un documental elaborado por el Doctor Enrique Sierra Gil, cabeza visible de la enfermería de la plaza Monumental de Barcelona.

“Se trata de un recorrido por todos los géneros cinematográficos en busca de referencias y secuencias múltiples que representan un reconocimiento a la Tauromaquia por parte del Séptimo Arte, de sus actores y directores, como un fenómeno cultural y artístico de alcance mundial”, apunta Sierra Gil. “No se trata de una película taurina, sino que lo que se muestra ha sido encontrado en producciones no argumentalmente taurinas y excluyendo expresamente el cine español”, subraya el galeno.

El documental, de unos 55 minutos de duración, se emitirá en la Sala del Centenario de la citada entidad a partir de las 19:30 horas. Tras la proyección, se celebrará un coloquio y se ofrecerá a los asistentes un vino de honor.

 


 

 

Nuestro Campo Bravo

Ganaderia de Montecristo

 

 

 


 

Federico Pizarro, Juan José Padilla y Saldívar, en Mexicali

plaza toros de mexicali

El festejo está programado para el 7 de noviembre
Por Redacción APLAUSOS

La empresa Tauroarte ha dado a conocer el cartel para el 7 de noviembre en la Plaza La Calafia de Mexicali (México) donde actuarán Federico Pizarro, Juan José Padilla y Arturo Saldívar con toros de Golondrinas.

 


 

VUELVE LA FIESTA BRAVA A

LA LAGUNA

 

Coliseo Centenario trae la fiesta brava a la Plaza de Toros

“Alberto Balderas” de Ciudad Lerdo.

Por | Orlando Ramírez

La empresa del Coliseo Centenario de Torreón demuestra que en la Comarca

Lagunera la fiesta brava sigue más que viva, al anunciar con bombo y platillo,

un festival taurino de lujo en la Plaza de toros “Alberto Balderas” de Ciudad

Lerdo, Durango, el próximo sábado 24 de octubre en punto de las 17:00 horas.

Como sabemos, el Congreso del Estado de Coahuila, de una manera arbitraria,

sesionó sin consulta previa para aprobar la abolición de los eventos de

tauromaquia en el estado, por lo que desde agosto pasado no se habían dado

festejos taurinos, pero la empresa, atinadamente mantiene vivas nuestras

tradiciones y la más hermosa y culta de las fiestas, trasladándose a la vecina

plaza del romance, con un cartel de alarido, digno de cualquier plaza del

mundo, por la calidad de sus alternantes.

 

Partirán plaza, nada más y nada menos que los matadores Eulalio López

“Zotoluco”, Octavio García “El Payo”, Arturo Saldívar, Diego Silveti, el

novillero Jesús Sotomayor y y el aspirante a novillero Arturo Gilio II, con

ganado aún por designar de una prestigiada ganadería.

 

Los matadores vienen cerrando fuerte su preparación por lo que de mucha valía

les será el festival, ya que al dia siguiente arranca la temporada del LXX

aniversario de la Monumental Plaza de Toros México, en donde en diferentes

tardes, todos se encuentran acartelados, mientras que para los noveles laguneros,

les sirve para reafirmar su preparación y mostrar sus avances con las figuras

nacionales.

 

Eulalio, es considerado la primera figura del toreo mexicano, único espada en

torear en España toda la temporada de la prestigiada , legendaria y brava

ganadería de Miura, además de que se presenta con todo profesionalismo en

todas sus actuaciones.

 

“El Payo”, es sinónimo de clase, torería y valor seco, que en los últimos años ha

encontrado un bagaje más maduro que le permite estar más a gusto y atinado en

la cara del toro, en semanas recientes confirmó su doctorado en en Nimes,

Francia. Arturo Saldívar, está cuajando buenas temporadas debido a la calidad

y temple en su toreo, además de saber lo que es probar las mieles del triunfo

en la plaza de toros más importante del mundo, Las Ventas de Madrid, España,

donde cortó una oreja. Silveti, torero de dinastía, hijo del inolvidable David

Silveti, al igual que Saldívar, ya sabe lo que es tocar pelo en Madrid, además

de excelentes actuaciones en la Plaza México y en ésta región, donde hace un

par de años indultó a un toro de Pozo Hondo.

 

Jesús Sotomayor es de los laguneros que quieren ser profetas en su tierra y

vaya que con creces ha ido subiendo este novillero que gusta al tendido,

instalado ya en semifinales del prestigiado certamen “Descubriendo un

Torero” en su segunda afición.

 

Arturo Gilio II, es un aspirante a novillero que hace su presentación frente a su

afición, “hijo de tigre, pintito” ha ido pisando fuerte en sus actuaciones, la más

reciente la semana anterior en Cd. Juárez, Chihuahua, donde al igual que los

lugares que se presenta, deja constancia de querer ser figura en la tauromaquia.

Tomando en cuenta la capacidad de la plaza y la calidad de los alternantes, los

precios están por demás accesibles, sombra $250 y sol $150, obteniendose por

medio del sistema electrónico Boletea y en varios puntos de la región.


Opinión


Foto: ABC

De la goma a la pala

Morante da el toque de atención a más de seis meses vista de la Feria de Abril de Sevilla. Se ha dado cuenta de que hay toreros que han puesto el pescado caro. Aunque ya no está Canorea, ahora le molesta la pendiente para torear divinamente.

Por Fran Pérez

jueves 08 de octubre del 2015, 20:01h

Si no fue suficiente el esperpento de la goma, va y asoma, Morante de la Puebla, con pala en mano porque quiere torear en Sevilla. Aunque ya no está Canorea, ahora le molesta la pendiente para torear divinamente.

Se ha dado cuenta Morante, que hay toreros que han puesto el pescado caro y que ya no vale un enfado de niño pequeño. Después de su ausencia dos años de la plaza y la sequía de triunfos destacables, a Sevilla no le hace falta Morante. Por eso da el toque de atención a más de seis meses vista de la feria 2016. Dice que él está dispuesto, pero pone una gran condición, entrar con la retro por la Puerta del Príncipe y dejar el albero maestrante cómo a él le gusta.

Parece que se le ha olvidado a José Antonio que la pendiente de las plazas está como previsión para desalojar agua por si le da por llover. Pero como es torero de irse a por la espada cuando la cosa se pone complicada, le da igual. Para el de La Puebla, el principal problema de la fiesta es la pendiente del ruedo de las plazas de toros.

En 1999, cuando abrió la Puerta del Príncipe, la única vez por cierto, no pareció importarle. Tampoco le pareció mal jugársela con el aquel último Guadalest, sin un pase, para arrancar una oreja que le abría la Puerta que mira a Triana. A los toreros que le han ganado siempre la partida desde entonces en su plaza y que han abierto la Puerta acristalada dos o tres veces más que él, tampoco.

A lo mejor lo que necesita en Sevilla, más que rebajar pendiente, es más compromiso. Sus últimas actuaciones en la Maestranza están ligadas a esperpentos ganaderos. Incluso fue cómplice de aquella zalduendada corrupta de una feria de San Miguel.

Puede que sea el momento ya, porque no se puede dilatar más, de dar el zapatazo en la que considera su plaza. Si Morante quiere tener la misma gloria de un tal faraón de la Pañoleta, ha de ratificarlo con los mismos triunfos y salidas a hombros que dejó el de Camas. Los reyes, por mucha sucesión que tengan, se ganan el puesto con hechos. Y el hecho de Morante se espera desde que en 2000, Curro dijera ¡Me voy!

Es más, el compromiso con Sevilla es la gran medicina para calmar las ansias de una afición que le espera. Sí, le espera, pero con lanzas, por el abandono a una afición que no tenía la culpa. Que mejor remedio para tornar palos en palmas por bulerías, que ser aquel Morante del 99.
Poner los muslos y plasmar torería; y dejarse de albañilería.

 


 

Tiene aspectos complejos, pero que son solucionables

Luces y sombras en torno a la futura Fundación del Toro de Lidia

El empeño no es fácil, sino que exige de trabajo y de generosidad por parte de todos los que están interesados en la Tauromaquia. Pero la propuesta de crear la Fundación del Toro de Lidia constituye una iniciativa que vale la pena de intentar. Se trata de una fórmula hasta ahora inédita, pero que encierra muchas posibilidades de actuación. Por lo pronto, salva los escollos con los que tropezaron propuestas unitarias anteriores, como fue la Mesa del Toro. Y eso no es poco. Que luego alcance los fines que se han propuesto sus promotores, dependerá del grado de colaboración y generosidad de todos los actores taurinos, aunque también influirá el acierto a la hora de instrumentar jurídica y organizativamente la iniciativa. Es la hora de la altura de miras, no de quién sale en la foto.
Actualizado 8 octubre 2015

Redacción. Servicio de Documentación
Por segunda vez en el corto plazo de poco más de tres meses se ha anunciado la creación de la Fundación del Toro de Lidia. Conviene remarcar, para no andar con equívocos, que se ha tratado simplemente de sendos anuncios informativos, que no están soportados en el acto jurídico de la constitución de esta institución, sino que tan sólo explicitan la voluntad de unos promotores de proceder a crearla, sin poner fecha a cuándo y cómo ocurrirá tal cosa.

En este nuevo aparecer en los medios, tampoco se han dado a conocer elementos fundamentales, tratándose de una Fundación. En concreto, se omite un dato esenciales: la dotación económica con la que se constituye, elemento que constituye requisitos indispensable para su creación. Por otro lado, quizás por simples razones operativas, la Fundación se anuncia que estará promovida por tres personas físicas a título personal, no en razón del cargo institucional que ostentan.

Lo que no aclaran es una aparente contradicción: en la Asamblea General de la Unión de Criadores de Toros de Lidia, celebrada el pasado 2 de junio, se adoptó formalmente el acuerdo –según reza en la nota de prensa oficial– de constituir esta Fundación, a la que se le quería dar un carácter abierto a otros promotores; pero quedaba claro que era una iniciativa de la UCTL, que además sería quien la coordinaría.

En la nueva versión dada a conocer en estos días la UCTL ya no figura –al menos por el momento– ni entre los promotores ni entre los hipotéticos coordinadores de la iniciativa, sino que es su Presidente quien, a título personal, suscribe la decisión, en unión de otras dos personas físicas, que coinciden con el Presidente de la Unión de Toreros y un miembro de la patronal ANOET con cargo no especificado. Quiere ello decir que se da un cambio sustantivo con respecto al acuerdo que meses atrás adoptó la propia UCTL; en el fondo, parece darse a entender que la Unión pasa a un segundo plano.

En cambio, son completamente acordes con las previsiones jurídicos que definen a las Fundaciones las dos propuestas fundamentales de trabajo que se hicieron en la última rueda de prensa: la defensa jurídica y la promoción informativa y de imagen de la Tauromaquia. Dos fines que, por lo demás, encajan también en lo que en su día anunció la Unión de ganaderos: “se crea para la promoción, difusión y defensa del toro de lidia y de la cultura taurina”.

Casi todo lo demás conocido es obvio de suyo. Y así, afirmar que se tratará de una Fundación sin ánimo de lucro, no es un buen deseo de los promotores, sino que constituye un requisito legal obligatorio, sin cuyo cumplimiento no pueden constituirse una institución de esta naturaleza.

La incógnita de la participación abierta

Quizá no sea ni la voluntad inicial de la Unión, ni la de los actuales promotores, pero las notas de prensa generan un punto de incertidumbre. Es cuando se hablan de que “puedan participar y formar parte de ella, cualquier persona, entidad, empresa… de todos los sectores de la sociedad que apoyen el mundo del toro con independencia de su nacionalidad”.

Tal como se expresa esta idea, induce a la duda de si no están confundiendo lo que es una Fundación con lo que es una Asociación o, incluso, una sociedad mercantil, cuando entre estas tres figuras jurídicas se dan profundas e insalvables diferencias.

Tanto si nos atenemos a la ley 1/1998, de la Comunidad de Madrid, como si la referencia se toma de la Ley 50/2002, que rige en el conjunto de España, entre una y otras figuras jurídicas se dan cuatro diferencias fundamentales: los fines para los que se crean, los requisitos para su constitución, los órganos de gobierno y el régimen de administración y de fiscal.

A diferencia de las otras opciones organizativas, por Fundación se entiende una entidad no lucrativa, constituida por voluntad de los fundadores –ya sean personas físicas o jurídicas–, mediante la aportación de un patrimonio –ya sea en bienes o ya en derechos–, para atender unos fines de interés general dirigido a una colectividad genérica de personas.

Todas estas condiciones las puede cumplir la Fundación taurina ahora en fase de constitución. Donde puede presentarse el escollo principal es la fórmula de participación de terceras personas, esto es: quienes no son los promotores y constituyentes de la entidad. Dicho en lenguaje llano, a una Fundación uno no se apunta como el que se da de alta en cualquier otra organización civil.

Aunque la legislación no limita expresamente el número de constituyentes de una fundación, sino que tan sólo establece el número mínimo de promotores, la experiencia dice que la crean unos pocos partícipes. Quienes luego se adhieren a sus actividades y fines lo hacen bajo la figura de colaboradores o de benefactores, que aportan fondos mediante donaciones en cualquiera de sus fórmulas, pero sin derecho a participar en los órganos de decisión y gobierno. Por ello, las adhesiones que en el futuro tenga la institución taurina lo serán por esta vía.

Esta realidad, que exige de un aparato jurídico que sin duda en este caso sus promotores tendrán debidamente resuelto, puede entenderse como una limitación a una participación abierta en el núcleo duro de la organización, por más que quede disponible la formación de Consejos asesores, en los que sí tienen cabida una mucho más amplia presencia de terceras personas.

Se trata de una limitación que, además, se ve condicionada por el hecho de estar promovida por personas físicas y a título personal. En otras instituciones de esta naturaleza, en la mayoría, los promotores de la Fundación son personas jurídicas, con lo cuál queda salvada la estabilidad institucional: en el gobierno se suceden quienes en cada momento estén al frente de esa persona jurídica; cuando en realidad se hace a título personal, las cosas son más complejas.

La dotación económica

Por ley quienes promueven una Fundación deben definir y desembolsar la dotación económica con la que contarán para el desarrollo de sus fines. Con el límite legal mínimo de 30.000 euros, las potencialidades de una institución de esta naturaleza se mide, precisamente, por este fondo económico.

Nada impide que ese capital constituyente se conforme, además de con la aportación personal de los promotores, con capital ajeno. De hecho, hay fundaciones cuyo fondo económico se surten en gran medida mediante cuestaciones populares y/o aportaciones individuales. De hecho, en buena medida ese es el sentido que tienen las ventajas fiscales que se conceden a quienes cooperan con una fundación. Pero siempre teniendo claro que quienes realizan esas aportaciones voluntarias y a fondo perdido no adquieren derecho alguno sobre la propia fundación.

Si la iniciativa sigue adelante, como debe ocurrir, será ocasión de medir el grado de colaboración y de altruismo que el mundo del toro tiene con respecto a una actividad de carácter general, esto es: que no se desarrolla en su beneficio personal, sino en beneficio de la propia Tauromaquia.

Pero en este capítulo económico, nada impide en la legislación para que se instrumente unas donaciones fijas e institucionales. Por ejemplo, para que de cada localidad que se venda en taquilla se destinen 50 céntimos de euros a la financiación de la fundación.

Se cuenta, pues, con vías posibles de financiación como para que un problema económico no haga inviable la creación de la fundación. En el fondo, llegar a la constitución con los fondos adecuados no es más que un reto para todos los taurinos.

También tiene ventajas

Sin entrar en más prolijos detalles, la realidad es que emprender el camino de las actuaciones protaurinas mediante la figura de una fundación tiene sus sombras y sus limitaciones, que los juristas tendrán que diseccionar con sumo cuidado. Pero también cuenta con ventajas, especialmente en el terreno de la práctica.

Y así, por ejemplo, una fundación difícilmente queda al albur de cualquier ocurrencia, sino que debe discurrir por un camino claramente definido en la legislación. Entre otros efectos, se evitan así que, por ejemplo, intereses gremiales se impongan unilateralmente y por la vía de los hechos sobre los auténticos fines para los que se creó.

Dicho de otra forma: elegir la vía de la ley de Fundaciones impide que se den casos como los que se vivieron con la Mesa del Toro, que al final resultó víctima de los intereses parciales y no coincidentes de unos y otros sectores. Por tanto, constituye un camino más seguro y ágil para poder alcanzar esos dos fines que se han propuesto los promotores.

Pero como en toda organización de libre adhesión, como es el caso, el éxito o el fracaso de la fundación de que se trate resulta deudor de dos condicionantes indispensables: de la generosidad de sus benefactores y colaboradores –que son los que aportan medios económicos– y de la credibilidad que se conceda al Consejo de Patronos que va a gobernar y administrar la institución.

Resulta prematuro avanzar si tales requisitos se cumplirán en el mundo del toro, que no está históricamente acostumbrado a estas generosidades cuando se trata de los asuntos propios. Pero constituiría un error que no advirtieran que con esta fundación se les abre una vía importante para solucionar problemas de fondo de la Tauromaquia, que hasta ahora han resultado irresolubles. Se trata de un camino inédito hasta la fecha, pero que encierra muchas posibilidades de actuar.

No hay razón alguna para dudar de antemano de las capacidades de los tres promotores que han dado el paso al frente de crear a título personal la fundación. Lo fundamental es conocer cuál es el grado de aceptación que tienen en el mundo del toro, toda vez que no son representantes ocasionales de la organización, sino sus promotores y gestores a largo plazo; esto es: ahora que su condición de patronos la compatibilizan con cargos de dirección en organizaciones profesionales y cuando dejen de desempeñarlos.

Los fines cumplen los requisitos exigidos

Por lo demás, los fines para los que se crea la Fundación del Toro de Lidia cumplen de manera estricta las exigencias del ordenamiento jurídico. Cuestión diferente es que, además, respondan a las necesidades reales de la Tauromaquia en nuestros días.

Desde luego, el propósito de instrumentar de manera colectiva la defensa jurídica de la Tauromaquia constituye hoy factor esencial. Y no sólo frente a los ataques de los antitaurinos, sino sobre todo en la defensa de los derechos taurinos frente a las actuaciones de las Administraciones Públicas, sean o no gobernadas por quienes quieren abolir la Fiesta.

Pero este concepto de “defensa y promoción” debiera de entenderse en un sentido muy amplio. Y así, debe acoger también a cuestiones de fondo, como la revisión de los elementos sustantivos de la Tauromaquia en el siglo XXI, para que combinando en simultáneo conceptos como integridad y modernización[1] pueda alcanzarse un nuevo modelo global, que afecte a los contenidos propiamente dicho de la Tauromaquia, pero también a los modelos de gestión.

Más polémico resulta el buen propósito de instrumentar una política común de comunicación y promoción. Cuando entre quienes tienen que actuar y entre quienes están implicados de una u otra forma en esa actividad, no se produce una unidad de criterios –como ocurre en el sector taurino–, eso de fiarlo todo a un Plan de Comunicación no deja de ser un cierto mantra, infinidad de veces repetido pero jamás desarrollado con éxito.

Que no se haya conseguido en el pasado no es razón suficiente para no volver a intentar de nuevo la batalla de la comunicación, porque siempre será mejor obtener resultados aunque sean parciales que permanecer en la inacción de la actualidad.

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[1] Aunque han tenido muy escaso eco dentro del taurinismo, resultan muy oportunas las declaraciones que a este respecto hizo días atrás José A. Martínez Uranga a Canal Sur Radio: “En este momento, la sangre a la gente le repele más que hace veinte años. Seamos sinceros. Si queremos acercarnos a la gente, y sobre todo a la gente joven, tenemos que corregir determinadas cosas que tienen que ver con eso y que resultan desagradables al espectador de hoy. ¿Por qué doce descabellos o tres espadazos? Es innecesario y se puede hacer de otra manera sin alterar para nada la lidia” . Para concluir en otro momento: “Hay que modificar el espectáculo sin quitarle su integridad y su seriedad”. Las palabras del autor de la polémica frase de “los toros están en quiebra”, plantean una realidad que antes o después habrá que abordar, aunque ahora todos parezcan mirar hacia otro lado.

 


 

 

Juncal, un torero de Sevilla Capitulo Tercero

 

 

 


 

Resulta necesario superar la desunión actual

Una hipótesis: crear una Confederación de Organizaciones Profesionales de la Tauromaquia

Por más que sea un mal histórico que hunde sus raíces incluso más allá del siglo XX, la desunión, cuando no es la confrontación, que se produce entre los distintos sectores profesionales de la Tauromaquia constituye una de las mayores rémoras para afrontar la actual etapa de crisis. Difícilmente se pueden alcanzar soluciones globales si quienes deben acordarlas van cada cual por un camino diferente. Hasta por razones de responsabilidad, parece que ha llegado el momento de superar esa situación, para dar paso una plataforma unitaria de todos los profesionales que no tenga otro objetivo que promover y reivindicar ante a las Administraciones Públicas y ante la sociedad todos los valores y aspiraciones que les son comunes.

Actualizado

Redacción

La vida civil, pero también la económica, está plagada de ejemplos de los efectos siempre perniciosos que se generan con la desunión –y nada digamos con los enfrentamientos– en el seno de los sectores profesionales, en especial cuando se viven momento de crisis como los actuales. Frente a la desunión, siempre gana un tercero, según dice la experiencia.

Quizá sea por la propia naturaleza de la Tauromaquia, por todas las singularidades que se reúnen en una actividad ligada de modo necesario con el Arte y con las peculiaridades de los propios artistas, pero es lo cierto que si algo hay en común entre todas las etapas del toreo a lo largo del último siglo ha sido, precisamente, la desunión, tanto en criterios como en sus propias actuaciones, entre los distintos segmentos que la componen.

Sin embargo, llega un momento en el que mantener esa situación de desapego mutuo e incluso de confrontación puede acabar siendo suicida, como ocurre en la actualidad. Así como al conjunto de los profesionales taurinos se les puede aplicar al pie de la letra la vieja frase de que “son más las cosas las que nos unen que las que nos separan”, luego en la práctica ese principio salta por los aires.

Por ahora ninguno de los intentos ha llegado a buen puerto, ya sea cuando se ha tratado de construir una plataforma unitaria, como cuando se ha tratado de alcanzar un principio de unidad en el seno de cada uno de los segmentos profesionales. Fruto de esa inercia entre unos y otros impidieron que se consolidara la bienintencionada Mesa del Toro, que puedo ser una excelente solución pero no se la dejó desarrollarse. Pero fruto de eso viene siendo también que ni siquiera los toreros consigan forman un bloque compacto en defensa de sus reivindicaciones.

Desde luego en tiempos de crisis, pero también cuando se puede perder la oportunidad que representa el Plan de Fomento y protección de la Tauromaquia –que es mucho más trascendente de lo que algunos le adjudican–, la unidad corporativa es hoy más necesaria que nunca. Por eso, no estaría precisamente de más que de nuevo se realizara un esfuerzo por alcanzar ese principio de unidad en lo fundamental.

Si miramos hacia otras experiencias profesionales y hacia la propia normativa española, hay fórmulas ya vigentes en otros campos como para realizar este nuevo intento dentro del planeta de los toros.

Uno de ellos, no el único pero sí quizá el mas acorde con la normativa, pudiera radicar en la constitución de un organismo confederal que pueda ser la casa común de todos los profesionales. Al menos como herramienta para la exposición, pongamos como hipótesis que se denominara Confederación de Organizaciones Profesionales de la Tauromaquia.

Un organismo de este tipo puede constituirse como una entidad de naturaleza privada y sin ánimo de lucro, cuyos fines primordiales sean la defensa y la representación de los intereses profesionales ante los poderes públicos y ante la Sociedad en general Su base legal más adecuada radica en la Ley Sindical 19/1977, sobre el derecho de asociación sindical, por el Real Decreto 873/1977 y demás disposiciones complementarias. Aunque en este caso específico resulte una vía más compleja, podría alternativamente acogerse a la legislación general civil.

Como organismo representativo, en su seno pueden participar todas las organizaciones profesionales, empresariales, sindicales y de autónomos, tanto de ámbito nacional como autonómico y local, que concurren en el marco general de la Tauromaquia y que libremente decidan integrarse en la Confederación.

Pero resulta importante llamar la atención que, aunque es indispensable que esté dotada de un adecuado fundamento jurídico, esta Confederación ni debe ni puede tener carácter de patronal, dado que en su seno conviven tanto empresarios como profesionales por cuenta ajena. Por el contrario, su autentica razón se centra en constituir una plataforma unitaria de todos los sectores de la Tauromaquia y para la defensa de sus intereses corporativos. Tanto por razones de oportunidad como por las propias experiencias pasadas, debiera tratarse de un organismo unitario de nueva planta tanto en su estructura jurídica como en su régimen operativo.

Por su naturaleza y composición, el valor esencial de esta Confederación radica en ser reconocida formalmente por los poderes públicos como el organismo representativo de la Tauromaquia. Y este reconocimiento no es nada novedoso: es lo que las Administraciones Públicas hacen con los llamados “agentes sociales”, uno de los cuales pasaría a ser esta entidad confederada taurina.

Tangencialmente, nada inútil se haría a tales efectos si este reconocimiento se incorporara, además, a la futura regulación sobre la Comisión Nacional de Asuntos Taurinos, así como en la relativa a los organismo de similar naturaleza existentes en algunas Comunidades autónomas.

Para no desvirtuar su naturaleza de plataforma unitaria profesional, los integrantes de esta Confederación debieran ser tan sólo aquellas organizaciones jurídicamente constituidas –o que puedan constituirse en el futuro– que reúnan a profesionales a tiempo completo en cada una de las parcelas propias de la Tauromaquia. Esto es: debe referirse en todos los casos a las tres profesiones que constituyen su columna vertebral: ganaderos, toreros –matadores, banderilleros, picadores, etc.– y empresarios.

Este criterio de ceñirse exclusivamente a sectores verdaderamente profesionales, en nada impide que en cada uno de ellos puedan coexistir, como de hecho hoy ocurre, más de una organización. Es más: de modo necesario tal Confederación debiera ser garante de la propia independencia y singularidad de la propia multiplicidad de organizaciones que acoge en su seno.

Al igual que ocurre en otro tipo de actividades profesionales, en esta plataforma no debieran tener cabida organizaciones que, con independencia de su importancia objetiva en alguna fase o especialidad de la Tauromaquia, sólo ocasionalmente –y en las mayoría de los casos a título individual– mantienen una relación profesional con el desarrollo de la generalidad de las actividades propias de la Tauromaquia. Este tipo de organizaciones, al igual que los aficionados, ya tienen su cauce natural de participación en la Comisión Nacional de Asuntos Taurinos y en sus correspondientes en las Comunidades autónomas. Y en todo caso, sin necesidad de integrarlas como miembros de pleno derecho siempre caben formulas para establecer fórmulas de colaboración en asuntos de interés común entre la Confederación y este otro tipo instancias profesionales.

Incluso por razones de orden constitucional, sus señas fundacionales de identidad debieran ser cuatro principales: el principio de asociación voluntaria, el carácter democrático de sus Estatutos, la elección democrática de sus representantes y el respeto a la singularidad e independencia de cada una de las Entidades que se confederan.

¿Para qué se constituye la Confederación?. Eso tiene que quedar nítidamente claro en sus propios Estatutos. Pero si se piensa un poco, se podrán expresar en unos términos o en otros, pero no serán muy diferentes a:

Ser la plataforma unitaria de representación de los sectores que la integran; defender los intereses corporativos ante las Administraciones Públicas y ante otras instancias; gestionar todos aquellos intereses comunes que se le confíen en los estatutos; fomentar la constitución de nuevas organizaciones profesionales, que hasta ahora no se encontraran constituidas dentro del Sector; estudiar y desarrollar los aspectos específicos de las distintas profesiones confederadas; elaborar y proponer recomendaciones sobre las actuaciones de las Administraciones Públicas; negociar y suscribir acuerdos y convenios tanto en el ámbito nacional como internacional; y fomentar la formación en el seno de los distintos sectores.

Pero si importante resulta definir con precisión para qué y con cuáles objetivos se crea, no menos importancia tiene establecer de forma tal que no haya dudas de interpretación para lo aquello otro para lo que no sea crea. No es precisamente un elemento marginal, porque de definir de forma clara y rotunda este factor depende en gran medida su éxito, siquiera sea porque ahí radicó la causa del fracaso de anteriores experiencias.

Pues bien, las experiencias –taurinas y no taurinas– dicen que para lo que no se debiera constituir esa plataforma es para resolver los problemas y controversias internas en cada uno de los sectores que se confederan, ni para dar solución a las diferencias que puedan plantearse entre unos segmentos profesionales y otros.

Dicho mediante un ejemplo, la Confederación no es la instancia ni el lugar que corresponda para resolver las diferencias que puedan darse en un momento determinado entre las organizaciones que agrupan a los “jefes de cuadrilla” con esas otras que integran a sus banderillero, picadores, etc. Pero tampoco se crea para resolver problemas que se pudieran dar, por ejemplo, en el seno de las distintas organizaciones en las que se reúnen los empresarios, o los ganaderos de bravo.

Y aquí hay que señalar un aspecto relevante: tampoco en esto la hipotética Confederación constituiría una realidad diferente de las que ya se dan. Un ejemplo tan evidente como rotundo: la gran patronal, la CEOE, no es el lugar que los distintos sectores utilizan para resolver sus diferencias mutuas. Un caso práctico, no es lugar para que los sectores del acero o del cemento –grandes consumidores de energía–, alcancen acuerdos con el sector eléctrico. Si se dan tales diferencias, las resuelven entre ellos; por el contrario, a la CEOE se le reserva el papel exclusivo de defender los intereses que todos ellos tienen común.

Por lo demás, no parece que revista una mayor dificultad elaborar unos Estatutos y unas normas internas acordes con las propias singularidades taurinas. Y así, ahí habrá que definir el código de deberes y derechos de las entidades confederadas, los sistema de elección de los representantes, y la organización y el funcionamiento internos.

Pero también ahí habrá que establecer el gobierno de la nueva institución, que a la postre no puede muy ser diferente de las cuatro instancias tradicionales: la Presidencia, el Comité Ejecutivo, la Junta Directiva y la Asamblea general

Casi como una nota al margen, anotemos también que al igual que ocurre en otro tipo de organizaciones, en un orden práctico la normativa debiera contemplar, al menos como una de las fórmulas posibles, que para la Presidencia pudiera ser elegible una personalidad de carácter independiente a cada una de las organizaciones confederadas. Puede ser un factor especialmente interesante para que en el seno de la Confederación siempre se cuente con una última instancia moderadora.

Mayor importancia, pero no mayor dificultad, reviste el establecimiento de una fórmula idónea que garantice la representatividad de cada uno de los sectores en el seno de la Confederación. Siguiendo otras experiencias en vigor, para ello cabe pensar en dos criterios fundamentales:

De un lado, un criterio de proporcionalidad, de forma que cada una de las entidades se encuentren representadas en función de su censo real de asociados. Por la propia singularidad de la Tauromaquia, resultaría distorsionador de la realidad si se siguiera como criterio, como ocurre en otros casos, las aportaciones respectivas a la cifra total de negocio del Sector.

De otro, para dotarla de una mayor representatividad y evitar que un número reducido de organizaciones –de censo más numeroso– puedan alcanzar la mayoría necesaria para controlar todas las decisiones de la Asamblea General y la propia Confederación, la representación proporcional de todos los sectores debe contar con un factor de corrección, de forma que aquellas entidades que por su propia naturaleza cuentan con un censo más reducido de asociados no puedan quedar marginadas en la toma de decisiones. Por este criterio corrector, se debiera hacer como ya se materializa en otras organizaciones parecidas: establecer un número máximo y mínimo de representantes, de forma que:

►para alcanzar la mayoría simple en la Asamblea resulte necesaria la confluencia de al menos un número de votos igual o superior al que correspondería a la suma de tres de las entidades confederadas.

►para la mayoría cualificada se debiera exigir un número de votos igual o superior a los que representan la suma de los que corresponden a cinco de las organizaciones.

El diseño y aplicación de este criterio de proporcionalidad corregida no constituye ninguna dificultad: en España ya hay modelos suficientemente contrastados en esta materia. En la práctica, bastaría trasladarlos a la realidad taurina. Pero este mismo criterio debiera ser de aplicación a la hora de fijar las cuotas asociativas; de esta forma el número de votos y la cuota de cada sector mantendrían una relación de proporcionalidad.

Por lo demás, y en un orden puramente práctico, a la hora de poner en marcha la plataforma unitaria de representación, no resulta necesario que para su funcionamiento la Confederación cuente desde sus inicios con una estructura determinada de personal, con las cargas económicas y sociales que ello supone. Puede haber, y de hecho se cuenta con experiencias en otros sectores, otras fórmulas menos gravosas y complejas, sin que ello menoscabe su eficacia.

 


 

Anuncian cartel para el 1 de noviembre en La Mérida
Por: Redacción
7 de octubre de 2015

La empresa Tauroarte, representada por los matadores Ricardo “El Negro” Montaño y Mario Zulaica, ha dado a conocer el cartel de la corrida que se realizará el domingo 1 de noviembre a las 5 de la tarde en la Plaza de Toros Mérida, de la capital yucateca.

La combinación la encabeza el defeño Federico Pizarro, quien compartirá cartel con el español Juan José Padilla, y el yucateco Michelito Lagravere, con seis toros de la ganadería zacatecana de José Julián Llaguno, que lucirá su divisa en colores verde, amarillo y rosa.

El cartel que anuncia la empresa Tauroarte
Foto: Cartel

 


 

Con mucho cariño de CaparicaMJR para CincoVillas!

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descunto

 


 

Por El Informador opinion@informador.com.mx

¡Más piedras en el camino!

Por Xavier Toscano G. De Quevedo

Poco después de que había transcurrido la mitad del mes de septiembre, apareció la noticia que para muchos era muy alentadora de las declaraciones de la nueva alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, en las que externó: “No vamos a prohibir las corridas de toros, y mucho menos la Feria de San Isidro, pueden estar tranquilos todos los aficionados a la Fiesta Brava”. Qué palabras tan alentadoras y que probablemente dejaron tranquilos a sus seguidores, ¡pero cuidado!, porque recordemos que a sus palabras ¡sutiles y alentadoras!, agregó: “No sé si tocaremos algo o no, a lo mejor, no lo sé” —vocablos obviamente de políticos—  porque cuando se escuchen promesas; ¡Cuidado, que van a ser todo lo contario!

Transcurrieron únicamente seis días de las “¿alentadoras promesas?” de la alcaldesa madrileña, cuando la concejal de Cultura y Deportes del Ayuntamiento de Madrid, Celia Mayer, comunicó al director de la Escuela Marcial Lalanda, el matador José Luis Bote, que retirarían el presupuesto que por más de cuatro décadas  —inicio a finales de los años setenta— fue destinado por el Gobierno de Madrid para solventar los gastos de la Escuela. La concejal Celia Meyer argumentó su dedición señalando: “Las clases y talleres que se imparten en eses centro, no son compatibles con la defensa de los derechos de los animales, y el presupuesto de la Escuela es mejor y más necesario que se destine a otras actividades culturales o deportivas de mayor demanda”. Se le “¡olvidó!” por completo a la nueva concejal que La Tauromaquia fue legítimamente confirmada por el Parlamento en pleno como Patrimonio Cultural Inmaterial de toda España.

Una vez más se está violentando la ley, y con ello los derechos legales y constitucionales de todos los integrantes de la Tauromaquia, ya que El Espectáculo Taurino es una actividad legal en todo el territorio español, aclarado de forma expresa y tajante por la Constitución, y no ésta contemplada en el rango de prohibición la lidia de toros bravos, pero reza un viejo refrán: —“Despacio que llevo prisa”— y qué bien lo saben utilizar los ¿políticos?, perdón, debí decir ¡los servidores públicos!, o no sería más correcto señalarlos cómo ¡me sirvo del público!, porque lo que ha sucedido en Madrid, al igual que en muchos ciudades de nuestro planeta taurino, es un ultraje más a la Tauromaquia, con el único fin de pretender día a día entorpecer más su continuidad.

Pero no obstante a esta nueva agresión, recodemos que nuestro mágico, hermosísimo y emblemático Espectáculo Taurino ha superado todos los obstáculos abolicionistas que los anti-taurinos han sembrado en su camino en su ya dilatada historia. No es nada nuevo la manía persecutoria en contra de la fiesta de los toros, recordemos que desde los tiempos más primitivos, el combatirla ha sido labor fácil y de lucimiento para los políticos. Y es que el Espectáculo Taurino, siendo un ritual místico y profundo, siempre ha requerido de una sensibilidad muy particular para lograr entenderla, y así poder conseguir valorar y disfrutar lo que en él acontece.

Esta liturgia que gira alrededor de un toro bravo ha sido a lo largo de su historia el motivo de inspiración para grandes genios y creadores de la bellas artes, como son: pintores, escultores, músicos, poetas, filósofos y escritores, que deslumbrados por la magia y el encanto que produce este exquisito arte, plasman sus creaciones en referencia a nuestra fiesta. Pero como siempre ocurre en cualquier quehacer que desarrolle el ser humano, aparecen personas que al no entenderla y mucho menos agradarles se convierten en sus detractoras.

Por ello, al mismo tiempo que nacía este bello espectáculo, igualmente surgieron sus primeros detractores o anti-taurinos, y así nos narra la historia cómo fueron llegando las prohibiciones, eclesiásticas y políticas, que habrían de ser superadas para dar paso a varios siglos de “libertad para los amantes del toro bravo”, período de tiempo en el que el Espectáculo Taurino creció, se difundió y se arraigó profundamente en España, Francia y varios países de nuestra América que la adoptaron como parte de su vida, cultura y tradición dentro de su sociedad.

Hoy, de nuevo, en nuestro incipiente siglo XXI emergieron nuevos políticos que pretenden prohibirla. Está de moda, y hay que seguirla, porque las modas siempre han influido en el comportamiento de las personas, en las mayorías, en la sociedad y sirven mucho para “lucirse”. Porque si no estás a la moda, no vives el momento; y quizás no sabes ni de qué se trata, qué pretenden hacer o realizar los implantadores de la moda, pero insisto, es la moda y hay quienes no pueden abstenerse de ella y la siguen, sin detenerse a reflexionar o investigar de qué se trata o qué daño podrán causar. ¡Es que otros ya lo hicieron! ¿Por qué yo no?

Como cualquier manifestación artística, el toreo es algo que no es comprendido y aceptado por todas las personas, esto es entendible y los aficionados siempre lo hemos respetado. Pero considero que no es argumento suficiente ni otorga ningún derecho para atacar, y menos a los políticos el pretender prohibir —restringiendo la “Libertad”— una manifestación cultural que está arraigada y es del gusto de muchas personas en los países donde se desarrolla esta emblemática manifestación artística.

El valor cultural e histórico de la Tauromaquia siempre deberá estar por encima de enfrentamientos ideológicos de cualquier índole. Nuestro Espectáculo Taurino está situado mucho más allá de cualquier debate político o partidista, sin importar que estas personas no tengan ni el entendimiento y menos la sensibilidad para comprender este prodigioso, enigmático y extraordinario mundo que es la Fiesta Brava. Que existe y vive, desde sus remotos inicios, únicamente y gracias a la presencia de su Majestad, El Toro Bravo.

 





 

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