BREVES NOTICIAS TAURINAS 22 DE MAYO 2015

22 May

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                      VIDA Y LIDIA

EFEMÉRIDES TAURINAS

22 DE MAYO

1937Nace en Querétaro el banderillero Jorge González El Fuerte.

 

1938Jesus Guerra Guerrita debuta en El Toreo de México lidiando novillos de La Laguna    154549_LaLaguna    y alterna con Jesús González El Indio y Emiliano Vega.

 

1949Mario Castellanos debuta en la Plaza México y mata novillos de Atlanga    231631_Atlanga  con Curro Ortega y Paco Ortiz.

 

1949David Reynoso sufre cornada en el escroto en Aguascalientes por un novillo de Garabato    002626_garabato      al alternar con Fernando Brand y Manuel López.

 

1960Manolo Gómez toma la alternativa en Mérida de manos de Pepe Cáceres con Héctor Obregón y Rafael Báez como testigos con el toro Satanás de Palomeque.   342214_palomeque

 

1960Rafael Báez     Rafael Baez      toma la alternativa en Mérida apadrinado por Pepe Cáceres ante el testimonio de Héctor Obregón y Manolo Gómez con toros de Palomeque342214_palomeque

 

1960Mauro Liceaga    Mauro Liceaga      gana el Estoque de Plata en Guadalajara matando novillos de Jose María Franco  174238_cerroviejo   y alterna con Jesús de Anda, Pedro Jiménez Pedrín y Joel Téllez El Silverio.

 

1960La ganadería Jose Julián Llaguno    161640_JoseJulianLlaguno      debuta en la Plaza México y torean Luis Procuna      procuna_99     , Manolo dos Santos  MANOLO DOS SANTOS 7  y Guillermo Carvajal.GUILLERMO CARVAJAL

 

1968Inauguran Escuela Taurina en la Plaza México dirigida por Samuel Solís.

 

1970Manolo Martínez manolo   confirma su alternativa en Madrid con Santiago Martin El Viti como padrino y Sebastián Palomo Linares como testigo con el toro Santanero de Baltasar Iban.

 

1971Triunfa Mimiahuapam      170745_SanMigueldeMimiahuapan     en Madrid en corrida que torean Victoriano Valencia, Antonio Lomelin y Jose Luis Parada.

 

1972Curro Rivera   curro rivera     triunfa en Madrid y corta cuatro orejas a toros de Atanasio Fernández al alternar con Andrés Vazquez y Sebastián Palomo Linares.linares_palomo

 

1977Mauro Liceaga   Mauro Liceaga   debuta en España toreando en Marbella toros de Jose Escobar y alterna con Jose Ortega y actúa la novillera Maribel Atienzar.

 

1982Jorge Gutiérrez    Jorge GUTIERREZ Arguelles     confirma su alternativa en Madrid con Manolo Vazquez como padrino y Antonio ANTONIO CHENELChenel Antoñete como testigo con el toro Berlinés de Celestino Cuadri.

 

1999Muere en Metepec el periodista taurino Miguel Aguirre Castellanos.

 

2004Uriel Moreno   10-3      El Zapata gana la Oreja de Oro en Puebla que disputa con Mariano Ramos, Fernando Ochoa, Paco González, Israel Téllez y el rejoneador Miguel Urquiza que lidian toros de La Estancia.211227_Laestancia

 

2005Aldo Orozco recibe la alternativa en Chihuahua con Jorge Gutiérrez como padrino y Juan Carlos Cubas como testigo con toros de Santo Domingo.225812_SantoDomingo

 


 

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VIDA Y LIDIA DEL TORO BRAVO

 

 


 

 

Obispo y Oro

Urdiales, Castella y la teoría del toro rabón

 

Comencemos por el principio: revuelo en los aledaños del patio de arrastre de la Plaza de Las Ventas. De nuevo se espera la llegada del Rey, y ello conlleva un despliegue de las fuerzas de Orden Público y las de Seguridad personal de don Juan Carlos, que esta vez estuvo acompañado por la Infanta, doña Elena, aunque llegaran en vehículos diferentes. Lo del despliegue es para verlo. Me río yo del follón que se organiza cuando el personaje a proteger es, pongamos por caso, el Presidente de los Estados Unidos de América. Me hago a la idea, más o menos, porque lo han trasladado al cine en multitud de ocasiones, en esas películas y series de televisión americanas en las que la frase “Señor Presidente” se repite en el guión más que el ajo en el ajoarriero pamplonés.

Pues bien, ayer en Las Ventas, cuando faltaba un cuarto para las siete, una flotilla de coches oscuros con los cristales tintados, una patrulla de la Policía Nacional y varios números de polis de paisano con los walky-talkys al cinto nos tenían a unos cientos de personas hacinados en la manga de entrada reducida a la mitad o como sardinas en lata ante la puerta del citado patio, sin que pudiéramos avanzar ni retroceder… hasta que llegara el Rey. Menos mal que el Rey llegó, a las siete menos cinco, porque si no, nos perdemos el primer toro.

Bueno, realmente, el Rey, lo que se dice el Rey de España no asistió a la corrida, sino su señor padre, el muy simpático, muy entrañable y muy taurino don Juan Carlos, a quien aquí, el firmante, le profesa un respeto imponente. El Rey emérito, el Rey taurino por antonomasia, sigue apoyando de forma fehaciente a la Tauromaquia, según propias y contundentes declaraciones. De modo y manera que, aún en su personal y voluntario interregno, por la cosa de la abdicación, de cara al público de toros bien pudiera interpretar, siquiera por lo bajini, el estribillo del popular corrido mexicano: ¡pero sigo siendo el Rey!…, aunque ya no lo sea.

El caso es que esta corrida había despertado una desbordante expectación, al punto de acabar el boletaje. Picaba el sol y refrescaba el viento, pero con menos virulencia que la tarde anterior, pero ya antes del paseíllo flotaba en el ambiente una pregunta: ¿deben los toreros cumplir el protocolo de brindar los primeros toros a un Rey que ya está en situación de excedencia? Mi opinión: en absoluto. Don Juan Carlos va a los toros en esta nueva etapa de su vida como un aficionado más, no en calidad de suprema autoridad del Estado. Por tanto, si Talavante no le brinda, no comete siquiera una descortesía. Dicho lo cual, entremos en materia.

En materia prima, es decir, el toro. Falló la corrida de Núñez del Cuvillo. Primero, en lo que no debe fallar jamás toda ganadería de bravo que lidia en Plazas de especial categoría: la presentación. El lote de cuvillos fue lo más parecido a una escalera a la que le faltaban peldaños. Toros de fachada bien diferente, desde los de perfil acaballado a los de cara acarnerada o de escaso remate. Su carácter ya fue otro cantar, porque ninguno cantó la gallina en el caballo, y solo el tercero se rajó mediada la faena, después de pelear bien en varas. El mejor de los del hierro titular, el cuarto, sin duda, un toro encastado y temperamental al que Diego Urdiales fue desbastando las rebabas del genio, para después empaparlo en la muleta y bordar algunos pases de enjundioso trazo. Faena brindada a Curro Romero, que el torero arnedano procuró adobar con pinceladas de toreo jondo, aunque fueran intermitentes. Cuando Urdiales montó la espada, la duda se centraba en si el premio de la oreja sería escaso; pero se le atragantó el verduguillo y todo quedó en la vuelta al ruedo que una buena parte del público protestó airadamente. La faena de Diego a este toro empezó a levantar la corrida, porque hasta entonces todo habían sido denuestos al ganado, a la feria, a los veterinarios, a los espectadores y a todo bicho viviente que tuviera algo que ver con el cornúpeto que andaba por el ruedo. El primer toro de Urdiales no valía un duro, aunque se embistiera de manera bobalicona, el segundo, de Castella, acarnerado y feote, pegaba tornillazos cuando buscaba la muleta por arriba, y al torero francés le contaron los pases, y con el tercero, que acudió presto y con buen tranco a capotes y muletas, Talavante estuvo, simplemente, espesito. Mató a este toro en varias entradas, sin orden ni concierto y al sexto –muy blando, que duró un suspiro—le abrevió con la franela y lo apioló con la espada como buenamente pudo.

Lo mejor de la corrida llegó en el quinto toro. Devuelto el titular por claudicar reiteradamente –y porque ya tocaba, después de tanta protesta–, se dio suelta al primer sobrero, que llevaba el hierro de Toros de El Torero. Fue salir al ruedo este reserva y ya comenzaron a oírse gritos discrepantes. No gustaba a una parte del personal, pero, en realidad, era un toro cinqueño, bien armado y aleonado de tipo. Con un defecto físico, una nimiedad seguramente adquirida en los días previos al embarque o en el embarque mismo: le faltaban dos cuartas de cola. Era, medio rabón. O rabón, simplemente. Y aquí se suscita una cuestión que se acaballa entre lo pintoresco y fisiológico, recalcada por boca de mayorales y vaqueros de nuestro campo bravo: los toros rabones pierden trapío.

Oyes semejante aserto y la primera impresión te hace recular, enarcar las cejas y dibujar una mueca de escepticismo. Oiga usted, ¿quiere decir que un toro por haber perdido dos palmos de rabo entre los espinos de la alambrada pierde parte de la seriedad que manifiesta el resto de su anatomía? No le quepa la menor duda, caballero, respondían aquellos hombres hirsutos y atezados, que sabían ver los toros mejor que la vaca que los parió. No obstante, me juramenté para no decirlo en voz alta jamás, ni escribirlo en página alguna, en evitación de cachondeos y vaciles de desigual catadura.

Hoy, cuando salió ese toro sobrero y escuché las protestas de parte del público, me acordé de la mengua de trapío que provoca el toro rabón, al percatarme de que el cordón de su rabo apenas tenía las cerdas de su apéndice capilar. Hice un ejercicio esotérico y virtual, colocando mentalmente la porción de cola que faltaba y ¡en efecto! Aquél toro ya era otra cosa. Ahora comprendo por qué algunos ganaderos –y empresarios—ordenaban grapar colas de toros difuntos a los vivos que ya estaban enjaulados, y la hilaridad que despertaron sus desprendimientos en plenas faenas de lidia. Un toro rabón, tiene poco futuro.

Sin embargo, el de Toros de El Torero que ayer salió al ruedo de las Ventas, bien lo tuvo. Fue el toro de la corrida: bravo, encastado, codicioso y noble. Sebastián Castella también se percató de su fortuna, se fue a brindar al antiguo Rey, regresó a los medios y se pasó al toro por la espalda con los pases cambiados de su menú habitual, pero esta vez muy ceñidos, no reiterados y rematados con ayudados por bajo de limpio trazo. Torea Castella en esta nueva etapa con mayor suavidad, más despacito y más templado que en las anteriores. Ya lo adelantó hace unos días en Valladolid y lo ha ratificado ayer en Madrid. La ausencia de tirones y crispaciones y la ganancia en ritmo, mando y templanza, han revalorizado su toreo. Buena faena del francés, a base de tandas en redondo ligadísimas, con el toro –¡qué fijeza!—embebido en la muleta y dos de naturales de idéntica factura. Muy bien, Sebastián, que hasta sonrió en el brindis y en la recogida de la montera. Clavó una estocada con decisión y la oreja cayó como la manzana de Newton, por su propio peso. El peso de una buena faena.

Fue la pequeña historia de una corrida decepcionante por la presentación y flojedad de algunos toros, remediada en parte por la torería de Urdiales y la serena templanza de Castella. Una tarde de feria taurina en Madrid que sirvió para rememorar la veracidad de una teoría campera: el toro rabón, pierde trapío. A ver a quién le cuento este cuento. Áteme esa mosca por el rabo.

 

Madrid, Plaza de Las Ventas. Feria de San Isidro. Decimocuarta de feria. Ganadería: Joaquín Núñez del Cuvillo, corrida descabalada de presentación y floja, provocando la justificada protesta de algunos toros. Primero y segundo, al borde de la invalidez, acusaron cierta nobleza, tercero, encastado y bravo, peleó bien en varas; mejor aún lo hizo el cuarto, el toro más temperamental de los “cuvillos”, que acabó obediente y boyante ante la muleta del torero, y sexto, flojo y con escaso fondo, se acabó muy pronto. El quinto fue devuelto por sus repetidas claudicaciones y sustituido por uno de Toros de El Torero, protestado por su presentación, especialmente por su cuarto trasero, pero que fue bravo en todos los tercios de la lidia. Espadas: Diego Urdiales (de sangre de toro y oro), buena estocada (silencio) y estocada y cuatro descabellos (dos avisos y vuelta), Sebastián Castella (de grana y oro), estocada casi entera (aviso y silencio) y estocada (aviso y oreja) y Alejandro Talavante (de nazareno y oro), cuatro pinchazos y estocada (aviso y silencio) y pinchazo y dos medias estocadas (silencio). Entrada: Lleno de No Hay Billetes. Cuadrillas: Picaron bien Oscar Bernal y Josele, y destacaron en banderillas, Juan José Trujillo y Julio López. Incidencias: Tarde con ligero viento, pero soleada, aunque acabó fría al final de la corrida. Asistió al festejo don Juan Carlos de Borbón, acompañado de la Infanta doña Elena. Urdiales y Catella, le brindaron la faena de sus respectivos toros.


TOROS
La imagen que no se repite en Las Ventas desde 1972 con Palomo Linares
ÁNGEL G. ABAD / MADRID
Día 22/05/2015 – 18.03h

Cortó un rabo el 22 de mayo y Madrid le rinde hoy homenaje con un azulejo. Faena histórica pero ¿la mejor de su carrera?

ABC
Palomo Linares pasea un rabo en Las Ventas

La polémica envolvió todo lo sucedido en la tarde del 22 de mayo de 1972. Mientras Palomo Linares paseaba en triunfo el rabo de «Cigarrón», un buen toro de Atanasio Fernández, los aficionados daban por sentado que nada volvería a ser igual. ¡Un rabo en Madrid, qué barbaridad! Las cosas llegaron a tal extremo, que al día siguiente el presidente del festejo, el comisario Panguas, pagó con su puesto la osadía de sacar el tercer pañuelo blanco para premiar una actuación vivida con tremenda pasión en los tendidos del coso madrileño.

«Cabizbajos y mohínos salieron de la duodécima de San Isidro dos viejos aficionados de los poquísimos que siguen fieles a su añeja afición», arrancaba la crónica de Antonio Díaz Cañabate en ABC. Y los dos viejos aficionados no acertaban a comprender el porqué de ese rabo y aventuraban tiempos peores de concesiones indiscriminadas de orejas, rabos y patas. El maestro abecedario, en su crónica titulada «Las orejas y las rosquillas del santo», desgrana una tarde en la que Andrés Vázquez cortó una oreja y ocho y un rabo se repartieron Palomo y el mexicano Curro Rivera. Sus faenas «fueron de las corrientes…/ La de Palomo al del rabo la más libre de sus habituales defectos».

Fecha para el recuerdo
Y el rabo que cortó Palomo quedó ahí. Desde los años treinta, en los primeros tiempos de Las Ventas, no se había concedido ninguno, y después, el aluvión al que tanto temía Cañabate, tampoco llegó. Una fecha para el recuerdo, que no fue, sin embargo, la que mejor valoró el crítico de ABC, poco proclive a los elogios al valiente torero de Linares.

Dos años antes, Palomo -el chaval que salió lanzado de la Oportunidad carabanchelera de los hermanos Lozano, el de la Guerrilla con El Cordobés- confirmó la alternativa tomada en Valladolid en 1966. En aquel San Isidro de 1970 se vio anunciado tres tardes. La del 19 de mayo, junto a Curro Romero y Juan José, fue la del doctorado, y la del día 26 fue la última, y, sin duda, una de las mejores en su dilatada carrera. Ese día, junto a Diego Puerta y Paquirri, frente a toros de Juan Pedro Domecq, Palomo convenció al indiscutible maestro de la crítica.

«El soplo del optimismo» con que Cañabate titulaba su crónica en este diario fue un cúmulo de circunstancias positivas que desembocaron en la faena de Palomo al segundo de la tarde. «La hora de los toros se acerca rauda.El coche está a la puerta. El exquisito cigarro aún colea entre los labios. Calle de Alcalá, camino de la plaza, el optimismo me envuelve, hasta tal punto que me creo en mis años mozos…/ La plaza está llena, bulliciosa y alegre, ¿habrá llegado hasta Las Ventas el soplo del optimismo?».

El campeón
Pues llegó, y eso que el comienzo de faena, genuflexo Palomo, no despertó grandes elogios: «Palomo se arrodilla muleta en mano. Palomo cree que ha descubierto el toreo de rodillas andando en tan incómoda y fea postura, y, anda que te anda, consigue cinco o seis pases. Bueno, ya está demostrado que es el campeón de los cien metros de rodillas en tierra». Y sigue: «A torear en pie. Y Palomo cita de lejos al toro. Allá que te va con brillante galope, que mantiene durante toda la faena, galope proviniente de su buena raza».

Cañabate describe que «es un toro noble que embiste alegre», y avisa al torero: «¡Palomo, puede ser el tuyo!», y lo confirma, «lo fue». «Aguanta, conduce y remata las sostenidas alegres embestidas con pases dignos de la raza del toro. Con pases admirables por su reposo, por su temple -un temple arduo con estos toros tan prontos-, con suavidad de mano, con largura, con la muleta tersa».

Continúa: «El toro ha encontrado a un torero que olvidó sus defectos, que olvidó la vulgaridad. Toro y torero se ayudan mutuamente. Los dos están inspirados. La faena fue una gran faena, y así lo consigno con toda complacencia». Y reconoce el crítico: «Es la primera gran faena que le veo a Palomo». Como hasta ahora mis modestos elogios a su toreo no han sido posibles, según mi criterio, de aquí mi complacencia en señalarlo».

Han pasado cuarenta y cinco años de aquel día que Cañabate se entregó a Palomo. La carrera del torero siguió plena de triunfos, con el tributo de su sangre también, con la polémica del rabo a «Cigarrón» todavía encendida. Este viernes, se descubrirá un azulejo en Las Ventas para recordar lo mucho que significó su paso por los ruedos.


 

TOROS
Palomo Linares ya tiene azulejo en Las Ventas
ABC.ES / MADRID
Día 22/05/2015 – 18.03h
Al lado de Manuel Benítez «El Cordobés»

ABC
Palomo Linares, junto a Concha Azuara y Salvador Victoria

El veterano matador de toros Sebastián Palomo Linares tiene desde hoy un azulejo en el “pasillo de la fama” de la plaza de toros de Las Ventas, que recuerda aquella histórica tarde del 22 de mayo de 1972, cuando cortó las dos orejas y el rabo del toro “Cigarrón”, de la ganadería de Atanasio Fernández.

El mosaico dedicado al maestro de Linares se encuentra emplazado justo al lado de quien fue su gran rival y compañero por aquellos años setenta, Manuel Benítez “El Cordobés”, en la pared adyacente a la puerta de arrastre, en las galerías de los tendidos bajos de la plaza de Las Ventas.

En la leyenda del azulejo, obra de la empresa Cerámicas San Ginés de Talavera de la Reina (Toledo), se recuerda la gesta: “La Comunidad de Madrid a Sebastián Palomo Linares, en recuerdo de aquel 22 de mayo de 1972, en el que le fueron concedidas las dos orejas y el rabo del toro Cigarrón de la ganadería de Atanasio Fernández”.

Con esta distinción, Linares pasa a formar parte de ese elenco de toreros así recordados como Manolo y Pepe Luis Vázquez, Curro Romero, Diego Puerta, Antonio Ordóñez, Rafael Ortega, Ruiz Miguel, El Litri, Andrés Vázquez, Paco Camino, El Viti, César Rincón, Manuel Vidrié, Julio Aparicio, Luis Miguel Dominguín, Marcial Lalanda, Antonio Bienvenida, Nicanor Villalta y Domingo Ortega.

El homenajeado, visiblemente emocionado, tuvo palabras de recuerdo a quienes fueron los artífices de su éxito, a su equipo de trabajo, capitaneado por los hermanos Lozano en el apoderamiento, a su familia, a partidarios y detractores, a Madrid, pero, sobre todo, a su “Chata”, la antigua plaza de toros de Carabanchel, la que le vio nacer como torero y la que le dio su “primera oportunidad”.

Palomo Linares recordó también las tardes más importantes de una trayectoria encumbrada a lo más alto en la década de los setenta, gracias a su “ambición de querer llegar a ser figura del toreo” y, también especialmente, “a la buena dirección” con la que le llevaron los que “siempre” estuvieron a su lado.

“Una figura del toreo no se hace sola, necesita también de gente que confíe en ti. En ese sentido soy un afortunado, porque siempre me he rodeado de los mejores. Aliviaban mis miedos, frenaban mis impulsos y creían ciegamente en mis posibilidades. Yo no opinaba, solamente tenía que pensar en prepararme y en el toro”, ha enfatizado.

Como torero, Linares fue un portento, un hombre comunicador y “mediático” pero, a su vez, con una técnica y una torería que le llevaron a la cúspide del toreo, con dos tardes fundamentales en su vida, ambas en 1972: la que ahora es motivo de homenaje y la protagonizada en la Monumental de México, donde cortó también el rabo del toro “Tenorio”, de la ganadería de Garfias.

“Estas dos tardes en Madrid y México han sido los dos hitos de mi carrera, tanto que hasta conservo aún los dos rabos en mi casa. Fue lo más grande de mi vida, los dos puntos de expansión de una carrera en la que he logrado también triunfos rotundos en innumerables plazas de España y América”, ha recordado.

“Mi vida ha sido muy complicada, pero gracias a Dios también me supo recompensar. Este homenaje que brinda hoy Madrid reconoce a una persona ambiciosa, e incluso molesta, en ocasiones, en el ruedo. Fui torero de raza y de no entablar amistades, pero ahora siento como nunca el cariño y el respeto de toda la familia taurina”, ha apostillado.

El acto de descubrimiento del azulejo ha estado presidido por el Consejero de Presidencia, Justicia y Portavoz del Gobierno de la Comunidad de Madrid, Salvador Victoria, que también ocupa el cargo de presidente del Centro de Asuntos Taurinos, cuyo director gerente, el escritor Carlos Abella, fue el encargado de presentar y moderar.

Acompañando también a Palomo Linares han estado su actual pareja, Concha Azuara, su hijo Miguel Palomo Danko, el periodista y amigo Federico Sánchez Aguilar, los que fueron sus apoderados, Pablo y Eduardo Lozano, y el torero mexicano Eloy Cavazos, entre otras muchas personalidades del mundo del toro que han abarrotado el aula cultural Antonio Bienvenida de Las Ventas.



 

 

Esto no lo arregla ni el padre del Rey
ANTONIO LORCA Madrid 22 MAY 2015 – 23:22 CEST

Ante la reiteración del desastre ganadero y torerista, la noticia estuvo en que el Rey don Juan Carlos asistió por tercer día consecutivo a Las Ventas para sentarse tan ricamente encima de la puerta de toriles, junto a su hija Elena. Y conviene que se sepa porque es, quizá, la única autoridad del estado que asiste a una plaza un día que no se celebra un mitin, sino una manifestación cultural que, es verdad que anda un poco alicaída, pero, a veces, puede derivar en un espectáculo extraordinariamente apasionante.

¡Que venga el Rey y su padre, como en este caso! Pero, cuidado, que tampoco venga con tanta frecuencia. En primer lugar, porque por estos tendidos circula una leyenda urbana que mantiene que la presencia de don Juan Carlos no es, precisamente, garantía de triunfo. (La gente, que es muy mala…) Segundo, que corremos todos el serio peligro de que pierda la afición y no vuelva más. Y tercero, si se queda en su casa una temporadita nos ahorramos el ridículo protocolo al que se ven obligados cada tarde los toreros de brindarles uno de sus toros, tenga o no posibilidad de éxito. Bueno, lo cierto es que también el asunto tiene su gracia; ayer, por ejemplo, a falta de otro tema de diversión, el público estuvo muy pendiente de si don Juan Carlos tenía habilidad suficiente para coger la montera que el diestro de turno le lanzaba desde la barrera. Y hasta ahora va ganando por goleada.

Hasta aquí, la parte divertida del festejo de ayer. Quien tenga la amabilidad de seguir leyendo que se ponga al lado pañuelos de papel porque la cosa va de llorera.

El Pilar / Padilla, Manzanares, Perera

Toros de El Pilar, -el segundo, devuelto- correctos de de presentación, inválidos, descastados y mansos. Sobrero, de Charro de Llen, manso y descastado. Juan José Padilla: pinchazo, media, bajonazo y tres descabellos —aviso— y el toro se echa (pitos); estocada (silencio).
José María Manzanares: pinchazo, bajonazo —aviso— (silencio); estocada —aviso— (oreja con protestas). Miguel Ángel Perera: estocada caída (silencio); estocada casi entera, dos descabellos —aviso— y dos descabellos (silencio)
Plaza de Las Ventas. 22 de mayo. Decimoquinta corrida de la feria de San Isidro. Lleno de ‘no hay billetes’.

Otro petardo, otra falta de respeto, otra burda manipulación… Llegan las figuras y todo se viene abajo. Otra corrida de toros inválida, mansa, descastada, moribunda, lisiada… Y tres toreros ventajistas, acomodaticios, insufribles,…

Otra tarde más no hubo tercio de varas. Ningún toro fue picado según las mínimas normas de la decencia y el respeto al público.

No hubo ni un quite. Es verdad que hacía viento, menos que otras tardes, pero lo hacía, pero los toreros no mostraron, siquiera, intención de probar con el capote.

Abundaron, eso sí, los capotazos con la malsana intención de que los toros no se cayeran, jugarreta que utilizan los toreros para no quedar mal con la empresa, que les puede pasar factura en el futuro porque, ya se sabe, una devolución es un gasto económico extra para el empresario. Si perjudica al espectador, porque se le hurta una parte del espectáculo, es algo que parece no interesar a los protagonistas de esta fiesta.

Hubo toreros ausentes, como fue el caso de Padilla; empeñados en dar pases a un animal mortecino, como Perera, y hasta Manzanares cortó una oreja, el trofeo más barato que se ha concedido en esta plaza en mucho tiempo. Pero el público manda y la pidió con fuerza, aunque no había causa alguna para ello.

Manzanares es un torero que suele caer bien, maneja los engaños con gusto, le acompaña una elegante figura y casi todo lo que ejecuta va envuelto en una cierta armonía. Pero él se aprovecha de tal circunstancia para cuidarse el cuerpo. Cita siempre al hilo del pitón, despegadísimo, traza el muletazo en línea recta y dirige la embestida hacia fuera; es decir, exactamente al revés del toreo auténtico. Dicho de otro modo, su esbelta figura y su innato empaque esconden su concepción superficial del arte de torear.

El problema es que esas formas gustan al espectador moderno que creerá, se supone, que está viendo el clasicismo revivido. Pues, no. Manzanares no hizo ayer mérito alguno para cortar una oreja que nadie le tendrá en cuenta. Algunos espectadores protestaron la concesión, pero dada se quedó, con su vuelta al ruedo incluida, como debe ser.

Se podría decir que Perera se empeñó en justificar su tarde, pero debiera estar prohibido dar pases anodinos a un muerto porque se trata de una tomadura de pelo. Lo que tiene que hacer Perera es anunciarse con toros de verdad y no con proyectos de cadáver. Mal ante su primero, imposible, y afanoso, aseado y ventajista con el soso sexto.

Cerraba el cartel Juan José Padilla, que estaba desconocido. Algún problema tendría el hombre porque se mostró ausente, incoloro, inodoro e insípido. Mal colocado siempre ante su primero, al que banderilleó a toro pasado, y descorazonado ante el cuarto, al que no banderilleó y llegó a caerse hasta en seis ocasiones.

Total, que esto tiene mal arreglo; vamos, que no lo arregla ni el padre del Rey, por muy buen aficionado que sea.



 

Poker de Bravura en La Muralla

Publicado por Luis Hernández el 22/5/2015
Poker de Bravura en La Muralla
[Luis Hernández] Fueron cuatro muestras de bravura, suficientes para ganar la partida durante la tienta en La Muralla, las que ha probado el ganadero Enrique Fernández en un cartel de lujo: Uriel Moreno El Zapata, Gerardo Adame y el picador César Morales.

Tercia encaminada a la corrida de este domingo en la plaza Vicente Segura de Pachuca, con la inclusión de Eduardo Gallo y los Recortadores Españoles.

Brava y nada tonta la primera; brava y con calidad la segunda; de buen estilo la bravura la tercera y emotiva en cierrre bravo la que hizo cuarto.
Fue un duelo de larga arrancada ante la rienda y voz que hizo sentir quebranto César Morales sobre el caballo de pica. Todas, puestas desde los medios en dos pruebas de pelea y el remate “Nada más para señalarlo”, gritó desde el palco ganadero.
Esa primera, además clara y definida embistió franco sin conseción alguna. Uriel la toreó en Doblones por bajo y cuando más confiado estaba se quedó montado sobre la cabeza de la Tía al llevarla por derecha. Tonta para nada.
De rodillas y a tus pies quedó la segunda bajo la vara de César, incorporada sin intervención alguna. Así tan largo acudió al caballo tomó distancia Gerardo, embelezándose quitando por Chicuelinas cambiándoles el viaje.
Calidad aderezada musicalmente por “Los Gemelos del Flamenco” al quedar en descubierto la dimensión de cada muletazo y cerrar con adornos ante un gran lado izquierdo. Natural brava en su campo queretano.
El buen estilo, fija y enrazada fueron aprovechados por El Zapata ante el efecto surtido, tras ir directo al caballo. Hubo voz de mando, vara arriba y certeza en el asentamiento al templar la madera que dejaba huella roja hervida de sangre.
Moreno se dio gusto toreando por ambos lados y de repente hasta se “Atalavantó” al desdoblar los brazos en elasticidad muy al estilo de Alejandro el de Extremadura, ante la mirada de los empresarios Uribe.
Un cierre netamente emotivo presentó la cuarta desde salida queriéndose comer los vuelos del capote de Gerardo. Humillada del último hilo de la tela vino la faena de caballo. Media faena de César Morales.
Al torero le corresponde poner a la vaca en los terrenos sugeridos y al picador, poner el caballo. Torear de cite, alegrar la embestida y descargar la medida fuerza en el brazo que castiga. Y como la vaca traía ritmo propio no permitió ni espacios y tampoco pérdida de tiempo.
El planteamiento de Gerardo no fue el adecuado y paulatinamente fue desacompasando las embestidas que se fueron ahogando una a una. El campo enseña; en la plaza puede ser otra cosa. Por ahora la claridad estuvo de un lado.
Los Recortadores españoles y Pablo Samperio lucieron en el preámbulo ante sus respectivos turnos. Los novilleros Santiago Romero, Emilio Macías y el hispano Emilio Martín probaron la miel de las amuralladas en los complementos de faena.
Enrique Fernández, su esposa María Sinencio y la hija de ambos, Mariana, felices por la tienta, música y ambiente creado a unos cuantos kilómetros de San Juan del Río. Paella y brindis por Pachuca en su festejo dominical.
Uriel Moreno El Zapata, el Ibérico Eduardo Gallo y Gerardo Adame con los de La Muralla en el cartel, previa actuación de los Recortadores Españoles.
Por hoy, cuatro cartas bravas.



 

Ocho con Ocho – ¡Manolo, Manolo y ya!
21 de mayo de 2015/Luis Ramón Carazo
Escribir sobre los mexicanos en Madrid provocó que Guillermo H. Cantú me enviará una misiva que a continuación transcribiré sobre Manolo Martínez, no solamente en Madrid sino en toda España, anticipando que él es una de las personas que más conocieron al mandón como amigo y taurino, agregando ser un gran escritor taurino quién también es exitoso empresario, director y consejero de empresas, su enorme afición le llevó a presidir con gran categoría por él y sus colaboradores a la Comisión Taurina del Distrito Federal. Agradezco se tome el tiempo de elaborarla y sin más:

Muy estimado Luis Ramón Carazo:

En el penúltimo párrafo de tu columna ¿Sin puerta grande? Escribes que Manolo Martínez “no fue tan afortunado por aquellos lares”, léase España.

Sin que fuera un gran matador pero sí un artista y mandón indiscutible, en España estaban conscientes de su poder y le hicieron, no el público, sino los toreros y los apoderados de los toreros, todas las trampas que tuvieron a su mano para impedirle un triunfo redondo. Sin embargo, en 54 corridas que lidió cortó 53 orejas, 5 rabos y dio 11 vueltas al ruedo a pesar de que la suerte de matar no era lo mejor que tenía en su arte y de que se atrevieron a echarle a la plaza por lo menos dos toros toreados que mostraban en su lomo los verdugones de picas que les habían hecho anteriormente, y le mandaron un ejército de pedigüeños que lo dejaron deliberadamente sin ganar dinero en el resumen de sus actuaciones, razón por la cual le tiró el cheque de liquidación a su apoderado y decidió regresarse de España.

La falta de fortuna no fue en el ruedo o con el público sino en los organizadores de la fiesta, apoderados de los toreros, que por segunda vez hicieron lo posible por eliminar un enorme competidor como pasó anteriormente con los 22 toreros mexicanos, que a base del reconocimiento del público habían logrado dominar la fiesta en España donde el público siempre los apoyó.

Te mando un abrazo

Y yo le regreso otro abrazo, con gran afecto y respeto, aclarando que sólo me referí a Madrid y no a toda España y agregaría que tal vez producto de la guerra que relata Guillermo es que aquí mientras Manolo mandó, pocos toreros españoles y muy selectos venían a México. El que partía el queso era el mexicano y no como ahora sucede que lo hacen preponderantemente, los españoles.

En Madrid Manolo Martínez confirmó su alternativa el 22 de mayo de 1970, hace ya 45 años, con El Viti de padrino y Palomo Linares de testigo, con toros de Baltasar Ibán, Manolo y Palomo una oreja, El Viti quién es el torero con más salidas en hombros en Las Ventas, dos. Luego actuó el 25 de mayo del mismo año, con Ángel Teruel y Miguel Márquez sin trofeos para ninguno, ese fue el paso del que en su momento etiquetaron como “El mexicano de oro” Por el coso de la calle de Alcalá.

Lugar dónde finalmente si actúo Diego Silveti (convaleciendo de su cornada en Aguascalientes) honrando su apellido el 14 de mayo de 2015, haciendo un gran esfuerzo físico y librándose con gran habilidad de una inminente cornada de un toro de Salvador Domecq.

Lo más memorable de su actuación fue un gran quite por gaoneras en respuesta a un quite del malherido Jiménez Fortes, en tarde de viento implacable en que se olió a tragedia y de la que salir dignamente fue de aplaudirse para el torero de Irapuato, quién como todos, quedamos asustados por las cornadas al cuello del torero y agradecidos con Dios y los médicos de la plaza de que ya se encuentra el malagueño recuperándose.

Para terminar comento que Joselito Adame con su gran actuación en Las Ventas el 17 de mayo de 2015, rozó la Puerta Grande y no tengo dudas de que lo va a conseguir, ahora que recordamos tantos nombres, me parece que cada vez que se presenta nuestro paisano en las plazas importantes de Europa, deja la impresión de ser un torero con gran empaque, inteligente, variado y de buen gusto al oficiar con los engaños. Se impuso a las condiciones de los astados en sus dos tardes en Las Ventas y con el último del Montecillo, supo sacar a flote las condiciones de codicia y nobleza para rematar con una estocada rotunda. La oreja que obtuvo fue de peso.

Nos deja una gran alegría y orgullo el paisano que seguramente después de Sevilla y Madrid merece paso en carteles más rematados y que sean compensación a tantas atenciones como las que les tenemos en México para los 4 o 5 que más actúan en carteles de postín en España. Es justo y necesario.



Tendido cero
Sábado a las 14.00 horas

Presentado por: Federico Arnás, Belén Plaza, Javier Hurtado y Carlos Ruiz. Dirigido por: Federico Arnás
‘Tendido Cero’, fundado en Abril de 1986, es uno de los programas más veretanos y una referencia de la información taurina en todo el mundo. La actualidad, el campo bravo, otras caras de la Fiesta de los toros, la opinión y la información son sus soportes semanales enfocados para atraer tanto a aficionados como iniciados en La Tauromaquia.

 



 

 

La Revolera


Manzanares levanta pasiones
Por Paco Mora

Hay herencias que honran, y ese numéricamente insignificante “club de los permanentes irritados” que ha heredado de su señor padre José Mari Manzanares en Las Ventas ha sido un galardón…
Hay herencias que honran, y ese numéricamente insignificante “club de los permanentes irritados” que ha heredado de su señor padre José Mari Manzanares en Las Ventas ha sido un galardón que unir a la bien ganada oreja del segundo de su lote y a su magnifica disposición durante toda la tarde. Al Petronio de la elegancia torera que es el de “la terreta”, le faltaba ese contraste que significan las protestas del grupúsculo de reventadores, acallado por las ovaciones y los olés de mas de veinte mil espectadores que esta tarde le han dado calor, mérito y respeto a su paso por el San Isidro de 2015. Ninguno de sus dos toros ha sido cómodo, y en ambos ha tenido que imponerse con su gran colocación y su mandona muleta, repleta de temple y cadencia, que le ha permitido salir triunfante de su única comparecencia en el serial de la plaza de la calle de Alcalá. ¡Hay que ver que mal les ha sentado a los de “club” esa oreja tan recia, elegante y artísticamente ganada!

Una señora que se sentaba al lado de George Bernard Shaw, le dijo, sin saber que era el autor de la obra teatral que acababan de ver en un teatro londinense: “Esto es el chocheo de Bernard Shaw”. El gran escritor y dramaturgo le contesto sonriente: “Señora, yo pienso igual… ¡Pero qué vamos a hacer usted y yo solos contra tanta gente que aplaude entusiasmada!”

Perera y Padilla han luchado, cada uno con sus armas, contra los elementos bovinos de El Pilar que les han tocado en desgracia. También aliados los bicornes con el viento y la tabarra de ese mínimo sector que tanta bulla mete en Las Ventas para hacerse notar.

 


 

 

La Pincelada

Toros, el debate dormido
Por José Luis Benlloch

Ante la proximidad de las elecciones, el debate toros sí, toros no, se ha enfriado. La repentina dormidera tiene explicación. Conocido el arraigo popular de la tauromaquia, temen las consecuencias de un debate. La precaución no hace más que valorar el calado social de los toros

Podría parecer extraño o al menos curioso que ante la proximidad de las elecciones autonómicas y municipales los partidos más beligerantes hayan enfriado el debate toros sí, toros no. No lo es. Es puro tacticismo electoral. El tema ni siquiera aparece en las muchas entrevistas que los representantes conceden a los medios y si alguna vez aparece tratan de torearlo lo más despegados posible. La repentina dormidera tiene explicación. Conocido el arraigo popular de la tauromaquia en sus distintas versiones, temen las consecuencias de un debate. La precaución no hace más que valorar el calado social de los toros.

Su repentina calma vale para señalar lo precipitado de su negativa a los toros utilizada en tantos y tantos debates como yesca incendiaria en busca de una patente de modernidad democrática. No se daban cuenta que los toros no tienen por sí mismos ideología como tampoco la tiene la música o el cine. Hay cine la mar de deleznable y músicas que asustan. Si acaso la tendrán quienes traten de prohibirlo o de imponerlo o de practicarlo o el modelo de gestión que se aplique. Después de sus bravatas abolicionistas ahora se encuentran con que en todas las agrupaciones hay partidarios de la erradicación, hay indiferentes y también acérrimos defensores sin que el fenómeno, que hay que catalogar de transversal ahora que tanto se lleva la idea, sea cuestión reciente, basta con repasar el histórico de cada partido, Indalecio Prieto mismamente, Companys en el palco de la Maestranza, Carrillo, Alberti, Picasso, Tierno, Guerra o los nacionalistas del PNV que subieron a lo más alto su Aste Nagusia, semana grande, y ahora esperan recuperar la alcaldía de San Sebastián para reabrir su plaza. Así que contrastada la realidad han tenido que frenar su cacareo abolicionista.

Se equivocaron o se precipitaron también, me refiero a los anti, cuando creyeron que ante una sociedad con los bolsillos domésticos al rojo vivo el argumento económico, las manoseadas subvenciones, serían una auténtica daga que penetraría en la despensa de votos ajenos y ahora no las tienen todas consigo. Sobre todo porque las subvenciones a los toros es la gran mentira de su argumentario por la sencilla razón de que no existen. Nunca presentaron números concretos porque no los tienen. Y sí ocultaron en cambio los que desmontan su falacia. Los cosos valencianos de propiedad pública, Valencia y Alicante dichos como referentes principales es ejemplo que sirve para la gran mayoría de las plazas de relieve, son los únicos locales públicos en donde se ejercen actividades consideradas culturales por la Constitución que no sólo no subvenciona la administración pública sino que cobran alquileres en un claro agravio comparativo a las prebendas que reciben otros espectáculos. En las últimas décadas el dinero que han reportado los cánones es mucho mayor que la reinversión en la Fiesta. Otra cuestión es el impacto económico que generan las ferias. En Madrid el impacto de la feria de San Isidro está calculado en 50 millones y el IVA en ese tiempo genera 9 millones. En Bilbao, por hablar de una feria semejante a las Fallas, un estudio reciente cifraba el impacto en treinta millones y de dieciséis en Málaga.

Ante ese panorama socioeconómico, en vísperas de las elecciones se ha impuesto el silencio y la esquiva entre los partidos con posibilidades de representación. La realidad se acaba imponiendo al discurso. No hace mucho la diputada de Esquerra Unida, Ester López Barceló, abogó por la prohibición de los toros a través de una proposición no de ley en la Comunidad Valenciana y horas después la desautorizaron desde su propio partido. El programa electoral de Podemos hablaba explícitamente de prohibir la Tauromaquia y días después José Manuel López, el candidato de la formación de Pablo Iglesias al gobierno de la Comunidad de Madrid, daba marcha atrás y limitaba su oposición a que se destine dinero público a la celebración de festejos taurinos. Pedro Sánchez hizo un viaje semejante de decir y desdecir y ahora mismo el PSOE en Valencia hace un ejercicio de funambulismo y tibieza antológico. Aquí vendría muy a cuento recordar que la experiencia más valiente y vanguardista a favor de la Tauromaquia en España, la impulsó en Valencia su partido a través de Antonio Asunción y Enrique Múgica y que el último lanzamiento del Madrid taurino vino auspiciado por el profesor Tierno. En cuanto a C’s, me aseguran que su representante en Valencia, la cosmopolita Carolina Punset, es antitaurina con vocación europeísta, quiere decirse que a lo mejor ni está aquí cuando ganen, pero habría que recordarle que en Estrasburgo se encontrará con los argumentarios pro tauromaquia de los franceses que han blindado los toros como todavía no hemos sido capaces de hacerlo en España y que su líder Albert Rivera fue uno de los más activos defensores de los toros en Barcelona, e incluso acude a capeas y tentaderos. La postura favorable del PP, cuyas filas no están exentas de gente poco adicta al toreo, es evidente tal y como se ha manifestado en sus últimas iniciativas de promoción, incluidas la ley de señas de identidad. Dicho lo dicho, parece claro que en el tema toros más que la ideología prima el oportunismo. O en el mejor de los casos la ignorancia.

¿Con ese panorama qué deben esperar los toros, los de la plaza y los de la calle?… ¿Qué les podrían quitar los anti si ahora mismo es el espectáculo más controlado, más gravado y más indefenso ante los ataques externos?… Mientras las leyes del Estado sean las que son, cabría decir que poco, que bastante tenemos con lo que tenemos, pero la partida se jugará en el territorio de las empatías de la administración que también tiene sus efectos a medio y largo plazo. Aún así no hay que descuidar el corto plazo. Habrá que confiar en la fuerte implantación sociocultural para resistir porque nadie puede asegurar que los anti ahora dormidos, no vayan a caer en la tentación de elegir los toros como materia canjeable en los posibles pactos o que nos hagan lo que se dice un San Sebastián, ocupar la plaza con otros menesteres. Ya saben que hay gente pa’to.

 



 

Unknown

Nos unimos a la pena que embarga a la familia de Forcado Queretano Javier Tinoco. Que descanse en Paz.

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