LA CASTA

6 Dic

BIBLIOFILOS TAURINOS

DE MÉXICO

Por Arturo Combe Ayala

LA CASTA

UN CONCEPTO QUE TODO

AFICIONADO DEBE CONOCER

De seguro que alguna ocasión ha oído hablar o quizá ha iniciado usted mismo, amigo aficionado, la charla o tal vez la discusión sobre la bravura del toro de lidia. Aspecto fundamental para todo aquel que se precie de conocer un poco sobre este maravilloso arte del toreo.

Para que el toro embista hay que provocarlo, suena lógico y además resulta natural. El caso es que este es un elemento necesario en la plaza para que el ganado luzca, pero en realidad, ¿por qué acomete?

El toro es fiero, pero no es una fiera. Todo aquel animal que ataca y mata para poder subsistir se le considera fiera y como una característica especial, la retina en sus ojos es vertical, tal como sucede con los felinos y algunos ofidios. En el toro bravo la retina se presenta de forma circular o redonda y éste jamás atacará para alimentarse, cuando esto sucede lo hace obedeciendo a sus instintos primitivos de defensa; es decir, si al toro de lidia no se le provoca, este jamás atacará. Es más, en su medio natural o como llaman algunos, en su medio salvaje resulta a veces tímido, apacible y hasta un algo torpe.

El león, el jaguar o el tigre se sirven de sus poderosas garras para atrapar a su presa, rematándola con sus potentes mandíbulas; el lobo al igual que el chacal como depredador, se sirven de su sigilo y estrategia para acechar, en cambio los bovinos, clasificación donde entra el toro, no actúan de igual manera.

Existen documentos importantes sobre el tema que además de abordarlo con conocimiento lo tocan maravillosamente, hasta con arte; tal es el caso de “Tauromagia” de Sureda Molina o el “Toro Bravo” de Álvaro Domecq, donde están casi en todo de acuerdo en generalidades conocidas y estudiadas desde hace mucho tiempo y no así al referirse a la definición de la bravura, la impulsividad y el temperamento. Conceptos que a continuación me permitiré analizar.

 

Resulta necesario hacer la aclaración que el instinto actúa de diferente manera en las distintas variedades que integran el reino animal, en donde los domésticos actúan de manera pasiva. En el toro bravo la acometividad es tan importante que juega un papel determinante por el gran sentido de defensa que para ellos es definitivo.

El toro bravo, se sabe, se vale del olfato para procurarse su alimento, mientras que el instinto le sirve para el apareamiento, para percibir el peligro a su alrededor y en defensa de su liderazgo.

No hay que confundir instinto con inteligencia, que aunque suenan igual, son completamente diferentes ya que la vida del toro es guiada por su instinto y protegida por su inteligencia. Y a la inversa, los actos intelectuales o de la inteligencia en cuanto se repiten caen en el piano de los instintos, donde el toro bravo los desarrolla y pone en practica sin importar su corta vida relativamente, de ahí que el toro con mas edad desarrolle fácilmente sus instintos que se conocen durante la lidia con el nombre de SENTIDO.

Otra observación necesaria e importante es que por el simple hecho de ser herbívoro, el toro lucha por la supremacía del grupo o manada donde el instinto sexual les hacen pelear y muchas veces morir, ya que el celo juega determinante papel para la prolongación de la especie y campo donde las fieras también coinciden en su actitud por la procreación.

Existe en algunos ganaderos la idea de que el toro en el campo de continuo lucha con otros debido a antipatías, recelo o venganza, sentimientos estos difíciles de interpretar pero que de alguna manera son coincidentes con el ser humano.

Las querencias son importantes en el campo ya que determinan el entorno de su hábitat, le recuerdan su tiempo de añojo o eral; mas en la plaza donde es indudable que guarden relación con sus primeros años de vida.

Aunque algunos entendidos disientan sobre el estado de ánimo que el toro va experimentando desde el apartado y embarque en la ganadería hasta la misma lidia, estoy convencido que como ser viviente todo cambio, sensación de peligro, etc., influye poderosamente sobre su consciente y subconsciente, alterando en mucho o en poco en su respuesta ante el reto a lo desconocido. El toro recibe por herencia la bravura, la raza y la casta y aunque son del mismo padre y hasta de la misma madre, casi siempre actuarán de manera diferente, tal parece que los genes no cuentan, porque la respuesta es otra. Al fin de cuentas cuestiones de geno y fenotipo. El primero transmitido por la vaca y el otro por el toro; pero quizá en algunos casos se invierta este proceso. ¡Puede ser!

La impulsividad es un proceso cerebral que también responde a la herencia, de ahí que arranque y acometa contra todo aquello que se mueve y ello depende del grado de excitación sensorial del estimulo que perciben los centros nerviosos, por lo que cada toro embiste de diferente manera aunque de igual forma.

Por razones naturales el toro debe acometer una y otra vez, siguiendo sus impulsos naturales dentro de un proceso psíquico o cerebral que se conoce con el nombre de efectividad. Por su parte la bravura cuenta con tres mecanismos que obedecen a reacciones distintas pero iguales en función:

1.- de sensación o estímulos (embestir)

2.- sistematización (arremeter) y

3.- automatismo (repetir).

Lo anterior en idioma cristiano, léase legibilidad, lo primero es irritarlo, lo segundo incitarlo y lo último invitarlo a que siga repitiendo una y cien veces mas.

Por ultimo, me permitiré hacer algunos comentarios sobre el temperamento que en el ser humano se conoce como CARACTER, cualidad también heredable pero que fácilmente es capaz de transformar todo aquello que influye en el toro y cuyo recuerdo le hace “, desembocar de distinta manera en todos los casos, algunas veces circunstancialmente y en apariencia de igual forma.

En el temperamento influye en gran parte (según el Dr. Krestschemer) la sensibilidad o susceptibilidad y el impulso reaccional denominado en el toro, NERVIO.

Este punto hace posible el prodigio de que el toro sin estar previamente enseñado sea capaz de espontáneamente dar la pelea y así responda a aquello que lo incita o irrita.

Misterios muchos giran aún en torno a este apasionante lema que es la esencia y significado de nuestra afición por este espectáculo donde la raza, casta y bravura son los ingredientes que le dan su real valor en la dimensión enigmática de su siempre acometer.

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